Ovar es una ciudad apacible que se transforma en una fiesta durante el carnaval y desde la que es posible acercarse a interminables playas como las de Furadouro, Esmoriz y Torrão do Lameiro, además de asomarse a la ría de Aveiro. Entre sus calles, nos sentiremos cautivados por el maravilloso aroma de sus hornos de pão de ló, mientras las gaviotas nos anuncian que el Atlántico está próximo. Presentamos un repaso de todo lo que ver en Ovar, con consejos sobre cómo llegar y dónde alojarse y comer.

Opacada por el brillo deslumbrante de Aveiro y Oporto, Ovar suele permanecer en un segundo plano, a mitad de camino entre ambas. Quizás por eso suponga una grata sorpresa recorrer sus calles. Es un auténtico museo al aire libre que los ovarenses cuidan y lucen con mucho orgullo. Este bello arte adquiere su cénit en iglesias como las de Válega y Cortegaça, dos de las freguesias (parroquias) del municipio de Ovar. Famosa por su carnaval, inspirado en el de Río de Janeiro, y por una interesante Semana Santa, Ovar cuenta a pocos kilómetros con algunas de las mejores playas de la Región Centro, como las de Furadouro, Esmoriz y Torrão do Lameiro. Por este motivo, disfrutamos de una estancia de tres días en verano, durante la cual descubrimos lo mucho y bueno que hay que ver en Ovar.
Cómo llegar a Ovar
En coche
Ovar se encuentra perfectamente comunicada por autovía con Aveiro y Oporto. De la primera, está a solo 34 minutos por la A29 y la A25, ambas con el sistema de cobro electrónico de peajes. Media hora en coche también separan Ovar de Oporto gracias a un cómodo trayecto por la A29. La ciudad española más cercana es Salamanca, a poco más de tres horas en un viaje que también se realiza completamente por autovía.
En tren
Ovar cuenta con una estación de ferrocarril ubicada a diez minutos caminando del centro. Es una de las paradas de la principal línea férrea de Portugal, la que comunica Oporto con Lisboa. Por este motivo, es muy cómodo y fácil llegar a Ovar en tren desde las dos principales ciudades lusas. Desde la estación portuense de Campanhã salen a diario numerosos trenes que hacen parada en Ovar, con un trayecto de poco más de media hora a un precio de solo 2,35 euros. Si el viaje se hace desde Lisboa de forma directa, la duración es de algo menos de tres horas a un precio de 22,50 euros en el tren Intercidades.
Hoteles en Ovar
Su cercanía con Oporto y Aveiro, y el hecho de contar con magníficas playas, hacen que Ovar posea una amplia oferta hotelera, tanto en la ciudad como en la costa. Nosotros nos alojamos en pleno casco urbano en el AquaHotel, de cuatro estrellas. Se trata de un alojamiento moderno, confortable y con un precio muy razonable. Las habitaciones son espaciosas y el desayuno aceptable. Cuenta con aparcamiento, que se paga al margen del precio de la habitación.

Otra opción es el hotel Dunas D’Ovar, situado entre la ciudad y la playa de Esmoriz. Es un alojamiento moderno y muy tranquilo. Algunas de las habitaciones tienen incluso bañera de hidromasaje y una zona de jardín privado.
Buenas opiniones recoge también el Furadouro Boutique Hotel Beach & Spa, enclavado en la playa del mismo nombre y con cuatro estrellas. Volviendo a la ciudad de Ovar, destacamos por último el Meia Lua, de tres estrellas, con piscina al aire libre y habitaciones clásicas y confortables.
Qué ver en Ovar en un fin de semana
Un recorrido por todo lo que ver en Ovar tiene que mezclar obligatoriamente su patrimonio relacionado con la azulejería portuguesa y la visita a sus mejores playas. Tampoco hay que olvidar que si visitamos la ciudad en carnaval, nos encontraremos ante una de las fiestas más espectaculares que se pueden ver en Portugal.
Igreja de Nossa Senhora do Amparo de Válega
El arte del azulejo en Ovar alcanza su cénit en la iglesia de Válega. Esta freguesia, ubicada a cinco kilómetros del centro de la ciudad, posee uno de los templos más bellos y singulares de todo el mundo. Una auténtica obra maestra que es popularmente conocida como la “Capilla Sixtina portuguesa”. Aunque el templo se comenzó a levantar en 1746 y las obras duraron cien años, el recubrimiento de su fachada con azulejos policromados que muestran diferentes pasajes bíblicos se llevó a cabo en el siglo XX por la Fábrica Aleluia de Aveiro. Para apreciar la verdadera dimensión de este trabajo, hay que entrar con respeto en el cementerio anexo y tener así una visión más completa de la portada. Si es posible, os aconsejamos realizar esta visita al atardecer, momento en el que el sol proyecta sus rayos sobre el muestrario de azulejos, dotándolos de mayor color y viveza.

