Introducción y Nomenclatura
El nombre de nuestra galaxia, la Vía Láctea, proviene del latín y significa "camino de leche". Este nombre fue acuñado por los griegos y surgió de la mitología. Según estos relatos, la diosa Hera amamantaba al pequeño Heracles; en un momento, el infante succionó con tal fuerza que Hera lo apartó bruscamente, provocando que la leche derramada se extendiera por el cielo, creando así el "camino de leche".
En otras culturas, la Vía Láctea ha sido conocida con nombres diversos. Por ejemplo, en China se le denominó Río Plateado, mientras que entre las culturas del desierto del Kalahari, en el sur de África, se le conocía como la Columna Vertebral de la Noche. En España, popularmente recibe el nombre de Camino de Santiago, ya que era usada como guía por los peregrinos. Los incas la concebían como un río celestial llamado Hatun Mayu, y los mexicas o aztecas la identificaban con el dios Mixcóatl (Serpiente de nube).
Los primeros estudios de la Vía Láctea se remontan al siglo V a.C. con Demócrito, quien fue el primero en observar una faja blanquecina en la bóveda celeste y afirmar que estaba constituida por grandes cantidades de estrellas. En 1609, Galileo Galilei, utilizando el telescopio que él mismo inventó, pudo observar las estrellas individuales, confirmando la hipótesis de Demócrito. De noche, la Vía Láctea se percibe como una borrosa banda de luz blanca que atraviesa toda la esfera celeste, un fenómeno visual causado por la concentración de estrellas y otros materiales como el gas interestelar sobre el plano de la galaxia.

Características Generales de Nuestra Galaxia
La Vía Láctea es una galaxia espiral barrada. Esto significa que sus brazos se desprenden en forma de barras desde su núcleo central. Se ubica en el plano del Ecuador galáctico de un sistema de estrellas, lo que implica que se encuentra a la mitad del sistema y forma parte de un conjunto de galaxias llamado Grupo Local. Entre las galaxias que componen este grupo se encuentran Andrómeda, la Gran y Pequeña Nube de Magallanes, NGC 221 y NGC 205, entre otras. La Vía Láctea, a su vez, pertenece al Supercúmulo de Virgo, que contiene más de 100 galaxias.
Las dimensiones de la Vía Láctea son vastas. Aunque los cálculos son bastante exactos, no se conocen las medidas precisas, pero sí aproximaciones. Su diámetro se estima en unos 100 000 a 200 000 años-luz, mientras que su espesor se calcula entre 10 000 y 18 000 años-luz en los brazos, y alrededor de 1 000 años-luz en el disco. Se calcula que contiene entre 150 000 y 400 000 millones de estrellas, y posiblemente el mismo número de planetas. Además, se estima la existencia de unos 100 millones de agujeros negros.
La Vía Láctea describe un movimiento de rotación como un todo, aunque sus componentes no se mueven a la misma velocidad. El Sol, por ejemplo, describe una órbita que se puede considerar circular, con una velocidad aproximada de 225 km/s y un período de revolución de unos 200 millones de años. Se calcula que la Vía Láctea rota a una velocidad promedio de 210 km/s y se mueve a través del Universo a una velocidad de 600 km/s.
Estructura Principal de la Vía Láctea
La Vía Láctea se divide en tres partes principales: el disco, el bulbo central y el halo galáctico.
El Disco Galáctico
El disco galáctico es la parte más visible de la galaxia y la que observamos en el cielo nocturno. Es una estructura plana y delgada que contiene la mayoría de las estrellas de la galaxia, incluidas las más jóvenes, así como el gas y el polvo interestelar. En el disco se dan activamente los procesos de formación estelar. Se compone principalmente de estrellas jóvenes de Población I (estrellas blancas, blancas azules) y mucho gas. Las estrellas del disco tienen un movimiento de traslación alrededor del núcleo.
El disco se divide, a su vez, en dos partes según su grosor: el disco delgado y el disco grueso. Se cree que el disco grueso es el remanente de un segundo proceso de colapso y aplanamiento de la galaxia.
Brazos Espirales
La Vía Láctea, al ser una galaxia espiral barrada, posee brazos espirales que son las "autopistas estelares" de la galaxia. La Galaxia posee dos brazos espirales principales: el brazo de Escudo-Centauro y el brazo de Perseo. Alrededor de la barra central se disponen dos pequeños brazos, denominados brazos cercano y lejano. Además, posee tres brazos menores: Norma, Sagitario y Externo. Los brazos son, en realidad, ondas de densidad que se desplazan independientemente de las estrellas contenidas en la galaxia.
