La suplementación con hierro en lechones recién nacidos es una práctica esencial y obligatoria en la producción porcina debido a las limitadas reservas de este mineral al nacer y las altas demandas de crecimiento. El hierro es un mineral fundamental para el crecimiento, desarrollo y muchas de las funciones esenciales de los lechones, incluyendo la producción de hemoglobina y la prevención de la anemia ferropénica. A pesar de su importancia, la evaluación o medición del nivel de hierro rara vez se lleva a cabo, lo que plantea la necesidad de replantear si el manejo rutinario y la cantidad administrada son suficientes para asegurar un crecimiento sostenido y adecuado a su potencial.
Importancia de la suplementación de hierro en lechones
Los lechones nacen con aproximadamente 50 mg de hierro en sus reservas corporales, principalmente depositado en la hemoglobina. Estas reservas son escasas y apenas cubren las necesidades para los 2 o 3 primeros días de vida. Durante la primera semana de vida, un lechón puede duplicar su peso al nacer, diluyendo aún más sus reservas de hemoglobina al expandir su volumen plasmático en aproximadamente un 30%.
La leche de las cerdas, aunque vital, contiene un bajo aporte de hierro (alrededor de 1,5 mg por litro), suministrando solo 1 mg/día, mientras que las necesidades de los lechones oscilan entre 7 y 16 mg/día. Esta disparidad entre la oferta y la demanda, sumada al rápido crecimiento y la rápida utilización sin reposición de las reservas iniciales, conduce a la deficiencia de hierro.
La deficiencia de hierro en lechones puede llevar a la anemia, que compromete la eritropoyesis y afecta negativamente su capacidad de crecimiento, inmunidad y rendimiento a largo plazo. Los lechones anémicos presentan una ganancia media diaria de peso menor, mayor riesgo de sufrir enfermedades infecciosas, mayor predisposición a contraer infecciones secundarias y, por tanto, una mortalidad más elevada. Además, los cerdos subanémicos, que nunca asimilan la cantidad necesaria de hierro aunque no muestren signos clínicos, repercuten negativamente en los beneficios por la afectación en el rendimiento y la vulnerabilidad a las enfermedades, presentando un aspecto deslucido, pelo áspero, piel arrugada y bajo peso final.
Factores de riesgo para la deficiencia de hierro:
- Rápido crecimiento: Los lechones más grandes y de rápido crecimiento corren un mayor riesgo de ferropenia, ya que necesitan más hierro más rápidamente. Las razas mejoradas tienen mayores requisitos nutricionales para satisfacer ese ritmo de crecimiento acelerado.
- Bajo aporte de la leche materna: La leche de la cerda no cubre las necesidades diarias de hierro.
- Ausencia de fuentes naturales de hierro: En las explotaciones comerciales, a diferencia de la naturaleza donde los lechones obtendrían hierro del suelo, las fuentes naturales son muy limitadas.
- Lechones pequeños y débiles: Tienen mayor riesgo porque mamar les puede resultar más difícil.
Diagnóstico de la anemia por deficiencia de hierro
La hemoglobina se utiliza para medir el estatus de hierro, ya que entre el 80% y el 90% de este elemento se utiliza para formarla. Los lechones que tienen niveles bajos de hemoglobina pueden desarrollar una supresión de su sistema inmunitario. Si el valor de la hemoglobina está por debajo de 11 g/dl se considera que el cerdo está subanémico y si es inferior a 9 g/dl que está anémico.
En los estados iniciales de anemia puede que no se observe signología clínica, pero más adelante será más notoria. Los signos clínicos pueden incluir palidez, rendimiento menor del esperado, diarrea y problemas respiratorios.
Métodos de suplementación de hierro
La inyección intramuscular de hierro es la forma más eficaz y rápida de incrementar los niveles de hierro en los lechones, siendo la forma más eficaz y segura de asegurar que los lechones reciban la dosis correcta. Sin embargo, también existen productos para suplementación oral con buenos resultados, aunque suelen ser menos eficaces y requieren varias dosis.
Inyección intramuscular
como INYECTAR cerdos
Es la forma más común y generalizada de administración de hierro en granjas porcinas. La inyección se puede aplicar por vía intramuscular en los músculos de la pata o el cuello, o por vía subcutánea. La pata es el lugar preferido. Se recomienda esperar hasta el tercer día para la primera inyección, cuando las reservas de antioxidantes del lechón se han recuperado lo suficiente con la ingesta de calostro y leche.
El momento de la aplicación del hierro también debe ser usado para suministrar un coccidicida como Novicox®, para evitar manipular al lechón en una segunda oportunidad y reducir al mínimo la manipulación del cerdo. Algunos productos con gleptoferrón incorporan toltrazurilo, que es eficaz contra los coccidios, una de las principales causas de diarrea en los lechones lactantes.
Dosis recomendadas y estrategias
En general, se recomienda una dosis de 200 mg de hierro en lechones a los 1-3 días de vida. Este procedimiento garantiza niveles adecuados de hemoglobina hasta el destete y permite alcanzar los niveles óptimos de crecimiento.
