Dieta para la Diabetes Gestacional

La diabetes gestacional (DG) es una condición en la que se diagnostican niveles elevados de azúcar (glucosa) en la sangre por primera vez durante el embarazo, específicamente en el segundo o tercer trimestre (entre las semanas 24 y 28). Generalmente, esta situación suele desaparecer tras dar a luz.

No existe una única causa para desarrollar diabetes gestacional. Existen algunos factores predisponentes como la obesidad, el sobrepeso o la edad avanzada. Sin embargo, también puede aparecer en mujeres sin factores de riesgo. Durante el embarazo, se producen una serie de cambios a nivel hormonal que conducen a una situación de resistencia a la insulina. La mayoría de las embarazadas pueden mantener las cifras de glucosa en rango a pesar de dicha resistencia. La incidencia de diabetes gestacional ha aumentado de manera significativa en las últimas décadas, con estudios situando su prevalencia en torno al 12%.

Esta situación multiplica el riesgo de complicaciones maternas, fetales y neonatales a corto y largo plazo. Como consecuencia, la mujer embarazada cuenta con mayores niveles de azúcar en sangre, que a su vez, se transmiten al feto. De no controlarse, puede haber consecuencias para la salud tanto de la madre como del bebé, e incluso en un futuro ese bebé podría padecer obesidad.

Diagnóstico de la Diabetes Gestacional

La estrategia óptima para el diagnóstico de la DG no está clara, y el debate surge de la controversia entre ofrecer un cribado universal o selectivo. Para detectar su presencia, es necesario practicar un análisis de glucosa entre las semanas 24 y 28 del embarazo.

Test de O’Sullivan

Este test consiste en la determinación de la glucemia plasmática una hora después de la administración de 50 g de glucosa por vía oral. La prueba puede realizarse en cualquier momento del día e independiente de la ingesta previa de alimentos, y tampoco es necesaria una dieta especial en los días previos a la prueba.

Test de Sobrecarga Oral de Glucosa (SOG) con 75 o 100g de Glucosa

Consiste en la administración de 75 o 100 g de glucosa (según los criterios utilizados) y determinar los niveles de glucosa en sangre previos a la administración y posteriores a esta. En la actualidad, sigue sin haber consenso internacional sobre este aspecto.

Para determinar los valores normales de azúcar en sangre de la gestante, la glicemia en ayunas o antes de las comidas no debe superar los 95 mg/dL.

Pilares del Tratamiento: Dieta y Actividad Física

El tratamiento de la diabetes gestacional se basa en dos pilares fundamentales: la dieta y la actividad física. Muchas veces es posible controlarla solo con estas medidas, aunque en otros casos es necesario añadir fármacos como la insulina.

Esquema visual de los pilares del tratamiento de la diabetes gestacional: dieta saludable y ejercicio físico moderado.

Recomendaciones Dietéticas Generales

La alimentación es una parte muy importante para el control de la glucosa y para la futura salud de la madre y la de su hijo. La dieta será normocalórica, excepto en el embarazo con obesidad importante, en el que se puede indicar una cierta restricción calórica, evitando la aparición de cetonuria. Durante el primer trimestre no se recomienda aumentar las calorías.

Consumir una alimentación equilibrada y sana puede ayudar a manejar este tipo de diabetes. No existe una única dieta apropiada para la diabetes gestacional, ya que el menú semanal para mujeres gestantes es tan amplio como gustos tenga cada mujer.

  • Un reparto apropiado de los alimentos podría ser tomar en torno a un 35-45% de hidratos de carbono distribuidos a lo largo del día.
  • 20% de proteínas.
  • 30-40% de grasas, con la ingesta de grasas saturadas menor al 7%.

