Los trastornos del sueño infantil son para muchos padres un verdadero problema. Cuando un tema está rodeado de mitos, se encuentra muchísima información contradictoria en Internet. ¿Colecho o cuna?, ¿dejar llorar o dormir al bebé en brazos? Es esencial abordar estas situaciones con afecto y comprensión. En esta guía, exploraremos cómo ayudar a tu bebé a dormir de forma tranquila, basándonos en consejos pediátricos y experiencias de padres, sin recurrir a métodos que impliquen dejar llorar al niño.
Entendiendo el Sueño del Bebé: Regresiones y Desarrollo
El sueño del recién nacido es diferente en cada caso; son muy distintos. Habitualmente, los bebés duermen unas 2 horas, despiertan 1 hora y vuelven a dormir 2 horas, de forma que en cada periodo de 3 horas se pasan 2 horas durmiendo y 1 hora despiertos. Durante el primer mes de vida, algunos bebés pueden dormir muchísimas veces pero solo por periodos cortos, mientras que otros duermen más horas por la noche.
En esta primera etapa, el sueño del bebé tiene dos fases: la activa o fase REM y la pasiva o NREM. En la fase activa, los bebés hacen ruidos o movimientos pero continúan dormidos. Al ir creciendo, tu peque irá reduciendo las horas de sueño al día y al llegar a su primer mes dormirá 14-15 horas, siendo los límites de sueño en esta edad 9-19 horas. Para que te hagas una idea, el percentil 50 de sueño a los 3 meses es de 14,5 horas al día, lo que quiere decir que la mitad de los niños a esta edad duermen más de 14,5 horas y la otra mitad, menos.
Algunos bebés consiguen dormir 5-6 horas seguidas a partir de las 6 semanas, aunque la mayoría lo consigue a los 3 meses. Este periodo largo de sueño suele ser al principio de la noche, es decir, desde las 20 pm a la 1-2 am.
Sobre los 3-4 meses, el sueño del bebé cambia y aparecen nuevas fases de sueño, pareciéndose más a las fases del adulto. Si de repente notas que tu peque duerme peor, tarda más en dormirse o se despierta más veces, es porque está pasando por una regresión del sueño. Estas regresiones pueden ocurrir por diferentes causas:
- Empiezan a ser más conscientes de su entorno y ven mejor, y quieren mirar e interactuar más.
- Sus fases de sueño cambian, pasando de tener 2 (sueño activo y pasivo) a 4 (fase 1, 2, 3 y REM). Entre fase y fase de sueño pueden ocurrir microdespertares.
- Nuevos hitos del desarrollo: el cerebro de tu peque practica, incluso mientras duerme. Es posible que lo encuentres gateando por la cuna o la cama y puede que se queje o llore porque realmente ¡quiere dormir y no sabe por qué se ha despertado gateando!
- Aparece la ansiedad por separación. Los bebés empiezan a entender que cuando no nos ven, no estamos, y eso les genera malestar. Por esto, cuando volvemos, no quieren alejarse de nosotros, lloran si vamos a la habitación de al lado o incluso si no pueden tocarnos cuando duermen.
- Al año, muchos bebés empiezan a hacernos saber que ¡han decidido no irse a dormir! Dormir es aburrido y jugar es más interesante.
- Llega la época de la independencia, ya entienden que pueden decir no y que son personas autónomas.
- A partir de los 24 meses pueden empezar a sufrir miedos y pesadillas, un cóctel que puede hacer que irse a dormir sea una lucha.
La parte buena es que estas fases son transitorias; tu bebé volverá a dormir mejor, solo hay que darle tiempo.

La Controversia del Método de "Dejar Llorar"
Recientemente se ha hablado mucho sobre el método del Dr. Estivill, basado en el método Ferber, que proponía dejar al niño solo en la cuna hasta que se durmiera, dejándolo llorar por periodos progresivamente mayores. Sin embargo, en su edición actualizada, parece que no se defiende dejar llorar a los niños, lo cual es positivo, ya que cada vez hay más evidencias de que dejarlos llorar es perjudicial para su desarrollo.
Se sabe que el llanto provoca un aumento en el cortisol sanguíneo, hormona que se produce en respuesta al estrés. Esta hormona, actuando sobre un sistema nervioso en pleno desarrollo, condicionará la forma en que ese niño reaccionará ante el estrés en su vida futura. Los partidarios del método dirán que por 2 o 3 días que llore un poquito no pasará nada. Sin embargo, el Dr. Estivill insiste en que se puede enseñar a dormir a un niño desde el primer día de vida.
