El duelo es una experiencia profundamente humana que afecta a personas de todas las edades, incluyendo a los niños. Es un proceso de adaptación normal que sigue a la pérdida de un ser querido, no una enfermedad. A esta edad, los niños empiezan a entender que la muerte es irreversible y universal, sin embargo, su capacidad para gestionar las emociones aún está en desarrollo. Cada niño experimenta el duelo a su manera, y la clave está en ofrecerles comprensión, paciencia y herramientas adecuadas para que puedan adaptarse a la ausencia de la persona fallecida.
El duelo infantil no sigue un camino lineal, y al igual que en adultos, atraviesa fases que no necesariamente siguen un orden estricto.

La Comprensión de la Muerte entre los 7 y 9 Años
Durante el rango de edad de la escuela primaria (7-9 años), las niñas y los niños están desarrollando el razonamiento cognitivo, social, emocional y moral. Comienzan a socializar e identificar grupos de amigos, y rasgos como la competencia, el entusiasmo, la justicia y el seguimiento de reglas son comunes en este grupo de edad.
Concepto de la Muerte en esta Etapa
- Los niños y niñas irán comprendiendo poco a poco que la muerte es permanente y que la persona no volverá.
- Pueden creer que la muerte tiene poderes aterradores y misteriosos.
- Entre los 6 y 10 años, los niños empiezan a comprender que la muerte es algo definitivo, incluso aunque no entiendan que esto le ocurrirá a todos los seres vivos algún día.
- Un niño de 9 años puede pensar, por ejemplo, que si se porta bien o si pide un deseo, su abuela no se morirá.
- A menudo, a esta edad, los niños imaginan la muerte personificándola, pensando en ella como "el hombre del saco" o un fantasma o un esqueleto.
- Aunque su pensamiento es más lógico, podrían temer demasiado a las enfermedades y a las lesiones, porque no entienden bien los mecanismos por los cuales las personas mueren.
- También podrían obsesionarse con el porqué de la muerte, especialmente si viola sus principios lógicos de lo correcto y lo incorrecto.
El hecho de que los niños a estas edades tengan adquirida la habilidad de comprender la muerte y sus consecuencias, no significa que estén preparados para afrontarla o reaccionar ante ella racionalmente. Su capacidad para gestionar las emociones aún está en desarrollo.
Manifestaciones Comunes del Duelo en Niños de 7 a 9 Años
Todos los niños, independientemente de su experiencia con el duelo, pueden exhibir diversas características y comportamientos en distintas edades y etapas de su vida. En el rango de 7 a 9 años, estas pueden incluir:
- Negación y confusión: En un primer momento, los niños pueden negar la pérdida o mostrarse confusos ante lo sucedido.
- Cambios de humor y emociones fuertes: Posiblemente incluyan culpa o enojo. También es normal que se sientan enojados con la persona que falleció (o con alguien más).
- Manifestación intermitente del dolor: Podrían estar tristes unos minutos y, a continuación, estar riendo felizmente con sus amigos. Los padres pueden creer erróneamente que el niño no comprendió lo que ha sucedido o que no los ha afectado, pero es más probable que esto se deba a que los niños pequeños no sienten emociones fuertes durante mucho tiempo.
- Apariencia de resiliencia: Algunos niños pueden volver a su rutina habitual, como la escuela y las actividades, casi de inmediato después de un fallecimiento. Esta podría ser una reacción de protección natural, al centrarse en aspectos de la vida que no han cambiado, la vida parece más estable.
- Múltiples preguntas: Hablar mucho sobre la muerte y tener muchas preguntas sobre lo sucedido. Podrían hablar del tema con cualquier persona que esté cerca de ellos, incluso extraños, para ver cómo reaccionan.
- Cambios de comportamiento: Actuar de maneras inusuales para ellos. Cuando carecen de habilidades del desarrollo, su comportamiento podría ser la única manera que tiene un niño de expresar sentimientos como enojo, preocupación o tristeza.
