La Violencia Obstétrica: Síntomas y Características

La violencia obstétrica se refiere a las prácticas y conductas realizadas por profesionales de la salud a las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, en el ámbito público o privado, que por acción u omisión son violentas o pueden ser percibidas como violentas. Es una forma de violencia de género que ocurre en un momento profundamente vulnerable de la vida de una mujer. Aunque no es un fenómeno nuevo, ha permanecido oculto e invisibilizado durante mucho tiempo, siendo un problema extendido que se convierte en un concepto novedoso a partir de la toma de conciencia de profesionales y usuarias.

La violencia obstétrica constituye una discriminación de género y representa una violación de los derechos humanos desde un enfoque de los derechos de la salud y de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, entendidos como derechos inalienables e indivisibles. Estas praxis deshumanizantes constituyen un verdadero problema de Estado y de salud pública en diversos países del mundo, incluido España, y generan altos costos económicos y sociales.

Estamos hablando de una violencia estructural e institucional que emana de una cultura patriarcal que afecta a diversos ámbitos, incluyendo las ciencias médicas. Es preocupante que muchos profesionales de la salud no dispongan de información suficiente sobre este tema, y un porcentaje aún mayor de usuarias desconoce el término.

¿Qué es la Violencia Obstétrica? Definición y Alcance

La definición de violencia obstétrica, aunque aún no está plenamente consensuada a nivel global, abarca cualquier conducta, por acción u omisión, realizada por el profesional sanitario hacia la mujer durante el embarazo, el parto o el puerperio. Incluye el trato deshumanizado, la medicalización injustificada y la patologización de un proceso que es natural. Se puede definir como "el acto de desconocer la autoridad y autonomía que tienen las mujeres sobre su sexualidad, sus cuerpos, sus bebés y sus experiencias de gestación y parto".

La Violencia Obstétrica según la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha abordado la problemática del maltrato durante la atención del parto. En un documento de 2014, habló sobre prevenir la violencia y suprimir la falta de respeto y el maltrato ginecológico durante la atención del parto. Aunque en ese momento no empleó el término "violencia obstétrica" como tal, sí apuntó a la violencia de parto que experimentan las mujeres en ese contexto. Posteriormente, la OMS define la violencia obstétrica como “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”. La OMS, entre otras acciones, incluye la no obtención de un consentimiento informado, la negativa a administrar medicamentos para el dolor, un descuido de la atención o violaciones graves de la intimidad, en resumen, cualquier praxis que no vele por un parto respetuoso.

Estos actos realizados por el profesional sanitario son inapropiados y normalmente no son consensuados con la paciente y, de no ser así, no se informa de lo inadecuada y desaconsejable que es dicha práctica. En definitiva, se presenta un abuso de poder por parte del profesional sanitario, frente a la autonomía de la mujer.

Tipos de Violencia Obstétrica

La violencia obstétrica puede adoptar diversas formas, y se puede presentar tanto física como psicológica. Ambos tipos suelen darse en conjunto.

Violencia Obstétrica Física

La violencia obstétrica física es aquella conducta o práctica que incide directamente en el cuerpo de la mujer embarazada o que ha dado a luz. Algunos ejemplos incluyen:

  • Procedimientos e intervenciones que no son necesarios, invasivos y que no respetan los ritmos naturales de los procesos.
  • Episiotomías sin estar indicadas, sin informar a la madre o sin su consentimiento.
  • Maniobra de Kristeller: aplicar presión sobre el abdomen para acelerar el parto.
  • Cesáreas innecesarias, a veces practicadas para facilitar las jornadas de los profesionales sanitarios.
  • Uso de haloperidol como “calmante” sin justificación.
  • Intervenciones dolorosas sin anestésicos.
  • Obligar a parir en una determinada posición.
  • Medicalización excesiva, innecesaria o iatrogénica que podría generar complicaciones graves.
  • Negativa a administrar medicamentos para el dolor.
  • Partos instrumentales innecesarios (fórceps, espátulas o ventosa).
Esquema de las principales intervenciones de violencia obstétrica física

Violencia Obstétrica Psicológica

La violencia obstétrica psicológica se proyecta y afecta a la mente de la paciente, perjudicando enormemente el proceso del embarazo, parto y puerperio. Esta violencia también puede ser verbal. Algunos ejemplos son:

