La diabetes gestacional (DG) es una hiperglucemia de severidad variable que se diagnostica por primera vez durante el embarazo. Este tipo de diabetes afecta la forma en que las células utilizan el azúcar (glucosa) y causa un nivel alto de glucosa sanguínea que puede impactar tanto el embarazo como la salud del bebé. A diferencia de otros tipos de diabetes, la gestacional no es causada por la carencia de insulina, sino por el bloqueo de su funcionamiento debido a las hormonas que se generan en el embarazo.
Su frecuencia es muy variable y se encuentra en aumento, debido, entre otros motivos, al mayor porcentaje de madres obesas y a una edad más avanzada en el momento de la gestación. Cada año, entre el 5 % y el 9 % de los embarazos en los Estados Unidos son afectados por la diabetes gestacional. Alrededor del 10% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes gestacional, aunque la mayoría de ellas no presenta síntomas.

Causas de la Diabetes Gestacional
Los investigadores siguen sin conocer el motivo exacto por el cual algunas mujeres desarrollan diabetes gestacional y otras no. La diabetes gestacional ocurre cuando el cuerpo no puede producir suficiente insulina durante el embarazo. La insulina es una hormona producida por el páncreas.
Durante el embarazo, el cuerpo produce más hormonas y además tiene otros cambios, como aumento de peso. Estos cambios hacen que las células del cuerpo usen la insulina de una manera menos eficiente, una condición médica llamada resistencia a la insulina. Todas las mujeres tienen algo de resistencia a la insulina durante los últimos meses del embarazo. Sin embargo, algunas tienen esta condición incluso antes de quedar embarazadas.
El rápido crecimiento del feto durante el tercer trimestre de embarazo requiere grandes cantidades de glucosa que obtiene de la madre. Para favorecer este aporte de glucosa, las hormonas que produce la placenta bloquean la acción de la insulina producida por la madre y aumenta el nivel de azúcar disponible para el feto. La respuesta normal del cuerpo ante esta situación de insulinorresistencia es que el páncreas de la mujer produzca más insulina durante el embarazo. No obstante, el organismo puede no reaccionar y que aparezca la diabetes gestacional. Cuando la insulina no lleva a cabo su función, la glucosa no se convierte en energía y se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados, lo que se conoce como hiperglucemia.
Factores de Riesgo
Algunas situaciones relacionadas con la mujer antes y/o durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir diabetes gestacional. Los principales factores de riesgo incluyen:
- Embarazo en mujeres mayores de 30-35 años.
- Grupos étnicos de mayor riesgo: hispanoamericano, afroamericano, nativo americano, del sudeste asiático o de las islas del Pacífico.
- Antecedentes familiares de diabetes (especialmente en familiares de primer grado).
- Parto anterior de un bebé de más de 4 kg (macrosoma) o con alteraciones genéticas.
- Hipertensión arterial.
- Polihidramnios (exceso de líquido amniótico).
- Haber tenido un aborto espontáneo o muerte fetal intrauterina sin causa aparente.
- Sobrepeso u obesidad (IMC > 30) antes del embarazo.
- Excesivo aumento de peso durante la gestación.
- Padecer el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
- Antecedentes de tolerancia alterada a la glucosa o diabetes gestacional previa.

Diagnóstico de la Diabetes Gestacional
La estrategia óptima para el diagnóstico de la DG no está clara, ya que existe controversia entre ofrecer un cribado universal o selectivo. La diabetes gestacional generalmente aparece alrededor de la semana 24 del embarazo. Si la mujer tiene mayor riesgo de presentar diabetes gestacional, el médico podría hacerle la prueba antes.
Pruebas de Cribado y Diagnóstico
Actualmente se recomienda realizar el cribado mediante el test de O’Sullivan, el cual debe realizarse a todas las mujeres embarazadas entre la semana 24-28 de gestación. Esta prueba puede realizarse en cualquier momento del día e independiente de la ingesta previa de alimentos, y tampoco es necesaria una dieta especial en los días previos a la prueba. Consiste en:
- Determinación de la glucemia plasmática una hora después de la administración de 50 g de glucosa por vía oral.
- El test es positivo cuando la glucemia es >= 140 mg/dl.
- Si el resultado del test es >= 190 mg/dl, esta cifra es diagnóstica de DG y no sería necesario realizar una SOG posterior.
Si el test de O’Sullivan arroja resultados alterados, se procederá a un test de Sobrecarga Oral de Glucosa (SOG) más completo con 75 o 100 g de glucosa. Esta prueba consiste en la administración de 75 o 100 g de glucosa (según los criterios utilizados) y determinar los niveles de glucosa en sangre previos a la administración y posteriores a esta (en ayunas, a los 60, 120 y 180 minutos). Los criterios diagnósticos no son actualmente universales, pero la prueba más extendida y aceptada es la SOG con 100 g.

