Placenta: Estructura, Función y Clasificación Comparada

La placenta es un anexo embrionario crucial para la supervivencia y el desarrollo del feto en mamíferos placentados. Constituye una interfaz vital entre la madre y el feto, permitiendo el intercambio de gases, nutrientes y productos de desecho, además de desempeñar funciones endocrinas e inmunosupresoras.

Diagrama esquemático de la placenta mostrando sus componentes maternos y fetales.

Origen y Composición

La placenta se forma a partir de tejidos maternos y fetales. El componente fetal está representado por el corion, que se asocia con el saco vitelino o el alantoides, dependiendo de la especie. El componente materno proviene de la zona más superficial del endometrio uterino, conocida como décidua.

Desarrollo Temprano de la Placenta

El desarrollo embrionario temprano se caracteriza por una estrecha relación entre el embrión y la madre. Para asegurar la supervivencia y el crecimiento intrauterino, el embrión necesita adquirir oxígeno y nutrientes, eliminar desechos y evitar el rechazo por parte del sistema inmunológico materno.

El desarrollo inicial de la placenta implica la rápida proliferación del trofoblasto y el desarrollo del saco coriónico y las vellosidades coriónicas. Hacia el final de la tercera semana de gestación, se establecen los cambios anatómicos necesarios para los intercambios fisiológicos entre la madre y el embrión. Al finalizar la cuarta semana, se ha desarrollado una compleja red vascular en la placenta que facilita el intercambio de gases, nutrientes y productos metabólicos de desecho entre la madre y el feto.

A medida que avanza la gestación, el saco coriónico crece. Las vellosidades del polo abembrionario (o vegetativo), asociadas a la decidua capsular, se comprimen y su vascularización disminuye. Simultáneamente, el número de vellosidades del polo embrionario, asociadas a la decidua basal, aumenta significativamente. Esta zona densa del saco coriónico se denomina corion velloso o corion frondoso.

La Décidua: Revestimiento Uterino Modificado

La décidua es el endometrio de una mujer gestante, específicamente la capa funcional que se modifica y se separa del resto del útero tras el parto. Se distinguen tres regiones principales de la decidua, nombradas según su relación con el sitio de implantación del embrión:

  • Décidua basal: Situada profundamente al producto de la concepción, forma la parte materna de la placenta.
  • Décidua capsular: La capa superficial de la decidua que cubre al producto de la concepción.
  • Décidua parietal: El resto de la decidua que recubre la cavidad uterina.

Las células del tejido conjuntivo de la decidua, en respuesta a los niveles crecientes de progesterona, se alargan y acumulan glucógeno y lípidos, denominándose células deciduales. Estos cambios celulares y vasculares se conocen como reacción decidual. Muchas células deciduales degeneran cerca del saco coriónico, proporcionando nutrientes esenciales para el embrión.

Componentes y Estructura de la Placenta

La placenta consta de un componente fetal y uno materno. La parte fetal corresponde al corion velloso, que incluye la placa coriónica y las vellosidades coriónicas que se proyectan hacia el espacio intervelloso, el cual contiene sangre materna. La parte materna está constituida por la décidua basal.

Formación de la Placenta

La placenta se forma a través de varias etapas:

  1. Etapa prelacunar: Comienza con la implantación del blastocisto (6-7 días post fecundación). El trofoblasto se diferencia en sinciciotrofoblasto (capa externa que contacta con el tejido materno) y citotrofoblasto (capa interna).
  2. Etapa lacunar: Alrededor del día 8 post fecundación, aparecen vacuolas en el sinciciotrofoblasto que confluyen, formando el sistema de lagunas.
  3. Período vellositario: A partir del día 13 post fecundación, los capilares fetales invaden las vellosidades, permitiendo el contacto entre la sangre materna y la fetal. Las vellosidades primarias se convierten en troncos vellositarios y luego en vellosidades secundarias y terciarias con la invasión del mesodermo y la formación de capilares fetales.
Esquema de las vellosidades coriónicas mostrando los capilares fetales y el espacio intervelloso con sangre materna.

Barrera Placentaria

La barrera placentaria está formada por estructuras que limitan el contacto directo entre la sangre materna y fetal. El corion, compuesto por el trofoblasto y el mesénquima extraembrionario, da lugar a las vellosidades coriales. En el segundo mes de gestación, las arteriolas espirales maternas irrigan el polo basal del embrión, promoviendo el desarrollo de vellosidades ramificadas en esta zona, mientras que otras atrofian.

