La decisión de dejar de amamantar es un proceso profundamente personal y multifactorial, que involucra tanto a la madre como al bebé. No hay un calendario establecido que la madre y el bebé tengan que seguir, ya que cada caso es único. El destete debe realizarse de una forma que resulte cómoda para ambos, siendo un cambio muy importante con una gran repercusión emocional para el niño y para su madre.

Recomendaciones de Organismos de Salud sobre la Lactancia Materna
Diversos organismos de salud a nivel mundial y regional han emitido recomendaciones claras sobre la duración óptima de la lactancia materna, enfatizando sus beneficios para la salud infantil y materna.
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan amamantar a los bebés exclusivamente durante los primeros seis meses de vida. Posteriormente, en combinación con alimentación complementaria, sugieren mantener la lactancia materna hasta los dos años y, a continuación, tanto como madre e hijo deseen.
- La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Comisión Nacional de Lactancia Materna también recomiendan amamantar a los bebés hasta los seis meses de edad.
- La Asociación Americana de Pediatría (AAP) y la Asociación Española de Pediatría (AEP), junto con otros organismos sanitarios, se adhieren a las mismas directrices de la OMS.
La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida aporta muchos beneficios tanto al niño como a la madre. Es la alimentación ideal para mantener un óptimo crecimiento y desarrollo durante este periodo. A partir de los seis meses, se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria, ya que las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna.
Las recomendaciones de las Guías de las buenas prácticas son coherentes con las Metas Mundiales 2025 sobre lactancia materna de la OMS, que buscan promover y apoyar la lactancia para alcanzar que al menos el cincuenta por ciento de la población sea alimentado con lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Sin embargo, en muchos lugares, estas recomendaciones son difíciles de cumplir debido a causas multifactoriales como las condiciones laborales, la falta de promoción, de información y apoyo en la lactancia.
Beneficios de la Lactancia Materna Prolongada
Amamantar al bebé hasta los dos años o más se denomina lactancia materna prolongada. Esta es una opción para las madres y los bebés que desean continuar con la lactancia. No existe ninguna razón nutricional para adelantar el destete antes de los seis meses, ni que recomiende dejar la lactancia a una edad determinada.
La lactancia materna óptima es fundamental para mejorar la supervivencia infantil y fomentar un crecimiento y desarrollo saludables. Permitiría salvar la vida de más de 820 000 menores de 5 años todos los años. Entre los beneficios destacan:
- Protección frente a infecciones: Ofrece una protección frente a infecciones gastrointestinales, tanto en países en desarrollo como industrializados. El inicio temprano de la lactancia materna (en la primera hora de vida) protege al recién nacido de las infecciones y reduce la mortalidad neonatal.
- Fuente de nutrientes y energía: La leche materna es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses, aportando más de la mitad de sus necesidades energéticas entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses.
- Salud a largo plazo: Los niños y adolescentes que fueron amamantados tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia, además de tener mayor asistencia a la escuela. La lactancia materna se asocia a mayores ingresos en la vida adulta.
- Beneficios para la madre: Una mayor duración de la lactancia materna contribuye a la salud y el bienestar de las madres, reduciendo el riesgo de cáncer de ovarios y de mama, y ayuda a espaciar los embarazos debido al efecto hormonal que a menudo induce la amenorrea en la lactancia exclusiva de menores de 6 meses.
La concentración de nutrientes en la leche materna se mantiene durante el destete gradual. Estudios demuestran que, si bien el volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos que toma el niño, la concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal. Además, los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual.

¿Cuál es la Edad Natural de Destete en los Humanos?
Es difícil saber cuál es la edad natural de destete en los humanos, ya que lo "natural" está condicionado por factores históricos, culturales, sociales y personales. Para intentar conocer esta edad, podemos fijarnos en diferentes ciencias:
- Desde la medicina, se considera que el sistema inmunológico humano alcanza su madurez hacia los 6 años, por lo que los niños se beneficiarían de la inmunidad activa que les ofrece la lactancia materna durante un periodo prolongado.
- Algunos criterios de destete en mamíferos, como el cuádruple del peso del nacimiento, un tercio del peso adulto, o el tamaño del cuerpo adulto, sitúan a los humanos entre los primates más grandes, lo que sugiere un periodo de lactancia más largo.
- La erupción dental también es un factor, ya que muchos primates se destetan cuando aparecen los primeros molares permanentes.
