Transmisión de COVID-19 de Madre a Feto: Riesgos y Prevención

La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), causada por el virus SARS-CoV-2, ha generado numerosas incógnitas, especialmente en el contexto del embarazo. Una de las principales preocupaciones ha sido la posibilidad de transmisión de la infección de la madre al feto o al recién nacido, conocida como transmisión vertical.

Introducción a la Transmisión Vertical y el COVID-19

La transmisión vertical es el paso de una infección u otra enfermedad de la madre a su hijo. Ante la aparición del SARS-CoV-2, se planteó la necesidad de analizar la existencia de riesgo de transmisión de COVID-19 de una madre infectada a su hijo.

Muchas son las dudas que pueden asaltar la mente de las embarazadas en una situación normal, y en tiempo de pandemia estas se multiplican y son más serias. Es natural preguntarse cómo podría afectar la COVID-19 al riesgo de enfermedad, al plan de parto o al tiempo de vinculación con el bebé. También pueden surgir preguntas sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19.

Riesgos del COVID-19 Durante el Embarazo para la Madre

Las personas embarazadas parecen contraer el virus que causa la COVID-19 aproximadamente al mismo ritmo que las personas que no tienen un embarazo. Además, suelen mejorar sin necesidad de atención hospitalaria en la mayoría de los casos. Sin embargo, los datos publicados hasta septiembre de 2023 indican que el embarazo es un factor que aumenta el riesgo para COVID-19 grave, en comparación con mujeres no embarazadas en las mismas condiciones. Este riesgo permanece alto durante, al menos, un mes después de dar a luz. El riesgo continúa aumentando si la persona embarazada tiene otros problemas de salud vinculados con la COVID-19 grave, como obesidad, diabetes, presión arterial alta o una enfermedad pulmonar.

Estar muy enfermo de la COVID-19 significa que los pulmones de una persona no funcionan tan bien como deberían. La COVID-19 grave o crítica se trata en el hospital con oxígeno y otra ayuda médica para tratar los daños en todo el cuerpo, y puede llevar a la muerte. Las personas embarazadas y con un cuadro grave de la COVID-19 también pueden tener más probabilidades de presentar otros problemas de salud debido a dicha enfermedad, por ejemplo, daño cardíaco, coágulos de sangre y daño renal. Los síntomas moderados a graves de la COVID-19 también se han vinculado con tasas más altas de parto prematuro, presión arterial alta o preeclampsia.

Estos riesgos pueden cambiar a medida que evoluciona el virus que causa la COVID-19, así como la prevención y el tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, los riesgos se reducen significativamente cuando una persona embarazada recibe la vacuna contra la COVID-19. La infección por COVID-19 suele ser asintomática en el 75 % de las gestantes, el 25 % restante presentará síntomas leves, como fiebre y tos. Tan solo un 15 % de las embarazadas ha presentado sintomatología moderada o grave, una patología que a día de hoy solo se observa en casos muy puntuales gracias a la vacunación global de la población en España.

Infografía: Riesgos de COVID-19 en el embarazo

Transmisión de SARS-CoV-2 de Madre a Hijo (Transmisión Vertical)

Para analizar la transmisión vertical, se realizó una revisión sistemática con metanálisis de estudios transversales y de cohortes con al menos 4 casos, recogidos en diferentes bases de datos. Se seleccionaron 15 estudios con mujeres embarazadas con un diagnóstico confirmado de SARS-CoV-2, a cuyos recién nacidos se determinó la presencia o ausencia de infección al menos en el periodo neonatal inmediato. El riesgo estimado de transmisión obtenido es del 1,2% (intervalo de confianza del 95% entre 0,2 y 2,2%; 786 recién nacidos), detectándose un riesgo bajo de transmisión vertical de SARS-CoV-2 de madre a hijo.

Los estudios científicos han reportado algunos casos de posible transmisión intrauterina o perinatal, pero esta es muy poco frecuente. En la mayoría de los casos, la infección por el virus de la COVID-19 no se transmite al feto. Los pocos casos conocidos en bebés que han adquirido la infección los primeros días son leves.

Hallazgos de la Investigación GESNEO-COVID

El Hospital Gregorio Marañón coordina un estudio multicéntrico español que forma parte del proyecto multiinstitucional GESNEO-COVID. Este estudio, que ha contado con la ayuda de los “Fondos COVID” del Instituto de Salud Carlos III, busca desentrañar dos grandes misterios: demostrar científicamente si el SARS-CoV-2 se transmite de madre a hijo y saber de qué forma la embarazada infectada por el nuevo coronavirus proporciona inmunidad al bebé.

