Fertilizantes para una producción abundante de frutos

Los árboles frutales, al igual que cualquier planta, necesitan cuidados específicos para crecer con vigor y proporcionar el máximo número de frutos de calidad. Para lograr una producción abundante y de calidad, la fertilización es esencial, ya que los árboles frutales requieren un equilibrio adecuado de nutrientes que garantice un crecimiento saludable y mejore su resistencia a plagas y enfermedades. Un plan de abonado bien ejecutado no solo maximiza el rendimiento, sino que también protege a los árboles de enfermedades y plagas. Además de estos cuidados, es importante contar con un buen plan de abonado para nuestros árboles.

Esquema de las necesidades nutricionales de los árboles frutales en diferentes etapas

¿Qué son los árboles frutales?

Los frutales son aquellas plantas cuyas flores acaban convirtiéndose en frutas. En la Península Ibérica, los más comunes son el naranjo, el manzano o el peral, pero también se pueden encontrar otros como el limonero, el cerezo o el melocotonero. Estos árboles necesitan conocer cómo cuidarlos y qué fertilizantes son los adecuados para cada tipo de frutal según sus requerimientos.

Cuidados básicos de los árboles frutales

Para conseguir un buen número de frutas, es indispensable un buen cuidado y mantenimiento de los árboles. Factores como la zona geográfica en la que se encuentren y la temperatura deben tenerse en cuenta. Además, existen una serie de cuidados básicos:

Poda en frutales

Para que cualquier árbol crezca sano y fuerte, es necesario podarlo. Con ello, se consigue eliminar las ramas débiles o mal posicionadas que dificultan el crecimiento del árbol, favoreciendo la aparición de nuevos brotes.

Injertar los frutales

Mediante esta técnica, que consiste en introducir una parte de una planta en otra para que ambas crezcan como una sola, se busca modificar algunas características de los árboles con el fin de obtener mejoras o crear nuevas variedades.

Fumigación

Para prevenir plagas y enfermedades de los frutales, se recurre al uso de productos fitosanitarios.

Importancia de los nutrientes principales en los frutales

Para entender cómo abonar los cultivos, es fundamental comprender la función de los principales elementos nutritivos: nitrógeno, fósforo y potasio, y cuándo son requeridos por las plantas.

  • Nitrógeno: Es el responsable del crecimiento de las plantas, siendo una parte vital de las proteínas que forman el tejido vegetal. Forma parte de gran cantidad de compuestos, incluyendo la clorofila, los aminoácidos y el ADN.
  • Fósforo: Participa en la fotosíntesis aportando energía y es capaz de transformar la energía del sol y los abonos en alimento para la planta. Tiene un papel fundamental en la división celular.
  • Potasio: Es el mayor responsable de la alimentación del fruto. Activa gran cantidad de reacciones enzimáticas y otorga vigor y resistencia contra enfermedades y heladas.

Existen otros nutrientes que son requeridos por las plantas en menor cantidad, pero que participan en infinidad de funciones fisiológicas.

¿Que son los MACRONUTRIENTES y MICRONUTRIENTES?🍗🥦

Detección de carencias nutricionales

Para detectar posibles carencias de estos tres macronutrientes, de otros elementos secundarios y de micronutrientes, el agricultor puede encargar Análisis Foliares para identificar niveles deficitarios en la planta y poder incorporarlos en su plan de abonado.

Planificación del abonado

Una buena nutrición del árbol requiere que el agricultor tenga en cuenta los resultados de los análisis de hoja y suelo. De lo contrario, se estará abonando "a ciegas".

Análisis de Suelo y Foliar

En una agricultura cada día más competitiva, se tiende a la Agricultura de Precisión, abonando con los nutrientes que realmente necesita la plantación, considerando las necesidades del cultivo, la riqueza del suelo y el tipo de abono a utilizar. Un Plan de Abonado consiste en cálculos agronómicos que determinan qué elementos son necesarios para el cultivo y en qué cantidades deben aportarse mediante los abonos que mejor se adapten al suelo y al cultivo.

Para cultivos frutales como el olivo, la vid, el pistacho, el almendro o los cítricos, se debe seguir una estrategia de abonado basada en datos analíticos obtenidos a partir de:

  • Análisis de Hoja (Foliar): Proporciona una "instantánea" del estado nutricional de la planta, indicando qué nutrientes hay que aportar. Sin embargo, no ofrece información sobre los abonos más idóneos según el tipo de suelo ni la cuantía.
  • Análisis de Suelo: Informa sobre las reservas de nutrientes, su disponibilidad o imposibilidad, salinidad, permeabilidad, etc.