Dormir es una necesidad vital, tan necesaria para vivir como comer. No hace falta aprender a dormir. El recién nacido, desde los primeros minutos de vida, es capaz de alimentarse sin que nadie le enseñe. Lo mismo sucede con el sueño, o es aún más fácil: si el bebé tiene sueño se duerme y punto.
Distinto es que queramos que duerma en un momento concreto del día, durante unas horas concretas, por ejemplo, durante la noche, y a ser posible mientras sus padres también duermen. Para ello deberían tener desarrollado lo que se conoce como ritmo circadiano, es decir, la capacidad del organismo de distinguir el día de la noche para regular los ciclos biológicos. Esta capacidad se desarrolla en el niño alrededor de los 6 meses, y como todos los procesos madurativos, puede presentar grandes variaciones de un niño a otro. Algunos niños pueden dormir toda la noche de un tirón desde los primeros días de vida, pero si no lo hacen por sí mismos, no se lo vamos a poder enseñar.
Enfoques para Enseñar a Dormir Sin Lágrimas
Si no te gusta la idea de dejar llorar a tu bebé, o si has probado los métodos de enseñar a dormir dejándolo llorar y no te han funcionado, puede que quieras considerar una aproximación más gradual que implique menos lágrimas. Al igual que sucede con cualquier método, lo que funciona para otros niños puede no funcionar para tu bebé. Quizás tendrás que probar y descartar varios métodos hasta encontrar el que mejor te funciona.
Los expertos y padres a favor de los métodos para enseñar a dormir sin llorar creen que la hora de irse a la cama ofrece una oportunidad para conectar con tu hijo, desarrollando rutinas nocturnas cálidas y respondiendo con rapidez a las demandas de tu bebé para obtener alimento y consuelo. Algunos de estos expertos piensan que los métodos para enseñar a dormir dejando llorar al bebé no son buenos para los niños.
William Sears, un pediatra que defiende el "método del apego", dedica un capítulo entero de su libro a criticar los métodos para enseñar a dormir dejando llorar. Sears, junto con otros defensores de los métodos para aprender a dormir sin llorar, como Elizabeth Pantley, creen que las técnicas que dejan llorar al bebé pueden hacer que tu hijo cree asociaciones negativas con la hora de irse a dormir y el sueño, que pueden durar toda una vida.
Por otro lado, los expertos en sueño que aprueban los métodos de dejar llorar (así como la mayoría de los pediatras) no están de acuerdo. Aseguran que no es traumático para los bebés llorar solos durante cortos periodos de tiempo con visitas frecuentes de papá o mamá, y que el resultado final es un niño más descansado y feliz. Consideran que las estrategias para dormir sin llorar pueden hacer que los bebés se hagan totalmente dependientes del consuelo de los padres a la hora de irse a la cama, y que esto hará más difícil que aprendan a calmarse por sí mismos para dormirse.
Regresiones de SUEÑO del BEBÉ: qué hacer si tiene más DESPERTARES 🌙 De los 4 meses a los dos años
Principales Expertos y sus Métodos "Sin Lágrimas"
Hay varios expertos en cuestiones de sueño que han escrito libros a favor de los métodos para dormir sin llorar. El pediatra William Sears, la educadora de padres Elizabeth Pantley y la enfermera Tracy Hogg son tres de los más conocidos.
- El método del Dr. William Sears: Pediatra y autor de «Tu hijo dormirá… y tú también: cómo ayudar a tu bebé a dormir plácidamente toda la noche» (The Baby Sleep Book). Sears hace hincapié en una forma de enseñar a dormir centrada en el niño y advierte a los padres que tengan cuidado con los métodos que se anuncian como válidos para todos. Recomienda ayudar al bebé con paciencia a que aprenda a dormir según su propio ritmo y anima a los padres a que duerman con sus bebés y a que los acunen y les den el pecho hasta que el bebé se duerma, así como otras formas de contacto cercano para crear asociaciones positivas a la hora de irse a dormir y hábitos saludables más adelante.
- El método de Elizabeth Pantley: Educadora de padres y autora de «El sueño del bebé sin lágrimas» (The No-Cry Sleep Solution). Pantley ofrece un aprendizaje gradual de todos los aspectos del sueño, adaptado a las necesidades de tu bebé. Recomienda acunar y alimentar a tu bebé hasta el punto de que esté adormecido antes de ponerlo a dormir y responder inmediatamente si llora. Insiste en que los padres deben mantener una lista con las horas de sueño por la noche, las veces que se despiertan y las siestas. Pantley describe un proceso de seis pasos para enseñar a un bebé a dormir en su cuna.