Pero el interés de la iglesia de Válega (consagrada a Nossa Senhora do Amparo) no se limita a la fachada. Imprescindible también es acceder a su interior. Sus paredes también están decoradas con azulejos donde está muy presente el color azul del cielo, gracias a episodios bíblicos como la Asunción de la Virgen. Destacan también las vidrieras (elaboradas en Madrid) y el artesonado de madera del techo.
Horario
- De lunes a sábado: de 14:00 a 19:00 horas
- Domingos: de 8:30 a 12:00 horas y de 14:00 a 18:00 horas
Precio
Entrada gratuita
Igreja Matriz de Santa Marinha de Cortegaça
El intenso colorido de la fachada de la iglesia de Válega contrasta con los azulejos clásicos en azul y blanco de la iglesia de Santa Marinha de Cortegaça. Esta freguesia, a 11 kilómetros al norte de Ovar, destaca por la elegancia de su templo, donde se respeta ese concepto clásico de la azulejería lusa que vemos, por ejemplo, en la Capela das Almas y la estación de São Bento de Oporto. En los azulejos de la fachada vemos representaciones de San Pedro y San Pablo, San Juan Bosco, San Francisco de Asís y el Sagrado Corazón de Jesús, entre otros.

Al igual que ocurre con la iglesia de Válega, el camposanto de la localidad también se ubica justo al lado del templo de Cortegaça. En este caso, es el cementerio ‘velho’ (viejo) donde algunos panteones destacan por su belleza.
Horario
- De martes a jueves: de 18:00 a 20:00 horas
- Viernes: de 8:00 a 10:00 horas
- Sábados: de 14:30 a 16:30 horas y de 18:00 a 20:00 horas
- Domingos: de 8:00 a 12:00 horas
Precio
Entrada gratuita
Rua do Azulejo
Dice la investigadora Maria do Rosário, de la Universidad de Lisboa, que los portugueses nacen en lugares con azulejos, porque los hospitales eran antiguos conventos que están decorados así; crecen en ciudades llenas de azulejos, se casan en iglesias con azulejos y son enterrados en cementerios con azulejos. Nosotros añadiríamos que también emigran y viajan desde estaciones donde está presente este elemento decorativo. Quizás por eso los ven como un componente más del paisaje urbano. Sin embargo, los extranjeros nos extasiamos ante semejantes obras de arte. Y no solo estamos hablando de los grandes ejemplos de la azulejería lusa, como pueden ser las mencionadas Capela das Almas y la estación de São Bento en Oporto. Hay otras muestras de este arte más modestas, pero muy llamativas y singulares. Mediante ‘alfombras’ de azulejos en las calles, al estilo del camino de baldosas amarillas de ‘El Mago de Oz’, el visitante va recorriendo los principales edificios donde este componente decorativo es el protagonista. Muchos de ellos eran propiedad de portugueses que se hicieron ricos en Brasil entre los siglos XIX y XX y, al regresar a su tierra, querían demostrar su poderío de esta ostentosa forma.