  • Trato infantil, paternalista, autoritario, despectivo, humillante o despersonalizado hacia la mujer.
  • Ignorar las necesidades y peticiones de la mujer.
  • Infantilizar, humillar y hablar despectivamente a la mujer (o con sus compañeras como si la mujer no estuviera).
  • No permitir a la mujer estar acompañada durante el parto.
  • Amenazar y coaccionar a la mujer.
  • Negar mantener el contacto piel con piel con el recién nacido.
  • Negar agua y comida sin estar indicado.
  • Mandar callar a la mujer o intimidarla con lenguaje no verbal.
  • Comentarios hirientes o descalificadores como: “Si no puedes soportar el dolor, no estás lista para un parto natural”, “Estás exagerando”, “Aún no te has enterado qué haces aquí”, “El umbral de dolor de esa mujer es muy bajo”, o “Te has engordado tanto que ahora no puedes parir en condiciones”.
  • Compartir información privada sin permiso de personas que no participan en el cuidado de la madre o el padre que da a luz.

La violencia obstétrica. Un caso clínico real

¿Por qué ocurre la Violencia Obstétrica?

La respuesta a por qué la violencia obstétrica pasa desapercibida, incluso en la actualidad, es multifactorial, considerando componentes culturales, sociales, históricos y formativos.

  • Cultura Patriarcal: Se trata de una violencia derivada de sociedades patriarcales que naturalizan estas prácticas y comportamientos, los cuales terminan siendo asumidos por la sociedad, incluyendo profesionales de la salud y usuarias.
  • Jerarquía deshumanizadora: En la relación con las usuarias se establece un trato jerárquico deshumanizador que otorga prioridad y poder a los profesionales de la salud por encima de las pacientes. Hay sistemas que se fundan en sistemas de poder jerárquicos en cuanto al género y la salud.
  • Vulnerabilidad de la mujer: Hay investigadores que han señalado que la calidad asistencial estaría asociada a la jerarquía social de la paciente; a mayor vulnerabilidad de la mujer, más humillante tendería a ser el trato recibido.
  • Falta de formación y sensibilización: Los estudios evidencian una falta de formación y de habilidades técnicas para afrontar los aspectos emocionales del parto. Una encuesta llevada a cabo en México entre profesionales de la obstetricia y la ginecología indica que el 64% manifestaban no tener información sobre la violencia obstétrica y expresaron la falta de herramientas para hacer frente a ella.
  • Síndrome de burnout: Algunos estudios también señalan que la práctica de la violencia obstétrica podría estar asociada al síndrome de burnout (desgaste profesional) entre profesionales del parto, que tenderían a deshumanizar a las usuarias y afectaría la relación médico-paciente.
  • Saturación del sistema de salud: La saturación de los sistemas públicos de salud, la falta de recursos y el estrés del personal sanitario también contribuyen a estas prácticas nocivas.
  • Normalización y tabú: La violencia obstétrica se ha normalizado en los entornos de atención sanitaria y se ha convertido en un tema tabú, dificultando su reconocimiento y denuncia.
  • Disparidades sociales: Las disparidades geográficas, de clase social y raciales también influyen en la violencia durante el parto. Es más probable que las mujeres adolescentes, las solteras, las de nivel socioeconómico bajo, las que pertenecen a una minoría étnica, las inmigrantes y las que padecen VIH, entre otras, sufran un trato irrespetuoso y ofensivo.

Secuelas y Consecuencias de la Violencia Obstétrica

La violencia obstétrica, más allá de las secuelas físicas que puede dejar en madre y criatura, deja además una huella psicológica que permanece en el tiempo. Esta herida emocional también necesita cuidados, pero en ocasiones es difícil reconocerla porque es duro aceptar que el inicio de un momento que se había idealizado, como el nacimiento de un bebé, pueda estar mezclado con una experiencia tan dolorosa. La necesidad de cuidar al recién nacido a menudo empuja a las madres a seguir cuidando y a tapar esa herida, posponiendo la búsqueda de ayuda.

Entre las secuelas de la violencia obstétrica podemos encontrar síntomas que pueden ser muy difíciles de gestionar cuando se unen a las características propias del posparto.

