La dexametasona es un corticosteroide sintético, análogo a la prednisolona y triamcinolona, que se destaca por su potente acción antiinflamatoria y una acción mineralocorticoide despreciable. Es una imitación de una hormona que el cuerpo produce de forma natural y ejerce sus efectos modulando la respuesta inmunitaria del organismo y reduciendo la inflamación al inhibir la producción y liberación de sustancias que desencadenan estas respuestas.
Este medicamento se utiliza para tratar una amplia variedad de afecciones en niños y adultos, incluyendo procesos inflamatorios, reacciones alérgicas y terapia de reemplazo cuando el organismo no produce corticosteroides en cantidad suficiente. Su presentación inyectable (solución de 4 mg/ml y 40 mg/5 ml) puede administrarse lentamente por vía intravenosa (IV) o intramuscular (IM).
Usos y aplicaciones de la dexametasona inyectable
Enfermedades respiratorias
- Asma agudo grave o estatus asmático: Se ha demostrado que una pauta de dos días de dexametasona puede ser suficiente en niños dados de alta en el servicio de urgencias, obteniendo resultados equivalentes a una pauta de 3 a 5 días de prednisona o prednisolona. La GPC GINA de 2018 sugiere que la dexametasona puede administrarse durante 1-2 días en niños de 6 años y mayores, aunque preocupan sus posibles efectos metabólicos más allá de los dos días. La GPC mexicana de 2017 indica que el uso de 1 o 2 dosis de dexametasona (0,3-0,6 mg/kg vía oral o intramuscular) puede ser preferible a la prednisona en el manejo de una crisis asmática, mejorando la adherencia y reduciendo los efectos adversos.
- COVID-19 grave: La dexametasona se ha utilizado para tratar casos graves de COVID-19 con el fin de reducir la inflamación en los pulmones y mejorar los resultados.
Condiciones neurológicas
- Edema cerebral: Tratamiento del edema cerebral secundario a tumores cerebrales, traumatismo craneoencefálico, neurocirugía, abscesos cerebrales o meningitis bacteriana.
- Pseudotumor cerebral: Especialmente en niños.
Reacciones alérgicas y shock
- Reacciones alérgicas graves: Incluyendo prurito y shock anafiláctico (como terapia posterior a la inyección de epinefrina primaria).
- Shock traumático y otros tipos de shock: En la gestión de ciertos tipos de shock.
Enfermedades autoinmunes y dermatológicas
- Enfermedades autoinmunes: Tratamiento inicial de las fases activas de colagenosis como lupus eritematoso sistémico, especialmente formas viscerales.
- Enfermedades dermatológicas agudas graves: Tratamiento inicial parenteral de enfermedades dermatológicas extensas agudas graves como la eritrodermia, pénfigo vulgar o eczema agudo.
Otros usos
- Artritis reumatoide activa: Tratamiento coadyuvante, a corto plazo, durante los episodios agudos o exacerbaciones de enfermedades reumáticas. También para inflamación persistente en una o varias articulaciones tras el tratamiento sistémico de inflamación articular crónica y artrosis activada.
- Náuseas y vómitos inducidos por citostáticos: Profilaxis y tratamiento dentro del ámbito de regímenes antieméticos, y después de intervenciones quirúrgicas.
- Infecciones severas: Como terapia adyuvante al tratamiento antiinfeccioso apropiado en enfermedades como fiebre tifoidea, brucelosis y tuberculosis.
- Prevención del rechazo de trasplante de órganos.
- Pruebas de diagnóstico.
Dosificación en pediatría
DEXAMETASONA: indicaciones, interacciones y efectos adversos
La dosis de dexametasona puede variar significativamente según la enfermedad a tratar, su gravedad y la respuesta individual de cada paciente. Es fundamental seguir estrictamente las recomendaciones del médico. La dosis inicial de la dexametasona inyectable puede variar entre 0,5 y 20 mg por día, dependiendo de la enfermedad específica. Para la agudización asmática, se ha investigado una dosis diaria de 0,6 mg/kg de dexametasona oral o intramuscular durante uno o dos días, mostrando resultados equivalentes a pautas más prolongadas de otros corticosteroides.
