Cuando una pareja de mujeres desea tener un hijo, puede recurrir a distintas técnicas de reproducción asistida, como la inseminación artificial con semen de donante, o el método ROPA (Recepción de Óvulos de la Pareja), que ofrece la oportunidad de llevar a cabo una maternidad compartida. Esta técnica permite que ambas progenitoras contribuyan activamente en las etapas de concepción y gestación: una de ellas aporta el óvulo, convirtiéndose en la madre genética, mientras que la otra recibe el embrión y lleva a cabo el embarazo.

El método ROPA: maternidad compartida
El método ROPA favorece un apoyo y conexión únicos, ya que ambas partes se sienten integradas en el proyecto desde el inicio. Esta actitud proactiva implica compartir todas las fases del proceso, desde las revisiones ginecológicas y las clases de preparación al parto, hasta los preparativos para el recibimiento del bebé. Este método consigue que una de vosotras sea la madre genética y la otra se convierta en la madre gestante, estrechando aún más el vínculo como pareja y el que se establecerá con el bebé tras su nacimiento.
Estudio de fertilidad previo
Para determinar quién será la madre genética y quién la gestante, es fundamental realizar un estudio de fertilidad. Se deben descartar alteraciones morfológicas, procesos inflamatorios o enfermedades como la endometriosis que puedan afectar a las trompas de Falopio o entorpecer la implantación. Entre las pruebas principales destacan:
- Recuento de folículos antrales: Se realiza mediante ecografía transvaginal para valorar la reserva ovárica.
- Hormona Antimulleriana (AMH): Indica la capacidad de respuesta a la estimulación ovárica.
- Prueba del tercer día: Medición de la hormona folículo estimulante (FSH).
Procedimientos innovadores: El uso del dispositivo INVOcell
Recientemente, se ha logrado un hito en la reproducción asistida mediante el uso del dispositivo INVOcell. Este instrumento imita a las incubadoras de laboratorio, permitiendo que la fecundación y el desarrollo embrionario inicial ocurran dentro del cuerpo de la mujer. En un caso pionero en España, el dispositivo se emplazó durante cinco días en la vagina de una de las mujeres, actuando como una incubadora natural, antes de transferir el embrión al útero de la otra pareja para completar la gestación.

Según los especialistas, este procedimiento aporta un gran valor emocional, ya que permite que ambas mujeres compartan la gestación del embrión. Además, representa una alternativa más natural a la fecundación in vitro convencional, ya que el desarrollo del embrión no ocurre exclusivamente en una caja negra de laboratorio.
Fecundación in vitro y selección embrionaria
En el proceso de FIV convencional, el óvulo de la madre genética es fecundado con espermatozoides procedentes de un banco de semen. Este proceso sigue pasos rigurosos:
- Estimulación ovárica y punción folicular guiada por ecografía.
- Fecundación de los gametos en el laboratorio bajo condiciones óptimas.
- Cultivo embrionario con supervisión constante de parámetros de calidad.
- Selección de embriones con mayor potencial de implantación.
- Transferencia al útero de la madre gestante, previamente preparado con estrógenos y progesterona.
Es importante destacar que, tras la transferencia, los embriones de buena calidad sobrantes se vitrifican para poder ser utilizados en ciclos posteriores. Asimismo, gracias al diagnóstico genético preimplantacional, es posible analizar el ADN de los embriones para seleccionar los mejores, una ventaja fundamental para parejas que desean asegurar la salud biológica de su descendencia.