Joan Brossa y Madelon Belle: Una Relación en el Contexto de la Vanguardia Catalana

La vida del poeta, dramaturgo y artista visual Joan Brossa estuvo marcada por una profunda conexión con el mundo del arte y la vanguardia, así como por relaciones personales significativas que influyeron en su obra. Entre ellas, destaca su vínculo con Madelon Belle-Paats, una asesora de viajes neerlandesa, cuya relación se desarrolló en un periodo crucial de su vida.

La Relación entre Joan Brossa y Madelon Belle

Joan Brossa mantuvo una relación amorosa con Madelon Belle-Paats aproximadamente desde 1958 y a lo largo de los años 60. Madelon Belle, nacida en Java, era políglota e hispanófila, descrita como menuda, con cabello corto y rizado, y pómulos redondos. Llegó a Barcelona en abril de 1953 para trabajar en la compañía de aviación KLM, con el objetivo de establecer vuelos a Bruselas y Ámsterdam. Portaba una carta de recomendación del director del museo de Ámsterdam dirigida a Joan Prats, un incansable promotor del Club 49, lo que la conectó con los círculos artísticos de la ciudad.

En el momento de conocerse, Brossa, con 34 años, se encontraba sin dinero, viviendo en el piso de sus tíos en la calle Muntaner y aún explorando su voz poética. Previamente, había tenido una relación efímera en 1954 con la actriz Julieta Serrano. Madelon, por su parte, era una mujer joven, culta, libre, deportista y mundana, deseosa de disfrutar la vida en un país del sur.

La correspondencia entre Madelon y Brossa, compuesta por 400 cartas, ha sido un recurso invaluable para el estudio de la biografía sentimental y el pensamiento literario de Brossa, además de documentar el día a día de la vanguardia barcelonesa entre 1953 y 1963. Aunque la amistad continuó tras el fin de su relación amorosa, Brossa encontró más tarde un amor maduro con la poetisa Pepa Llopis, con quien se emparejó en 1972 y quien fue su principal apoyo hasta su fallecimiento en junio de 2011.

Carta antigua manuscrita

La influencia de Madelon en Brossa es notable, aunque de una forma particular. Mientras que su relación con Julieta Serrano inspiró dos libros, en el caso de Madelon, Brossa le dedicó poemas -notablemente los de "Cant i festa"-, pero no un libro completo basado en su romance. Según Glòria Bordons, esta relación fue más "permanente y profunda" en comparación con la "foguerada" (llamarada) de su romance anterior, y Madelon le abrió "una puerta al mundo" en unos años de gran efervescencia cultural.

¿Tuvieron Hijos Joan Brossa y Madelon Belle?

El material proporcionado para la elaboración de este artículo detalla extensamente la relación amorosa y la amistad entre Joan Brossa y Madelon Belle-Paats, incluyendo aspectos biográficos y su impacto en la obra del poeta. Sin embargo, no hay ninguna mención o indicación en el texto de que Joan Brossa y Madelon Belle hayan tenido hijos juntos. La información disponible se centra en su vínculo personal y artístico, así como en las trayectorias vitales de ambos, destacando el posterior matrimonio de Madelon con Rudolph Nicholas Zuyderhoff en 1973, cuando ella tenía 51 años, y la relación de Brossa con Pepa Llopis a partir de 1972.

Contexto Biográfico de Joan Brossa

Joan Brossa nació hijo de un artesano que trabajaba como tramoyista del teatro Ateneu y de una excantante de zarzuela convertida en ama de casa. Fue un estudiante irregular y de joven un gran aficionado a la magia, llegando a actuar bajo el seudónimo de "mago Wu". Su vida temprana estuvo marcada por la soledad y la pobreza, e incluso por periodos sin vivienda fija.

Durante la parte final de la Guerra Civil, fue recluta en el ejército republicano, sufriendo una grave herida en un ojo por una granada de mortero, lo que le causó problemas de vista de por vida. Entre 1939 y 1940, volvió a realizar el servicio militar, esta vez en el ejército franquista en Salamanca. Allí conoció a Enric Tormo, quien lo introdujo a la poesía de Salvat-Papasseit, al arte vanguardista y al número monográfico de la revista "D'Ací i d'Allà" de 1934.

Tras regresar a Barcelona en 1940, Brossa y Tormo entraron en contacto con figuras como J. V. Foix, Joan Prats, Carles Sindreu y Joaquim Gomis, quienes les abrieron las puertas al círculo de Joan Miró, consolidando su amistad con el artista a partir de 1942. Estas conexiones iniciales se evidencian en cartas de Miró a Brossa, donde se mencionan colaboraciones artísticas y la creación de obras. En los años siguientes, Brossa proyectó espectáculos de Posteatre con escenografía diseñada por Miró y colaboró con otros artistas de renombre como Antoni Tàpies y miembros del grupo El Paso.

La antipoesía de Joan Brossa

En 1950, el encuentro con el diplomático y poeta brasileño Joao Cabral de Melo marcó un giro decisivo en Brossa hacia un mayor compromiso político. A lo largo de su carrera, Brossa siempre se mantuvo catalanista y antiburgués, dirigiéndose a un público minoritario. Este enfoque resultó en bajas ventas de sus libros y obras de arte, y escasos ingresos por sus espectáculos, en su mayoría no comerciales. Él desdeñaba el dinero y no perseguía la fama.

El reconocimiento público y el éxito, que superaron la penuria que había caracterizado gran parte de su vida, llegaron en sus últimos años. En 1997, fue seleccionado junto a Carmen Calvo para la XLVII Bienal de Venecia, un hito que consagró su singular trayectoria.

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