El cariño y el mimo con el que se cuida el azulejo en Ovar ha hecho que en el año 2000 se creara un taller de conservación y restauración, el único que hay en Portugal de propiedad municipal. Aprovechando este potencial, en Ovar se realizan visitas guiadas y programas culturales relacionados con el azulejo durante todo el año.
Praça da República
Es el centro neurálgico de Ovar y un buen lugar para arrancar la Ruta do Azulejo. Está presidida por el edificio de la Câmara Municipal de Ovar (Ayuntamiento), construido en el siglo XIX. Antes de la proclamación de la República en Portugal, se la denominaba Praça do Comércio, ya que allí se celebraba el mercado de la ciudad.
Igreja Matriz de Ovar
No es tan vistosa como las iglesias de Válega y Cortegaça, porque su origen es medieval. Eso no impide que sea interesante acceder a su interior para contemplar los nada más y nada menos que siete retablos construidos entre los siglos XVII y XX.
Museu Júlio Dinis
El escritor Júlio Dinis, autor de la famosa novela "As Pupilas do Senhor Reitor", nació en Ovar. Padecía tuberculosis y es por ello que tuvo que abandonar su Oporto natal para trasladarse a zonas rurales. Recaló en la isla de Madeira, pero también en Ovar, donde encontró una fuente de inspiración. La casa en la que residió, una modesta vivienda de una sola planta, es hoy el Museu Júlio Dinis.
Horario
- De martes a sábado: de 9:30 a 12:30 horas y de 14:00 a 17:00 horas
Precio
Entrada general: 3€
Museu de Ovar
Ovar es una ciudad rica en museos que apuesta de forma decidida por la cultura. Además del dedicado a Júlio Dinis, queremos destacar el Museu de Ovar. Lleva programando exposiciones más de sesenta años. Además, posee una colección permanente de objetos de arte y etnografía, que se va ampliando año tras año gracias a donaciones públicas y privadas.
Horario
- De martes a sábado: de 9:30 a 12:30 horas y de 14:30 a 17:30 horas
Precio
Entrada general: 2€
Playas de Ovar
Al margen de su vertiente patrimonial y cultural, Ovar es uno de los mejores destinos de costa de la Región Centro de Portugal. Posee playas extensas, galardonadas con la Bandera Azul, donde disfrutar del Atlántico más puro y auténtico.
Playa de Furadouro
Es la playa más cercana al centro de Ovar, a solo 6 kilómetros. Un trayecto que se puede hacer en coche, pero también caminando o en bicicleta. Las avenidas da Régua y do Emigrante, que unen ambos puntos, poseen amplias aceras decoradas con coloridas flores y un carril bici. Un trazado muy agradable donde es habitual ver a los ovarenses pasear, correr o montar en bicicleta.

La playa de Furadouro cuenta con una zona comercial de calles pavimentadas por esos artistas llamados calceteiros, y un paseo marítimo que, tanto en invierno como en verano, congrega a decenas de visitantes. La playa está totalmente abierta al Atlántico, por lo que el oleaje suele ser importante. Es normal, por lo tanto, ver a surfistas, pero también a los pescadores que siguen practicando el arte de la xávega. Consiste en introducir con un barco en el océano una red. Uno de sus cabos se deja en la orilla para que, posteriormente, un tractor (antiguamente se hacía con bueyes) la arrastre hasta la arena repleta de peces. Si se acude a primera hora de la mañana a Furadouro, podremos disfrutar de esta particular forma de pescar en la vertiente norte de la playa. De hecho, existe un cartel que indica que en esa zona se practica el arte de la xávega.
Playa de Esmoriz
La playa más norteña de Ovar es la de Esmoriz, casi dando la mano a la ciudad de Espinho. Como ocurre con Furadouro, estamos ante otro núcleo de pescadores que se ha convertido en un agradable destino turístico gracias a la construcción de numerosos bloques de apartamentos. En Esmoriz nos encontramos kilómetros y kilómetros de fina arena y un enclave muy interesante denominado barrinha. Se trata de una laguna que se surte del agua del océano cuando sube la marea y que se ha convertido en todo un paraíso para la avifauna.
Playa de Torrão do Lameiro
Al sur de la playa de Furadouro se encuentra este otro arenal, completamente virgen y salvaje. Abrigada por un extenso pinar, la playa de Torrão do Lameiro, también conocida como dos Marretas, tiene tres kilómetros de extensión y todo tipo de servicios. Posee además un pequeño aparcamiento que se suele llenar en temporada alta, por lo que no queda más remedio que aparcar a un lado de la carretera. Al igual que en el resto de playas de Ovar, en la de Torrão do Lameiro también se practica el arte de la xávega.