Funciones de la Placenta

La placenta es un órgano multifuncional indispensable para el embarazo, realizando funciones clave para el feto desde el inicio hasta el final de la gestación. Sus funciones principales incluyen:

  • Función de intercambio: Intercambio fisiológico entre madre y feto, primordialmente gaseoso (O2 y CO2), pero también de nutrientes (glucosa, aminoácidos, vitaminas) y excreción de productos de desecho (urea). El transporte puede ocurrir por difusión simple, facilitada o transporte activo.
  • Función endocrina: Producción de hormonas esenciales para el mantenimiento del embarazo.
    • Hormonas esteroidales:
      • Progesterona: Secretada inicialmente por el cuerpo lúteo y luego por la placenta. Es vital para la formación de células deciduales y la nutrición embrionica.
      • Estrógenos: Tienen un efecto proliferativo en tejidos maternos, promoviendo el crecimiento del útero y las mamas.
    • Hormonas peptídicas:
      • Lactógeno placentario: Estimula el desarrollo de la glándula mamaria y el crecimiento fetal.
      • Gonadotropina coriónica (hCG): Mantiene el cuerpo lúteo funcional, asegurando la producción de progesterona y estrógenos.
  • Función inmune: La placenta posee propiedades inmunosupresoras para evitar el rechazo del feto (aloinjerto) por el sistema inmune materno. Produce factores inmunosupresores e inmunomoduladores y modula la respuesta inmune materna frente a los antígenos fetales.
  • Protección: Actúa como una barrera, protegiendo al feto de infecciones y otras alteraciones maternas.

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Clasificación de la Placenta

Existen diversos criterios para clasificar la placenta, basados en su morfología y características histológicas.

Clasificación Morfológica (Distribución de Vellosidades)

Según la distribución de las vellosidades coriales en la superficie fetal, se distinguen:

  • Placenta difusa: Vellosidades pequeñas y distribuidas uniformemente en toda la superficie. Se observa en porcinos, equinos, camélidos y cetáceos.
  • Placenta cotiledonaria: Las vellosidades se agrupan en cotiledones que se relacionan con las carúnculas endometriales. Típica de rumiantes (bovinos, ovinos). La unión de carúncula y cotiledón forma el placentoma.
  • Placenta zonaria: Las vellosidades forman una banda o cinturón ecuatorial. Propia de carnívoros (perro, gato).
  • Placenta discoidal: Las vellosidades forman un área circular y polarizada. Se encuentra en primates (incluyendo humanos) y roedores.
Ilustraciones comparativas de los diferentes tipos de placentas según su morfología (difusa, cotiledonaria, zonaria, discoidal).

Clasificación Histológica

Esta clasificación se basa en el número de barreras tisulares entre la sangre materna y fetal. Las barreras fetales son: epitelio del corion, tejido mesenquimático y endotelio capilar fetal. Las barreras maternas son: epitelio de la mucosa uterina, tejido conjuntivo materno y endotelio capilar materno.

  • Placenta epiteliocorial: El epitelio del corion contacta directamente con el epitelio de la mucosa uterina. Se encuentra en porcinos y equinos.
  • Placenta sindesmocorial: El corion contacta con el tejido conectivo materno; falta la barrera epitelial materna. Observada en ovinos y bovinos.
  • Placenta endoteliocorial: El corion contacta con el endotelio de los vasos sanguíneos del útero. Típica de carnívoros (gato, perro).
  • Placenta hemocorial: Las vellosidades coriales flotan libremente en la sangre materna. En humanos y roedores, la barrera materna se elimina casi por completo, quedando solo el endotelio y un reducido trofoblasto.
Diagrama esquemático de la histología de la placenta, mostrando las capas de barrera entre la sangre materna y fetal.

Características de la Placenta a Término

La placenta madura o de término es típicamente discoidal, con un diámetro de 15 a 25 cm, un espesor de aproximadamente 3 cm y un peso entre 500 y 600 gramos. La cara fetal (placa coriónica) es brillante, cubierta por el amnios, y muestra los vasos coriónicos que convergen hacia el cordón umbilical. La cara materna (placa basal) es opaca, subdividida en 15 a 20 lóbulos o cotiledones, separados por surcos.

El Cordón Umbilical

El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto. Mide entre 30 y 90 cm al final del embarazo y tiene un diámetro de aproximadamente 1.5 cm. Contiene dos arterias y una vena umbilical, rodeadas por la gelatina de Wharton (tejido conjuntivo mucoide). La inserción del cordón suele ser excéntrica.

Anomalías Placentarias

La placenta puede presentar diversas morfologías y condiciones anormales que pueden afectar el embarazo:

  • Placenta bilobulada: El órgano está dividido en dos lóbulos de tamaño similar.
  • Placenta previa: Implantación de la placenta sobre el orificio cervical, pudiendo causar hemorragia vaginal sin dolor.
  • Corioamnionitis: Inflamación aguda de las membranas placentarias (amnios y corion) y la placenta, generalmente debida a una infección ascendente.

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