El Origen del Anarquismo: Historia y Pensamiento

El anarquismo es el nombre dado a cualquier filosofía política, económica o social que llama a la oposición y la abolición del Estado, entendido como monopolio de la fuerza, y por extensión, al rechazo del gobierno político y de su autoridad, considerada impuesta sobre el individuo, innecesaria, peligrosa, autoritaria y nociva. Sébastien Faure (1858-1942), filósofo anarquista francés, afirmó que «cualquiera que niegue la autoridad y contraste contra ella es un anarquista». Bajo una formulación tan simple, pocas doctrinas o movimientos políticos manifestaron una variedad tan extensa de interpretaciones y acciones que no siempre fueron compatibles entre sí.

La palabra «anarquía» deriva del griego «ἀναρχία» («anarkhia»), compuesta del prefijo griego ἀν- (an), que significa «no» o «sin», y de la raíz arkhê (en griego ἀρχή, «origen», «principio», «poder» o «mandato»). La etimología del término designa, de una manera general, aquello desprovisto de principio director y de origen.

Precursores y Raíces Históricas

Los términos «anarquía» y «anarquista» fueron usados libremente, en un sentido político, desde el siglo XIII. Felipe IV de Francia los usaba frecuentemente en sus ordenanzas para designar desorden o caos. Durante la Revolución francesa, en términos de crítica negativa, se relacionaban con los abusos empleados por varios partidos para dañar a sus oponentes; así, tanto los Enragés, que desconfiaban del poder excesivo, como Robespierre, que lo buscaba, fueron tachados de anarquistas.

Ideas Proto-Anarquistas en la Antigüedad y el Renacimiento

En la Antigua Grecia, los sofistas, especialmente Antifón de Atenas, Hipias de Elis y Alcidamas de Elea, prefiguraron algunas ideas básicas del anarquismo. Entre ellas se incluye la crítica a la ley del Estado (el nomos, contrapuesto a la ley natural o physis) y a la existencia de diferencias de clase. Los cínicos también impulsaron ideas que luego formarían parte del corpus teórico anarquista, como el cosmopolitismo, que consistía en la negación de las fronteras y divisiones entre los Estados. Cuando Antístenes era interrogado acerca de su origen y nacionalidad, él respondía: «Soy ciudadano del mundo» (kosmopolites).

Filósofos griegos: Antifón, Hipias, Alcidamas y Antístenes en un debate

En 1532 fue escrita la obra Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais, en la que se describía la Abadía de Thélema como un lugar donde sus habitantes vivían sin necesidad de gobierno, leyes o religión. En esa misma época, Étienne de La Boétie puede considerarse un precursor del anarquismo. También el reformador protestante Gerrard Winstanley, fundador de los Igualitarios Auténticos, publicó un panfleto llamando por la propiedad comunal y social y una organización económica forjada a partir de pequeñas comunidades agrícolas en el siglo XVII.

La Ilustración y la Revolución Francesa

En el siglo XVIII, con la Ilustración, se estructurarían las bases del anarquismo: la confianza en la naturaleza racional del ser humano conllevaba la creencia en su progreso moral e intelectual. La obra de William Godwin se transformó en la Biblia del movimiento radical inglés y sus ideas eran parte de una cosmovisión antijerárquica y antiestatal. La Revolución francesa, por su parte, proporcionó al anarquismo el ideal revolucionario como método rápido y efectivo de lograr el desarrollo social, un hecho que lo vinculó de forma implícita al uso de la violencia. Ciertos elementos como los Enragés, una rama extremista de los sans-culottes, liderados por Jacques Roux, iniciaron la vía de la actuación anarquista. François-Noël Babeuf también insistió en la abolición de la propiedad privada, así como en aunar la revolución política con la económica y social.

El Nacimiento del Anarquismo Moderno en el Siglo XIX

El pensamiento ya se afina y se perfila en la Europa del siglo XIX, trastornada en la centuria anterior por la Revolución Francesa (1789) y la aparición en la escena política de una nueva clase: los propietarios de las máquinas. Esta clase terminó arrebatando el poder político y militar a los dueños de la tierra después de siglos y siglos de feudalismo. El anarquismo y el socialismo caminaron de la mano un largo trecho de la historia social en una lucha común contra los propietarios industriales.

