Manolo García es, sin duda, una de las voces más reconocidas y queridas de la música en España. Su éxito llegó junto a Quimi Portet con El Último de la Fila, pero antes se formó en grupos como Los Rápidos y Los Burros, forjando su estilo y personalidad artística. Con el tiempo, su talento ha marcado a toda una generación, ya fuera con el famoso dúo o con su exitosa carrera en solitario.

El Nacimiento en Cataluña y la Infancia en Poblenou
Manolo García nació en Barcelona en 1955. Aunque algunas fuentes sugieren su nacimiento en Les Franqueses del Vallès, la información predominante indica Barcelona como su lugar de nacimiento. Se crio en Pueblo Nuevo (Poblenou en catalán), un barrio de inmigración barcelonés, en el seno de una familia obrera. Sus padres, originarios de Albacete, llegaron a la Ciudad Condal para ganarse la vida durante la dura posguerra, buscando mano de obra en la industria textil y metalúrgica.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en este barrio humilde, donde la vida cotidiana estaba marcada por la austeridad. Esta escasez de medios forjó su carácter y dejó una huella indeleble en su sensibilidad artística. Él mismo recuerda que en Poblenou "todos éramos murcianos, andaluces…", y en el barrio se escuchaba sobre todo copla.
Una Niñez de Precariedades y Primeros Coqueteos Artísticos
En el podcast “Por el principio”, García recordó hace un tiempo aquellos años de infancia como el niño Manolín. Sus experiencias durante la década de los 60 transmiten con fuerza la precariedad de su entorno por aquel entonces:
“Yo recuerdo, dentro de la pobreza, vivíamos en un barrio y nuestra casita era muy humilde. No teníamos agua corriente, yo tenía que ir a la fuente pública con cacharros, en la que los niños del barrio hacíamos cola. Las madres nos mandaban a cargar agua para cocinar, lavarnos… no sabía lo que era una ducha, no existía en mi vida, no había un grifo con agua donde abrías y salía el agua.”
El cantante también explica cómo la luz eran "dos bombillas magras, de una potencia escasa, y que muchas veces se iba". Eran barrios obreros donde "no había ningún tipo de miramiento. Se mantenía el barrio lo justo para que los esclavos trabajasen".
A pesar de estas condiciones, su infancia estuvo marcada por sus primeros coqueteos artísticos. A la temprana edad de 7 años, ya realizaba performances en la terraza de su hogar, combinando pintura con desechos industriales como bidones o plásticos. Su afición por la pintura y la plástica fue el perfil artístico que primero manifestó. A los 14 años, continuaba experimentando con las posibilidades de las artes plásticas, probando nuevos productos y pegamentos, con una formación totalmente autodidacta y de carácter amateur. En el barrio, le decían "El Canal", porque compraba unas camisetas blancas que revendía pintadas.
Manolo se recuerda como un mal alumno, aunque buen monaguillo. Su padre, obrero del barrio, le soltaba: “¿Que no quieres estudiar? Aquí a la Fundición con nosotros”. Recordaba que estos recién llegados a Poblenou “trabajaban 12 horas diarias, levantaban raíles al rojo vivo entre cinco tíos con unas tenazas”.
Manolo García: cómo conoció a Dani Rovira, sorpresa de Edurne, Antonio José y Mónica Naranjo | Dial
Raíces Albaceteñas: El Vínculo con Férez
A pesar de nacer y criarse en Barcelona, los orígenes de Manolo García están lejos de la región catalana, en concreto con el pueblo de su familia en Albacete. De hecho, el cantante recibió hace unos años la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, una distinción que le conecta con sus raíces.
Manolo García hace referencia concretamente al pueblo albaceteño de Férez, al que sus padres y él se desplazaban habitualmente para visitar a su familia más cercana. Este municipio en plena Sierra del Segura, de apenas 600 habitantes, es considerado por el intérprete de 'Pájaros de barro' como su «fuente de vida y de cultura».
La «Joya Serrana» y el Alma Manchega
Gracias a todo lo que ha aprendido en esta localidad albaceteña, ha sabido tener «los pies en el suelo» a lo largo de buena parte de su carrera musical. García recuerda aquellas tardes ayudando a su abuelo a regar el huerto «de noche y descalzos», cuando el agua escaseaba y la vida era sencilla pero intensa. Su vínculo con esta tierra fue reconocido oficialmente en 2019, cuando recibió la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha. En aquella ocasión, el músico expresó su emoción recordando que, aunque nació en Barcelona, sus raíces están profundamente ligadas a Albacete y a su Sierra del Segura. «No tengo el corazón partido -dijo entonces-, lo tengo doble.»
Ese sentimiento de pertenencia sigue vivo en el artista, que incluso ha diseñado un mural en Férez, inspirado en su faceta como pintor, con el que quiso dejar una huella artística en el lugar donde aprendió a valorar la naturaleza y la tranquilidad. «Sí que me veo viviendo en el pueblo algún día», confesó en una entrevista. Férez es conocida por muchos como la «joya serrana» y se encuentra rodeada de una hermosa campiña con olivos, almendros y hortalizas.