Se recomienda realizar tres comidas principales y de 2 a 4 suplementos o tentempiés (media mañana, merienda y recena) evitando períodos prolongados de ayuno. No se salte las comidas ni los refrigerios. Mantenga la cantidad y los tipos de alimento (carbohidratos, grasas y proteínas) casi iguales día a día, esto puede ayudarle a mantener estable su azúcar en la sangre. En cada ingesta se recomienda que haya hidratos de carbono en su cantidad justa, intentando controlar las cantidades, y sobre todo al principio puede ser recomendable pesar los alimentos. Es importante variar los menús a lo largo de la semana.

Tipos de Alimentos Recomendados

Para una dieta equilibrada, es necesario comer una variedad de alimentos saludables. Se recomiendan alimentos integrales ricos en nutrientes, incluidas frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables con ácidos grasos omega 3 (nueces, semillas y pescado), que tienen menos probabilidades de promover un aumento excesivo de peso.

La dieta mediterránea "es la mejor dieta que se puede seguir para cualquier tipo de alimentación", ya que podemos incorporar muchos alimentos de origen vegetal, ricos en fibra, que contribuyen a regular el aumento de la glucosa en sangre.

Infografía: Ejemplos de alimentos saludables para una dieta de diabetes gestacional (frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras, grasas saludables).

Manejo de Macronutrientes

Carbohidratos

Los carbohidratos deben constituir menos de la mitad de las calorías que se consumen. La mayoría de los carbohidratos se encuentra en alimentos almidonados o azucarados. Los carbohidratos integrales ricos en fibra son opciones más saludables, a este tipo de carbohidratos se les llama carbohidratos complejos. Se pueden tomar lácteos como la leche, el yogur o el queso fresco (aportan hidratos, proteína y grasa en caso de no ser desnatados), aportar hidratos mediante el pan, cereales como los de avena o alguna pieza de fruta en el desayuno.

Los carbohidratos en los alimentos se miden en gramos. Puede aprender a contar la cantidad de carbohidratos en los alimentos que consume.

Granos, Legumbres y Verduras con Almidón

Consuma 6 o más porciones al día. Una porción equivale a:

  • 1 rebanada de pan
  • 1 onza (oz) o 28 gramos (g) de cereal listo para el consumo
  • ½ taza (tz) o 105 g de arroz o pasta cocidos
  • 1 panecillo inglés

Escoja alimentos con muchas vitaminas, minerales, fibra y carbohidratos saludables. Estos incluyen:

  • Panes o galletas integrales
  • Cereales integrales
  • Granos enteros como cebada o avena
  • Legumbres
  • Arroz integral o salvaje
  • Pasta de trigo entero
  • Verduras con almidón como maíz y arvejas

Use harinas de trigo integral u otras harinas integrales para cocinar y hornear. Consuma panes más bajos en grasa, como tortillas, panecillos ingleses y pan de pita.

Verduras (Hortalizas)

Consuma de 3 a 5 porciones al día. Una porción equivale a:

  • 1 tz (340 g) de hortalizas de hoja verde
  • 1 tz (340 g) de hortaliza de hoja verde cruda, cocidas o picadas
  • ¾ tz (255 g) de jugo de una verdura
  • ½ tz (170 g) de hortaliza picada, cocida o cruda

Las opciones de vegetales saludables incluyen:

  • Verduras frescas o congeladas sin salsas, grasas ni sal agregadas
  • Hortalizas de color verde oscuro y amarillo profundo, como la espinaca, el brócoli, la lechuga romana, las zanahorias y los pimientos

Las verduras son buenas para su salud y para el azúcar en la sangre. Disfrute de muchas de estas.

Frutas

Consuma de 2 a 4 porciones al día. Una porción equivale a:

  • 1 fruta entera mediana (como un plátano o banana, una manzana o una naranja)
  • ½ tz (170 g) de fruta picada, congelada, cocida o enlatada
  • ¾ tz o 180 mililitros (ml) de jugo de fruta

Las opciones de frutas saludables incluyen:

  • Frutas enteras en lugar de jugos, ya que tienen más fibra.
  • Frutas cítricas, como las naranjas, las toronjas y las mandarinas.
  • Jugos de frutas sin jarabes agregados.
  • Frutas frescas y jugos. Tienen más valor nutricional que las variedades congeladas o enlatadas.

