La alimentación infantil es un pilar fundamental para el desarrollo y la salud a largo plazo de los niños. Sin embargo, una dieta desequilibrada puede acarrear una serie de efectos negativos, desde problemas digestivos comunes hasta enfermedades crónicas. Lucía Galán Bertrand, conocida como Lucía, mi pediatra, ha compartido pautas esenciales sobre nutrición para establecer una dieta equilibrada y fomentar hábitos saludables.

La Importancia de la Nutrición desde los Primeros Días
Los Primeros Mil Días: Fundamento de una Vida Saludable
La evidencia científica demuestra que los primeros 1000 días, que incluyen los nueve meses de embarazo, son cruciales para alcanzar el mejor desarrollo y salud a corto, medio y largo plazo. Durante este periodo, la alimentación de nuestros hijos generará un impacto que arrastrarán el resto de sus vidas. Una alimentación inadecuada en esta etapa puede llevar al desarrollo de enfermedades como la obesidad, la diabetes y un mayor riesgo cardiovascular. Es vital tomarnos muy en serio la alimentación durante este periodo, realizando un cambio de ciclo inteligente y ordenado, introduciendo nuevos alimentos de forma progresiva y ajustándose a las necesidades nutricionales de cada edad.
Lactancia Materna: El Mejor Inicio
La lactancia materna es la mejor alimentación que puede tener el niño en sus primeros meses de vida, una afirmación con la que la mayoría de los pediatras están de acuerdo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y, posteriormente, junto con alimentación complementaria, hasta los dos años o más. La lactancia materna es la forma más natural de trasladar todas las defensas a los bebés. Un buen parámetro para saber si un bebé está bien alimentado es la ganancia de peso y estatura en las revisiones pediátricas.
Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia a la proteína de la leche de vaca. La intolerancia a la lactosa en bebés menores de 12 meses es extremadamente rara. Sin embargo, la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es más frecuente. La APLV puede ser mediada por IgE, con reacciones inmediatas como eritema alrededor de los labios, ronchas, vómitos violentos o dificultad respiratoria, requiriendo atención médica urgente. La APLV no mediada por IgE tiene un diagnóstico más complejo debido a que no deja rastro en la sangre y sus síntomas son difusos: falta de ganancia de peso, cólicos continuados, diarrea o hebras de sangre en las heces. En estos casos, se realiza una dieta de exclusión, retirando todos los lácteos.
Alimentación Complementaria y Hábitos Saludables
Introducción de Alimentos: Mitos y Realidades
El momento adecuado para introducir la alimentación complementaria es a partir de los seis meses, nunca antes de los cuatro, ya que se incrementa el riesgo de padecer enfermedades autoinmunes y alergias alimentarias. Tampoco se debe retrasar más allá de los siete meses, con el objetivo de que a los 12 meses el bebé coma de todo. Hasta hace unos años, se creía que retrasar la ingesta de gluten disminuía el riesgo de celiaquía o que la lactancia materna protegía contra esta enfermedad, pero estos son mitos desterrados. Los niños a partir de los seis meses pueden comer prácticamente de todo, sin importar el orden de introducción de los alimentos, salvo los que se consideran prohibidos o a controlar. Para detectar posibles alergias, se recomienda una introducción escalonada por grupos de alimentos.
Baby-Led Weaning (BLW): Una Opción para el Desarrollo
El Baby-Led Weaning (BLW) es una tendencia en auge que consiste en iniciar la alimentación complementaria a los seis meses ofreciendo alimentos enteros, en lugar de triturados. Estos deben tener el tamaño y la forma adecuados para que el bebé los coja con sus manos y se los lleve a la boca, siguiendo su apetito y gustos. Para aplicar el BLW, el bebé debe tener una sedestación estable y haber perdido el reflejo de extrusión (expulsar con la lengua cualquier sólido). Los beneficios del BLW incluyen la adquisición de hábitos de alimentación más saludables, el respeto a las señales de hambre y saciedad, la promoción de la lactancia materna y la estimulación del desarrollo psicomotor. Sin embargo, se debe tener en cuenta que los bebés que practican BLW comen más lento.
Alimentos Prohibidos y a Controlar en la Infancia
Los menores de un año no pueden tomar leche de vaca (salvo un yogur natural al día a partir de los ocho meses), sal ni azúcar. También deben evitarse las acelgas, espinacas y borrajas. Hasta los 10 años, se deben evitar pescados grandes como el lucio, el atún rojo y el emperador por su alto contenido en mercurio. En menores de tres años, mujeres embarazadas y madres lactantes, la recomendación es la misma para el atún rojo, emperador y tiburón.