Antropólogos como K. Dettwyler de la U. de Texas han estudiado la edad de destete de los primates no humanos, llegando a la conclusión de que ocurre entre los dos años y medio y los siete años. Si nos fijamos en factores como el desarrollo de la dentición, el peso corporal (normalmente se destetan de manera natural cuando triplican su peso al nacer), la comparación con otros primates y las evidencias históricas, algunos creen que la lactancia podría extenderse hasta los seis o siete años.
En la mayoría de sociedades humanas, el destete suele ocurrir pasados los 2 o 3 años de edad; en nuestra cultura ocurría así hasta hace poco más de un siglo.
Cuándo y Por Qué Iniciar la Alimentación Complementaria
La alimentación complementaria, también denominada ablactación, es el proceso en el que se introducen alimentos diferentes a la leche materna en la dieta del bebé.
Momento Óptimo para la Introducción
La alimentación complementaria debe iniciarse alrededor de los seis meses de vida del bebé. Después de los seis meses, el lactante empieza a necesitar niveles superiores de otros nutrientes, como hierro, zinc, vitaminas B y D, y otros micronutrientes que no puede obtener únicamente de la leche materna o de sus propias reservas.
A esta edad, el niño también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. La secreción ácida y la función pancreática son aptas para la digestión a partir del sexto mes, no antes. Además, a partir de los seis meses, desaparecen reflejos como el de búsqueda o el de extrusión lingual y aparece el de sedestación, sustituyen el succionar por el masticar, y empiezan a tener interés por los alimentos. El inicio de los movimientos masticatorios en el momento adecuado ayuda al correcto desarrollo mandibular y dentario, coordinando los movimientos de masticación con la deglución, lo que contribuye al desarrollo neurológico del niño.
Riesgos de la Introducción Precoz o Inadecuada
Si no se introducen alimentos complementarios alrededor de los seis meses o si son administrados de forma inadecuada, el crecimiento del niño puede verse afectado. Reducir la duración del amamantamiento e introducir los alimentos de manera precoz contribuye a que en un futuro el niño desarrolle obesidad infantil, problemas cardiacos en edad adulta, y alteraciones en las mandíbulas provocando problemas de maloclusión dental.
Además, la introducción precoz de determinados alimentos como leche de vaca, arroz, pescado o huevo, puede desencadenar alergias en el niño.
Señales de que el Bebé Está Listo para el Destete
El destete suele ser un proceso gradual que se desarrolla tanto para la madre como para el niño. Un bebé suele mostrar que está listo para empezar el destete de varias maneras:
- Desinterés durante la lactancia: Se distrae fácilmente mientras toma el pecho.
- Tiempos de lactancia más cortos: Las tomas son menos frecuentes o de menor duración.
- "Juega" con el pecho: Por ejemplo, tirando o mordiendo.
- Succión ineficaz: Chupa pero no extrae leche.
- Mayor interés por los alimentos sólidos: Muestra curiosidad por los alimentos de los adultos.
Es importante no confundir estas señales con el verdadero destete en algunos momentos del primer año de vida, cuando el niño muestra un menor interés por la lactancia como consecuencia de su propio desarrollo (por ejemplo, alrededor de los 9 meses). Esto es más bien consecuencia del creciente interés del niño por su entorno, que le hace distraerse fácilmente del pecho.
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Ventanas de Oportunidad para el Destete
Cuando la madre tiene claro que quiere iniciar el destete, es útil conocer las "ventanas de oportunidad", es decir, los momentos en los que el desarrollo del bebé puede facilitar el proceso de destete. Estas ventanas suelen estar entre etapas de crisis de lactancia:
- Entre los 9 y 11 meses de vida: Los bebés están descubriendo todo lo que les rodea, y explorar el mundo suele resultarles más interesante que el pecho. Aunque de noche mamen con frecuencia, de día es probable que la madre tenga que insistir para que mame.
- Después del año y medio: Al año, los bebés suelen haber triplicado su peso al nacer. Esto a veces hace que dejen de lado la mayoría de alimentos sólidos y solo "picoteen" a lo largo del día (la crisis del año). Esta crisis, en la que el bebé mama mucho y casi no ingiere sólidos, suele durar hasta el año y medio aproximadamente. A partir de este punto, suelen aumentar la ingesta de alimentos sólidos y bajar la demanda del pecho, lo que puede facilitar el destete.
Los dos años pueden ser otra etapa de mucha demanda de pecho, donde las madres a menudo se sienten agotadas. Conseguir un destete a esta edad no es imposible, pero requerirá mucho más tiempo y paciencia. Si es posible, esperar a que el hijo supere esta crisis puede ser una estrategia efectiva.
