Gonadotropina Coriónica Humana (hCG): Funciones, Usos y Efectos en la Salud Reproductiva y la Libido

La gonadotropina coriónica humana (GCH), más conocida por sus siglas en inglés hCG o, incluso, coloquialmente por “la beta”, es una glucoproteína sintetizada en las células del trofoblasto embrionario. En concreto, la hormona hCG es producida por el sincitiotrofoblasto.

La hCG está formada por dos cadenas distintas, una alfa (α) y otra beta (ß). La cadena beta es exclusiva de la hormona hCG, mientras que la subunidad alfa es idéntica a la subunidad alfa de la hormona luteinizante (LH), foliculoestimulante (FSH) y hormona estimulante de la tiroides (TSH).

¿Qué es la Hormona hCG?

La hCG es una glucoproteína producida principalmente por el embrión y, posteriormente, por el sincitiotrofoblasto de la placenta. Su presencia es un indicador clave de gestación. Las pruebas de embarazo se basan en detectar la subunidad beta de la hCG, puesto que es la parte específica de la hormona.

Esquema de la estructura de la hormona hCG, mostrando las subunidades alfa y beta

hCG en el Embarazo y la Reproducción Asistida Femenina

En mujeres, la hormona hCG desempeña varias funciones cruciales, especialmente durante el embarazo y en tratamientos de fertilidad.

Función de la hCG en el Embarazo

Después de la ovulación, los restos del folículo ovárico forman el cuerpo lúteo, que secreta progesterona. Si se produce un embarazo, la hormona hCG tiene como objetivo favorecer la funcionalidad de este cuerpo lúteo. La hCG producida por el propio embrión es un indicativo para que mantenga la secreción de progesterona hasta que la placenta pueda ocupar esta labor. Por el contrario, en el caso de que no haya ocurrido un embarazo, la ausencia de hCG provoca que el cuerpo lúteo degenere, lo que finalmente desencadena la menstruación.

La hCG también podría intervenir en el desarrollo de la inmunotolerancia materna y, por tanto, impedir el rechazo inmunológico del embrión por parte de la madre durante el primer periodo de la gestación.

La hCG es conocida también como la hormona del embarazo, pues su presencia es indicativa de gestación. Los test de embarazo se basan en evaluar la presencia de hormona hCG tanto en orina como en sangre. Sin embargo, la detección de la beta hCG para confirmar el posible embarazo no se debe hacer hasta tener un retraso menstrual o hasta que hayan pasado, como mínimo, 15 días desde la relación sexual. Así, se da tiempo a que la hormona aumente a niveles detectables por la prueba.

Además, niveles alterados de esta hormona pueden ser significativos de alteraciones genéticas en el feto, como síndrome de Down. Es por esto que los niveles de beta hCG libre se evalúan, junto con otros parámetros, en la prueba del triple screening que se realiza en el primer trimestre de embarazo.

Uso de hCG en Reproducción Asistida Femenina

Debido a que la subunidad alfa de esta hormona es idéntica a la de la LH y tienen cierta similitud biológica, la hCG también se utiliza como fármaco para inducir la ovulación en los tratamientos de reproducción asistida. La hormona hCG es utilizada por mujeres que están realizando un tratamiento de reproducción asistida para desencadenar la maduración final de los folículos y la ovulación.

La hCG tiene similitud en estructura y actividad biológica a la hormona luteinizante (LH). Ambas hormonas comparten el mismo receptor en las células de la teca y de la granulosa del folículo ovárico. Por este motivo, con la administración exógena de hCG se "simula" el pico de LH preovulatorio que ocurre durante un ciclo menstrual normal. De este modo, la hCG inicia una cascada de reacciones que produce los siguientes efectos en la mujer:

  • Maduración final de los folículos y degradación de la pared folicular.
  • Expulsión del óvulo, es decir, la ovulación.
  • Formación del cuerpo lúteo.

La hCG induce la ovulación alrededor de 36-40 horas después de su administración. Por tanto, en los tratamientos de fecundación in vitro (FIV) la punción ovárica se debe realizar antes de que se cumpla este tiempo. Así, se captan los ovocitos maduros antes de que sean liberados a la trompa de Falopio.

El uso de esta hormona está indicado en mujeres que se someten a técnicas de reproducción asistida, ya que se utiliza para planificar y controlar cuándo se produce la liberación de los óvulos por parte del ovario. No obstante, la administración de esta hormona también puede ayudar a mujeres que presentan problemas para ovular, como oligoovulación o anovulación.

La principal ventaja de los fármacos con hCG es que esta hormona favorece la ovulación y, además, permite saber con exactitud el momento en el que esta se va a producir. Esto es sumamente importante en reproducción asistida, porque a partir de la inyección de hCG se programa el resto del tratamiento, ya sea la punción folicular o la inseminación. Además, esta hormona sirve de soporte para la fase lútea, manteniendo la funcionalidad del cuerpo lúteo para la secreción de progesterona.

Sin embargo, el principal inconveniente del uso de hormona hCG en reproducción asistida es el riesgo de padecer el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO). La hCG tiene un efecto vasodilatador y puede provocar problemas graves de extravasación de líquidos si no se controla. En este caso, podría resultar muy peligroso tener un embarazo con SHO agudo, ya que la hCG producida naturalmente por el embrión aumentaría los efectos perjudiciales. Es por esto que, en aquellas situaciones en las que hay una elevada concentración de estrógenos antes de la punción ovárica, los embriones obtenidos se congelan y se transfieren en otro ciclo, lo que se conoce como transferencia en diferido.