Es importante controlar la ingesta de proteínas, ya que se tiende a dar más de las necesarias. En niños menores de dos años, un exceso de proteínas supone una carga renal y aumenta el riesgo de diabetes, sobrepeso o riesgo cardiovascular en el futuro. Un estudio reciente muestra que el 96% de los bebés de siete a 12 meses en España consumen un exceso de proteínas.
La Transición del Puré a los Sólidos
Si un bebé ha sido alimentado principalmente con purés y rechaza los alimentos sólidos, no hay que preocuparse. La transición debe ser gradual, ofreciendo trocitos pequeños y fáciles de masticar para que el niño desarrolle su masticación. No se puede pasar directamente de la papilla a un filete; se puede desmenuzar un lomo de merluza en trocitos y ofrecerlo junto con el puré para que se acostumbre.
Entre los seis y 12 meses, el alimento principal sigue siendo la leche, y el resto de alimentos complementan. Idealmente, los niños deben tener una comida bien estructurada de salado y otra de fruta. Si el bebé hace BLW, se pueden ofrecer estas comidas en raciones pequeñas a lo largo del día.
Abordando Problemas Digestivos Comunes
Manejo de la Diarrea en Niños: Adiós a los Mitos
En caso de gastroenteritis, los niños pueden comer de todo desde el inicio, ya que la mucosa intestinal se recupera antes. Hay que desterrar el mito del agua de arroz, la patata cocida y el pescado hervido. Las últimas recomendaciones indican que cuanto más variada sea la dieta, antes se recuperarán. Esto incluye pequeñas cantidades de pollo al horno, sopa, frutas como pera o plátano (azúcares naturales) o pan con aceite y sal (salado), ofrecidos despacio y en pequeñas porciones.
Evitar zumos envasados, batidos, azúcares y refrescos como la Coca-Cola o el Aquarius. Los líquidos o alimentos ricos en azúcares durante una diarrea producen un empeoramiento por el fenómeno de la "diarrea osmótica". Al tomar un líquido altamente concentrado en azúcar, el cuerpo empuja el agua hacia el tubo digestivo para compensar, empeorando la diarrea. Los jarabes para cortar los vómitos se utilizan pocas veces en niños debido a sus efectos secundarios y porque no suelen ser necesarios con las recomendaciones adecuadas.
Hidratación Clave: Suero Oral vs. Otras Bebidas
El agua o, mejor aún, el suero oral, son las opciones ideales para hidratar. El suero oral contiene las sales y azúcares necesarios para el cuerpo cuando hay pérdidas digestivas. Si el niño está comiendo, sorbitos de agua son suficientes; si no come sólidos, es crucial insistir con el suero oral. Ni bebidas para deportistas ni zumos son adecuados.
Si el niño no para de vomitar, la hidratación debe ser muy lenta: 5 ml cada 15 minutos. Dar mucha cantidad de golpe provocará más vómitos. Se debe alternar la hidratación con pequeñas cantidades de comida (yogur, pan con aceite, trocito de pollo, fideos) para evitar visitas a urgencias.
La retirada de la leche sin lactosa solo está indicada en pacientes intolerantes o si la diarrea se prolonga más allá de 15 días, y siempre bajo pauta pediátrica. Retirar la lactosa el primer día puede hacer que la enzima lactasa deje de funcionar, provocando una diarrea de rebote al reintroducir la leche con lactosa.
Es importante vigilar signos de deshidratación, especialmente en niños pequeños: desasosiego, tendencia al sueño, irritabilidad, piel fría o sudorosa, debilidad, ausencia de lágrimas al llorar, boca y/o lengua secas y pegajosas, ojos hundidos u ojerosos, y menor cantidad de orina de lo habitual (ausencia en las últimas 8-12 horas).
Estreñimiento Infantil: Prevención y Tratamiento Adecuado
La alimentación influye significativamente en el ritmo intestinal. El estreñimiento debe tratarse y no atribuirse simplemente a la genética. Es un error frecuente aumentar la fibra solo cuando el niño ya está estreñido; si el grado de estreñimiento es importante, la fibra puede impactar más las heces y empeorar el cuadro. La fibra es fantástica para prevenir el estreñimiento.
Cuando el estreñimiento agudo está instaurado (varios días sin ir al baño, dolor, heces voluminosas y dolorosas), se debe consultar al pediatra. Muchas veces se recurrirá a tratamiento farmacológico seguro y bien tolerado, como el Macrogol (Casenlax o Movicol), que es el tratamiento de primera línea oral, desterrando la idea de que los enemas o supositorios son más efectivos.