De no disponer de la información ofrecida por estos análisis, se estará abonando a ciegas, sin ningún criterio agronómico.

Fertilidad SIMAS

Ofrece un informe claro y accesible que abarca:

  • Potencial Nutritivo del Suelo.
  • Habitabilidad del Suelo: Salud Biológica y Asimilación de Nutrientes.
  • Textura y Capacidad de Retención de Agua.

Análisis de Compost (Macronutrientes)

Incluye:

  • pH y Conductividad.
  • Materia Orgánica y Relación C/N.
  • Humedad y Materia Seca.
  • Nitrógeno, Fósforo y Potasio.
  • Calcio, Magnesio y Sodio.

Tipos de abonos y fertilizantes para frutales

Existen diversos tipos de abonos que se pueden usar para satisfacer las necesidades nutricionales de los frutales. Los abonos y fertilizantes para frutales tienen entre sus principales funciones promover el correcto crecimiento de la planta y favorecer el desarrollo del fruto.

Clasificación según su composición

  • Abonos Orgánicos: Ideales para aportar nutrientes de manera sostenida y mejorar la estructura del suelo.
    • Estiércol: Rico en nitrógeno, fósforo y potasio.
    • Humus de lombriz.
    • Compost.
    • Guano.
    • Abonos orgánicos comerciales: Cuentan con certificados sobre composición, origen e idoneidad para agricultura ecológica.
  • Biofertilizantes.
  • Abonos minerales o inorgánicos: Preparaciones comerciales específicas de abonos para árboles frutales y cítricos que aportan las concentraciones adecuadas de cada nutriente (N, P, K) y micronutrientes (Ca, Mg, Fe, etc.) que la planta necesita para la producción y buena calidad de la fruta.
    • Fertilizantes equilibrados (NPK 15-15-15).
    • Nitrato de potasio.
    • Superfosfato triple.
  • Abonos caseros: Cáscaras de huevo, cáscaras de frutas, pienso de animales, ceniza de madera o restos de verduras pueden ser utilizados como abonos naturales. Sin embargo, se desaconseja abonar únicamente con este tipo de fertilizantes puesto que los árboles podrían tener carencias nutricionales importantes.

Clasificación según su formato

  • Abonos líquidos: Su eficacia es bastante rápida ya que suelen estar muy concentrados. Es importante diluir la dosis indicada en agua antes de su aplicación para evitar sobredosis.
  • Abonos en polvo o granulados: Por lo general, se liberan de forma lenta durante el riego. Suelen mezclarse con la tierra, de forma que el agua de riego lleva los nutrientes para el crecimiento de la planta. Se pueden encontrar en forma de pellet.

Momento y forma de abonar los árboles frutales

Los árboles frutales son de los cultivos que más nutrientes consumen, por tanto, necesitan un aporte continuo. No existe una época del año idónea para abonar, sino que durante todo el año se aplicarán abonos de manera regular, generalmente, empezando en primavera con fertilizantes específicos para cada tipo de frutal. Durante el invierno, es importante aplicar fertilizantes basados en materia orgánica como el estiércol, compost o humus de lombriz.

En cuanto a árboles jóvenes, la aplicación del abono dependerá del tipo de árbol, su edad y estado, recomendándose aplicarlo a finales de invierno para que tengan disponibilidad de nutrientes al inicio de la primavera.

Necesidades de nutrientes según la fase del cultivo

Las plantas necesitan abonos una vez que han salido del reposo invernal, y el orden de requerimiento de nutrientes es:

  1. Nitrógeno: Durante la primavera, en el desarrollo vegetativo del árbol.
  2. Fósforo: En la floración y cuajado del fruto.
  3. Potasio: Una vez se ha producido el endurecimiento del fruto, el árbol tiene las mayores necesidades de potasio para desarrollarlo. Es especialmente importante el abono para la floración y maduración del fruto, que es cuando la planta requiere un mayor aporte de nutrientes.
Gráfico que muestra las necesidades de Nitrógeno, Fósforo y Potasio en las diferentes etapas del desarrollo del frutal

Tipos de abonado para árboles frutales

Existen dos tipos de abonados para árboles frutales:

  • Abonado de fondo: Sirve para abonar el suelo antes de plantar o trasplantar el árbol. Es aplicado durante el invierno y refuerza a los árboles durante esta época.
  • Abonado de mantenimiento: Se aplica tres o cuatro veces al año para que los árboles puedan crecer adecuadamente, aportándoles los nutrientes necesarios. Se suelen emplear fertilizantes minerales en forma de gránulos que contienen las dosis necesarias de nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos. Además, si se detectasen carencias nutricionales, por ejemplo, de hierro, se pueden corregir pulverizando sobre el follaje un abono líquido corrector o aportando en el suelo sulfato de hierro.