- Problemas de sueño y rendimiento escolar: Los niveles de actividad podrían aumentar o empezar a dormir mal. Es común que el duelo afecte el rendimiento escolar de los niños, pueden tener dificultades para concentrarse, olvidar tareas o mostrar conductas disruptivas en clase. Es muy importante actuar ante la falta de sueño, ya que puede afectarles en su alimentación, actividad física, bienestar emocional y rendimiento escolar.
- Comportamientos regresivos: Es común que se produzca un pequeño retroceso en la autonomía, como pedir ayuda para cosas que antes hacían solos.
- Miedos y ansiedades: Pueden aparecer miedos comunes tras una pérdida.
- Sentimientos prolongados: Continuar sintiendo los efectos incluso años después. Situaciones que impliquen separación, como regresar a la escuela, una pijamada o ir de campamento, pueden generar sentimientos de dolor y, posiblemente, miedo.
Duelo infantil: Cómo ayudar a los niños a enfrentarlo | EP 77 Psic. Priscila Medina
Cómo Ayudar a los Niños en Duelo
Abordar el duelo en niños de 7 a 9 años requiere paciencia, comprensión y una comunicación clara. Lamentablemente, no es algo que se le pueda "solucionar" al niño; es un proceso que requiere tiempo y apoyo constante.
Comunicación Abierta y Honesta
- Es fundamental hablar con los niños de manera abierta y honesta sobre la muerte.
- Usa un lenguaje directo: Utiliza palabras como "muerto" y "murió". Por ejemplo: “El corazón de papá dejó de funcionar” o “Tu mamá tuvo un accidente y murió”.
- Evita eufemismos: Frases como "fallecido", "dormido", "se fue a un largo viaje", "está en un mejor lugar" o "la perdimos" pueden confundir a los niños, que tienden a ser muy literales. Este tipo de lenguaje les crea ansiedad, los asusta y, a menudo, los confunde.
- Sé conciso: Al explicar la muerte, utiliza frases sencillas y cortas. No tienes que entrar en muchos detalles, es mejor dar poca información al principio e ir agregando más detalles dependiendo de las preguntas que hagan. Déjate guiar por ellos.
- Escucha atentamente: Trata de descubrir qué sabe el niño y de comprender la situación antes de responder sus preguntas. Hablar con los niños sobre sus preocupaciones e inquietudes es el primer paso para ayudarlos a sentirse seguros.
- Contesta todas las preguntas: Responde a las preguntas con respuestas concisas. Evita dar consejos a menos que se lo soliciten. Bajo cualquier circunstancia, trata de ayudar a los niños a desarrollar una explicación para la muerte que tenga sentido para ellos.
- Sé consciente de la comunicación no verbal: Ten presente que comunicas muchas cosas incluso sin hablar. Los niños son muy observadores del entorno y pueden detectar con rapidez el clima emocional, observando nuestros rostros, cómo mantenemos la calma y entendiendo según nuestro tono de voz.
- No evites el tema: Si los adultos evitan hablar de algo, los niños dudarán en traer el tema o hacer preguntas.
- Elige las palabras con cuidado: Aunque las creencias espirituales y religiosas pueden dar fuerzas, si no eran parte importante de nuestras vidas antes del evento, algunos conceptos podrían asustar a los niños. Considera cómo un niño podría oír o interpretar lo que estás diciendo.
Apoyo Emocional y Gestión de Sentimientos
- Anima la expresión de emociones: Motívalos a expresar sus emociones, incluso de enojo, sin importar cuáles sean. Reconocer y validar sus sentimientos es crucial. Frases como «Entiendo que te sientes muy triste» o «Es normal sentirse enojado cuando alguien a quien amamos se va» pueden ser de gran ayuda. Esto les permite saber que sus emociones son normales y aceptadas.