Para prevenir el estreñimiento, se deben dar aportes de alimentos ricos en fibra de forma habitual: frutas (con piel), verduras, legumbres y cereales integrales (pan, pasta). La fruta siempre es mejor en trozos que en zumo, ya que al exprimirla se pierde la mayoría de la fibra. El consumo habitual de fibra también previene la incidencia de determinados cánceres, como el de colon.
El estreñimiento es muy habitual cuando se retira el pañal, ya que a los niños les cuesta "desprenderse" de las heces y adoptan un hábito retentivo. Es crucial atajarlo cuanto antes con el pediatra para evitar que se convierta en un problema mayor. La mayoría de estos casos son conductuales y se solucionan con paciencia y normas sencillas: sentarles en el baño siempre a la misma hora después de las comidas, aunque no tengan ganas; que apoyen los pies sobre firme (una banqueta); celebrar cada pequeño logro; no reprimir ni enfadarse si se les escapa; y asegurarse de que beban mucha agua y consuman fruta y verdura a diario.
Los niños mayores de un año no necesitan más de 400-500 ml de leche al día, ya que el consumo excesivo de leche puede contribuir al estreñimiento.
La Crisis de la Obesidad Infantil y sus Consecuencias
Cifras Alarmantes en España
Según un estudio reciente de la OMS, el número de niños obesos en el mundo se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años. España es uno de los países con las tasas más altas de obesidad infantil en Europa; el estudio ALADINO revela que prácticamente uno de cada cuatro niños españoles tiene sobrepeso u obesidad. Hasta un 18% de los niños tienen obesidad y un 26% sobrepeso, lo que significa que el 40% de los niños españoles están por encima de su peso.

Factores Contribuyentes y Responsabilidad Colectiva
El problema de la obesidad infantil es complejo y multifactorial. No se puede atribuir únicamente a los videojuegos y la bollería. Es necesario sumar fuerzas y trabajar en conjunto:
- Gobiernos: con políticas claras y contundentes para reducir estas cifras.
- Industria alimentaria: con un compromiso para evitar mensajes y anuncios engañosos.
- Profesionales sanitarios: ofreciendo información clara y veraz a los padres en cada visita, derribando mitos y resolviendo dudas sobre alimentación y ejercicio físico.
- Escuelas: implementando medidas que fomenten hábitos saludables, como limitar los zumos, galletas, batidos y dulces en los almuerzos, y promover bocadillos con fruta y agua.
Es crucial limitar el consumo de refrescos, zumos y bebidas excitantes entre los más jóvenes. La información a las familias debe comenzar desde el momento en que llegan a la consulta con su bebé, advirtiéndoles de las consecuencias de alejarse de los hábitos de vida saludables. Esto puede condicionar la salud futura de los niños, derivando en enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, cáncer y un largo etcétera de patologías, sin contar el daño psicológico y psiquiátrico (depresión, ansiedad, anorexia, bulimia, bullying o suicidio) que sufren por el exceso de peso.
El Desayuno y la Merienda: Oportunidades para Nutrir
No todos los niños tienen el mismo apetito al levantarse, y es importante respetarlo. El desayuno abarca la primera hora de la mañana y el almuerzo. Si por la mañana el niño solo toma un vaso de leche, el almuerzo puede complementarse con un bocadillo o fruta, en lugar de otro lácteo.
Los niños deben beber agua. Hay que huir de los zumos envasados, batidos y bebidas azucaradas, que son nutricionalmente pobres, tienen altas concentraciones de azúcar, aumentan el riesgo de sobrepeso, triplican las posibilidades de caries dental y quitan el apetito en niños con dificultad para comer. Si al niño no le gusta la leche, se puede probar con yogur con frutas naturales, queso fresco, o almendras en niños mayores de cuatro o cinco años (un puñadito equivale a un buen vaso de leche en calcio).
La fruta siempre es mejor en trozos que en zumo, incluso si son naturales, porque tiene más fibra, más propiedades y menos aporte calórico. La Academia Americana de Pediatría no recomienda el zumo de fruta natural en niños menores de un año. En niños de uno a seis años, no deben beber más de medio vaso al día, y en mayores de seis, no más de un vaso al día.
Al hacer zumo, se pierde la fibra y los azúcares naturales de la fruta se comportan como azúcares libres, liberándose directamente al torrente sanguíneo y provocando picos de insulina poco saludables. La fruta en trozos es más saciante debido a la masticación y es menos calórica. Ofrecer un zumo a media mañana o tarde a niños que comen mal puede quitarles el apetito para la siguiente comida, regalando "calorías muertas".