Playas de Cortegaça y Maceda
Entre Furadouro y Esmoriz se localizan estos dos arenales que completan la amplia oferta playera que ver en Ovar. La de Cortegaça se encuentra en la freguesia del mismo nombre. Tiene una vertiente más pequeña protegida por un espigón, mientras en la zona sur la playa se abre al Atlántico, pegada a su gran camping. La playa de Cortegaça se une sin solución de continuidad con la de Maceda, totalmente salvaje y rodeada de un frondoso bosque de pinos por el que circula una carretera con carril bici. La playa posee un amplio aparcamiento, chiringuito, vestuarios, socorrista y hasta un área de juegos infantiles.
Dónde comer en Ovar
Comer en Ovar es sinónimo de paladear las delicias que ofrece el Atlántico. Raciones generosas de pescados frescos y mariscos a precios muy ajustados, tal y como es tradición en la costa de la Región Centro de Portugal.
Restaurante Casa Figueiras (Av. Tomás Ribeiro, 51. Furadouro. Ovar)
En la playa de Furadouro se encuentra uno de nuestros restaurantes fetiche de Portugal, al que hemos acudido en un par de ocasiones. Casa Figueiras reúne todos los elementos que nos cautivan: una tasca modesta en la que sacan las parrillas a la calle para grelhar los pescados. Un producto fresco y de primera calidad. Un trato cercano y agradable. Y unas raciones abundantes a precios muy ajustados.

En su carta de pescados encontramos raciones completas (para dos personas) y medias (para una). Estas últimas se mueven entre los 8,50 euros de las sardinas a la brasa hasta los 15 euros de la espetada de lulas (chipirones) y gambas; y el bacalhau grelhado na brasa. También preparan con acierto la lubina, la dorada y el pez espada. Pero hay un plato que destaca especialmente y que se debe encargar previamente: la raia (raya) á pescador (11,50 euros). Magistralmente elaborada con una generosa guarnición de tomate, pimiento, cebolla, patatas y aceite de oliva. También por encargo sirven caldeiradas de enguias (angulas) y de raya. Precio medio por persona: 19 euros.
Casa das Enguias (Carretera N327. Ovar)
Restaurante clásico para comer en Ovar y probar uno de los productos más típicos de la zona: las enguias (angulas). Toda una delicatessen que en esta zona de Portugal está al alcance de todos los bolsillos. La Casa das Enguias se encuentra al pie de la carretera N327, junto a la ría de Aveiro y muy cerca del acceso a la playa de Torrão do Lameiro. Posee una amplia carta con pescados frescos y mariscos de primera calidad. Imprescindible probar las enguias. Nosotros lo hicimos como entrada, fritas y en escabeche (12€). Deliciosas. Posteriormente, nos decantamos por un arroz de tamboril (rape) con gambas. Con media ración (17€) es más que suficiente para dos personas.
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Llegar a la playa de Furadouro al atardecer es garantía de flechazo. Contemplar cómo el astro rey se despide a cámara lenta en el horizonte atlántico encandila hasta al menos sensible. Colores irreales mientras la brisa marina acaricia el rostro, evocando aromas de lo más seductores. Estamos en Portugal, a medio camino entre Aveiro y Oporto, a poco más de tres horas en coche de Salamanca. Furadouro es la playa más popular del municipio de Ovar, conocido por sus iglesias decoradas con coloridos azulejos en sus fachadas. Ovar cuenta además con un animado carnaval, pero suele quedar en un segundo plano a la sombra de sus vecinos Aveiro, Espinho y, por supuesto, Oporto.