- Informa sobre lo sucedido: Ofrece información concreta sobre lo sucedido. No esperes a que se acerquen a ti.
- Permíteles llorar: No intentes “proteger” a los niños ocultando tu propia tristeza. Sin embargo, evita que los niños te vean en tus momentos más devastadores, ya que pueden preocuparse por ti o sentirse inseguros.
- Respeta su tiempo: El duelo infantil tiene una duración específica para cada caso. Es importante respetar el tiempo que cada niño necesite para transcurrir el proceso de duelo sin forzarles ni obligarlos a estar bien. La tristeza es un sentimiento natural y han de poder tener su espacio para expresarla.
- Fomenta desahogos físicos: Permite y fomenta salidas y desahogos físicos.
Estrategias Prácticas de Apoyo
- Mantén las rutinas: Mantener las rutinas tanto como sea posible proporciona un sentido de seguridad y normalidad, lo que ayuda a normalizar las cosas para el niño, hacerlo sentir más seguro y darle un descanso de sus preocupaciones.
- Actividades expresivas: Utiliza juegos como una manera de expresar y procesar sus sentimientos. La terapia del arte se puede utilizar con niños de todas las edades. Pídele al niño que dibuje sus sentimientos y luego que te los explique. El dibujo, la pintura y el juego de roles pueden ser muy útiles para expresar sentimientos de manera no verbal.
- Crea un álbum o caja de recuerdos: Los niños pueden recopilar fotos, dibujos o pequeños objetos que les recuerden a la persona fallecida. Esta actividad no solo les ayuda a procesar sus sentimientos, sino que también les proporciona un espacio para mantener viva la memoria de la persona.
- Conmemora a la persona: Recordar es parte del proceso de duelo y de sanación. Esto puede ser tan simple como compartir recuerdos o mencionar el nombre de la persona que murió para que tu hijo sepa que no está prohibido hablar de ella. Explicar anécdotas familiares puede transmitir el amor del fallecido.
- Libros de apoyo: Utilizar libros infantiles que aborden el tema de la muerte puede ayudarles a entender y procesar la pérdida. Algunos ejemplos incluyen:
- Regaliz de Sylvia Van Ommen.
- El árbol de los recuerdos de Britta Teckentrup.
- No es fácil pequeña ardilla de Elisa Ramón.
- La isla del abuelo de Benji Davies.
- Buenas noches abuelo de Roser Baussà.
- Corazón y la botella de Oliver Jeffers.
- Yo siempre te querré de Hans Wilhelm.
- Rituales de despedida: Un niño nunca debería ser obligado a asistir a un funeral. Si el niño indica que quiere ir, entonces debería ser alentado a hacerlo. Asegúrate de preparar a tu hijo para lo que verá y escuchará, explicándole que las personas estarán tristes y podrían llorar. Los funerales, velorios y servicios conmemorativos son una parte importante del proceso de duelo y una forma de decir adiós. Una opción para aquellos que no pudieron despedirse es escribir un mensaje en un papel y atarlo a un globo, soltándolo al aire libre.
- Apoyo para los padres: Si usted también está sufriendo, es crucial que busque ayuda para su propio dolor. Las investigaciones muestran que la forma de desenvolverse de un niño después de una muerte está relacionada con la forma en que se desenvuelven los adultos a su alrededor. Cuando usted recibe apoyo, está dando el ejemplo a su hijo de cómo cuidar de sí mismos y reafirma que tendrá la energía para estar presente para ellos.

El Duelo en Casos Específicos
- Pérdida de una mascota: Para muchos niños, la muerte de una mascota puede ser el primer encuentro personal con la muerte. Si la muerte ocurre inesperadamente, sé honesto. Si es por eutanasia, asegúrale que se hizo todo lo posible. Evita frases confusas como “sacrificar”.