Para la realización del estudio, se incluyeron mujeres con infección por SARS-CoV-2 durante el embarazo o el parto (cohorte GESNEO) que dieron a luz entre marzo y noviembre de 2020. Se analizó información epidemiológica, clínica y microbiológica de las madres y sus hijos, determinándose los anticuerpos IgG frente al coronavirus, los que se generan una vez superada la infección activa. En total, se analizaron datos de 141 mujeres. En el grupo de mujeres con infección aguda, ningún recién nacido tuvo IgG positiva en sangre de cordón. En el grupo con infección reciente, el 90,9% de los recién nacidos tenían IgG positiva en sangre de cordón. En el grupo con infección pasada, el 80% de las madres y el 84,8% de los recién nacidos tenían IgG positiva en el parto.

Un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), parte del proyecto GESNEO-COVID, ha demostrado la transferencia transplacentaria de anticuerpos en el 86% de los casos. Este estudio, publicado en BMC Pregnancy and Childbirth, se realizó con 51 parejas de madre-hijo, incluyendo nacimientos desde abril de 2020 hasta marzo de 2021, periodo en el que ninguna madre había sido vacunada contra el SARS-CoV-2, por lo que los anticuerpos eran producto de haber contraído la enfermedad durante el embarazo.

El estudio demuestra el impacto que la producción materna de anticuerpos frente a COVID-19 tiene para proteger al recién nacido mediante el paso de estos. Se observa que la cantidad de anticuerpos que presentaban los bebés al momento del parto estaba relacionada con la cantidad de anticuerpos que presentaba la madre. Sin embargo, este efecto protector no se ha observado en recién nacidos de madres con infección aguda en el momento del parto. Los bebés nacidos de madres que padecieron la COVID-19 y que recibieron anticuerpos a través de la placenta, los perdieron en los primeros meses de vida.

La Dra. María Luisa Navarro, pediatra especializada en Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón, señala que “las madres tienen que procurar no infectarse porque es un factor de riesgo, pero si eso se produce, se ha visto que en la mayoría de los casos el embarazo y parto se desarrollan con normalidad y los bebés no tienen problema”. También enfatiza: “Parece que no hay transmisión vertical del virus (de madre a hijo) pero para mí lo importante es poder demostrarlo con evidencia científica. Y eso hay que hacerlo en una cohorte amplia de madres y bebés, realizando pruebas PCR en placenta, sangre materna y del cordón umbilical, leche de la madre, orina y heces del bebé”.

Esquema: Transferencia de anticuerpos madre-feto

Casos de Posible Transmisión Intrauterina

Aunque la evidencia general apunta a un bajo riesgo de transmisión vertical, se han reportado casos que sugieren una posible infección intrauterina:

  • Caso de Dong: Describe las características de un recién nacido de una mujer con COVID-19, en el que se objetivan anticuerpos IgM al nacimiento. Dada la elevación del título de IgM del neonato a las 2 horas del alumbramiento (ya que este tipo de anticuerpos no son capaces de atravesar la placenta y suelen aparecer a partir de los 2-3 días tras la infección), este estudio sugiere una posible transmisión vertical tras exposición del feto al virus durante los 23 días intraútero previos al parto.
  • Estudio de Wuhan (Zeng L, Chen H): Se realizó en 6 mujeres embarazadas con COVID-19 ingresadas en el momento del parto. A las seis mujeres se les recogieron muestras de suero en el alumbramiento, así como suero y muestra nasofaríngea a los bebés al nacer. Las muestras nasofaríngeas y de suero de los neonatos fueron negativas para la RT-PCR. Todos los 6 neonatos tuvieron anticuerpos en suero y dos de ellos tuvieron IgG e IgM elevados tras la cesárea. Las madres de estos bebés también tenían estos anticuerpos elevados.
  • Estudio francés (Hospital Antoine Béclère): Investigadores han demostrado la transmisión transplacentaria del virus -mediante análisis virológicos y patológicos- en un recién nacido de una mujer de 20 años infectada en el último trimestre. La madre fue admitida en el hospital con fiebre y tos severa, confirmándose la presencia de los genes E y S del SARS-CoV-2. Igualmente, los cultivos nasofaríngeos y rectales recogidos del bebé una hora después del parto por cesárea y, de nuevo, 3 y 18 días después, también dieron positivo para la presencia de los genes E y S. La sangre del recién nacido y el lavado broncoalveolar también fueron positivos.

Vías de Transmisión y Gravedad en Recién Nacidos

La transmisión de la madre al hijo en los casos en los que ocurre se produce frecuentemente por el contacto estrecho entre ellos tras el nacimiento. Aunque no se ha evidenciado que la infección por el virus durante los meses de gestación pueda provocar un alto riesgo de aborto espontáneo o parto prematuro espontáneo, sí se ha observado un aumento relativo de abortos. La tasa de prematuridad ha sido del 10.5% en mujeres de menos de 34 semanas, lo que podría plantear la relación entre el cuadro agudo infeccioso o inflamatorio y el parto prematuro.

