El esmegma es una secreción natural que, aunque cumple funciones protectoras, puede generar problemas si se acumula. En este artículo, exploraremos qué es el esmegma, las complicaciones asociadas a su acumulación y, de manera crucial, la relación entre las infecciones del tracto genitourinario masculino y la infertilidad, analizando cómo estas condiciones pueden impactar la salud reproductiva del hombre.
¿Qué es el Esmegma?
El esmegma es una secreción blanquecina y densa que tiene un fuerte olor y aparece en los órganos sexuales masculinos y femeninos, aunque es más frecuente en los varones. Se trata de una sustancia totalmente natural, compuesta por células muertas, sebo natural, hormonas sexuales y secreciones procedentes de la próstata, que se acumulan formando una especie de "bolitas" o placas blanquecinas. Esta sustancia no aparece en todos los varones.
El esmegma es un agente antibacteriano que actúa también como lubricante, formando parte del funcionamiento natural y saludable del organismo al ayudar a proteger y lubricar la piel de la zona genital.

Acumulación de Esmegma y sus Complicaciones
Si bien el esmegma es normal, su acumulación no lo es. La principal causa del mal olor en la zona del glande y el prepucio es la acumulación de esmegma cuando la higiene íntima masculina no es lo suficientemente frecuente o correcta.
En el pene, la acumulación de esmegma puede provocar irritación y la inflamación del glande (causando balanitis), del prepucio, o de ambos a la vez (balanopostitis).
Factores que Favorecen la Acumulación
- Falta de higiene: La higiene íntima masculina insuficiente o incorrecta es la causa más común.
- Fimosis: Quienes padecen fimosis, es decir, cuando el prepucio es demasiado estrecho y no puede retraerse para limpiar adecuadamente, son más propensos a tener un exceso de esmegma. La fimosis es la estrechez o falta de apertura de la piel que recubre el glande del pene, e impide descubrir el prepucio. Esta anomalía puede presentarse tanto en la niñez como en la edad adulta.
Balanitis y Balanopostitis
La balanitis es una enfermedad en la piel del pene cuyo principal síntoma es el glande inflamado (más o menos hinchado y rojo). Cuando, además del glande, se inflama el prepucio, hablamos de balanopostitis. Principalmente, si la presencia anómala de esmegma acaba provocando una infección debido a la proliferación de las bacterias acumuladas, se puede desarrollar balanitis o balanopostitis.
Las balanitis pueden estar provocadas por diferentes causas, entre las que se encuentran:
- Infecciones bacterianas: Bacterias oportunistas, como Gardnerella vaginalis o Treponema pallidum.
- Infecciones fúngicas: Especialmente por el hongo Candida albicans.
- Infecciones virales: Como el virus del papiloma humano (VPH), que puede provocar verrugas genitales o una leve balanitis de repetición.
- Falta de higiene: Directamente relacionada con la acumulación de esmegma.
- Enfermedades de transmisión sexual (ETS).
- Coito anal.
- Enfermedades autoinmunes: Como el liquen en el pene o la balanitis circinada.
- Reacciones a medicamentos: Llamada erupción fija medicamentosa.
- Rozamiento: Tras realizar ciclismo o actividad sexual intensa.
- Sustancias químicas o jabones fuertes.
En estos casos, aparte del enrojecimiento, la hinchazón, la supuración y el dolor son más manifiestos. Una historia clínica detallada es imprescindible para llegar a un diagnóstico.
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Infecciones Seminales y su Impacto en la Fertilidad Masculina
Las infecciones seminales son aquellas invasiones de microorganismos patógenos que se producen en algún punto del aparato reproductor y urinario masculino, por lo que pueden estar presentes en el líquido seminal. En el recorrido que deben seguir los espermatozoides y el líquido seminal para salir al exterior, se producirá un contacto con la zona infectada, pudiendo alterar la capacidad de los espermatozoides para fecundar el óvulo.
Si bien el esmegma por sí mismo no es una causa directa de infertilidad, las inflamaciones e infecciones crónicas o recurrentes de los genitales externos, como la balanitis severa o mal tratada, podrían potencialmente facilitar la entrada y ascenso de microorganismos hacia el tracto genitourinario superior, contribuyendo al desarrollo de infecciones seminales que sí impactan la fertilidad masculina.
Detección y Síntomas de Infecciones Seminales
Habitualmente, las infecciones seminales no causan síntomas. Por este motivo, el varón puede presentar una infección seminal y que esta permanezca sin ser detectada durante un largo periodo de tiempo. Precisamente por ello, es decir, por no tratar las infecciones seminales lo antes posible, pueden derivar en infertilidad masculina.