El brillo de los brazos es mayor que en el resto de las zonas porque es allí donde se encuentran las gigantes azules (estrellas de tipo O, B), que son las únicas que pueden ionizar grandes extensiones de gas. Estas estrellas de corta vida nacen y mueren en el brazo espiral, convirtiéndose así en excelentes marcadores de su posición. Otros trazadores de los brazos espirales son las regiones HII (nubes de hidrógeno ionizado), originadas precisamente por esos gigantes azules.

El Espolón de Orión
Un pequeño desprendimiento de los brazos espirales se llama Espolón de Orión, que es donde se encuentra nuestro Sistema Solar, a unos 27 000 años luz del núcleo galáctico. El Espolón de Orión es un brazo incompleto que cruza el brazo de Perseo y conecta los brazos de Sagitario y el Externo. A diferencia de los brazos principales, que son regiones de alta densidad estelar, el Brazo de Orión es menos denso, lo que lo hace menos prominente en los mapas de la galaxia. Es famoso por albergar algunas de las formaciones estelares más conocidas y bellas del cielo nocturno, incluida la famosa Nebulosa de Orión (M42), un vivero estelar muy estudiado por los astrónomos.

El Bulbo o Núcleo Galáctico
El bulbo o núcleo galáctico se sitúa en el centro de la Vía Láctea. Es la zona de la galaxia con la mayor densidad de estrellas, predominando las estrellas viejas, lo que le confiere un color más rojizo que el disco. El bulbo tiene una forma esferoidal achatada o casi esférica y un tamaño estimado de 16 000 años-luz. Gira como un sólido rígido y es una fuente de radiación electromagnética intensa.
Estudios y teorías recientes aseguran que en el centro galáctico se encuentra un agujero negro supermasivo, denominado Sagitario A* (Sagittarius A*). Se estima que su masa es de aproximadamente 4 millones de masas solares. Está rodeado de un disco de acreción que contiene gases a altas temperaturas, y el hecho de que una estrella gire en torno al centro galáctico apoya estas conclusiones.
4. SAGITARIO A*, EL AGUJERO NEGRO SUPERMASIVO. CURSO DE AGUJEROS NEGROS.
El Halo Galáctico
El halo galáctico es una estructura esferoidal difusa que envuelve toda la galaxia, incluyendo el disco y el bulbo. Está compuesto principalmente por estrellas rojas y amarillas, nubes de gas escasas y una gran cantidad de materia oscura, cuya existencia se dedujo a partir de anomalías en la rotación galáctica. En el halo, la concentración de estrellas es muy baja y apenas tiene nubes de gas, por lo que carece de regiones con formación estelar.
Es en el halo donde se encuentra la mayor parte de los cúmulos globulares, que son conjuntos de miles a cientos de miles de estrellas que orbitan en el halo y alrededor del bulbo. Estas formaciones antiguas son reliquias de la formación galáctica, y sus estrellas más brillantes son las gigantes rojas, que pueden tener hasta 600 veces la luminosidad del Sol. Los objetos contenidos en el halo rotan con una componente perpendicular al plano muy fuerte, cruzando en muchos casos el disco galáctico. Su procedencia se delata al analizar su velocidad, trayectoria y metalicidad, ya que los cuerpos del halo se formaron antes que los del disco.
La Zona de Evitación es una sección del espacio profundo que la Vía Láctea oscurece por completo, lo que históricamente ha dificultado su documentación a pesar de su relativa proximidad cosmológica.
Origen y Evolución de la Vía Láctea
La Vía Láctea comenzó como una o varias pequeñas regiones de sobredensidad en la distribución másica del universo poco después del Big Bang (hace aproximadamente 12 mil millones de años). Algunas de estas regiones fueron las semillas de los cúmulos globulares, en los que perduran las más antiguas estrellas que formaron la galaxia. Estas estrellas y cúmulos constituyen en la actualidad el halo estelar de la Vía Láctea. Tras unos pocos miles de millones de años después de las primeras estrellas, la masa de la galaxia era lo suficientemente grande como para que girara con relativa rapidez, lo que, debido a la conservación del momento angular, condujo a que el medio gaseoso interestelar colapsase de una forma más o menos esférica a un disco plano. Por lo tanto, las siguientes generaciones de estrellas se formaron en este disco espiral.
Desde el momento en que comenzaron a formarse las primeras estrellas, la Vía Láctea ha crecido mediante fusiones de galaxias (sobre todo al principio) y la acreción de gas del halo galáctico. Un equipo de astrónomos ha identificado lo que podrían ser dos de los primeros bloques de construcción de la Vía Láctea, bautizados como Shakti y Shiva. Estos parecen ser los restos de dos galaxias que se fusionaron hace entre 12 000 y 13 000 millones de años, constituyendo una versión primitiva de la Vía Láctea y contribuyendo a su crecimiento inicial.
