Dónde nacen las tortugas marinas

Las tortugas marinas son animales milenarios, estimándose que no han cambiado mucho en los últimos 200 millones de años, y juegan roles importantes en los ecosistemas marinos. Lamentablemente, varias especies se encuentran en peligro de extinción, lo que resalta la importancia de conocer más sobre ellas, especialmente su proceso de nacimiento. En el mar Mediterráneo, por ejemplo, pueden encontrarse 4 de las 7 especies de tortugas marinas, lo que lo convierte en un punto clave de biodiversidad y una zona con una gran responsabilidad en su conservación.

Tortuga marina en su hábitat natural, nadando tranquilamente

El proceso de anidación: un retorno a los orígenes

Las tortugas marinas pasan toda su vida en el mar, y solamente las hembras regresan a tierra para desovar. Este comportamiento migratorio está estrechamente relacionado con la puesta de huevos en las costas.

El "Homing Natal" y la búsqueda del lugar perfecto

Las hembras de tortuga regresan a anidar al mismo sitio donde nacieron, un fenómeno conocido como homing natal. Este viaje fenomenal se repite cada dos o tres años. Este proceso, a menudo sincronizado entre docenas de hembras, se conoce como arribadas y puede ser todo un espectáculo.

Los machos, por su parte, no se involucran en la construcción del nido. La anidación ocurre en zonas templadas y subtropicales, y siempre de noche para evitar a los depredadores diurnos.

En el caso de las tortugas bobas (Caretta caretta), la hembra arrastra su cuerpo sobre la arena, dejando un rastro de surcos en zigzag. Una vez que encuentra el lugar perfecto, comienza a excavar un nido con sus poderosas aletas traseras, creando un hoyo de aproximadamente 60 cm de profundidad. Las tortugas marinas verdes de Galápagos, que pueden poner entre 50 y 200 huevos, también buscan playas de arena, lo cual puede ser complicado en Galápagos debido a su terreno volcánico.

La puesta de huevos y protección del nido

Las tortugas marinas depositan sus huevos, que son blandos para evitar que se rompan durante la caída. Una vez puestos, cubren cuidadosamente el agujero con arena, asegurándose de sellarlos bien. Este hoyo conservará el calor del sol, esencial para la incubación y el desarrollo.

Algunas tortugas verdes de Galápagos incluso hacen un nido falso junto al original para engañar a los depredadores y también intentan cubrir las huellas de su presencia esparciendo arena alrededor del área del nido. Una tortuga boba puede poner entre 65 y 180 huevos en una sola puesta, mientras que la tortuga verde pone entre 75 y 200 huevos. Las tortugas carey depositan entre 140 y 200 huevos con sorprendente delicadeza.

El nacimiento de la tortuga

La eclosión y emergencia de las crías

El proceso de eclosión, cuando las crías de tortuga rompen el huevo, dura aproximadamente 4 días y sucede debajo de la arena, dentro del nido. Este proceso generalmente se produce entre agosto y octubre.

Del huevo al mar: los primeros pasos

Las tortugas verdes de Galápagos recién nacidas comienzan a eclosionar después de 45 a 70 días, rompiendo sus cáscaras con un pequeño diente temporal en su hocico. Sin embargo, no abandonan sus nidos de inmediato. Permanecen allí un par de días absorbiendo la yema de los huevos a través de un cordón umbilical, lo que les proporciona la primera fuente de energía para su viaje al mar.

Después de aproximadamente 60 días, los pequeños de tortuga boba y carey rompen el cascarón. Al igual que sus madres, las crías saldrán de sus nidos de noche para evitar a los depredadores, utilizando el cielo nocturno como guía para ver el reflejo del agua.

Crías de tortuga marina saliendo del nido y corriendo hacia el mar

El arduo viaje hacia el océano

El proceso de emergencia es muy delicado y ocurre de noche o de madrugada. Las crías de tortuga se apresuran hacia el océano, nadando casi 24 horas para alejarse lo más posible de la costa, a la cual no se acercarán durante muchos años.

Para salir del nido, se empujan con sus aletas, apoyándose unas en otras para subir a la superficie de la arena. Este camino es muy agotador, ya que su organismo está adaptado al medio marino y no al terrestre. Inicialmente, flotan debido a los residuos de vitelo, pero a los tres días ya pueden sumergirse sin problemas, manteniéndose sujetas a las corrientes marinas y giros oceánicos.

Alimentación y crecimiento de las tortugas juveniles

Cuando las crías de tortuga llegan al mar, su alimentación es omnívora. Consumen plancton, algas, larvas de copépodos, cnidarios, moluscos, huevos de otros animales y pequeños invertebrados. El vitelo consumido al nacer les proporciona energía para la primera semana; después, deben buscar otras fuentes de alimento. Conforme crecen, adaptan su tipo de alimentación, que puede ser carnívora, omnívora o herbívora, según la especie.

Tortuga marina alimentándose de algas en el fondo marino

Tasas de crecimiento y supervivencia

Las tasas de crecimiento de las tortugas marinas tienden a ser muy lentas. Las tortugas juveniles (de aproximadamente 40-50 cm de longitud) crecen alrededor de 1 cm al año, mientras que las más grandes crecen a una tasa de aproximadamente 0.3 cm por año. Esta tasa disminuye a medida que se acercan a la madurez sexual. Una tortuga marina avistada en Punta Vicente Roca es un ejemplo de su presencia en los océanos.

Aunque las tortugas marinas ponen entre 100 y 250 huevos por nido y realizan múltiples puestas por estación, solo el 10% de las crías llegarán a ser adultas. Esto se debe a la estrategia reproductiva tipo 'r', donde un gran número de crías compensa las altas tasas de mortalidad. La pérdida comienza en el nido, donde muchos huevos no se desarrollan o son consumidos por depredadores. Durante el trayecto al mar, las crías son vulnerables a depredadores como perros, zorros, aves, cangrejos y hasta humanos.

Además, la contaminación lumínica en zonas urbanas puede desorientar a las tortugas recién nacidas, haciéndolas vulnerables a ser atropelladas.

La influencia de la temperatura en el sexo de las crías

La temperatura ambiental juega un papel crucial en la determinación del sexo de las tortugas marinas. Cuando la arena se calienta a unos 29 °C, la vida comienza a florecer. Sin embargo, si hace demasiado calor, la mayoría de los huevos serán hembras, y si la temperatura baja, será más probable que nazcan machos.

Importancia de la conservación y cómo actuar

En los últimos años se ha incrementado considerablemente los casos de anidación de tortuga marina, en particular de la tortuga boba (Caretta caretta) en las playas del Mediterráneo Occidental. Por ello, es fundamental estar preparados para identificar estos nidos y saber cómo actuar.

Si te encuentras con un rastro de tortuga en la arena (similar al de una rueda de camión o tractor, de unos 70-80 cm de ancho), lo mejor es avisar a las autoridades y a organizaciones dedicadas a la conservación de tortugas, como la Fundación CRAM (Conservación y Recuperación de Animales Marinos) en Barcelona. Es crucial no interferir llevando las tortugas al agua, abriendo el nido o llevándose los huevos, ya que cualquier acción no mediada por profesionales puede causar más daño que beneficio.

Otras formas de ayudar incluyen reducir el consumo de plásticos de un solo uso, no consumir huevos de tortuga y tener un uso responsable de los recursos naturales para proteger a las comunidades de tortugas marinas.

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