Para los niños, las formulaciones líquidas de corticoides orales son preferibles a los comprimidos. Los médicos pueden ajustar la dosis durante el tratamiento si el paciente experimenta tensión inusual en el cuerpo como una cirugía, enfermedad o infección.
Contraindicaciones
La dexametasona está contraindicada en personas con infecciones fúngicas sistémicas o con hipersensibilidad a los sulfitos o a cualquier componente presente en la fórmula.
Contraindicaciones específicas:
- Inyecciones intravenosas y comprimidos: Infecciones sistémicas, a menos que se utilice tratamiento antiinfeccioso específico.
- Inyecciones intraarticulares: Infecciones en la articulación o cercanas, artritis bacteriana, inestabilidad articular, tendencia a sangrar, calcificación periarticular, osteonecrosis avascular, rotura de tendón, enfermedad de Charcot.
- Infiltración sin tratamiento causal adicional: Infección en el lugar de administración.
- Comprimidos de 20 y 40 mg: Úlcera de estómago o duodenal, vacunación con vacunas vivas durante el tratamiento.
Precauciones y advertencias

Poblaciones especiales
- Niños y ancianos: Ajustar posología.
- Insuficiencia renal y hepática: Ajustar posología.
- Embarazo y lactancia: La dexametasona atraviesa la barrera placentaria y se excreta en la leche materna. El tratamiento debe iniciarse solo después de valorar los posibles riesgos y beneficios. Se recomienda usar un método anticonceptivo eficaz durante el tratamiento y durante un mes después. No se pueden descartar alteraciones del crecimiento fetal en tratamientos de larga duración.
Condiciones médicas
- Infecciones: Riesgo de insuficiencia adrenocortical en tratamiento prolongado e infecciones bacterianas, víricas, fúngicas, parasitarias e infecciones oportunistas. En antecedentes de tuberculosis, administrar solo bajo protección de fármacos antituberculosos. Precaución en pacientes con inmunosupresión o que no hayan padecido sarampión o varicela y que estén en contacto con personas infectadas.
- Enfermedades gastrointestinales: Úlcera péptica, colitis ulcerosa grave con riesgo de perforación sin irritación peritoneal, diverticulitis, enteroanastomosis (inmediatamente después de cirugía).
- Enfermedades cardíacas: Insuficiencia cardíaca grave, hipertensión de difícil control, cardiomiopatía hipertrófica en recién nacidos prematuros (reversible en la mayoría de los casos).
- Diabetes mellitus: De difícil control (monitorizar y ajustar dosis). La dexametasona puede aumentar los niveles de azúcar en sangre.
- Trastornos psiquiátricos: Incluyendo riesgo de suicidio (también incluido en el historial psiquiátrico del paciente), depresión, alucinaciones, inestabilidad emocional, irritabilidad, psicosis, manía, euforia, ansiedad, alteraciones del sueño, ideación suicida.
- Enfermedades oculares: Glaucomas de ángulo cerrado y abierto, úlceras o lesiones corneales, cataratas. Seguimiento oftalmológico cada 3 meses en tratamiento prolongado.
- Osteoporosis: Riesgo de osteoporosis, osteonecrosis avascular, y retraso de crecimiento en niños.
- Feocromocitoma.
Interrupción del tratamiento
No debe interrumpirse la administración de corticosteroides sistémicos de forma abrupta en tratamientos prolongados debido al riesgo de insuficiencia adrenocortical. La dosis debe disminuirse gradualmente para permitir que el cuerpo se adapte.
Vacunación
No se deben recibir vacunas vivas mientras se esté tomando dexametasona sin aprobación médica.
Efectos secundarios
La dexametasona, especialmente en tratamientos prolongados o con dosis elevadas, puede causar una variedad de efectos secundarios:
Efectos comunes
- Leucocitosis moderada, linfopenia, eosinopenia y policitemia.