Identificación de los Bloques de Construcción Primitivos: Shakti y Shiva
Para identificar los componentes Shakti y Shiva, los astrónomos Khyati Malhan y Hans-Walter Rix combinaron datos del satélite de astrometría Gaia de la ESA con datos del estudio SDSS (Sloan Digital Sky Survey). Los datos de Gaia proporcionan información sobre la posición, los cambios de posición y las distancias de casi 1 500 millones de estrellas, lo que ha revolucionado los estudios sobre la dinámica estelar de nuestra galaxia. Los espectros estelares detallados del SDSS, por su parte, brindan información sobre la composición química de las estrellas.
Al analizar un rango de estrellas pobres en metales, se observó que estas se agrupaban alrededor de dos combinaciones específicas de energía y momento angular. Estas agrupaciones de estrellas afines tenían un momento angular comparativamente grande, consistente con grupos de estrellas que habían formado parte de galaxias separadas que se habían fusionado con la Vía Láctea. Sus valores de energía y momento angular, además de su baja metalicidad general, equiparable a la del "pobre y viejo corazón" de la Vía Láctea, hacen de Shakti y Shiva buenos candidatos para ser algunos de los primeros antepasados de nuestra galaxia. Este hallazgo es un equivalente astronómico a la identificación por parte de los arqueólogos de las huellas de un asentamiento inicial que creció hasta convertirse en una gran ciudad actual.
Cuando las galaxias chocan y se fusionan, las estrellas de las galaxias se mezclan, y las nubes de gas hidrógeno se desestabilizan, formando numerosas estrellas nuevas. Las estrellas acrecidas de las galaxias predecesoras se integran en la población estelar de la galaxia combinada. La física básica ayuda a rastrear su ascendencia: la mayoría de las estrellas conservan propiedades relacionadas con la velocidad y dirección de su galaxia de origen, compartiendo valores similares de energía y momento angular. Las estrellas más antiguas tienden a tener un menor contenido de elementos pesados (baja metalicidad), lo cual es un indicio adicional para identificar estrellas que existían hace miles de millones de años.
Interacciones Actuales y Futuras
La Vía Láctea está aumentando su masa en la actualidad con sus dos galaxias satélite más cercanas, la Gran Nube de Magallanes y la Pequeña Nube de Magallanes, mediante la corriente de Magallanes. La acreción directa de gas también se constata en nubes de alta velocidad, como la Nube de Smith. Sin embargo, estudios recientes revelan que nuestra galaxia es atípica por no haber sufrido en los últimos 10 000 millones de años ninguna fusión importante con otra galaxia, a diferencia de otras galaxias espirales como Andrómeda, que han adquirido su tamaño y masa actuales debido a la absorción de numerosas galaxias menores.
La Vía Láctea y Andrómeda se encuentran actualmente en lo que se conoce como "valle verde" dentro del diagrama color-magnitud, una región poblada por galaxias en transición de una formación activa de nuevas estrellas a una carente de ella. Dentro de unos 4 500 millones de años, estas dos galaxias, nuestras vecinas más grandes y cercanas, colisionarán y se fusionarán.

La Edad de la Vía Láctea
Los cúmulos globulares se encuentran entre los objetos más antiguos de la Vía Láctea, lo que establece un límite inferior a su edad. La edad de las estrellas individuales puede estimarse midiendo la abundancia de elementos radiactivos de larga vida (como el torio-232 y el uranio-238) y comparando los resultados con las estimaciones de su abundancia original, una técnica llamada nucleocosmocronología. Esto ha dado valores de aproximadamente 12 500 millones de años para la estrella CS 31082-001 y 13 800 millones de años para la BD +17° 3248.
Otra técnica para estimar la edad de la galaxia consiste en medir las temperaturas de las enanas blancas más frías en cúmulos globulares y compararlas con su temperatura inicial esperada. Con esta técnica, la edad del cúmulo globular M4 se ha estimado en 12 700 ± 700 millones de años. Se han encontrado varias estrellas individuales en el halo de la Vía Láctea con edades muy cercanas a los 13 800 millones de años de edad del Universo. En 2007, se estimó que una estrella en el halo galáctico, HE 1523-0901, tenía unos 13 200 millones de años, estableciendo un límite inferior a la edad de la Vía Láctea. En 2018, se anunció el descubrimiento de 2MASS J18082002-5104378, una pequeña estrella ultra pobre en metales de aproximadamente 13 500 millones de años, considerada posiblemente una de las primeras estrellas.