Un estudio reciente probó una estrategia modificada de suplementación con hierro mediante una inyección dividida dos veces con una cantidad reducida de FeDex los días 3 y 10 después del nacimiento. Los resultados mostraron que los lechones suplementados con hierro crecían más rápidamente que los del grupo de control sin suplementos de hierro. Los pesos corporales de los lechones en el grupo que recibió 40 mg de Fe/kg de peso corporal el día 3 posparto y nuevamente el día 14 (grupo Fe 40 + 40) aumentaron significativamente desde el día 20 al 30, siendo mucho más altos que los de los lechones en el grupo que recibió 150 mg de Fe/kg de peso corporal el día 3 posparto (grupo de Fe 150). Este estudio demostró que la modificación del programa con dos pequeñas dosis de suplementos de hierro en lechones recién nacidos tenía beneficios evidentes. La inyección de 40 mg Fe/kg pc el día 3 fue indispensable y suficiente para prevenir la deficiencia de hierro y promover el desarrollo morfológico intestinal. Además, la administración de suplementos de hierro al recién nacido en una pequeña dosis no solo podría minimizar la expresión de hepcidina, maximizando la absorción de hierro en la dieta, sino que también reduce principalmente la toxicidad por hierro al eliminar el estrés oxidativo y evitar la autofagia de los hepatocitos.
Suplementación oral
Se puede proporcionar de manera oral como pasta de sulfato ferroso en las primeras 12 a 24 horas de vida, y en los días 4, 10 y 15. Sin embargo, la vía oral tiene el inconveniente de que, cuando el hierro se suministra a través del pienso y el agua, la dosis es imprecisa y es posible que los cerdos que más lo necesitan sean los que menos obtengan. Si se opta por un producto oral, es preciso suministrar varias dosis durante las dos primeras semanas de vida, ya que una sola dosis no es suficiente.
Toxicidad por hierro en lechones neonatos

La toxicosis por hierro en los lechones neonatos es relativamente poco frecuente después de las inyecciones de suplementos de hierro, pero se ha descrito esporádicamente. Se produce principalmente por la administración de cantidades excesivas de suplementos de hierro por vía oral o parenteral. La administración intravenosa tiene el mayor potencial de toxicidad, seguida de la inyección intramuscular y la administración oral.
Etiología y factores de riesgo
Los lechones neonatos tienen bajas reservas de hierro en el hígado y solo reciben bajas cantidades de hierro en la leche de la cerda. La deficiencia de vitamina E en las cerdas, o la deficiencia de selenio, pueden hacer que los lechones sean más sensibles a la toxicosis por hierro.
Mecanismo de acción
El mecanismo de acción de la toxicosis por hierro se clasifica como vía del estrés oxidativo mediado por la formación de radicales libres. El hierro libre, por encima de la capacidad del organismo para unirse y secuestrarlo, genera radicales libres que inician el daño biomolecular (entrecruzamiento del ADN, peroxidación lipídica y daño de la membrana). El hierro ferroso (Fe2+) cataliza la formación de radicales libres a través de la reacción de Fenton. En casos mortales de intoxicación, se ha especulado con que las reservas insuficientes de antioxidantes como la vitamina E pueden hacer que los lechones afectados sean sensibles a los efectos citotóxicos del aumento de especies reactivas de oxígeno (ERO) generadas por el hierro a nivel celular.
Hallazgos clínicos y post mortem
La toxicosis por hierro se ha descrito en varias formas:
- Forma anafilactoide hiperaguda: Muerte súbita minutos o pocas horas después de la inyección de hierro. Se asemeja a una reacción anafiláctica en su rapidez de aparición, colapso vascular y muerte.
- Casos agudos: La muerte se produce 2-24 horas después del inicio. Los signos clínicos pueden incluir palidez, vómitos, anorexia, dificultad respiratoria, ictericia, debilidad, ataxia, incapacidad para mantenerse en pie, temblores musculares, coma y la muerte. Es frecuente la hinchazón en el punto de inyección.
- Casos subagudos: La muerte puede retrasarse 2-4 días. En algunos casos de lechones que sobreviven más de 24 horas, la muerte se produce como consecuencia de daño hepático, debilidad generalizada e infección secundaria.
En la necropsia, los tejidos alrededor del punto de la inyección aparecen edematosos, con una coloración de marrón amarillenta a negra evidente en los ganglios linfáticos regionales. La ictericia de los tejidos puede estar muy extendida y se aprecian hemorragias multifocales de petequiales a equimóticas. Puede observarse microscópicamente necrosis hepática grave de periportal a difusa, así como lesiones del músculo esquelético.
Diagnóstico, tratamiento y prevención
El diagnóstico se basa en la anamnesis, los signos clínicos y pruebas selectivas. Los hallazgos clinicopatológicos de la forma aguda de intoxicación por hierro incluyen hiperpotasemia y acidosis metabólica por acidemia láctica.
Tratamiento
No existe un tratamiento específico eficaz para la intoxicación por hierro. Los cuidados de apoyo incluyen la fluidoterapia intravenosa para mantener la presión arterial y el tratamiento de la acidosis metabólica con solución isotónica de bicarbonato sódico. La deferoxamina, un fármaco quelante del hierro, puede administrarse a animales con sobrecarga de hierro que sobreviven al colapso agudo.
Prevención
El factor desencadenante más importante de la intoxicación por hierro en cerdos parece ser la baja reserva de vitamina E en la cerda. La suplementación de la dieta de la cerda con vitamina E o la administración de inyecciones de vitamina E durante el final de la gestación mejorará el estado de la cerda y ayudará a evitar la intoxicación por hierro en los lechones.