Manejo y Tratamiento de la Diabetes Gestacional
Es sin duda uno de los pilares en el tratamiento de la diabetes durante el embarazo. Durante el embarazo, puedes ayudar a controlar la diabetes gestacional con una alimentación saludable, ejercicio y, si es necesario, con medicamentos. Controlar la glucosa sanguínea puede mantenerte a ti y a tu bebé sanos y evitar un parto difícil.
Dieta y Nutrición
La dieta será normocalórica, excepto en el embarazo con obesidad importante, en el que se puede indicar una cierta restricción calórica, evitando la aparición de cetonuria. Durante el primer trimestre no se recomienda aumentar las calorías. Las recomendaciones nutricionales incluyen:
- El 40-50% de las calorías deben ser hidratos de carbono.
- 20% de proteínas.
- 30-40% de grasas, con la ingesta de grasas saturadas menor al 7%.
- Se recomiendan alimentos integrales ricos en nutrientes, incluidas frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables con ácidos grasos omega 3 (nueces, semillas y pescado), que tienen menos probabilidades de promover un aumento excesivo de peso.
- El plan de comidas típico debería incluir 3 comidas principales y de 2 a 4 suplementos para repartir la ingesta a lo largo del día y evitar el ayuno. Por la noche, se debe intentar que no pasen más de 8 horas entre la cena y el desayuno.
- Evitar la bollería, refrescos, miel, chocolate, golosinas y alimentos con alto índice glucémico.
- No consumir sacarina; los edulcorantes permitidos son aspartamo y acesulfame K.
- Disminuir el consumo de sal.
- Controlar las cantidades de los alimentos que contienen carbohidratos.
- Evitar frituras y rebozados; es preferible cocinar al vapor, al horno o a la plancha.
En general, no se recomienda la pérdida de peso durante el embarazo, aunque existe controversia con respecto a mujeres obesas. No intente bajar de peso si ya está en estado de embarazo; necesitará subir algo de peso para que el bebé sea sano.

