Guía de práctica clínica sobre la gastroenteritis aguda en lactantes

La gastroenteritis aguda (GEA) se define como una disminución de la consistencia de las deposiciones o un aumento en el número de las mismas (tres o más en 24 horas), lo cual puede acompañarse de vómitos, dolor abdominal y fiebre. Su duración suele ser menor de siete días y, para considerarla aguda, debe ser siempre inferior a dos semanas. Es más significativo para el diagnóstico el cambio en la consistencia de las heces respecto a las habituales del niño que el número de estas, especialmente en lactantes, quienes suelen tener un ritmo deposicional elevado de forma natural.

Esquema fisiopatológico de la gastroenteritis aguda: mecanismos de secreción y absorción intestinal.

Epidemiología y etiología

La diarrea aguda es una de las enfermedades más frecuentes en la infancia, constituyendo la segunda causa de morbilidad y mortalidad infantil a nivel mundial. Aunque en países desarrollados el riesgo de mortalidad es mínimo, sigue siendo la patología más frecuente en Europa para niños sanos, con una incidencia anual de 0,5-2 episodios por año en menores de tres años.

Agentes causales principales

La causa principal de la GEA son las infecciones entéricas. La mayoría de los episodios ocurren entre octubre y mayo, con un pico de incidencia entre enero y marzo. Los agentes causales varían según la edad y el entorno:

  • Virus: Son responsables del 80% de los casos. El rotavirus es el agente más frecuente en menores de dos años y el que produce los cuadros más graves. Otros virus implicados incluyen noravirus, adenovirus, astrovirus y calicivirus.
  • Bacterias: Los enteropatógenos más aislados son Campylobacter jejuni y Salmonella spp, seguidos de Shigella spp, Aeromona spp, Yersinia spp y Escherichia coli.
  • Parásitos: Son causas infrecuentes; destacan Cryptosporidium y Giardia, que suelen generar cuadros más prolongados.
Tabla comparativa de agentes etiológicos según grupo de edad y estacionalidad.

Diagnóstico clínico y valoración de la deshidratación

El diagnóstico de la GEA es fundamentalmente clínico. La consecuencia más importante, que condiciona tanto el diagnóstico como el tratamiento, es la deshidratación. Dado que la pérdida de peso es difícil de verificar en la mayoría de los casos, se debe estimar el grado de deshidratación mediante la anamnesis y la exploración física.

Evaluación

  • Anamnesis: Se debe indagar sobre la frecuencia, consistencia y volumen de las deposiciones, presencia de vómitos, ingesta de líquidos, diuresis (número de pañales mojados), nivel de actividad y estado general.
  • Exploración física: Se valoran signos como la turgencia cutánea (medida en el lateral del abdomen), el tiempo de relleno capilar, la presencia de lágrimas, la temperatura de las extremidades y el estado del pulso.

Manejo y tratamiento

No existe un tratamiento específico para la GEA, por lo que el objetivo principal es la prevención y el manejo de la deshidratación mediante soluciones de rehidratación oral (SRO).

Rehidratación oral

Se recomiendan las SRO hipotónicas (con 60 mmol/l de Na+). La administración debe ser fraccionada en pequeñas cantidades cada 2-3 minutos. En caso de mala tolerancia oral, se prefiere el uso de sonda nasogástrica antes que pasar a la vía intravenosa.

Recomendaciones dietéticas y farmacológicas

  • Alimentación: No se deben realizar cambios significativos en la dieta. En lactantes, se debe mantener la lactancia materna o la fórmula habitual sin diluciones.
  • Antieméticos: El uso de ondansetrón puede ser eficaz en casos de vómitos e intolerancia oral para mejorar la tolerancia por vía enteral.
  • Antibióticos: No están indicados de forma rutinaria, ya que la mayoría de los casos son virales y autolimitados. Su uso se reserva para casos específicos (sospecha de sepsis, shigellosis grave, inmunodepresión o enfermedad de base).
  • Probióticos: El uso de Lactobacillus GG y Saccharomyces boulardii puede reducir la intensidad y duración de la diarrea en casos específicos.
  • Zinc: La OMS recomienda suplementos de zinc en niños en países en vías de desarrollo para reducir la duración y gravedad del proceso.

Preparación y administración de sales de rehidratación oral

Prevención

La principal medida preventiva es el lavado de manos frecuente con agua y jabón o desinfectantes alcohólicos. Como medida de prevención primaria, se recomienda la vacunación frente al rotavirus para todos los lactantes, la cual es altamente efectiva para reducir la incidencia de formas graves de la enfermedad.

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