- El método de Tracy Hogg: Enfermera licenciada y co-autora de «Guía práctica para tener bebés tranquilos y felices» (Secrets of the Baby Whisperer). Tracy Hogg está de acuerdo con Sears en que las asociaciones con la hora del sueño tienen que ser positivas, pero no está de acuerdo con sus técnicas. Desaconseja dejar que tu bebé dependa de claves como darle el pecho, darle palmaditas suaves en la espalda o acunarlo para que se duerma. En vez de esto, Hogg recomienda tomar en brazos a tu bebé si llora, calmarlo y ponerlo de nuevo a dormir tantas veces como sea necesario. Considera que sus técnicas están a medio camino entre la crianza de apego, como la que promueve el Dr. Sears, y las técnicas de enseñar a dormir dejando llorar.
En el tema del sueño infantil nadie tiene una verdad absoluta. Hay niños que duermen bien, se haga como se haga, y niños que necesitan cierta ayuda para dormir bien. Para que enseñarle a dormirse de forma autónoma no hace falta dejarle llorar.

Consejos Prácticos para un Sueño Tranquilo Sin Lágrimas
Relajaos. Hagáis lo que hagáis no vais a ser malos padres por ello, ni vuestro hijo va a salir "tarado" por dormir con vosotros o por que le hayáis enseñado a dormirse en su cuna. No existe una forma mejor que otra. Tanto si se opta por enseñarle a dormir por sí mismo, como si se decide hacer colecho, los padres deben de estar convencidos de que eso es lo que quieren hacer y se debe hacer con amor y cariño. Esto es muy importante, porque si los padres (ambos) no están convencidos de lo que están haciendo van a enviar mensajes contradictorios al niño, lo cual sí que no ayuda nada.
Los siguientes son consejos generales que pueden ser de ayuda para muchos niños, pero como cada niño (y su familia) es diferente, para problemas concretos se necesitan soluciones específicas:
- Establecer rutinas muy claras: Un horario fijo para acostarlo y un "ritual del sueño" siempre igual: bañarlo (si el baño le relaja), ponerle el pijama, darle la toma, estar con él un tiempo hablándole o cantándole suavemente, o con un cuento o algún juego tranquilo si ya es más mayorcito.
- Alargar la rutina: Introduce algo nuevo, sorprendente o que tenga ilusión por hacer el peque: masaje, cuento.
- Anticipación: Avisarles a qué hora se irán a dormir, por ejemplo, con un reloj de arena. O usa el reloj para que entiendan cuánto falta para que apaguemos la luz.
- Involucrar al niño en las rutinas: Que sea él quien apague la luz, que elija el cuento, cierre la puerta, etc.
- Elemento de transición al sueño: Un peluche o una toallita (con el olor de la madre mejor aún), que el niño coge y le sirve de "compañero" nocturno, y para volver a calmarse cuando se despierte por la noche.
- Intentar calmarle y ayudarle a dormir de una forma cómoda para vosotros.
- Seguir horarios y estar muy atentos a las señales de sueño: Para saber cuándo es buen momento para acostarle.
- Siestas de emergencia: Quizás sea necesaria alguna siesta de emergencia. No pasa nada, podemos hacerla. No caigas en la trampa de mantener a tu bebé despierto para que esté más cansado; un bebé que está demasiado cansado puede tardar más en dormirse. Algunos expertos dicen que los bebés que se van a la cama más pronto, duermen más también.
- Ambiente de sueño: Crea un ambiente para dormir cómodo y adaptado a tu hijo. Algunos bebés necesitan más silencio y oscuridad que otros. Las grabaciones de música suave, los sonidos de la naturaleza o el sonido de agua de un acuario pueden ser también tranquilizadores. Asegúrate de que las sábanas estén cálidas y que el pijama no tenga arrugas o botones que le molesten. Los bebés más pequeños pueden dormir mejor envueltos como tamalito. No le pongas demasiada ropa ni recalientes el cuarto.
- Separar comer de dormir: Que no se duerma tomando biberón. Si está tomando pecho esto puede ser un poco más difícil.
- Distinguir ruidos: No respondas a cada ruidito que haga tu bebé. Aprende a distinguir un llanto verdadero de una queja adormilada. Si no estás segura, está bien esperar un minuto fuera del cuarto para no despertar a tu bebé, si es que está dormido. Si por la noche se mueve, hace ruiditos o algunos gemidos, pero está dormido no hay que hacer nada, es normal (es la "fase activa del sueño").
- Paciencia, mucha paciencia.