La hCG en la Salud Masculina: Testosterona, Fertilidad y Libido

La hCG también tiene un papel relevante en la salud masculina, particularmente en la regulación de la testosterona, la fertilidad y, consecuentemente, la libido.

hCG como tratamiento para la baja testosterona (hipogonadismo)

La baja testosterona, también conocida como hipogonadismo, afecta a una gran cantidad de hombres. La hCG es una hormona que estimula la producción de testosterona de manera natural en el cuerpo. Se utiliza para tratar los síntomas de baja testosterona al ayudar a restaurar niveles hormonales adecuados, sin necesidad de utilizar testosterona directamente.

Los beneficios de usar hCG incluyen restaurar los niveles hormonales a lo normal, lo cual mejora la energía, el deseo sexual y el estado de ánimo. En los estudios realizados, los hombres que recibieron tratamiento con hCG mostraron mejoras significativas en sus síntomas, sin efectos secundarios graves. La hCG es una opción segura y efectiva para los hombres con síntomas de baja testosterona que no cumplen con los criterios tradicionales para tratamiento con testosterona exógena.

El déficit de testosterona suele acompañarse de un descenso de la actividad física y de la masa muscular, así como un aumento de la cintura abdominal. Si en un paciente con déficit de LH (hipogonadismo secundario) se administra testosterona, de una manera automática, en la hipófisis dejará de liberarse LH y los testículos dejarán de producir testosterona. En contraste, en pacientes con hipogonadismo secundario (LH baja y testosterona baja) se pueden administrar fármacos que estimulen la producción de LH en la hipófisis, como la hCG.

Un estudio en cinco Beagles machos evaluó la influencia de la administración de 1000 UI de hCG. Los resultados mostraron que en el grupo de hCG se presentó un aumento significativo (p <0,05) en los niveles de testosterona en plasma después de 30 min de la administración, alcanzando el valor más alto (8,7 ng/ml) a los 120 min. Esto demuestra el efecto estimulante de la hCG sobre la producción de testosterona.

¿Qué tratamientos existen para la testosterona baja?

Mejora de la Fertilidad

La hCG puede mejorar la producción de esperma, lo cual es especialmente beneficioso para los hombres que desean mantener o mejorar su fertilidad. Interviene en la espermatogénesis, es decir, en la producción de espermatozoides en el caso de los hombres.

Recuperación del Tamaño Testicular

En los casos de hipogonadismo hipogonadotrópico, donde los niveles bajos de testosterona son causados por una deficiencia de gonadotropinas, la hCG juega un papel crucial en la restauración del tamaño de los testículos.

hCG en la recuperación de la fertilidad tras abuso de Esteroides Anabólicos Androgénicos (EAA)

El abuso de Esteroides Anabólicos Androgénicos (EAA) puede causar infertilidad masculina debido al bloqueo del eje hipotalámico-hipofisario, la disminución de FSH, LH y testosterona intratesticular (ITT) y una alteración de la espermatogénesis. La testosterona inhibe directamente la liberación de GnRH y LH en el hipotálamo y la hipófisis, lo que reduce la liberación de testosterona endógena provocando atrofia testicular. Estos casos de infertilidad suelen ser reversibles, pero la recuperación de la producción de espermatozoides puede tardar más de un año.

La gonadotropina coriónica humana (hCG) y la FSH se emplean para estimular la producción de testosterona y restaurar la espermatogénesis en los usuarios de EAA. La hCG tiene una vida media en suero más prolongada que la LH endógena y una mayor actividad receptora debido a la subunidad β única, que es prácticamente idéntica a la subunidad β de la LH, y es un fármaco autorizado para el tratamiento de la infertilidad masculina en estos contextos. Tanto el tratamiento conservador como el agresivo pueden estimular la espermatogénesis con resultados satisfactorios.

Obtención y Administración de Fármacos con hCG

La hormona hCG también puede ser utilizada como fármaco en ciertas situaciones. Existen dos posibles formas de obtención de esta hormona para emplearla como tratamiento hormonal:

  • hCG urinaria o u-hCG: obtenida a partir de la orina de mujeres gestantes y altamente purificada.
  • hCG recombinante o r-hCG: obtenida por técnicas de ingeniería genética.

Con la introducción y evolución de la ingeniería genética, el uso de la hCG de origen urinario quedó en un segundo plano. Actualmente, el fármaco de hCG más común es el Ovitrelle, que contiene hCG recombinante.

El fármaco consiste en una inyección subcutánea que, de manera frecuente, se debe poner la propia paciente o el paciente. La mujer o el hombre recibirá una serie de indicaciones por parte del ginecólogo o el urólogo, para que la administración se realice de forma correcta. En España existen comercializadas formas inyectables de gonadotropina coriónica (jeringas precargadas).

Es importante mencionar que esta hormona no debe ser utilizada sin la supervisión de un especialista en reproducción asistida o un urólogo.

Consideraciones y Efectos Secundarios de la hCG

Como cualquier otro medicamento, la inyección de hCG también puede provocar algunas reacciones adversas. A continuación, se enumeran algunas de ellas:

  • Dolor de cabeza.
  • Dolor e hinchazón en el abdomen.
  • Náuseas o, incluso, vómitos y diarrea.
  • Síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), principalmente en mujeres.
  • Dolor, hinchazón o irritación en el lugar de la inyección.
  • Reacciones alérgicas, que se pueden manifestar con síntomas como erupción, lengua o boca hinchadas o dificultad para respirar.
  • Problemas graves de coagulación sanguínea.

Si la paciente o el paciente se encuentra en alguna de estas situaciones, lo mejor será consultar con un especialista lo antes posible para saber cómo proceder. La administración de esta hormona debe realizarse bajo supervisión médica y siguiendo todas las pautas establecidas. La información proporcionada en esta página tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye el asesoramiento médico profesional. Se recomienda siempre consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento o modificar una terapia en curso.

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