El judo es un arte marcial japonés moderno que, más allá de ser un sistema eficiente de defensa personal, representa un camino hacia el desarrollo integral. Creado por Jigorō Kanō (嘉納 治五郎) en Japón en 1882, la palabra «judo» significa «el camino de la flexibilidad» o "camino suave" en japonés, haciendo referencia a la idea de usar la fuerza del oponente en su contra, en lugar de oponer resistencia directa.
La historia del judo está intrínsecamente ligada a la de otras artes marciales tradicionales japonesas, como el jujitsu. El judo se ha consolidado como uno de los deportes de combate más practicados en el mundo, influyendo en millones de personas al combinar cuerpo, mente y espíritu.

Las Raíces en el Jiu-Jitsu Tradicional
Para entender el origen del judo, es fundamental remontarse a Japón en el siglo XVII, cuando la clase militar (los samuráis) mandaba en el país. El jujitsu era un conjunto de técnicas de lucha enseñadas a los samuráis del periodo Edo (1600-1868), con el objetivo de entrenarlos para defenderse con las manos desnudas cuando se encontraran desarmados.
A finales del siglo XIX, las artes marciales tradicionales, conocidas como jujutsu, estaban en declive debido a los cambios sociales y políticos que vivía el país. Fue entonces cuando Jigoro Kano, un estudiante apasionado de artes marciales, decidió crear un nuevo método. Kanō, de complexión física débil en su adolescencia, comenzó a aprender Ju-Jitsu para fortalecerse. Estudió varios estilos de jujitsu, dándose cuenta de que muchas de sus técnicas se habían vuelto inadecuadas y peligrosas para los tiempos modernos, además de que la enseñanza a menudo era arcaica y poco pedagógica.
Inspirándose en la gimnasia occidental, Kanō decidió eliminar los movimientos peligrosos del ju-jitsu y codificar las técnicas restantes en forma de kata para que fueran más fáciles de enseñar. Kanō recopiló la esencia técnica y táctica (proyecciones, luxaciones, inmovilizaciones, estrangulaciones, desarmes y golpes) de dos de las antiguas escuelas clásicas de combate cuerpo a cuerpo japonés medievales, adaptándolas a la simulación de un combate deportivo (Randori) en tiempo real. Las técnicas en las que el maestro Kanō se inspiró fueron derivadas de las enseñanzas de los estilos de Jiu-jitsu, Tenjin Shin'yō-ryū (天神真楊流) y Kitō-ryū (起倒流).
Jigoro Kano y la Fundación del Kodokan
Jigoro Kano no solo fue un maestro de artes marciales, sino también un educador y reformador social. Nacido en 1860, Kano combinó su formación académica con su pasión por las artes marciales para crear un sistema que promoviera el desarrollo integral de las personas. En 1882, a la edad de veinte años, fundó la primera escuela de judo, el Kodokan, en Shitaya, Tokio.
Las primeras clases de Jigoro Kano se impartieron en este lugar legendario. Kano se convirtió en un maestro distinguido y estableció la filosofía oriental del judo, que sostiene que debe hacerse un entrenamiento mental y físico para conseguir que la mente y el cuerpo estén en un estado de armonía y equilibrio, un concepto fundamental en la mayoría de las artes marciales.
Kano introdujo principios pedagógicos en la enseñanza del judo, enfatizando la importancia del aprendizaje continuo y la mejora personal. Además, promovió la inclusión y la igualdad, abriendo las puertas del judo a mujeres y personas de todas las edades. Su legado va más allá del deporte, siendo un pionero en mostrar cómo las artes marciales pueden ser una herramienta para la educación y la paz.