Ejemplos de frutas frescas: naranja, banana, mandarina, pera, manzana, kiwi, duraznos, sandia, entre otras.

Leche y Productos Lácteos

Consuma 4 porciones de productos descremados o bajos en grasa al día. Una porción equivale a:

  • 1 tz (240 ml) de leche o yogur
  • 1 ½ oz (42 g) de queso natural
  • 2 oz (56 g) de queso procesado

Las opciones de lácteos saludables incluyen leche o yogur bajos en grasa o descremados. Evite el yogur con edulcorantes artificiales o azúcar agregado. Los productos lácteos son una gran fuente de proteína, calcio y fósforo.

Proteína (Carne, Pescado, Frijoles Secos, Huevos y Nueces)

Consuma de 2 a 3 porciones al día. Una porción equivale a:

  • 2 a 3 oz (55 a 84 g) de carne de res, carne de ave o pescado cocidos
  • ½ tz (170 g) de frijoles (legumbres) cocidos
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas (cdas) o 30 g de mantequilla de maní

Las opciones de proteínas saludables incluyen:

  • Pescado y carne de ave. Retire la piel del pollo y del pavo.
  • Cortes magros de carne de res, ternera, carne de cerdo o animales de caza.
  • Recorte toda la grasa visible de la carne. Hornee, tueste, ase a la parrilla o hierva en lugar de freír.

Grasas

En general, debe limitar su ingesta de alimentos grasos. Sea moderado con la mantequilla, la margarina, el aderezo para ensaladas, el aceite de cocina y los postres. No elimine las grasas y los aceites completamente de su alimentación, ya que suministran energía para el crecimiento y son esenciales para el desarrollo del cerebro del bebé. Use aceites saludables como el de canola, oliva, maní y girasol. Incluya nueces, aguacate y aceitunas.

Alimentos a Limitar o Evitar

Si tiene diabetes gestacional, es recomendable que evite en la medida de lo posible los alimentos con azúcar añadido y grasas saturadas. La forma de cocinar estos alimentos también es importante, se debe evitar cocinar rebozados, fritos y salsas que aporten mucha grasa.

Se deben evitar los alimentos ricos en azúcares simples o alimentos refinados, ya que su índice glucémico es más elevado. Los carbohidratos simples y refinados también son bajos en fibra, otra razón para evitarlos o limitarlos. Trate de evitar consumir carbohidratos simples, como las papas, las papas fritas, arroz blanco, dulce, sodas y otras golosinas, debido a que pueden provocar que su azúcar en sangre se eleve después de ingerirlos. Se recomienda menos alimentos que contengan mucho azúcar, como las bebidas gaseosas, los jugos de frutas y los pasteles.

Dulces

Los dulces contienen grandes cantidades de grasa y azúcar, así que limite la frecuencia de consumo y procure que el tamaño de las porciones sea pequeño. Incluso las golosinas sin azúcar no son la mejor opción, ya que pueden contener carbohidratos o calorías. También es posible que desee evitar los edulcorantes artificiales, dado que pueden afectar negativamente a sus bacterias intestinales, aunque hasta ahora no se ha demostrado ningún daño debido a este cambio. Una buena práctica es solicitar cucharas y tenedores adicionales y dividir el postre con otras personas.

Evite los productos ricos en grasas saturadas, como las hamburguesas, el queso, el tocino y la mantequilla.

Un truco fácil para modular la carga glucémica de una comida consiste en acompañar alimentos con un índice más alto con otros de índice glucémico más bajo.