- Colecho: Podéis dormir juntos, siempre que el colecho sea seguro. Es una decisión de cada familia. Dormir toda la familia junta es la forma instintiva "natural" de dormir los niños desde hace milenios; pero en nuestra sociedad actual no vivimos siguiendo los ritmos de la naturaleza, por lo que esta forma de dormir puede que no sea adecuada para todas las familias. Se ha comprobado que el colecho favorece la lactancia materna, y ésta protege del síndrome de muerte súbita del lactante; pero a su vez, también se ha visto con el colecho un aumento del riesgo de muerte súbita del lactante. Por suerte, la muerte súbita en la cuna es muy rara. Lo importante es saber qué es una cuna segura y cómo hacer un colecho seguro.
Cuando el bebé se va quedando adormecido, pero aún despierto, se le pone en la cuna. Puede que se duerma enseguida o que proteste. Si protesta y llora se le coge y se vuelve a intentar. Si se despierta por la noche se puede esperar unos instantes, para ver si de verdad llora y os reclama. Si llora se le debe atender y comprobar que no le pasa nada. Es normal que se despierte varias veces por la noche (con los cambios de fase del sueño), pero estos despertares suelen ser superficiales.

Experiencias de Padres: ¿Funcionan los Métodos "Sin Llorar"?
Es importante recordar que no hay un método único que funcione con todos los bebés o incluso para un bebé todo el tiempo. Tienes que conocer a tu bebé, ser flexible y ver qué es lo que funciona para ti. Los defensores de los métodos para dormir sin llorar admiten que este enfoque lleva un tiempo, probablemente más que las técnicas de enseñar a dormir dejando llorar, pero aseguran que a la larga es menos traumático para bebés y padres. Elizabeth Pantley afirma que cuando se trata de enseñar a dormir, los padres tienen la opción de escoger entre tiempo y lágrimas: "La verdad es que no hay como transformar a un bebé que se despierta varias veces durante la noche en un bebé que duerme como un angelito, sin una de estas dos cosas: lágrimas o tiempo. Personalmente, escojo la segunda".
Estas estrategias para enseñar a dormir sin llorar pueden funcionarte muy bien, pero si no es así, puede que quieras intentar el método de dormir dejando llorar.
Testimonios de Éxito
- "A mí sí me funcionó. Nunca dejé que mi hija llorara hasta que se quedara dormida, y aunque tardamos más en lograr que se acostase por las noches y aún seguimos su rutina para ir a la cama, hace varios meses se duerme con facilidad y se queda dormida toda la noche." - Anónimo
- "Probé el método de Tracy Hogg de no dejar llorar al bebé. En vez de dejarlo llorar, entra a su cuarto, tómalo en brazos y acarícialo hasta que pare. Una vez que se tranquilice, acuéstalo otra vez. Si vuelve a llorar, repítelo. Con el tiempo aprenderá que es hora de dormir. Lo probé con mi bebé de 3 meses ¡y funcionó de maravilla!" - Andrea
- "Mi hijo tiene 15 meses y solo se queda dormido en su silla del auto, carriola, en su sillita vibradora o si lo mecemos. Una vez que está dormido, lo colocamos en su cuna y duerme de 10 a 12 horas de corrido por la noche y duerme siestas de tres horas durante el día. ¿Qué tiene de malo mecerlo o pasearlo en su carriola hasta que se duerma? No me molesta perder un poco de mi sueño con tal de que mi bebé sepa que puede contar conmigo." - Bárbara
- "¡No tienes que dejar llorar a tu bebé! Lee el libro de Elizabeth Pantley. Te dice cómo le puedes enseñar a tu bebé los mismos hábitos de sueño saludables que con el método Ferber, pero de una forma mucho más suave: ¡sin dejarlo llorar! Y funcionó para mí. No me lo podía creer, pero en tan solo una semana de seguir los consejos mencionados en el libro, mi bebé se acostaba una hora más temprano, dormía dos horas adicionales y se despertaba menos veces (o ninguna) por la noche. Anoche oí que se despertó, pero en vez de llorar, se puso a jugar solita por unos minutos ¡hasta que se quedó dormida otra vez! Fue como un verdadero milagro." - Anónima
- "Yo acuesto a mi niña en su cuna cuando está soñolienta, pero no dormida. Si llora, la tomo en brazos y la tranquilizo, luego la vuelvo a acostar una vez que está calmada, pero aún despierta. Lo repito varias veces si es necesario. Al principio era muy frustrante, sobre todo si yo estaba cansada y ella no se dormía, pero valió la pena al final." - Amy G