Férez: Historia y Naturaleza
Situada al sur de la provincia de Albacete, Férez es uno de esos lugares donde el tiempo parece ir más despacio. Su historia se remonta a la época medieval, habiendo sido conquistada a los musulmanes durante el reinado de Fernando III y pasando a manos de la Orden de Santiago. El casco histórico de Férez también merece una visita, especialmente la Iglesia Parroquial de la Asunción, erigida sobre una antigua mezquita árabe. Es un destino ideal para los amantes de la naturaleza, con el cercano Pantano del Cenajo y el río Segura ofreciendo paisajes perfectos para la pesca o el senderismo.
Inicio en la Música y la Consolidación de su Carrera
Manolo García comenzó su andadura musical a muy temprana edad, conviviendo la mayor parte de su juventud entre sus dos principales iniciativas artísticas: la pintura y la música. A los 10 años, surgieron los primeros intereses acerca del mundo de la música y, en particular, del cante, al entrar en el Centre Cultural i Moral del barrio de Pueblo Nuevo, donde llegó a desmayarse en una de sus actuaciones. Tras unos años en los que su afición por las artes plásticas eclipsó sus intereses musicales, Manolo decidió comprar su primera batería con ayuda económica familiar.
Primeros Grupos y Formación de El Último de la Fila
A los 21 años, inmerso ya en el mundo de la música, trabajaba como diseñador para casas discográficas dedicadas a la realización de versiones (copias piratas) de LPs nacionales. Con el grupo Materia Gris, Manolo realizó actuaciones durante cuatro años, todas ellas de carácter local dentro de Cataluña. Tocaban canciones de grupos nacionales de éxito y canciones populares, y solían acabar los conciertos tocando temas de grupos clásicos del rock and roll cuando su público empezaba a escasear.
Antes de conseguir grabar un álbum con composiciones propias, participó en la grabación de "Tengo una idea" (1980) del cantante Sergio Makaroff, junto a otros músicos con los que más adelante formaría su propia banda. Tras grabar el disco de Makaroff, los músicos decidieron unirse, incorporando al batería Lluís Visiers para que Manolo García pudiera ser el vocalista del grupo. En 1980, grabaron su primer álbum, titulado Rápidos, que contenía doce canciones de un simple y marcado pop rock. A pesar del apoyo de la discográfica, el disco fracasó en las tiendas.
Mediando la gira de Los Rápidos, se produjo el encuentro entre Manolo García y Quimi Portet. Los Rápidos fueron invitados al festival Rock de Lluna, coincidiendo con un grupo catalán llamado Kul de Mandril, en el que Quimi Portet tocaba la guitarra. Los componentes de Los Rápidos se dispersaron, y Manolo García regresó a Barcelona, donde encontró a algunos de sus excompañeros ensayando nuevas canciones. Una vez decidido el nombre del grupo, Los Burros, empezaron a actuar y, autoeditándose con la ayuda de Toni Coromina, en 1983 salió al mercado "Rebuznos de amor". El mercado volvió a darles la espalda, a pesar de que la crítica se dedicó a ensalzarlos.
En 1985, Manolo García y Quimi Portet forman El Último de la Fila, grabando su primer disco "Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana". El estilo de este disco cambió el concepto musical de los trabajos en los que había trabajado Manolo García, pasando del sencillo pop rock al mestizaje de estilos, dando a sus canciones aires aflamencados y árabes.
Éxito en Solitario y Legado
El Último de la Fila continuó publicando álbumes exitosos como "Enemigos de lo ajeno" (1986), "Como la cabeza al sombrero" (1988), y "Astronomía razonable" (1993), vendiendo casi un millón de copias. En 1998, el grupo anunció su disolución para que sus integrantes probaran suerte en solitario.
En el mismo año de la separación, Manolo García lanzó su primer trabajo en solitario, "Arena en los bolsillos", grabado en Londres. Este disco consiguió el primer puesto de la lista de ventas AFYVE y logró más de 900.000 discos vendidos. El cantante catalán se convirtió así en uno de los pocos artistas españoles que, al dejar atrás una banda, mantenía el mismo éxito comercial en solitario. Canciones como "Pájaros de barro", "A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando" o "Como quien da un refresco" fueron del agrado de la gran mayoría de sus seguidores.
A lo largo de su carrera, Manolo García ha vendido más de cinco millones de discos, la mitad como solista y la otra mitad en los tres grupos donde ha participado. Ha dado más de 1600 conciertos. Su hit "Pájaros de Barro" es considerado un milagro por él mismo, manifestando su condición de nómada y poeta, con textos potentes y literarios. La música, dice, no existía en su casa, solo una radio. A los 16 años recibió su primer tocadiscos.