Los casos de COVID-19 en bebés que han adquirido la infección los primeros días suelen ser leves, muy similares a los reportados por los adultos y generalmente con un resultado favorable.

Prevención del COVID-19 Durante el Embarazo y la Lactancia

Vacunación Materna

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan una vacuna contra la COVID-19 para 2024-2025 en los siguientes casos:

  • Se planea un embarazo o se está intentando tenerlo.
  • Se tiene un embarazo.
  • Se amamanta.

Mantenerse al día con la vacuna contra la COVID-19 ayuda a prevenir las formas graves de esta enfermedad. Además, si la madre recibe la vacuna durante el embarazo, puede ayudar a evitar que el recién nacido contraiga la COVID-19. La Dra. Navarro concluye que, dada la gravedad de la COVID en la embarazada, es necesario que la mujer gestante se vacune frente a SARS-CoV-2, al igual que se vacuna de otras enfermedades como son la gripe y la tosferina. En el caso de la infección por SARS-CoV-2, la inmunización materna protegerá a su vez a su recién nacido durante los primeros meses de vida.

Los estudios publicados hasta el momento y la experiencia de los resultados perinatales de embarazadas vacunadas los últimos años han demostrado que las vacunas son seguras, tanto para la madre como para el feto. Por ello, la vacuna se debe ofrecer a las mujeres gestantes igual que al resto de la población, ya que los beneficios de la misma superan los riesgos de padecer la infección. Es importante, además, ofrecer esta opción a las mujeres embarazadas con enfermedades que conllevan riesgo de padecer complicaciones. La recomendación actual es que se ofrezca una vacuna RNAm (con las que hay más experiencia) a todas las embarazadas siguiendo los planes de vacunación establecidos. El momento ideal para su administración es el segundo trimestre, pero si el riesgo epidemiológico es elevado, existen otras enfermedades sobreañadidas o factores de riesgo, no hay inconveniente en administrarla en el primer trimestre. Respecto a la vacunación COVID-19 durante el período de lactancia, no se han encontrado componentes de las vacunas en leche, pero sí anticuerpos, y las Sociedades Científicas promueven la vacunación durante la lactancia por el probable beneficio añadido del paso de anticuerpos al lactante.

Medidas de Higiene y Protección

Si tiene un embarazo, es importante que usted y los que vivan con usted sigan las siguientes recomendaciones:

  1. Pruebas de detección de la COVID-19: Si tiene síntomas de COVID-19, hágase una prueba para detectar la infección. Si ha estado expuesto, hágase la prueba cinco días después de haber entrado en contacto con el virus.
  2. Mantenga cierta distancia: De ser posible, evite el contacto estrecho con cualquier persona que esté enferma o tenga síntomas. Intente distanciarse de otros cuando se encuentre en zonas públicas concurridas, especialmente en los lugares con poca circulación de aire.
  3. Lávese las manos: Lávese las manos muy bien y de manera frecuente con agua y jabón durante al menos 20 segundos. También puede usar un desinfectante de manos a base de alcohol que contenga por lo menos un 60 por ciento de dicha sustancia.
  4. Cúbrase la boca al toser y estornudar: Tosa o estornude en un pañuelo desechable o en el pliegue del codo. Luego lávese las manos.
  5. Limpie y desinfecte las superficies que se tocan con frecuencia: Por ejemplo, limpie regularmente las manijas de las puertas, los interruptores de luz, los dispositivos electrónicos y las encimeras.
  6. Uso de mascarillas: Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan el uso de mascarilla en espacios públicos cerrados si está en un área donde hay una gran cantidad de personas hospitalizadas con COVID-19. También recomiendan utilizar la mascarilla que brinde la mayor protección posible, una que use con regularidad, que se ajuste bien y que sea cómoda.

¿Cómo prevenir Coronavirus (COVID-19)? Video Animado para niños en español.

Manejo del Embarazo y Parto ante el COVID-19

Atención Prenatal

A diferencia de lo que ocurrió anteriormente en la pandemia, las visitas prenatales en persona generalmente no se ven interrumpidas por la COVID-19. Si la prueba de la COVID-19 arroja un resultado positivo, el profesional de atención médica analizará con usted las opciones disponibles, lo que podría significar una cita virtual o presencial para descubrir la mejor manera de dar seguimiento a su salud.