Contexto de la Revolución Industrial y la Desigualdad Social

El nuevo modo de producción basado en las máquinas trajo consigo el capitalismo, una nueva forma de transformar la naturaleza y de crear riqueza inventada por el hombre. Anteriormente, el capital fue por milenios la propiedad de la tierra, que se puede vender y transformar en capital industrial, pero bajo esa forma no puede reproducirse ni conservarse como capital tierra. Los dueños de tierra perdieron; y el nuevo modo de producir se llamó capitalismo.

Esquema de la Revolución Industrial y la transición del feudalismo al capitalismo

En la Europa posterior a la Revolución Industrial, la pobreza se hizo endémica y propició una tasa de mortalidad altísima entre mendigos, vagabundos, huérfanos e inadaptados. La desigualdad social se exacerbó gracias a la industrialización: los salarios se dispersaron y las casas habitadas se redujeron, aunque en las que sí estaban ocupadas aumentó la cantidad de inquilinos. En contraste, crecieron los patrimonios de los más adinerados, por lo que la élite económica se garantizó un mejor nivel de vida, mientras los pobres tenían menos poder adquisitivo.

En Francia, la desigualdad social alcanzó picos muy altos antes de la Gran Revolución. Posteriormente descendió durante los primeros años del siglo XIX para, a partir de la década de 1830, volver a acrecentarse a un ritmo acelerado. Documentos médicos y de salubridad de la época dan cuenta de las condiciones deplorables en que vivían los trabajadores franceses. En Nantes, los hogares de los proletarios miserables fueron descritos como pozos negros y húmedos, con piso de lodo y mal olor, cuyos únicos muebles eran colchones de paja con mantas rotas y sin lavar. Tras una jornada de catorce o más horas, los obreros regresaban a sus habitaciones para encontrarse con sus familias, amargadas por la pobreza. Louis-René Villermé (1840) acusó los impactos de la industrialización en la vida de los tejedores: las mujeres y los niños se sumaban a las jornadas laborales y salían de las fábricas descalzos, sucios y demacrados. Las habitaciones eran compartidas por dos o más familias, obligando a los obreros a vivir en hacinamiento.

Los primeros socialistas conocieron estas condiciones de vida, y trazaron propuestas teóricas para revertir la situación. Louis Blanc (1845) analizó las consecuencias del sistema de competencia capitalista en su folleto Organisation du travail, donde señaló que los trabajadores más pobres vivían para no morir: su única aspiración era conseguir unos pocos francos para comer pan y comprar vino. El análisis de Blanc arrojó como resultado que el 10% de los parisinos vivía en pobreza extrema.

Las Revoluciones de 1848 y el Surgimiento de una Conciencia Anarquista

El ritmo acelerado de la desigualdad industrial no se pudo contener más allá de los primeros meses de 1848. Una prohibición de los banquetes populares, en los que los reformistas franceses compartían alimentos con los más pobres, motivó que los trabajadores parisinos alzaran barricadas en la última semana de febrero. En su Declaración del Pueblo Soberano, los amotinados implantaron la república y solicitaron derechos armamentísticos, sufragio universal (masculino), libertad de prensa y derecho de asociación. Esta insurgencia parisina ocasionó una convulsión global. 1848 fue el gran año revolucionario del siglo XIX, con barricadas erigidas por todas las calles de las principales ciudades europeas, extendiéndose de Portugal hasta Ucrania y de los Balcanes al Mar Negro. Fue la auténtica revolución europea porque ninguna otra, ni la Gran Revolución, ni la Comuna de París o la Revolución Rusa de 1917, tuvieron un impacto transcontinental.

Barricadas en París durante las Revoluciones de 1848

En Francia se instauró un gobierno provisional, la Asamblea Nacional, que atendió la cuestión social, buscando combatir la pobreza endémica de las clases bajas y el desempleo masivo. Con la implementación de estos principios rectores, la revolución de 1848 abandonó la coloración burguesa de 1789 y se transformó en una revolución social. No obstante, el clima de miedo por el actuar violento de la izquierda sumado a la consideración de los Talleres Nacionales como una merma de las arcas gubernamentales, llevó a su abolición. Louis Pujol fue el principal promotor de la batalla, publicando un panfleto en el que exaltó el poder purificador de la violencia revolucionaria y comparó el sufrimiento de los pobres con el cuerpo sangrante de Cristo. Excitados por Pujol, 40 mil hombres y mujeres tomaron las armas. Un experimentado general, Louis-Eugène Cavaignac, fue designado para la represión. Cavaignac aplicó tácticas colonialistas en París, iniciando campañas periodísticas de desprestigio para que la sociedad percibiera a los proletarios como bárbaros. Posteriormente barrió las barricadas y realizó fusilamientos sumarios masivos entre los rendidos. Para fines de 1850, la revolución ya había sido destrozada por la reacción, que recuperó el poder en todos los territorios insurrectos.

Figuras Fundamentales del Anarquismo: Proudhon y Bakunin

El desarrollo del anarquismo como movimiento político no tiene lugar hasta la segunda mitad del siglo XIX, con autores y militantes como el francés Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), quien por primera vez se autodenominó anarquista, dándole a la palabra una connotación de orgullo. Este sentido negativo de "anarquía" cambió cuando Proudhon publicó ¿Qué es la propiedad? (1840), el libro que le estableció como un pionero del pensamiento libertario.

Proudhon redactó ¿Qué es la propiedad? en condiciones de penuria extrema, manifestando su solidaridad con los proletarios explotados y haciendo fuertes llamados a la igualdad social. Desde 1839, en su discurso Célébration du dimanche, clamaba por eliminar la desigualdad para que todos los humanos vivieran en plenitud, buscando acabar con el acaparamiento de los medios de subsistencia y fomentar la equidad de los trabajadores. En principio, Proudhon fue reacio a la violencia y se mantuvo al margen de los movimientos que desencadenaron la revolución. Pero, al alzarse las barricadas, empatizó con los insurgentes: les ayudó a imprimir folletería, movió escombros en la edificación de parapetos y reclutó gente para ayudar a la causa proletaria.

Proudhon abogaba por una economía no opresiva donde los individuos intercambiaran el producto de su propio trabajo. El valor de intercambio de los bienes sería determinado por la teoría del valor-trabajo. Su pensamiento, enfrentado tanto con el Estado como con el socialismo autoritario, tuvo especial repercusión entre los socialistas no autoritarios de Bélgica y Francia. En 1843 escribió El sistema de las contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria, que dio lugar a una dura respuesta de Marx, La miseria de la filosofía (1844).

El ruso Mijaíl Bakunin (1814-1876) llegó a la misma conclusión que Marx respecto a la sociedad capitalista. También vivió el exilio en Inglaterra y lucharon juntos por cambiar el mundo. Bakunin, padre del anarquismo colectivista, proponía la propiedad colectiva de la tierra y de los medios de producción y un reparto equitativo de la producción en función del trabajo realizado. Sus ideas se centraban en la asociación y la federación como base de la reconstrucción tras la eliminación del sistema vigente. En 1868 entró en la Primera Internacional, y con sus camaradas se separó de la Liga de la Paz y la Libertad para fundar la «Alianza internacional», que se afiliaría e ingresaría en la Internacional. Allí murió Bakunin.

Retratos de Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin, pensadores clave del anarquismo

El pensamiento de Proudhon impresionó fuertemente a Marx, a Max Stirner en Alemania, y a Bakunin en Rusia. También tuvo gran acogida en España, en la figura de Francisco Pi y Margall, por medio de su obra La reacción y la revolución: estudios políticos y sociales (1854) y sus traducciones al español de los libros de Proudhon. Entre los pueblos eslavos, debido a la opresiva supremacía de Rusia y Polonia, la creación de federaciones altamente descentralizadas se volvió atractiva para muchos.

Otros Precursores y Corrientes del Siglo XIX

Otros precursores anarquistas incluyen al príncipe ruso Piotr Kropotkin (1842-1921), el geógrafo francés Élisée Reclus (1830-1905), y el escritor ruso León Tolstoy (1828-1910). En el siglo XIX se pueden identificar a cuatro intelectuales que confeccionaron y difuminaron el ideal ácrata por el mundo: Pierre-Joseph Proudhon, Mijaíl Bakunin, Élisée Reclus y Piotr Kropotkin. Proudhon y Bakunin, como iniciadores concretos del anarquismo, conocieron y participaron activamente de las revoluciones europeas de 1848. La experiencia revolucionaria creó una bifurcación en el socialismo, al que radicalizó, permitiendo el surgimiento del anarquismo como una propuesta más combativa, incendiaria e insurrecta que pudiera destruir los bastiones de la desigualdad humana. Otro anarquista francés conocido de esa época fue Joseph Déjacque, el primero que se autodescribió como libertario.