Formas de aportar los abonos

Abonos al suelo

En el caso de los plantones que aún no están en producción, conviene aplicar abonos ricos en Nitrógeno para favorecer su rápido crecimiento y desarrollo. Las necesidades de fósforo y potasio, al ser escasas, las tomarán del suelo.

El mejor momento de abonar al suelo es cuando se va a iniciar la brotación del árbol, siempre aprovechando los periodos de lluvias para que se disuelva el abono. Para ahorrar costes, se suele abonar con un abono complejo NPK o mezclando un abono NPK y uno nitrogenado.

Es muy recomendable, una vez abonado, darle un ligero pase de labor para enterrar el abono, con ello se evitan pérdidas. Abonar al suelo en otoño con NPK no es del todo idóneo, pues con las lluvias del invierno, el nitrógeno se pierde por lavado. El fósforo y potasio no se pierden por lavado.

Si se abona en periodo seco, el nitrógeno también se puede perder por evaporación. En el caso de abonar con compost, la mejor época de su aplicación es en otoño, para que cuando llegue la primavera se mineralice y libere los nutrientes que contiene. La elección de la época de aplicación del abonado del suelo es muy importante.

Abonados foliares

Todos los frutales admiten bien el abonado foliar aplicado a hojas sanas y bien desarrolladas. Se suele abonar foliarmente conjuntamente con los tratamientos fitosanitarios para ahorrar costes. Los tratamientos foliares solamente serán eficaces cuando los estomas de las hojas estén abiertos, evitando épocas de temperaturas extremas (calor o frío), la parada vegetativa del invierno o el excesivo calor del verano.

La absorción de los nutrientes por hoja es máxima si la temperatura es suave y la humedad ambiental es alta, lo que sucede en primavera y otoño (de abril a junio y septiembre y octubre).

En años secos, con muy poca lluvia, en los que los abonados al suelo en secano son inútiles, se debe cambiar la estrategia y abonar por vía foliar, dando tantos pases como sea posible, con un máximo de uno cada quince días. En los abonados foliares se obtienen mejores resultados a bajas concentraciones que a altas, siendo preferible dar dos tratamientos al 1-2%, más que uno al 4%.

Fertirrigación

Es el mejor método de abonado, pues se aplican los abonos ya diluidos, y por tanto las pérdidas son mínimas. Además, y lo más importante, se puede suministrar el abono en el momento ideal para el árbol, aumentando de esta forma su eficacia. En años lluviosos, en los que no se ha empezado a regar y por tanto a abonar, hasta bien entrada la primavera, mayo o incluso junio, es importante haber abonado anteriormente al suelo con nitrógeno. Si no, se tendrán deficiencias de nitrógeno y, por tanto, falta de vigor.

Aunque no es muy normal que las aguas de riego contengan muchos nutrientes, hay veces que estas aportan unidades fertilizantes de Nitrógeno, Fósforo y Potasio, que habría que tener en cuenta en el plan de abonado. Con la fertirrigación se puede suministrar el abono en el momento ideal para el árbol, aumentando de esta forma su eficacia.

Beneficios de una fertilización adecuada

Abonar correctamente los frutales no solo garantiza la producción, sino que fortalece la salud integral del ejemplar. Hacerlo aumenta la producción y mejora la calidad del fruto. Al obtener nutrientes como el hierro y el potasio, se maximiza el tamaño, peso, firmeza y conservación de la fruta. Además, ofrece una protección natural, ya que una planta bien nutrida es más resistente ante el ataque de plagas y hongos, y la salud del suelo mejora.

Recomendaciones para un abonado óptimo

Para mejorar el rendimiento, evitando la contaminación y respetando el medio ambiente, se recomienda:

  • Fraccionar el abonado lo más posible en cultivos de riego.
  • No abonar con nitrógeno en otoño o principios de invierno.
  • En secano, distribuir el abono de manera regular.
  • En riego, nunca sobrepasar la capacidad de campo del suelo.
  • Siempre que sea posible, establecer un plan de abonado adaptado a la finca.
  • Utilizar los abonos que mejor se adapten al tipo de suelo.
  • En secano, a ser posible, enterrar los abonos con un ligero pase de labor.

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