Hay que evitar los cereales del desayuno, las galletas y la bollería industrial por sus altas concentraciones de azúcar y grasas trans, que aumentan el riesgo cardiovascular y metabólico. En su lugar, se pueden ofrecer tostadas de pan integral con aceite de oliva y tomate natural.
La merienda no es imprescindible. Si el niño no tiene apetito, no hay que forzarlo ni perseguirlo con la comida. Ya cenará tranquilamente en casa.
La Importancia de los Cereales Integrales
El consumo de alimentos integrales es altamente recomendable. En el proceso de refinado del cereal, se pierde el salvado (rico en fibra) y el germen (rico en vitamina E, vitamina B, ácido fólico, fósforo, zinc y magnesio). Por lo tanto, el valor nutricional del cereal blanco es inferior al integral. El consumo habitual de cereales integrales mejora la salud cardiovascular, previene ciertos tipos de cáncer y mejora la salud intestinal. Es importante saber que "alto contenido en fibra" en una etiqueta no significa necesariamente que el producto sea integral, ni tampoco el color marrón o las semillas. El cambio a integrales debe ser gradual, especialmente con niños mayores, para que se acostumbren despacio.
El Plato de Harvard: Una Guía para una Alimentación Equilibrada
El Plato de Harvard debe desterrar la pirámide de alimentos. En cada comida, la mitad del plato ha de ser de verdura y fruta. Un cuarto debe ser de proteína (huevo, legumbres, pescado, carne) y el otro cuarto de hidratos de carbono, preferiblemente en forma de cereal integral (arroz, pasta, pan). Esto significa que, en lugar de un filete entero, lo ideal sería un tercio de filete, un par de cucharadas de arroz o pasta, y la otra mitad del plato de verdura y fruta. Para beber, siempre agua. Como fuente de grasas saludables: aceite de oliva, nueces o aguacate.
Respecto a la proteína animal: más pescado que carne, más carne de ave que roja, y limitar el consumo de carnes procesadas (embutidos, bacon, salchichas). Se debe ofrecer pescado blanco y azul alternando. En menores de tres años, mujeres embarazadas y madres lactantes, no deben tomar atún rojo, emperador ni tiburón por sus altas concentraciones de mercurio.
Riesgos del Consumo Excesivo de Azúcares y Grasas Trans
Las galletas, al ser bollería industrial, contienen altas proporciones de azúcar (hasta un 30%) y grasas trans, perjudiciales por aumentar el riesgo cardiovascular y fomentar el sobrepeso. Los niños que consumen zumos envasados de forma regular triplican el riesgo de caries y aumentan considerablemente el riesgo de sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes mellitus.
Consecuencias a Largo Plazo de una Mala Alimentación
Si no se toman medidas adecuadas en la alimentación infantil, en unos años se verá a los niños sufriendo enfermedades de adultos. Las consecuencias de una dieta desequilibrada incluyen enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, cáncer y otras patologías, además del daño psicológico y psiquiátrico como depresión, ansiedad, anorexia, bulimia, bullying o suicidio, debido al exceso de peso.
El Rol Fundamental de los Padres en la Educación Nutricional
El Ejemplo como Herramienta Educativa
Ningún niño nace odiando el brócoli y amando la pizza; los niños se acostumbran a comer lo que los adultos les dan. Si en casa se come verdura, el niño acostumbrará su paladar a ese sabor. La herramienta educativa más potente es el ejemplo: no se puede pretender que los hijos coman verdura si los padres no la prueban. Un frutero siempre lleno y a la vista en la mesa es un gran paso. Dar el ejemplo, preparar el desayuno con tiempo y disfrutar de las comidas en familia son claves.
Alimentación saludable para niños - Hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas...
Fomentar una Relación Positiva con la Comida
La comida no solo consiste en alimentar a los niños, sino que también es un momento de disfrute, relajación y compartir. Jamás debe usarse como premio, castigo o moneda de cambio. Es una "carrera de fondo" que requiere paciencia, constancia, perseverancia y buena energía. Si el niño se siente atacado, forzado o acosado, difícilmente se logrará el objetivo.
Es recomendable poner raciones pequeñas y apetecibles, variar los menús, ser original, estar relajado durante las comidas, no centrar la atención en la comida y sí en la conversación, y disfrutar del momento. Si el niño rechaza algún alimento, hay que armarse de paciencia e ir probando diferentes tipos y formas de preparación. Añadir fruta en otras comidas principales (ensaladas, pollo al horno con manzana) puede ayudar a que se acostumbren a su sabor.
Precauciones Durante las Comidas
Nunca se debe permitir que el niño corra por el parque con la boca llena, ya sea con un bocadillo, gusanitos, palomitas o trozos de fruta. Siempre se come sentado para evitar el alto riesgo de atragantamiento.