Actividad Física y Otros Cambios en el Estilo de Vida

Se aconseja la realización de ejercicio moderado durante un mínimo de 30 minutos diarios, como por ejemplo caminar deprisa. El ejercicio es una forma importante de mantener el azúcar en la sangre bajo control. Su proveedor de atención médica también le puede sugerir un plan de ejercicios seguro; caminar suele ser el tipo de ejercicio más fácil, pero nadar u otros ejercicios de bajo impacto pueden funcionar igual de bien. Una revisión sistemática demostró mejoras en las cifras de glucosa, reducciones en la necesidad de iniciar insulina y disminución en los requerimientos de insulina con una intervención de ejercicio.

Ganancia de Peso

En general no se recomienda la pérdida de peso durante el embarazo, aunque existe controversia con respecto a mujeres obesas. La obesidad materna empeora la intolerancia a la glucosa. Se requieren ajustes en el plan de alimentación para proporcionar las calorías necesarias para apoyar el crecimiento fetal, y son necesarias consultas regulares para vigilar el aumento de peso, el consumo de calorías y nutrimentos, el control de la glucosa y la cetosis por ayuno.

En el embarazo la demanda de energía es mayor que en mujeres no embarazadas y menor que en las mujeres lactantes. La circunferencia de la cintura y el IMC son las medidas antropométricas más fuertemente asociadas al desarrollo de DM2.

DIABETES Y EMBARAZO POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

Suplementos

Las mujeres que planean embarazarse deben tomar suplementos de ácido fólico desde dos meses antes del embarazo. Para cubrir las demandas de hierro se recomienda el uso de suplementos, aunque deben manejarse con precaución debido a que suelen causar estreñimiento o náusea. Las necesidades de calcio se pueden cubrir con la dieta.

Monitoreo y Tratamiento Farmacológico

Para poder adecuar el tratamiento hipoglucemiante a las necesidades reales de la embarazada es necesario que realicen autoanálisis de glucemia para conocer su situación a lo largo del día. Durante el embarazo, la glucosa de la futura mamá debe estar controlada y se deben establecer metas de glucemia.

Monitoreo de Glucemia

Aquellas mujeres que no consigan mantenerse dentro de los objetivos de buen control con el tratamiento dietético y la realización de ejercicio precisarán insulina. Existe poca orientación disponible sobre qué porcentaje de mediciones que exceden los umbrales deberían desencadenar el uso de tratamiento farmacológico. En general, se iniciará insulina cuando una tercera parte de las glucemias excedan el objetivo en una semana determinada. Se comenzará con una dosis inicial de 0,1 UI/kg/día, titulando la dosis en función de los controles de glucemia.

Las mujeres embarazadas con o sin diabetes requieren más insulina de lo normal. Esto se debe a que la placenta produce hormonas que restan eficacia a la insulina. A medida que la placenta crece, necesita más insulina para mantener los niveles de glucosa dentro de los límites normales. En el tercer trimestre es necesario incrementar la dosis de insulina, los ajustes varían de una persona a otra. El objetivo es lograr un buen control sin importar la dosis de insulina que haga falta. Es frecuente que en las últimas semanas del embarazo disminuya la cantidad necesaria de insulina.

Monitoreo de Cetonas

No es necesario el control rutinario de cetonas, ya que la cetoacidosis diabética es extremadamente rara en mujeres con DG. Sin embargo, las mujeres embarazadas desarrollan niveles de cuerpos cetónicos durante el ayuno más elevados que las mujeres no embarazadas. Si presenta cuerpos cetónicos, si pierde peso, si tiene aumento excesivo de peso, o si sus valores de glucosa son muy variables, se recomienda la prueba para detectar cuerpos cetónicos. Debido al riesgo de presentar cetoacidosis durante el embarazo, es necesario realizar las pruebas en sangre u orina. Verifique la presencia de cetonas cada mañana, antes de comer o de inyectarse insulina. Si detecta cuerpos cetónicos, consulte a su médico. Las causas varían, pero podría necesitar un refrigerio nocturno más abundante.