Si la prueba de la COVID-19 arroja un resultado positivo y tiene síntomas, el equipo de atención médica le hará un control de cerca. Un profesional de atención médica puede preguntarle sobre sus síntomas, revisar sus otras enfermedades y determinar su riesgo para alguna enfermedad grave. Quizás le ofrezcan medicamentos para evitar que la infección empeore. El tratamiento con estos medicamentos puede consistir en una pastilla que se traga o en un líquido que se administra mediante una aguja en una vena. También le pueden pedir que utilice un oxímetro de pulso, que es un dispositivo para controlar su nivel de oxígeno. Después de la infección, el profesional de atención médica puede planificar hacerle estudios adicionales por imágenes para asegurarse de que el feto esté creciendo como se espera. Las embarazadas se consideran población vulnerable para infección COVID-19, por lo que si se tienen síntomas compatibles (fiebre, tos, malestar general o diarreas), se debe acudir a un Centro de Atención Primaria u Hospital de referencia.

Parto

Si el resultado de la prueba de COVID-19 es positivo cerca del momento del parto, es posible que no tenga que cambiar su plan de parto. Pero también es posible que su profesional de atención médica le sugiera un cambio en el horario o en las opciones de administración por su seguridad. Las personas que también tienen presión arterial alta relacionada con el embarazo o con la preeclampsia tienen más probabilidades de ser controladas en el hospital si tienen COVID-19.

La infección por COVID-19 no es una indicación de finalización inmediata del embarazo si la madre no presenta criterios de gravedad. El momento y la vía del parto se individualizarán según el estado de la madre, las semanas de embarazo y las condiciones obstétricas (contracciones, tacto vaginal, etc). Si no hay contraindicaciones añadidas, se podrá administrar una anestesia locorregional (peridural o raquídea).

Algunos partos en los inicios de la pandemia acabaron en cesárea para procurar preservar la salud materna. Pero a medida que avanzó la epidemia y con el mayor conocimiento clínico y terapéutico, se fueron adaptando los protocolos de atención médica.

Posparto y Cuidado del Recién Nacido

Después de que nazca el bebé, las investigaciones sugieren que es seguro que el bebé se quede con usted aunque tenga COVID-19. En caso de que usted esté demasiado enferma para cuidar de su bebé, el profesional de atención médica puede sugerirle que se quede en otra zona del hospital. Para limitar la exposición del bebé al virus, use una mascarilla bien ajustada y tenga las manos limpias cuando se ocupe del recién nacido. Manténgase a una distancia razonable de su bebé cuando no le alimente, si es posible.

Si el bebé está bien y no tiene síntomas podrá estar en la misma habitación que la madre manteniendo las medidas de precaución necesarias. Se realizarán controles al recién nacido y se le hará la prueba de PCR en las primeras horas de vida, para comprobar si presenta infección por coronavirus. Esta prueba no supone ningún riesgo para el bebé. En caso de que el bebé presente síntomas o requiera ingreso por cualquier motivo, se le trasladará a una habitación individual para recibir la asistencia médica necesaria.

Lactancia Materna y COVID-19

Es importante insistir en que la lactancia materna otorga muchos beneficios, también ante este coronavirus, como el potencial paso de anticuerpos madre-hijo. Por ello, y ante la evidencia actual, la Sociedad Española de Neonatología, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el resto de sociedades científicas, recomiendan el mantenimiento de la lactancia materna desde el nacimiento, siempre que las condiciones clínicas del bebé y la madre lo permitan, extremando siempre las medidas de aislamiento (higiene de manos y mascarilla).

Si tiene la COVID-19 pero se siente lo suficientemente bien, no es necesario que deje de amamantar ni que se mantenga separada de su bebé. Para evitar el contagio de la infección, lávese las manos antes de amamantar. Además, use una mascarilla que le quede bien ajustada siempre que esté en contacto cercano con su bebé. Si se está extrayendo leche, lávese las manos antes de tocar cualquier parte del dispositivo para extracción de leche o del biberón y siga las recomendaciones para la limpieza correcta del dispositivo. Si necesita atención médica en el hospital, tal vez pueda seguir extrayéndose leche.

Foto: Madre amamantando con mascarilla

Preocupaciones Postnatales y la Salud del Bebé

Mantenerse saludables puede ser una gran preocupación para los nuevos padres y madres. Preocuparse por la infección por COVID-19 tanto en usted como en el recién nacido puede ser una carga adicional. Pero es típico que los recién nacidos padezcan su primera enfermedad durante el primer año de vida. De hecho, es posible que su bebé tenga enfermedades leves con regularidad durante este primer año a medida que entra en contacto con el mundo. Si descubre que la preocupación por la COVID-19 u otra enfermedad está afectando su salud o la de su bebé, hable con su profesional de atención médica.

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