Actividad Física
Una revisión sistemática demostró mejoras en las cifras de glucosa, reducciones en la necesidad de iniciar insulina y disminución en los requerimientos de insulina con una intervención de ejercicio. Se aconseja la realización de ejercicio moderado durante un mínimo de 30 minutos diarios, como por ejemplo caminar deprisa. Hacer ejercicio antes del embarazo y durante este puede ayudar a evitar que desarrolles diabetes gestacional.
Control de Glucemia
Para poder adecuar el tratamiento hipoglucemiante a las necesidades reales de la embarazada, es necesario que realicen autoanálisis de glucemia para conocer su situación a lo largo del día. Se recomienda medir la glucosa en la sangre cuatro veces al día (antes del desayuno y después de las comidas) con un medidor de glucosa en la sangre pequeño para uso en casa. Tu proveedor de atención médica te dará objetivos específicos. No es necesario el control rutinario de cuerpos cetónicos, ya que la cetoacidosis diabética es extremadamente rara en mujeres con DG.
Tratamiento Farmacológico
Aquellas mujeres que no consigan mantenerse dentro de los objetivos de buen control con el tratamiento dietético y la realización de ejercicio precisarán insulina. Existe poca orientación disponible sobre qué porcentaje de mediciones que exceden los umbrales deberían desencadenar el uso de tratamiento farmacológico. En general, se iniciará insulina cuando una tercera parte de las glucemias excedan el objetivo en una semana determinada. Se comenzará con una dosis inicial de 0,1 UI/kg/día, titulando la dosis en función de los controles de glucemia.
Aunque hay varios estudios que describen resultados perinatales satisfactorios en gestantes con DG tratadas con glibenclamida o metformina, la insulina sigue siendo el tratamiento de elección. Un ensayo clínico aleatorizado (ECA) sobre metformina agregada a insulina para el tratamiento de la diabetes tipo 2 encontró menor aumento de peso materno y menos partos por cesárea. Estos fármacos orales podrían ser una alternativa para aquellas mujeres que se niegan o no pueden cumplir la terapia con insulina.
Complicaciones Asociadas a la Diabetes Gestacional
La DG que no se controla cuidadosamente puede llevar a altos niveles de glucosa sanguínea y aumentar el riesgo de diversas complicaciones tanto para la madre como para el bebé.
Para la Madre:
- Presión arterial alta y preeclampsia: La diabetes gestacional aumenta el riesgo de tener presión arterial alta y preeclampsia, una complicación grave del embarazo que puede poner en riesgo tu vida y la del bebé. Aunque hay controversia en la literatura, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda el uso de aspirina en dosis bajas (50-150 mg/día) como medicamento preventivo a las 12 semanas de gestación en mujeres con alto riesgo de preeclampsia.
- Tener un parto quirúrgico (cesárea): Si tienes diabetes gestacional, es más probable que te hagan una cesárea, debido, entre otras razones, al riesgo de macrosomía fetal y distocia de hombros.
- Diabetes en el futuro: Si tuviste diabetes gestacional, las posibilidades de que vuelvas a desarrollarla en un futuro embarazo son mayores, y alrededor de la mitad de las mujeres con diabetes gestacional tendrán diabetes tipo 2 más adelante.
Para el Bebé:
- Sobrepeso al nacer (macrosomía): Un nivel de glucosa sanguínea más alto que el valor estándar puede hacer que el bebé crezca demasiado (peso al nacer superior a 4.000 g). Los bebés muy grandes tienen más probabilidades de quedar encajados en el conducto de parto o tener lesiones de nacimiento.
- Nacimiento temprano (prematuro): Un nivel alto de glucosa sanguínea puede aumentar el riesgo de tener un trabajo de parto prematuro y dar a luz antes de la fecha prevista.
- Dificultades respiratorias graves: Los bebés prematuros podrían tener el síndrome de dificultad respiratoria, una afección que dificulta la respiración.
- Bajo nivel de glucosa sanguínea (hipoglucemia): A veces, los bebés tienen un nivel bajo de glucosa sanguínea (hipoglucemia) poco después del nacimiento. Los episodios graves de hipoglucemia pueden causar convulsiones en el bebé.
- Obesidad y diabetes tipo 2 con el tiempo: Los bebés tienen un mayor riesgo de tener obesidad y diabetes tipo 2 en el futuro.
- Muerte fetal intraútero: La DG se asocia a un mayor riesgo de muerte fetal intrauterina.
- Polihidramnios.

DIABETES Y EMBARAZO POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Prevención de la Diabetes Gestacional
No hay garantías a la hora de prevenir la diabetes gestacional, pero cuantos más hábitos saludables puedas adoptar antes del embarazo, mejor. Si tuviste diabetes gestacional, estas opciones saludables también podrían reducir el riesgo de volver a tenerla en futuros embarazos o de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.
- Come alimentos saludables: Elige alimentos ricos en fibra, con bajo contenido en grasa y pocas calorías. Céntrate en las frutas, las verduras y los granos integrales. Presta atención a los tamaños de las porciones.
- Haz actividad física: Trata de hacer 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días de la semana. Da un paseo diario a paso ligero, anda en bicicleta o ve a nadar.
- Comienza el embarazo con un peso saludable: Si planeas quedar embarazada, perder el peso extra de antemano puede ayudarte a tener un embarazo más saludable.
- No ganes más peso del recomendado: Subir mucho de peso muy rápidamente puede aumentar el riesgo de diabetes gestacional.
Seguimiento Postparto
Si tienes diabetes gestacional durante el embarazo, por lo general, los niveles de glucosa sanguínea vuelven a sus valores normales poco después del parto. Sin embargo, en mujeres con DG es necesario conocer si la alteración metabólica se ha resuelto o persiste tras el parto. Alrededor de un 5-10% seguirán siendo diabéticas y precisarán tratamiento farmacológico, el cual podrá realizarse con antidiabéticos orales en la mayor parte de los casos.
Necesitarás que te hagan pruebas más a menudo para detectar cambios en la glucosa sanguínea (se recomienda realizar una SOG con 75 g de glucosa después de la lactancia y al menos 3 meses tras el parto). La lactancia materna también puede conferir beneficios metabólicos a largo plazo, observándose una disminución en el desarrollo de obesidad y DM2 en los hijos de madres con DG.
Hable con su médico sobre cómo disminuir su riesgo de diabetes tipo 2, ya que la circunferencia de la cintura y el IMC son las medidas antropométricas más fuertemente asociadas a su desarrollo.
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