Qué es la violencia obstétrica: síntomas, características y repercusiones

La **violencia obstétrica** se refiere a las prácticas y conductas realizadas por profesionales de la salud hacia las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, tanto en el ámbito público como privado, que por acción u omisión son violentas o pueden ser percibidas como tales. Este fenómeno constituye una forma de **violencia de género** y representa una vulneración de los derechos humanos, afectando la autonomía, integridad y dignidad de las mujeres.
Esquema conceptual que muestra la relación entre la violencia obstétrica, los derechos humanos y la deshumanización en el entorno clínico.

Definición y tipos de violencia obstétrica

Aunque no existe una definición única consensuada a nivel global, se reconoce como cualquier conducta que degrada, oprime, humilla o intimida a las pacientes. Se clasifica principalmente en dos vertientes que suelen ocurrir de forma conjunta:* **Violencia física:** Incluye intervenciones invasivas o dolorosas sin anestesia, medicalización excesiva o innecesaria, episiotomías sin consentimiento, maniobras desaconsejadas (como la de Kristeller) o obligar a parir en posiciones no deseadas.* **Violencia psicológica:** Manifestada a través de un trato infantilizador, despectivo o autoritario. Implica ignorar necesidades básicas, impedir el acompañamiento durante el parto, negar el contacto "piel con piel" con el bebé o el uso de lenguaje hiriente y coacciones.

Causas estructurales y factores de invisibilidad

La persistencia de esta violencia es un problema multifactorial que emana de una **cultura patriarcal** que también afecta a las ciencias médicas. Los sistemas de salud suelen basarse en jerarquías rígidas donde se otorga poder absoluto a los profesionales por encima de la autonomía de las pacientes.

¿Por qué permanece oculta?

1. **Normalización:** Muchas de estas prácticas están integradas en la rutina hospitalaria y son aceptadas socialmente.2. **Falta de formación:** Estudios indican que una gran parte de los profesionales de la salud carecen de formación técnica y emocional para afrontar los aspectos psicológicos del parto.3. **Síndrome de Burnout:** El estrés profesional y la saturación de los sistemas públicos pueden derivar en la deshumanización de la atención.4. **Desconocimiento:** La mayoría de las mujeres y muchos sanitarios desconocen el término "violencia obstétrica", lo que dificulta su identificación y denuncia.

La violencia obstétrica. Un caso clínico real

Impacto y secuelas psicológicas

La violencia obstétrica deja una huella profunda que trasciende lo físico. Muchas mujeres experimentan sentimientos de culpa, ira, tristeza y decepción en momentos que debían ser positivos. Las secuelas comunes incluyen:* **Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT):** Provocado por la vivencia de un parto traumático.* **Disociación:** Mecanismo de defensa mental ante una experiencia de abuso durante el parto.* **Problemas de vinculación:** Dificultades en el apego con el recién nacido o rechazo a la maternidad futura.* **Ansiedad y depresión posparto:** Frecuentemente, el sufrimiento es minimizado por el entorno, lo que agrava el aislamiento emocional.

La situación en España y el marco legal

A pesar de que casos como los sentenciados por el **Comité CEDAW** de la ONU han evidenciado la gravedad del problema en España, el país aún enfrenta retos significativos para garantizar un parto respetado. Las estadísticas reflejan que una cifra significativa de mujeres identifica haber sufrido violencia obstétrica, y una gran mayoría no ha otorgado un consentimiento informado real y consciente.

Derechos de la paciente

  • Derecho a la información veraz y comprensible sobre cualquier procedimiento.
  • Derecho a otorgar o denegar el consentimiento libremente.
  • Derecho a estar acompañada por una persona de su elección.
  • Derecho a recibir un trato digno y libre de juicios de valor.

Hacia un nuevo modelo de atención

Para mitigar este problema de salud pública, es necesario transformar el modelo obstétrico actual hacia uno centrado en la **autonomía de la mujer**. Esto requiere:
  • Fomentar el **plan de parto** como herramienta de comunicación.
  • Implementar programas que visibilicen la violencia de género en el ámbito sanitario.
  • Mejorar la formación técnica y humana de los profesionales de la salud.
  • Crear espacios de diálogo fluido entre pacientes y sanitarios.
Infografía comparativa: Parto medicalizado vs. Parto respetado y sus beneficios para la salud mental materna.

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