Tratamiento Farmacológico

Aunque hay varios estudios que describen resultados perinatales satisfactorios en gestantes con DG tratadas con glibenclamida o metformina, la insulina sigue siendo el tratamiento de elección. Un ensayo clínico aleatorizado (ECA) sobre metformina agregada a insulina para el tratamiento de la diabetes tipo 2 encontró menor aumento de peso materno y menos partos por cesárea. Estos fármacos orales podrían ser una alternativa para aquellas mujeres que se niegan o no pueden cumplir la terapia con insulina.

Complicaciones y Seguimiento

Riesgos para la Madre y el Bebé

La DG se caracteriza por un mayor riesgo de macrosomía fetal (fetos grandes para la edad gestacional, debido al mantenimiento de la hiperglucemia), preeclampsia, polihidramnios y muerte fetal. La DG se asocia a un mayor riesgo de muerte fetal intrauterina. También puede causar morbilidad neonatal.

Esquema de las posibles complicaciones de la diabetes gestacional no controlada para la madre y el feto.

Cuidados Postparto y Riesgos a Largo Plazo

Después del parto, aproximadamente el 90% de todas las mujeres con diabetes mellitus gestacional regresan a valores normales de glucosa. Sin embargo, es necesario conocer si la alteración metabólica se ha resuelto o persiste tras el parto. Alrededor de un 5-10% seguirán siendo diabéticas y precisarán tratamiento farmacológico, el cual podrá realizarse con antidiabéticos orales en la mayor parte de los casos.

Las mujeres que presentaron DMG tienen hasta un 60% de posibilidad de desarrollar más tarde diabetes tipo 2. Otros factores de riesgo para el desarrollo de DM2 son el requerimiento gestacional de insulina y la edad gestacional temprana en el momento del diagnóstico, que implican una mayor exposición a estados de hiperglucemia.

La lactancia materna también puede conferir beneficios metabólicos a largo plazo. Se ha encontrado un efecto beneficioso de la lactancia en los hijos de madres con DG, observándose una disminución en el desarrollo de obesidad y DM2.

Consideraciones Antes del Embarazo

Si tienes diabetes y estás planeando embarazarte, la mejor forma de asegurarte que el desarrollo del bebé será sano, es comprobar que el control de la glucosa es bueno antes del embarazo. Los tres primeros meses son decisivos para el desarrollo del bebé (feto). Durante este periodo se forman las estructuras básicas del cuerpo y si la diabetes no está bajo control, podrían provocarse daños importantes o malformaciones congénitas. Si utilizas insulina, tu médico ajustará la dosis hasta lograr los valores deseados.

Revisiones Médicas Adicionales

  • Revisión de fondo de ojo: El embarazo acelera la retinopatía diabética. Un oftalmólogo, preferentemente especialista en enfermedades de la retina, debe revisar sus ojos. Si se indicara la necesidad de láser, debe aceptarse su aplicación.
  • Pruebas de función renal: Es recomendable revisar el funcionamiento de los riñones antes de embarazarse. Si los riñones funcionan bien, es muy probable que sigan así durante el embarazo. Sin embargo, si tiene algún daño, el embarazo puede agravar el problema y provocar presión alta (hipertensión), así como retención de líquidos (edema).
  • Prevención de Preeclampsia: Aunque hay controversia en la literatura, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda el uso de aspirina en dosis bajas (50-150 mg/día) como medicamento preventivo a las 12 semanas de gestación en mujeres con alto riesgo de preeclampsia, como aquellas con diabetes tipo 1 o tipo 2.

El entorno familiar tiene un importante papel a la hora de ayudar a la mujer gestante a no caer en ‘dulces tentaciones’ si se ha diagnosticado diabetes gestacional. Si tiene problemas para planificar su alimentación, hable con el equipo de atención médica.

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