El Proceso de Destete Gradual y Respetuoso
El destete es el abandono de la lactancia en los mamíferos y su dependencia del pecho. En los humanos, comienza con la introducción de la alimentación complementaria (ablactación) y finaliza cuando estos alimentos reemplazan por completo a la leche materna. Siempre es preferible un destete gradual a un destete brusco.
Consejos para un Destete Gradual
Cuando tanto la madre como el bebé tienen claro que es el momento de destetar, hay algunas cosas que hay que tener en cuenta para garantizar una transición fluida:
- Dejar de amamantar gradualmente: Es importante hacerlo poco a poco para que tanto la madre como el bebé puedan adaptarse de manera óptima a los cambios físicos y emocionales. Esto también previene problemas como la congestión mamaria o molestias generales en los senos.
- Extraerse la leche o utilizar un sacaleches: Para evitar la congestión mamaria, las madres pueden necesitar extraerse la leche, especialmente si el bebé es menor de un año. Un truco es extraer menos leche de lo normal para indicarle al cuerpo que debe producir menos. Es importante bombear durante menos tiempo que la duración original de una sesión de lactancia. Con el tiempo, la producción de leche se detendrá.
- Destete respetuoso y lento: Se recomienda reducir una toma a la semana, empezando por la toma del mediodía o la que menos le guste al bebé. Las últimas tomas que se omiten suelen ser las de antes de dormir y las primeras al despertarse. Durante este proceso, los senos de la madre seguirán produciendo leche hasta que deje de amamantar por completo, por lo que pueden ser útiles almohadillas de lactancia.
- Compensar con mimos adicionales: Los bebés deben recibir mimos y abrazos adicionales durante este periodo. Este toque extra de afecto puede ayudar a mantener la sensación de cercanía y conexión que ambos han sentido durante la lactancia.
- Ofrecer diferentes alimentos durante los periodos de lactancia materna: Otra forma de ayudar al bebé a adaptarse a estos nuevos cambios es ofrecerle alimentos alternativos. A los bebés que tienen un año o más y que ya han pasado a los alimentos sólidos, se les puede dar leche de vaca o snacks.
Mientras se realiza el destete, los senos de la madre seguirán produciendo leche hasta que deje de amamantar por completo. Por lo tanto, también puede ocurrir que se derrame algo de leche sobre la ropa, lo que hace que el uso de almohadillas de lactancia sea útil.

Factores que Influyen en la Decisión de Destetar
Existen muchos factores laborales, familiares, culturales o psicológicos que van a influir en la decisión de cuándo destetar. La decisión puede ser por parte de la madre o del lactante. Lo ideal es que sea por mutuo acuerdo, para que resulte satisfactorio para ambos.
Por Decisión Materna
- Incorporación al trabajo: Esta es citada como una de las principales razones de abandono o disminución de la duración de la lactancia. Surgen grandes dificultades por jornadas de trabajo extensas, la necesidad de desplazarse, o la falta de tiempo. Aunque no debe implicar el destete, ya que existe la posibilidad de extraer y almacenar la leche.
- Sentimientos y emociones: Cansancio físico por la alta demanda de pecho, tomas nocturnas eternas que impiden un descanso reparador, frustración por no conseguir la cantidad de leche deseada, miedo a que el bebé pase hambre o a que la leche "no alimente" (muchos falsos mitos existen en nuestra sociedad).
- Nuevo embarazo: Algunas madres temen que la liberación de oxitocina pueda provocar un aborto o amenaza de parto prematuro.
- Motivos estéticos: Miedo a perder la turgencia de las mamas y a no sentirse igual de atractivas.
- D-MER (Reflejo de Eyección Disfórico de la Leche): Es una sensación de malestar, agitación, temor, tristeza, ansiedad o ira al colocar al bebé al pecho. Es causada por un descenso brusco de la dopamina al aumentar la prolactina. En casos graves, con ideas de suicidio, es necesario un abandono inmediato de la lactancia.
Por Decisión del Lactante
- Rechazo a la leche: Los bebés pueden rechazar engancharse por muchos motivos, como una técnica incorrecta con transferencia de leche insuficiente, confusión en la succión si han sido alimentados con biberón o confusión con las tetinas.
- Huelgas de lactancia: Aparecen entre los cuatro-cinco meses, el séptimo mes y entre los nueve-doce meses. Hay un desinterés por mamar, les cuesta engancharse y las tomas se hacen caóticas, pero no es un destete. Suele coincidir con cambios hormonales en la madre (menstruación), aparición de dientes, o miedo por algún grito de la madre al morder. En este caso, es necesario mantener la calma y ofrecer el pecho cuando el niño esté dormido o tranquilo, en un sitio sin ruidos ni distracciones, nunca forzando.
