Los recién nacidos prematuros tardíos, definidos como aquellos nacidos entre la semana 34+0 y 36+6 de gestación, representan un grupo de especial interés debido a sus tasas de morbilidad significativamente más altas en comparación con los recién nacidos a término.
Esta relativa inmadurez fisiológica y metabólica puede resultar en una estancia hospitalaria prolongada, un aumento de los costes sanitarios, y mayores tasas de reingreso y mortalidad. El objetivo de esta revisión es consolidar la definición de "prematuro tardío", detallar las complicaciones médicas y riesgos asociados, identificar las características predisponentes a una mayor morbimortalidad, y proponer directrices para la valoración y manejo de estos pacientes tras el nacimiento.

Definición y Concepto
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) y el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG) establecen que un nacimiento es prematuro si ocurre antes de completar las 37 semanas de gestación. El término "prematuro tardío", acuñado en 2005, se refiere específicamente a los recién nacidos con una edad gestacional (EG) entre la semana 34+0 y la 36+6. Este concepto ha desplazado al anterior de "recién nacido casi a término", que tendía a subestimar los riesgos inherentes a la inmadurez de estos bebés.
Epidemiología
En países como Estados Unidos, se ha observado un incremento en la tasa de nacimientos prematuros, atribuido en gran medida al aumento de los prematuros tardíos. Este fenómeno se relaciona con mejoras en el seguimiento obstétrico, que conducen a un mayor número de partos inducidos por indicación médica. Factores como el incremento de embarazos múltiples (debido a la mayor edad materna y el uso de técnicas de reproducción asistida) y condiciones maternas como la diabetes gestacional y la hipertensión arterial también contribuyen a este aumento.
Es crucial la determinación precisa de la EG para evitar partos electivos antes de que el feto esté suficientemente maduro. Las inducciones electivas no basadas en indicaciones médicas deben evitarse, y si se realizan, deben asegurarse al menos 39 semanas de gestación para minimizar riesgos.

Morbimortalidad Asociada al Prematuro Tardío
Los prematuros tardíos presentan una tasa de morbimortalidad considerablemente mayor que los recién nacidos a término. Los riesgos incluyen hospitalización al nacimiento, reingresos neonatales y durante el primer año de vida, así como un mayor riesgo de afectación en el neurodesarrollo a largo plazo.
Hospitalización al Nacimiento y Costes Sanitarios
La morbilidad de los prematuros tardíos es de seis a siete veces mayor que la de los nacidos a término, y este riesgo se agrava con la presencia de otros factores. El coste económico asociado a estos pacientes es significativamente más alto, con estancias hospitalarias medias y costes de atención casi diez veces superiores a los de los recién nacidos a término.
Problemas Fisiológicos y Metabólicos Comunes
La inmadurez fisiológica y metabólica de los prematuros tardíos se manifiesta en diversas complicaciones:
- Hipotermia: Tienen menor capacidad para generar calor y pierden calor rápidamente debido a su elevada ratio superficie/peso y la inmadurez termorreguladora hipotalámica.
- Hipoglucemia: El riesgo es tres veces mayor que en los nacidos a término, debido a una respuesta metabólica insuficiente al corte del suministro materno de glucosa y a la inmadurez en la glucogenólisis, lipólisis, gluconeogénesis y cetogénesis hepática.
- Morbilidad Respiratoria: Presentan un mayor riesgo de dificultad respiratoria, mayor tasa de admisión en unidades de cuidados intensivos neonatales y mayor necesidad de reanimación en sala de partos. La inmadurez pulmonar y las deficiencias funcionales de surfactante, especialmente en hijos de madres no tratadas con corticoides prenatales, contribuyen a este riesgo. La taquipnea transitoria y la hipertensión pulmonar persistente son otras causas comunes.
- Apnea: La incidencia de apnea es mayor que en los nacidos a término, incrementando el riesgo de muerte súbita.
- Hiperbilirrubinemia: El doble de riesgo de concentraciones elevadas de bilirrubina indirecta, con picos más tardíos y prolongados. El riesgo de daño cerebral inducido por bilirrubina es mayor debido a la inmadurez de la barrera hematoencefálica y menores concentraciones de proteína transportadora de bilirrubina.
- Dificultades de Alimentación: La inmadurez en la coordinación orobucal y los mecanismos de succión-deglución pueden dificultar el establecimiento de una alimentación adecuada, siendo un factor contribuyente al riesgo de reingreso por deshidratación.