- "Cuando mi hijo era más pequeño, a menudo caminábamos con él hasta que se durmiera, cargándolo en un rebozo. Ahora que está mayorcito, le leemos un libro, lo amamanto o estoy un rato con él. También dejamos de batallar para que se acostara más temprano. Puesto que duerme con nosotros, se acurruca a nuestro lado y ahora ya se ha acostumbrado a que cuando se apagan las luces y mamá y papá lo apapachan, es hora de dormir. Muy raramente le cuesta dormirse, a no ser que tenga algún dolor por la dentición." - Niklaus G
- "Tengo una solución para dormir a tu bebé si no te gusta dejarlo llorar. Funcionó con mi hijo. La primera noche, sigue tu rutina para calmarlo y ponlo en su cuna. Quédate al lado de la cuna, frotándole suavemente la espalda o dándole palmaditas suaves y hablándole hasta que se duerma. ¡No lo tomes en brazos! Puede que tarde en dormirse, pero al menos sabe que estás ahí y al rato se quedará dormido. Hazlo por tres noches. A la cuarta noche, sigue la rutina para acostarlo, colócalo en la cuna, pero párate a la mitad del camino entre su cuna y la puerta. Cántale o háblale suavemente hasta que se duerma. ¡No lo tomes en brazos! Hazlo por otras tres noches. A la séptima noche, sigue la rutina para dormirlo y acuesta a tu bebé. Párate al lado de la puerta y háblale o cántale hasta que se quede dormido. Haz esto por tres noches. Este método le enseña a tu bebé a dormirse solito, al tiempo que sabe que estás ahí." - Katie G
Cuando Otros Métodos no Funcionaron
- "¡Mi hijo tiene 6 meses y ahora finalmente se queda dormido sin pelear! Pensábamos que el método Ferber era malo y que habría alternativas mejores, o sea que las probamos todas. Nada nos funcionó. Para todo lo demás, era un niñito feliz, pero cada noche y cada siesta eran siempre una batalla. Tardábamos horas en lograr que se durmiera. Probamos de todo antes de intentar el método Ferber, ¡y funcionó a la primera noche! Ahora se despierta más descansado y feliz (y nosotros también)." - Saskia
- "Mi hija se despertaba de hora en hora todas las noches. Probé todos los métodos disponibles y finalmente, a los 7 meses, la dejamos llorar. Tardamos unas tres o cuatro semanas en completar el entrenamiento y aunque fue lo más duro que había hecho hasta ese momento, valió totalmente la pena. Ahora duerme unas diez horas cada noche y le encanta su cuna. Las dos estamos más contentas y tenemos más energía para jugar." - Samantha
- "Tengo un bebé de 6 meses que se negaba a dormir más de 30 a 90 minutos de corrido de día o de noche desde que nació. Probé todos los métodos posibles excepto el de dejarlo llorar. Lo amamanto exclusivamente y depende de que le dé el pecho y lo acune para que se duerma. No sabe cómo calmarse solito para dormirse, y sus siestas duran 15 minutos. Estoy completamente desvelada. No tengo corazón para dejarlo llorar, pero creo que probaré la versión revisada de ese método, en que le das palmaditas en la espalda y lo tranquilizas cariñosamente mientras le das la oportunidad de calmarse solito. Desde el principio ha dormido conmigo y no va a ser fácil, pero ya no puedo más." - Anónimo
Reflexiones Finales sobre el Sueño Infantil
En opinión de Rosa Mª Jové Montanyola, psicopediatra y especialista en el tema, "el sueño es un proceso evolutivo y todo niño sano va a dormir correctamente algún día". No hay que alterarlo, puesto que, en tanto que necesidad vital, "se sincronizará con nuestras necesidades en cada momento de nuestra vida". Así pues, dejar a su hijo llorar no es la solución, porque cuando un bebé llora es que sufre y por lo tanto necesita atención; ni tampoco lo es prohibirle las canciones de cuna o impedirle que encuentre consuelo al compartir la cama con sus padres. No se trata, pues, de aplicar un método o unas normas de disciplina, sino de abordar las diferentes situaciones con afecto y comprensión. Ello nos conducirá a obtener unas noches más tranquilas tanto para los padres como para los hijos. Como afirma en el prólogo Carlos González -también pediatra y autor de "Mi hijo no me come"- "necesitábamos información seria y veraz para despejar esta maraña de mitos y prejuicios".
Lo primero que debes tener en cuenta es que el sueño del recién nacido es diferente en cada caso. El bebé tiene que dormir en la habitación de los padres hasta los cuatro meses de edad, es lo más seguro. A partir de esa edad, es una decisión de los padres. Lo importante es saber qué es una cuna segura y cómo hacer un colecho seguro. Hagáis lo que hagáis, el niño en su cuna o en vuestra cama, hacedlo con amor y cariño, que es lo que verdaderamente funciona.