Puesto que el hombre, en la mayoría de ocasiones, desconoce que tiene una infección, es muy común que se detecte tras acudir a consulta médica por infertilidad de la pareja. No obstante, hay hombres con infecciones seminales que presentan ciertas molestias como:
- Cambios en el semen, como por ejemplo en su olor y color.
- Irritación y comezón.
- Ardor al orinar.
- Secreción de líquido por la uretra.
- Sangre en el líquido seminal.
- Dolor inguinal o genital, ya sea de próstata, de testículos, etc.
En caso de que exista alguno de estos síntomas, es importante evitar las relaciones sexuales y consultar al médico inmediatamente para que solicite un análisis del semen y de la orina.
Diagnóstico de Infecciones Seminales
Seminograma (Espermograma)
La prueba básica en el estudio de fertilidad masculina es el seminograma, también denominado espermograma. Se trata de un análisis del eyaculado para ver el estado del semen, analizando tanto el líquido seminal como los espermatozoides que contiene.
Si en el resultado del seminograma se observa un alto número de leucocitos (piocitos), un pH ácido o valores alterados en la bioquímica del semen, podría deberse a una infección seminal. Por lo tanto, habría que solicitar un cultivo de orina y semen para confirmarlo.
La primera valoración que se hace en el seminograma es un estudio macroscópico del líquido seminal. En esta parte, el estudio del pH nos puede indicar ya la posibilidad de infección en caso de ser ácido. El pH del semen debe ser superior a 7,2. En caso contrario, puede verse disminuida la movilidad y la capacidad fecundante de los espermatozoides.
Análisis del Líquido Seminal
A continuación, se estudia el contenido del semen. Para ello se hace un estudio bioquímico (suele ser una prueba complementaria en el seminograma) para detectar las moléculas nutritivas presentes en el semen. Además, se lleva a cabo un análisis microscópico para analizar los espermatozoides y la presencia de otras células. Si en el examen microscópico se encuentra una cantidad elevada de piocitos o leucocitos (más de 1 millón por mililitro), hay leucocitosis, lo cual indica la presencia de una infección y sería necesario hacer un cultivo.
Cultivo de Orina y Semen (Espermocultivo y Urocultivo)
El cultivo de semen o espermocultivo permite detectar microorganismos en el semen. En condiciones normales, el semen no debe tener ninguna bacteria u hongo. Si el resultado del cultivo de semen indica la presencia de algún microorganismo significará que existe una infección.
Normalmente, se recomienda que el varón mantenga un periodo de abstinencia de entre 3 y 5 días antes de realizarse un cultivo seminal. Además, es importante que el semen sea analizado antes de transcurrida una hora desde su obtención. Por otro lado, el cultivo de orina, urinocultivo o urocultivo detecta microorganismos infecciosos en la orina, principalmente bacterias y hongos. En situaciones normales, la orina contiene microorganismos, pero si estos están en cantidades elevadas pueden causar una infección de las vías urinarias.

Tipos de Infecciones Seminales y su Efecto
Las infecciones pueden afectar a diferentes partes del tracto genital masculino, tanto en el aparato reproductor como en el urinario. Existen infecciones en la uretra, próstata, conducto eyaculador, vesículas seminales, conductos deferentes, epidídimos y testículos. Si la infección afecta a las vías espermáticas, estas podrían inflamarse y causar una obstrucción, impidiendo la salida del eyaculado y/o de los espermatozoides. Por esta razón, las infecciones seminales podrían ser el motivo de la infertilidad en el varón.
Orquitis
La orquitis es la inflamación de uno o ambos testículos, generalmente debido a una infección testicular o del epidídimo (orquitis-epididimitis). El agente causante puede ser una bacteria (gonorrea, clamidia) o un virus (paperas). Al inflamarse los testículos, aumenta su temperatura y provoca alteración en la producción de espermatozoides (espermatogénesis). Por tanto, la orquitis puede provocar dificultad en el varón a la hora de intentar un embarazo.
Epididimitis
La epididimitis es la inflamación del epidídimo, la estructura que conecta el testículo con los conductos deferentes y donde maduran los espermatozoides. Generalmente, este aumento del tamaño del epidídimo está causado por la extensión de una infección bacteriana originada en la uretra o la vejiga (Neisseria gonorrhoea, Chlamydia trachomatis, Escherichia coli). Cuando se diagnostica epididimitis, el proceso de curación puede conllevar una fibrosis y, por tanto, una obstrucción. En este caso, los espermatozoides no podrían salir al exterior y se produciría una azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado).
El signo más común de epididimitis es el dolor en uno de los testículos. También es común que haya inflamación testicular, enrojecimiento, dolor al orinar o sangre en la orina. Ante molestias o síntomas de este tipo es recomendable consultar con el médico.