- Supresión adrenal e inducción de síntomas parecidos al síndrome de Cushing (cara de luna llena, adiposidad troncular).
- Aumento del catabolismo proteico, aumento de la presión arterial, poliurea, polifagia, polidipsia.
- Retraso en la cicatrización de las heridas, hipo, acné esteroideo, estrías rojas, atrofia de la piel, petequias, telangiectasias, equimosis, hipertricosis, dermatitis rosaceiforme (perioral), cambios en la pigmentación de la piel.
- Retención de sodio con edema, incremento de la excreción de potasio (que puede producir arritmias), aumento de peso, disminución de la tolerancia a la glucosa, diabetes mellitus, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, aumento del apetito.
- Atrofia muscular, debilidad muscular, miopatía, alteraciones del tendón, tendinitis, roturas tendinosas, osteoporosis, osteonecrosis aséptica, retraso de crecimiento en los niños, lipomatosis epidural.
- Dolor de cabeza, vértigo, euforia, inestabilidad emocional, irritabilidad, aumento de la actividad, psicosis, manía, depresión, alucinaciones, alteraciones del sueño, ideación suicida. Algunas personas pueden sentirse despiertas, inquietas y más alerta.
- Alteración de la secreción de hormonas sexuales (amenorrea, hirsutismo, impotencia).
- Glaucoma, cataratas (en particular en conjunción con opacidades subcapsulares posteriores), empeoramiento de los síntomas de úlceras corneales, infecciones oculares fúngicas, víricas y bacterianas, empeoramiento de infecciones bacterianas de la córnea, ptosis, midriasis, quemosis, perforación iatrogénica esclerótica, coriorretinopatía, visión borrosa.
- Úlcera péptica, hemorragia gastrointestinal, pancreatitis, molestias gástricas.
- Reacciones de hipersensibilidad (p.ej. exantema), reacciones anafilácticas graves.
- Enmascaramiento de infecciones, manifestación, exacerbación o reactivación de infecciones, activación de estrongiloidiasis.
- Convulsiones, aumento de presión intracraneal.
Es importante monitorizar cuidadosamente el uso prolongado de dexametasona y realizar análisis de sangre y orina periódicamente. Cualquier dolor o debilidad muscular inexplicable, visión borrosa o problemas de visión, o cambios de humor y comportamiento deben comunicarse al médico de inmediato.
Interacciones farmacológicas
- Efedrina: Puede acelerar el metabolismo de los glucocorticoides, reduciendo su eficacia.
- Estrógenos: Pueden aumentar el efecto de la dexametasona.
- Atropina y otros anticolinérgicos: Incremento de la presión intraocular.
- Glucósidos cardíacos: Potencia su efecto.
- Saluréticos/laxantes: Aumentan la excreción de potasio.
- Cloroquina, hidroxicloroquina, mefloquina: Aumento del riesgo de miopatía y cardiomiopatía.
- Antiácidos (hidróxido de Al o Mg), resinas de ácidos biliares (colestiramina), medicamentos gastrointestinales por vía tópica, carbón activado: Reducen la absorción.
- Vacunas: Respuesta inmunológica inadecuada.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y aspirina: Aumenta el riesgo de úlceras. Se recomienda limitar el consumo de alcohol.
- Hierba de San Juan: Puede interactuar con la inyección de dexametasona.
- Fluoroquinolonas: Riesgo de alteraciones en los tendones, tendinitis y roturas tendinosas.
Consideraciones adicionales
Es fundamental seguir las instrucciones del médico, no interrumpir el tratamiento de forma abrupta y mantener una comunicación constante con los profesionales de la salud. Los médicos suelen recomendar tomar la dexametasona después de una comida o un tentempié, y no con el estómago vacío.
Se aconseja a los pacientes llevar una tarjeta de identificación que indique que pueden necesitar dosis suplementarias de dexametasona durante períodos de estrés (lesiones, infecciones y ataques de asma graves).
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