- Pérdida de un abuelo: La muerte de un abuelo a menudo es el primer encuentro del niño con la pérdida de vida humana. Explica que la mayoría de las personas no mueren sino hasta que son muy mayores, para mitigar los temores de que ellos o tú puedan ser los siguientes.
- Pérdida de un padre: Este es un evento mucho más difícil y traumático. La persona más cercana al niño debería darle la noticia. Está bien si quien comparte la noticia está triste o llorando, pero es importante que pueda mantener sus emociones bajo control para no alarmar más al niño. Explica la muerte con palabras adecuadas y asegúrate de que sepan que seguirán recibiendo los cuidados que necesitan. Mantén al niño actualizado sobre el estado de salud del padre o madre enfermo.
- Pérdida de un hermano: La muerte de niños es un suceso muy inesperado. Para los niños que sobreviven, tal pérdida puede hacer que piensen si ellos también están en peligro. Es importante asegurarles que están a salvo y que tú estarás allí para ellos.
- Muerte traumática o por suicidio: Los niños querrán saber cómo murió su ser querido, y no debes evitar dar una explicación. Proporciona información adecuada a su nivel de desarrollo sin abrumarlos. Si la muerte fue por suicidio, puedes explicar que la persona tenía un trastorno psiquiátrico, una enfermedad en el cerebro que causó su muerte. Es esperable que los niños sigan procesando esta muerte a lo largo de muchos años, ya que su comprensión cambia con la edad.
El Rol de la Escuela y de Otros Adultos
Las escuelas desempeñan un papel importante en la vida de los niños, y después de una muerte, es natural esperar que los niños experimenten una aflicción que afecte su comportamiento o su rendimiento.
- Información al personal escolar: Las personas que pasan tiempo con tu hijo necesitan saber si ha habido una muerte en la familia. Es importante informar al personal de la escuela. Los expertos recomiendan ir en persona si es posible, o seguir el protocolo escolar establecido si la noticia se da por teléfono.
- Mantener rutinas escolares: Los maestros deben ayudar a los estudiantes a regresar a una rutina normal tan pronto como sea posible, ya que esto los hace sentir seguros.
- Estar alerta: Los maestros deben estar atentos a señales de que un niño pudiera estar teniendo dificultades y necesitar ayuda adicional. Los niños que no logran seguir el ritmo de la clase, que se alejan de sus amigos, muestran problemas de comportamiento o parecen estar experimentando tristeza, miedo o enojo intensos, deben ser referidos con un consejero o psicólogo escolar que trabaje con los padres para obtener ayuda profesional.
- Comunicación con la escuela: Los maestros y la administración de la escuela deben mantenerse en contacto con los padres en los días y semanas posteriores a la muerte.
- Conmemoración en la escuela: Para los niños en edad escolar (a partir de seis años), algún tipo de conmemoración apropiada para su edad es una forma útil de recordar a un maestro, administrador o estudiante que haya fallecido.
Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Aunque el duelo es un proceso natural que requiere tiempo, si los síntomas persisten más allá de seis meses o son muy perjudiciales, podrían indicar que tu hijo tal vez necesite ayuda profesional para superar su dolor. Puedes consultar con un médico, con el psicólogo de la escuela o con alguna organización que ofrezca atención psicológica para que les orienten y aconsejen.
En la práctica profesional, he trabajado con niños que han experimentado la pérdida de un ser querido. Recuerdo a un niño de 8 años que había perdido a su abuelo, con quien empecé un proyecto de arte para crear una caja de recuerdos. Este proceso le permitió expresar su tristeza y comenzar a sanar. De igual forma, una niña de 7 años que perdió a su mascota encontró consuelo al crear un álbum de fotos y recuerdos.
Los profesionales utilizan técnicas adaptadas a las edades de los niños, como la terapia de juego, que permite explorar emociones a través de actividades lúdicas. El objetivo de la terapia de duelo infantil es que los niños lleguen a tener un recuerdo objetivo de la persona fallecida al que puedan recurrir.