Causas Médicas
- Enfermedades de la madre: Por prescripción médica, si se considera un riesgo para la madre, puede llevar al destete involuntario. Plataformas como la creada por el Dr. José María Paricio en España ofrecen información sobre la compatibilidad de fármacos y enfermedades con la lactancia.
- Enfermedades del lactante: En la actualidad, está contraindicado interrumpir la lactancia incluso por poca ganancia ponderal. La evidencia científica avala la importancia de la lactancia en el lactante enfermo, con grandes beneficios en prematuros y reducción del riesgo de enterocolitis necrotizante.
Presión Social
La presión social es otro de los motivos de un destete no deseado. Las críticas del entorno en contra de mantener la lactancia más allá de lo considerado "normal" aceleran este proceso. Comentarios como "ya no es un bebé", "es demasiado grande para la teta" o "solo tiene vicio" son comunes. A pesar de que la sociedad está cada día más concienciada de los beneficios de la lactancia, el porcentaje de abandono por esta causa sigue siendo alto. La solución es el empoderamiento de la madre con información y el apoyo de su entorno cercano y de profesionales sanitarios.
Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche materna no alimenta, que el niño mayor que mama es por vicio, o que prolongar la lactancia afecta negativamente el desarrollo psicológico del niño. Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la lactancia prolongada.
Destete Brusco: Riesgos y Manejo
El destete brusco puede realizarse de manera natural (dejando de amamantar súbitamente) o artificial (administrando un fármaco, como la cabergolina). En cualquier caso, el destete brusco no está exento de riesgos y complicaciones.
Complicaciones para la Madre
- Físicas: Ingurgitación o plenitud mamaria (pechos hinchados, duros y doloridos), obstrucción, mastitis, abscesos, fiebre y malestar general durante 3-4 días. Esto ocurre porque la mama no se adapta a la disminución progresiva de la succión.
- Psicológicas: Aumenta el riesgo de padecer desajustes emocionales como ansiedad, melancolía, tristeza e incluso depresión.
Complicaciones para el Lactante
Este tipo de destete tan brusco provoca un cambio abrupto en su sistema digestivo e inmunitario para poder digerir los nuevos nutrientes. A nivel emocional, les resulta muy difícil, originando inseguridad, miedo y sensación de abandono. El niño necesita adaptarse al cambio.
Prácticas para Aliviar Molestias en el Destete Brusco
Para la madre, algunas prácticas sencillas pueden ayudar a que se encuentre más cómoda y evitar posibles complicaciones:
- Ponerse un sujetador que sujete y sea cómodo, pero que no ejerza demasiada presión.
- Nunca vendarse los pechos: Esta es una técnica obsoleta, sin evidencia científica y peligrosa, que puede provocar obstrucciones e infecciones.
- No restringir los líquidos ni dejar de vaciarse el pecho.
- Es necesario sacar la cantidad de leche justa para que la mama deje de doler y se encuentre cómoda. Con una cantidad muy pequeña que dependerá de cada producción, es suficiente para evitar las ingurgitaciones e infecciones de la leche almacenada. El cuerpo entenderá con esa disminución de la extracción que no es necesario producir más, y la mama estará llena de FIL (factor inhibidor de la lactancia), lo que hará que la producción desaparezca lentamente.
Destete a Partir de los Dos Años
Pasados los dos años, la madre puede necesitar destetar por agotamiento, miedo ante un nuevo embarazo o por libre decisión de que esa etapa ha finalizado. En este caso, el destete también se realiza de una manera gradual, disminuyendo el número de tomas.
Suelen empezar por las tomas diurnas, que son más fáciles de variar por otro tipo de alimentos, además los niños están más entretenidos. Las nocturnas son más difíciles debido a la connotación que llevan, siendo el momento del alimento, del consuelo y de la tranquilidad para dormirse. Es un momento muy difícil para la madre, ya que necesita destetar pero no quiere perder ese vínculo con su hijo, y es cuando aparecen sentimientos encontrados. Necesitará apoyo familiar y de profesionales sanitarios expertos en lactancia materna, ya que los destetes no son fáciles y requieren tiempo y trabajo, especialmente cuando la lactancia ha estado bien instaurada.
Aparecerá la involución mamaria, y la producción de leche dejará de ocurrir aproximadamente a los cuarenta días.