Prostatitis
La prostatitis es un grupo de enfermedades que afectan a la próstata y que tienen síntomas similares (dolor o molestias en la región perineal y tracto genitourinario, problemas urinarios, turbidez en la orina, disfunción sexual). El líquido prostático forma parte del líquido seminal que se expulsa en la eyaculación y es imprescindible para la supervivencia y movilidad de los espermatozoides. Si existe una infección y/o inflamación de la próstata, el líquido seminal puede no contener el componente prostático necesario, y por tanto la concepción natural puede resultar complicada. Asimismo, la presencia de microorganismos puede afectar a la calidad de los espermatozoides.
La prostatitis se puede dividir en cuatro categorías: bacteriana aguda, bacteriana crónica, no bacteriana crónica (síndrome de dolor pelviano crónico) y prostatitis inflamatoria asintomática. En los casos de infección bacteriana, el tratamiento suele ser eficaz, pero las formas crónicas no bacterianas son más complicadas de diagnosticar y tratar.
Vesiculitis Seminal
La vesiculitis seminal es la inflamación de las vesículas seminales. Esta inflamación se debe a la extensión de una infección de otra zona del sistema genitourinario, como una prostatitis, una uretritis o una epididimitis. Esta afección puede ser causa de esterilidad masculina, ya que puede afectar a la calidad del esperma.
Mecanismos por los que las Infecciones Afectan la Fertilidad
Una infección en las vías y órganos reproductivos puede ocasionar una reducción de la fertilidad del varón por diversas causas:
- Impedir la formación de espermatozoides: Si la infección afecta a los testículos (orquitis), la espermatogénesis puede verse dificultada, causando oligospermia (baja cantidad) o azoospermia secretora (ausencia por fallo de producción).
- Obstrucción de las vías seminales: Puede provocar oligospermia o azoospermia obstructiva al impedir la salida normal de los espermatozoides.
- Alteración de la movilidad espermática: Los microorganismos pueden adherirse a los espermatozoides y causar astenozoospermia, dificultando su desplazamiento hasta el óvulo.
- Alteración de la morfología espermática: Si existe una infección que afecte la formación de espermatozoides, se puede producir una alteración en su forma (teratozoospermia), lo que puede impedir su desplazamiento y la fecundación.
- Aumento de la fragmentación del ADN espermático: Cortes en las cadenas de ADN que inciden negativamente en la fecundación y la capacidad de implantación del embrión.
- Formación de anticuerpos antiespermatozoides: Esto provoca la aglutinación de espermatozoides y reduce las posibilidades de fecundar el óvulo.
Asimismo, las infecciones del aparato genital masculino pueden propagarse a través del semen, por lo que pueden infectar los órganos reproductivos de la mujer y afectar a su fertilidad también.
Tratamiento y Prevención
Tratamiento de las Complicaciones del Esmegma
El principal tratamiento contra el esmegma se basa en un buen cuidado de la higiene del pene. Para ello, es recomendable utilizar un jabón neutro. En casos de balanitis o balanopostitis, un tratamiento con cremas antibióticas o antimicóticas (si hay hongos, como en la candidiasis genital masculina) y otras cremas también pueden ayudar a regular y equilibrar el funcionamiento de las glándulas. En casos más graves, pueden recetarse medicamentos para tratar infecciones. Después del baño, es crucial secar bien la zona y cambiar la ropa interior todos los días.
Tratamiento de las Infecciones Seminales
En la mayoría de los casos, las infecciones seminales pueden tratarse y curarse con antibióticos. También pueden administrarse antiinflamatorios para bajar la inflamación y analgésicos para aliviar el dolor. Cuando se diagnostica una infección seminal, lo mejor es evitar las relaciones sexuales hasta completar el tratamiento y eliminar la infección. Si no se siguen las recomendaciones médicas, la infección puede volver a aparecer y provocar complicaciones en la salud reproductiva. Cuando la infección es grave o no ha sido eliminada con antibióticos en su fase inicial, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar el daño, pudiendo devenir en infertilidad permanente.
Consideraciones para Tratamientos de Reproducción Asistida
Antes de iniciar un tratamiento de fertilidad, es imprescindible detectar el agente infeccioso y eliminarlo. Se debe esperar a que los niveles de leucocitos en semen vuelvan a los valores de normalidad antes de iniciar un tratamiento reproductivo. Esto es fundamental, ya que los parámetros seminales pueden verse afectados por la infección y no ser representativos, impidiendo indicar la técnica de reproducción asistida idónea. Si no se recupera la fertilidad masculina, se pueden emplear la fecundación in vitro (FIV) o la ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides).