La experiencia de vida de Gonzalo Calderón es una realidad que no le es ajena y que conoce de primera mano, ya que ha pasado más de la mitad de su vida siendo paciente oncológico. Este hecho, que él mismo describe como un evento que “partió su vida en dos”, fue el factor determinante que motivó su vocación médica desde que era un niño.

El origen de una vocación: La lucha contra el cáncer
La historia de Gonzalo Calderón, al igual que la de tantos otros enfermos de cáncer, comenzó a una edad muy temprana. “Estaba a punto de cumplir 11 años cuando me detectaron un Linfoma No Hodgkin”, recordó Calderón al evocar el momento que, según sus palabras, “lo cambió todo”.
Desde aquel diagnóstico, se enfrentó a un sinfín de pruebas, diagnósticos y tratamientos que le ataron a la cama del hospital. Durante este proceso, la “humanidad” de los profesionales sanitarios y médicos que le acompañaron resultó fundamental para hacer más llevadero su viaje hacia “una cura”.
La visión del paciente en el sistema sanitario
Recientemente, el salón de actos del Colegio de Médicos de Burgos acogió la charla titulada ‘La visión del paciente: Entrevista a Gonzalo Calderón, MIR de Medicina de Familia y enfermo de cáncer’, una iniciativa impulsada desde la Fundación Científica del Colegio de Médicos de Burgos.
En este diálogo, conducido por su médico de Atención Primaria y amigo, José Herrero, Calderón compartió reflexiones críticas sobre la práctica médica actual. El joven médico lamentó que, en algunas ocasiones, se ha topado con profesionales que no han sabido actuar con la empatía necesaria:
- La importancia de saber comunicar las malas noticias.
- El valor de la cercanía humana, como el simple acto de ofrecer la mano al paciente.
- La lucha constante contra la incertidumbre, uno de los mayores desafíos en el proceso oncológico.

Desafíos actuales y continuidad profesional
Tras concluir la carrera de Medicina y comenzar su andadura como residente de Familia, Calderón se vio inmerso en un nuevo reto: enfrentarse a la pandemia mientras lidiaba con un nuevo tipo de cáncer, de carácter muy poco común, que le impidió retomar una vida considerada “normal”.
Actualmente, el doctor Calderón admite hallarse en un punto complicado de su trayectoria. A pesar de las dificultades, su testimonio sigue siendo un referente sobre cómo la vivencia personal de la enfermedad transforma la forma de entender la medicina y la atención al paciente.