Anarquismo Individualista

El pensamiento de Proudhon tuvo poca repercusión en Inglaterra y los Estados Unidos, donde percibían el anarquismo como una extensión lógica del liberalismo de John Locke y la democracia jeffersoniana. Desilusionado del socialismo utópico tras el fracaso de la comunidad experimental de Robert Owen, New Harmony, uno de los colonos, Josiah Warren, había concluido que era imposible la convivencia social desinteresada. A partir de 1825 abogó por la individualización completa de la vida social, tomando como modelo de su primer experimento socioeconómico la «Cincinnati Time Store», el intercambio equitativo basado en la teoría del valor-trabajo.

En Alemania, como reacción a la filosofía hegeliana, unido a la crítica al cristianismo y al estatismo y burguesismo imperante, nació un sentimiento rebelde original sobre la década de 1840, en el ambiente de «los libres de Berlín» en el que participó Max Stirner. En Estados Unidos, Henry David Thoreau expresó en su ensayo Desobediencia Civil (1849) un alegato a favor de la resistencia individual al gobierno en oposición a una situación injusta. En 1845, el abogado Lysander Spooner escribió un ensayo radical contra la esclavitud, Unconstitutionality of slavery. La tradición del anarcoindividualismo francés continuó con intelectuales como Albert Libertad, André Lorulot, Émile Armand, Victor Serge, Zo d'Axa y Rirette Maitrejean, desarrollando la teoría en el principal periódico anarcoindividualista en Francia, L’Anarchie, en 1905. En Italia, el anarquismo individualista tenía una fuerte tendencia hacia el ilegalismo y la violencia, mediante la propaganda por el hecho, similar al anarquismo individualista francés, pero quizás algo más extremo. En los inicios del siglo XX fue importante el trabajo intelectual de Renzo Novatore, influido por Stirner y Nietzsche, entre otros.

Anarquismo Comunista y Colectivista

Hacia mediados del siglo XIX había algunos grupos de anarquistas comunistas en Francia, alrededor del diario L'Humanitaire, el primer órgano del comunismo libertario francés. El anarquismo colectivista afirmaba: “cada uno debe llevarse la parte correspondiente del trabajo realizado”.

Anarquismo y Marxismo: Divergencias Ideológicas

La ideología anarquista se propuso abolir todas las clases sociales. El pensamiento marxista, en cambio, planteó desde un comienzo el cambio radical en las relaciones de poder entre las clases sociales, con el proletariado fabril ejerciendo su control (Vladimir Lenin aportaría después "la dictadura del proletariado").

Gráfico comparativo de las filosofías anarquista y marxista sobre el rol del Estado

Los anarquistas y socialistas marxistas tuvieron grandes diferencias de forma y fondo sobre cómo alcanzar y cómo sería un mundo mejor. Bakunin predicaba la abolición del Estado como la única forma de garantizar la libertad del individuo, mientras Marx postulaba tomar por la fuerza el control del Estado, derrotar y sustituir su aparato militar para ejercer el poder de los proletarios, construyendo una nueva sociedad que aboliría las clases sociales, pero a un plazo más bien largo.

Las diferencias tácticas y estratégicas entre anarquistas y marxistas fueron profundas; hubo grandes choques personales entre Bakunin y Marx por el control de la Primera Internacional (1864-1876), hasta que el pensador ruso fue derrotado y expulsado junto con sus seguidores. Marx y sus discípulos ganaron la partida. La clave de esta disputa fue el tema del poder. Los anarquistas conciben una sociedad autogestionada, basada en la cooperación y el apoyo mutuo, sin clases sociales, sin poder y sin Estado. Sin embargo, los críticos del anarquismo consideran a esta concepción su mayor debilidad, estimando que el modelo que proponen es utópico e inalcanzable.

Presencia y Derrotas Históricas

El anarquismo alcanzó su mayor aceptación en las sociedades occidentales menos industrializadas, como Rusia, España e Italia. La primera oposición a la Revolución Industrial fueron los ludditas, un movimiento obrero de carácter espontáneo que se dirigía a la destrucción de las máquinas que llevaban a la miseria a los artesanos. Su auge se sitúa en la Inglaterra de 1811 a 1816, extendiéndose posteriormente por toda Europa.