Principios Fundamentales del Judo
Una de las cosas que aseguró Jigoro Kano es que su Judo no era una cuestión violenta o peligrosa para quienes lo practican, sino que tenía otra aspiración relacionada no solo con el cultivo del cuerpo, sino con el de la mente. El judo fue creado como un arte marcial ecléctico, distinguiéndose de sus predecesores por un énfasis en el randori (乱取り, 'sparring libre') en lugar de kata (形, formas preestablecidas), junto con la eliminación de los elementos de golpeo y entrenamiento con armas.
En el estudio del judo, la no resistencia constituye un principio técnico primordial. Un judoca debe sumarse a la fuerza de su oponente; si el oponente empuja, el judoca cede y tira de él. Al obrar así, no solamente se anula el esfuerzo contrario y se optimiza el gasto de la propia energía, sino que facilita la conservación del equilibrio y debilita el del oponente. Es la manera de aceptar las cosas según se presentan para cambiarlas ventajosamente. Este principio requiere un alto nivel de sutileza para actuar sin oponer resistencia y guardar el debido equilibrio en circunstancias que cambian rápidamente.
El judo combina perfectamente la fuerza, la táctica de combate y la técnica, lo que produce un desarrollo integral de la persona. Una característica de todos los que practican el judo es el autocontrol personal y el respeto al contrario y al reglamento.
Expansión Global del Judo
En 1890, el judo ya estaba arraigado en Japón y se hizo rápidamente popular. Jigoro Kano dedicó su vida a promoverlo, realizando demostraciones en Europa y participando activamente en su difusión global. En 1.900, durante la Exposición de Londres, el judo se dio a conocer en Europa. Entre 1.909 y 1.912, varios especialistas, incluido el propio Jigoro Kano, salieron de Japón en misión de propaganda por el mundo entero.
Primeros Pasos en Europa
Aunque el ju-jutsu (jiu-jitsu) fue introducido en Europa por Edward Williams Barton-Wright en 1899, quien incluso estudió judo Kodokan en Tokio y fundó un club en Londres, no seguía el método tradicional. Por ello, se considera oficialmente que el profesor Gunji Koizumi fue quien puso los primeros pilares del judo en Europa. Koizumi, quien llegó a alcanzar el 8º Dan, instauró objetivamente el judo en Europa, en Londres, en 1918, a través de una escuela llamada Budokwai, que aún existe y goza de gran prestigio. La Sociedad Británica Budokwai de Londres es, por tanto, uno de los clubes de judo más antiguos de Europa.
En Francia, el judo no echó raíces de inmediato a pesar de algunas visitas y entusiastas. La verdadera consolidación llegó con Mikinosuke Kawaishi, un judoca japonés que se instaló en París en 1935. Kawaishi creó un método que rivalizaba con el del Kodokan, pero adaptado a la mentalidad europea, lo que tuvo una fuerte influencia y difusión en el judo francés y, por extensión, en los inicios del judo español. Kawaishi es considerado el fundador del judo europeo, habiendo formado a más de 100 judocas y promoviendo su arte por todo el continente. Sus enseñanzas, anteriores a la Segunda Guerra Mundial, fueron ampliamente admiradas.
En Alemania, Erich Kulin abrió una escuela de Ju-jutsu en Berlín en 1906. Aunque inicialmente era ju-jutsu, el interés por el judo creció tras la Primera Guerra Mundial, y para 1930 ya existían más de 100 clubes en Alemania y Austria. Sin embargo, la comunidad alemana de posguerra preferiría datar sus orígenes del judo en 1953, con la creación de la Unión del Judo Alemana (Deutsche Judo Bundes).
HISTORIA COMPLETA DEL JUDO - PARTE 1
Llegada a América y Oceanía
En los Estados Unidos, el dojo más antiguo de Judo Kodokan parece haber existido en Seattle a finales de 1903 o principios de 1904, fundado por Iitaro Kano. En Hawái, debido a la numerosa emigración japonesa, Kaneshige Naomatsu y Teshima Shigemi establecieron el judo en 1909, siendo visitados por Jigoro Kano cuatro años más tarde. Casi simultáneamente, Kitayama Yajiro y Mino Nakajiro fundaron el Shobu Kan Judo Club.
El judo Kodokan también fue introducido en Brasil por Ogawa Tyuzo en 1934. En Argentina, el gobierno solicitó en 1939 el envío de instructores cualificados de judo desde Japón, ya que el país tenía un Departamento de Ju-Jutsu y organizaba torneos regularmente desde 1938. En Australia, el Dr. A. J. Ross lo introdujo en Brisbane en 1928, mientras que en Nueva Zelanda, George Grundy y su hijo Keith lo hicieron en Auckland en 1948.
Judo como Deporte Olímpico
Jigoro Kano siempre quiso que su arte marcial participara en grandes competiciones internacionales. En 1964, el judo masculino se convirtió en disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Tokio. Aunque no se incluyó en el programa olímpico de 1968, regresó para no volver a desaparecer en los Juegos de 1972 en Múnich. Gracias a este acontecimiento, el judo se desarrolló aún más rápidamente en todo el mundo.
Aunque en un principio el judo estaba reservado a los hombres en las competiciones internacionales, en 1980 se coronó en Nueva York la primera campeona mundial de judo, Jane Bridge, un hito que demostró la inclusión y la evolución del deporte.

El Legado Vivo del Judo
Actualmente, el judo en su forma deportiva se ha especializado en los lanzamientos, con algunas sumisiones, luxaciones y estrangulaciones. A partir del Kodokan Judo se han derivado o desarrollado diversas formas de jiu-jitsu (europeo, americano, brasileño), sambo ruso, Nihon Tai Jutsu, e incluso ha influenciado al Hapkido coreano y al Krav Magá israelí en varias de sus técnicas.
El judo es un deporte de lucha de práctica individual que, si bien exige un esfuerzo físico importante y es "violento" en su ejecución, no es considerado agresivo por la intención de dañar al oponente; de hecho, penaliza toda acción encaminada a ello. Es un camino que fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu, y que ha influido en millones de personas alrededor del mundo.