Reingreso Hospitalario
La tasa de reingreso hospitalario es de dos a tres veces mayor en prematuros tardíos, especialmente en los primeros 15 días tras el nacimiento. Las causas más frecuentes incluyen ictericia, dificultades de alimentación, escasa ganancia ponderal, deshidratación y apnea. Los trastornos respiratorios y gastrointestinales son las causas más comunes de reingreso tardío en el primer año de vida.
Factores de riesgo para el reingreso identificados por la AAP incluyen ser el primer hijo, alimentación exclusiva con lactancia materna al alta, y complicaciones maternas en el puerperio.
Complicaciones a Largo Plazo
Estudios sugieren un mayor riesgo de morbilidad en el neurodesarrollo, incluyendo parálisis cerebral, retraso mental, problemas de comportamiento, fracaso escolar y coeficiente intelectual más bajo. La inmadurez cerebral, evidenciada por menor peso, menos surcos y menor mielinización en prematuros de 34 semanas, juega un papel importante en estos retrasos.
Mortalidad
Aunque el riesgo relativo de mortalidad es menor que en prematuros extremos, los prematuros tardíos contribuyen aproximadamente al 10% de todas las muertes neonatales en EE.UU. El riesgo de muerte neonatal aumenta con la disminución de la EG y se ve influenciado por factores como malformaciones congénitas y crecimiento intrauterino retardado.
Afectación neurológica en los niños prematuros
Evaluación del Riesgo Perinatal y Manejo
Prevención
La prevención de la morbimortalidad asociada a la prematuridad tardía es fundamental. Esto incluye evitar partos electivos antes de las 39 semanas de EG sin indicación médica y mejorar el manejo del feto y la madre embarazada. La investigación se centra en identificar tratamientos para disminuir complicaciones, mejorar la precisión en la determinación de la EG y identificar fetos en riesgo.
Manejo Previo al Alta Hospitalaria
Los profesionales sanitarios deben estar al tanto de las complicaciones asociadas a los prematuros tardíos y proporcionar los cuidados necesarios. Es crucial concienciar a los padres sobre el riesgo aumentado de hiperbilirrubinemia, dificultades de alimentación y deshidratación, y enseñarles a reconocer estos problemas.
Las guías de la AAP para el alta hospitalaria de prematuros tardíos incluyen:
- Determinación adecuada de la EG antes del alta.
- Asegurar la estabilidad fisiológica del recién nacido, incluyendo:
- Termorregulación (temperatura axilar entre 36,5 y 37,4 °C en cuna abierta).
- Competencia en la alimentación (succión, deglución y respiración coordinadas).
- Ausencia de episodios significativos de apnea y bradicardia.
- Adecuada ganancia de peso y estado de hidratación.
- Niveles de bilirrubina dentro de límites seguros.
- Educación de los padres sobre signos de alarma y cuidados en el domicilio.
- Planificación del seguimiento posnatal adecuado, incluyendo visitas tempranas y monitorización de la ictericia y la alimentación.
Manejo Postalta
El seguimiento posnatal debe ser individualizado, considerando la EG, el peso al nacer, la presencia de comorbilidades y los factores de riesgo identificados. Las visitas domiciliarias y la monitorización de la alimentación y el peso son esenciales para detectar precozmente posibles complicaciones y asegurar un desarrollo óptimo del niño.