Conflictos y represiones

En la Revolución Rusa también hubo combatientes anarquistas, agrupados en el movimiento makhnovista, integrado por masas de la clase trabajadora que resistió a las fuerzas de la autoridad, fueran rojas (comunistas) o blancas (zaristas-capitalistas) en la Ucrania de 1917 a 1921. La única vez en que los anarquistas estuvieron cerca del poder fue en algunos territorios de España durante la guerra civil de 1936, pero esta fue una lucha armada y organizada, con jerarquías y mando. Los anarquistas combatieron con sus armas a los fascistas y también tuvieron que defenderse de los comunistas españoles. Al igual que la Comuna de París, la guerra de España fue una derrota para toda la izquierda. El ilegalismo alcanzó prominencia en la generación de europeos inspirados en las tensiones sociales de la década de 1890, durante la cual Ravachol, Émile Henry, Auguste Vaillant y Sante Geronimo Caserio cometieron desafiantes crímenes en nombre del anarquismo, dentro del marco de la propaganda por el hecho.

Milicianos anarquistas en la Guerra Civil Española

Después de la Guerra Civil española, el anarquismo no ha vuelto a tener en ninguna parte del mundo una presencia significativa como movimiento aglutinador de masas.

El Anarquismo en América Latina

En diferentes lugares de Hispanoamérica, el anarquismo tuvo una notable labor de propaganda. En Argentina, el anarquismo se manifestó con la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) a fines y principios de siglo. En México, figuras como Ricardo Flores Magón, Librado Rivers y Práxedes G. tuvieron gran influencia, con lemas como "Vale más morir de pie que vivir de rodillas". El sindicalismo iba extendiéndose entre el movimiento obrero, especialmente en España, sobre todo en Cataluña y Andalucía.

Mural de Ricardo Flores Magón en México

El Resurgimiento de la Utopía Anarquista en el Siglo XXI

Sin embargo, el mundo ha cambiado bastante desde los tiempos de Marx y Bakunin. El anarquismo tiene hoy una nueva oportunidad, con nuevos pensadores; el lingüista-filósofo estadounidense Noam Chomsky es el contemporáneo más relevante, y un crecimiento de su influencia que se extiende por igual entre las juventudes de los países ricos y pobres.

El descrédito universal de los partidos políticos y el derrumbe sin mayor violencia del modelo socialista que hegemonizó la ex Unión Soviética no pusieron fin a la historia, sino que abrieron otra etapa en que las utopías volvieron a ponerse en el tapete como opción de sobrevivencia. La vida debe continuar.

Los anarquistas contemporáneos levantan muchas banderas con la palabra No: no a la destrucción del planeta, no a la guerra, no a las bombas nucleares, no a la sobreexplotación de los débiles (continentes, países, etnias), no a la globalización, no a la hegemonía mundial (política, militar e ideológica de Estados Unidos y de sus aliados) y muchos otros "noes". Pero también hay Sí, por la diversidad, los derechos de la mujer, la tolerancia y el derecho a la vida de todos los pobres del mundo, de los excluidos del mercado por el modelo de economía que sustenta la globalización.

Nuevas Organizaciones y Enfoques

En el mundo proliferan nuevas organizaciones constituidas por la llamada sociedad civil para resolver problemas concretos de la gente, muchas inspiradas en un sustento teórico anarquista, como la cooperación y el apoyo mutuo. Es notoria esta influencia en los movimientos contra la destrucción del planeta por obra y gracia del capitalismo totalitario y salvaje que promueve la globalización bajo el dogma teórico de la economía de mercado o liberalismo a ultranza, sin regulación y sin Estado (en los países sometidos, proveedores de materias primas, no así en los ricos). Esta influencia también se observa en reivindicaciones de pueblos autóctonos.

✅ La HISTORIA del ANARQUISMO en 10 minutos | ¿Qué es el anarquismo?

De nuevo hay un acercamiento entre sectores de la ideología socialista y anarquista, estimulado por el carácter mundial de las nuevas formas del capitalismo. Por doquier surgen nuevas organizaciones y foros internacionales que levantan una respuesta también mundializada, con participación de movimientos, activistas y pensadores de países ricos y pobres, incluidos muchos ciudadanos y agrupaciones de Estados Unidos y Europa.

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