La ratafía es una bebida alcohólica que ha cautivado a paladares de todo el mundo, especialmente en la región mediterránea y en diversas culturas ibéricas. Aunque su origen se remonta a siglos atrás, hoy en día sigue siendo un elixir apreciado por su singularidad y complejidad en sabor. Desde la ratafía tradicional hecha con hierbas y frutos, hasta las versiones más modernas que incorporan ingredientes innovadores, cada tipo ofrece una experiencia sensorial única. Es una bebida con una rica historia que se remonta a la Edad Media, captando la atención de muchos aficionados a las bebidas artesanales y tradicionales.
¿Qué es la Ratafía y de qué está hecha?
La ratafía es un licor tradicional que se elabora a partir de la maceración de frutas, nueces o hierbas en alcohol, a menudo con la adición de azúcar y especias. Su proceso de elaboración se diferencia de los vinos, que fermentan uvas, y de otros licores, que suelen destilarse. La elaboración de la ratafía se basa en la maceración de ingredientes como frutas, nueces, hierbas y especias en un alcohol base, que generalmente puede ser aguardiente o ron. Este proceso permite extraer los aromas y sabores de los ingredientes naturales, dando lugar a una bebida con carácter y complejidad.
A grandes rasgos, su elaboración consiste en la maceración de nueces verdes en una mezcla hidroalcohólica o aguardiente, que suele ser de vino aunque también se utiliza Anís, durante un periodo de unos dos meses a «sol i serena», es decir, a la intemperie para que la acción del sol produzca la síntesis de los taninos y el oscurecimiento de la mezcla. Al líquido obtenido de la maceración se le añade jarabe o azúcar, alcohol o aguardiente y en muchos casos caramelo.
Ingredientes clave de la Ratafía
La ratafía es un licor dulce, elaborado a partir de la maceración de distintos frutos, hierbas, uva y especias en un alcohol de base, generalmente aguardiente. Entre sus ingredientes es habitual encontrar:
- Frutos: nuez verde, cáscara de limón, guindas, cerezas, almendras, ciruelas, higos.
- Hierbas aromáticas: salvia, hierba luisa, tomillo, menta, albahaca, romero, hinojo, rama de zarza.
- Especias: clavos de olor, nuez moscada, canela.
- Flor: clavel rojo.
El proceso de elaboración implica una cuidadosa selección de ingredientes, donde la maceración juega un papel crucial. Las frutas frescas y hierbas aromáticas son empapadas en alcohol durante semanas, permitiendo que sus sabores se infundan. Dependiendo de la región, se pueden añadir azúcares y especias para crear combinaciones únicas.

Historia y Origen de la Ratafía
El origen de la Ratafía se remonta a Italia, concretamente en la región del Piamonte, datado en un documento de 1600 encontrado en el Monasterio de Santa María Della Salla. De hecho, el licor lo empezaron a producir los monjes con finalidades medicinales. Con el tiempo, la receta se fue perfeccionando y diversificando en distintas regiones.
Se dice que llegó a Cataluña gracias a los Monjes Cartujos de Tarragona, quienes llevaron a las comarcas vecinas la tradición de elaboración de licores con el fin de curar ciertas enfermedades. La fórmula registrada más antigua que se conoce en Cataluña es de 1842, de un recetario escrito por Francisco Rosquellas en la población de Santa Coloma de Farners en la provincia de Gerona.
De forma tradicional, eran las mujeres las que recolectaban las plantas y realizaban su elaboración, ya que era de los pocos licores que tenían permitido probar, esto debido en buena parte a que uno de sus usos medicinales era el de calmar los dolores menstruales. Un ejemplo fue Anna Peroliu, que, a finales del siglo XIX, hizo popular su Ratafía en el pueblo de Sant Quirze de Besora.
Etimología del nombre "Ratafía"
Alrededor del nombre "ratafía" hay 2 leyendas que hacen enmienda a su origen. La primera, proviene del latín «pax (o nada) rafa fiat», que significa «queda firmado», expresión que se utilizaba ante notario al firmar un documento o pacto para pasar al «brindis». Según otra hipótesis, "rata" en latín es el participio pasado del verbo deponente reor (juzgar, pensar, creer) y "fiat" es el presente de subjuntivo del verbo latino fio (hacerse, suceder). De esta forma, “Rata fiat” puede traducirse como “hágase lo pensado”.

Elaboración y Variedades de la Ratafía
El proceso de elaboración de la ratafía implica una cuidadosa selección de ingredientes. Las frutas frescas, como cerezas, almendras y ciruelas, así como hierbas aromáticas, son empapadas en alcohol durante semanas, permitiendo que sus sabores se infundan. Dependiendo de la región, se pueden añadir azúcares y especias para crear combinaciones únicas.
Variedades regionales
Existen varias variedades de ratafia, como la ratafia de cereza, la de nuez o la de hierbas, cada una con características organolépticas únicas. Se encuentra en distintas regiones del Mediterráneo, especialmente en España, Italia, Francia y Suiza (Cantón Tesino), con nombres semejantes: ratafià, ratafia, rataffia, retacía, etc.
- Cataluña: La ratafía catalana es una de las más emblemáticas. Un ejemplo es la Ratafía Russet, con más de 100 años de historia y de origen en Olot, La Garrotxa. La familia Russet ha sabido conservar su sistema de elaboración artesanal y el método de recogida tradicional, así como el proceso de maceración y reposo durante 5 generaciones. El proceso comienza con la recogida de nueces y hierbas, tradicionalmente la noche de San Juan (24 de junio), ya que es el punto álgido de floración de las hierbas, y las nueces están en su punto óptimo de maduración. Cerca de San Pedro (29 de junio) es cuando se hace la ratafía, macerando las plantas y las hierbas con el aguardiente en un frasco de vidrio no muy tapado durante 40 días al sol y serena, removiendo de vez en cuando. Por último, se deja envejecer en una garrafa de vidrio o en una barrica de roble durante 2 meses.
- Aragón: En Aragón también se prepara tradicionalmente al menos desde el siglo XVIII, pero bajo el nombre de "retacía". Perdura sobre todo en las comarcas de Campo de Daroca (Zaragoza) y de Jiloca (Teruel). Allí se prepara principalmente con guindas, aguardiente, canela, nuez, rama de zarza y flor de clavel rojo, con distintas variaciones según la localidad.
- Italia: Las denominaciones ratafià (Piamonte), ratafia y rataffia (Abruzzo) están legalmente protegidas como PAT (Prodotti Agroalimentari Tradizionali Italiani).
- Francia: En Francia se elaboran ratafías en distintas regiones, siendo especialmente conocidas las de Borgoña y Champaña. La ratafía de Champaña es un tipo de mistela elaborada a partir de vinos de la región de Champaña. Para elaborarla, las uvas, en su mayoría Chardonnay y Pinot Noir, se pasifican o desecan. En la primavera siguiente se mezclan con mosto de uva y se inicia una fermentación relativamente corta, que se detiene pronto añadiendo cognac para subir el contenido de alcohol hasta 17 a 23% de grado alcohólico. A continuación, la mistela se envejece durante al menos un año. Hay variedades tintas, blancas y rosadas.
CÓMO HACER RATAFIA ¡Muy fácil!
Posicionamiento en el Mercado y Consumo
En el mundo de las bebidas alcohólicas, la ratafía puede ser comparada con otros licores como el amaretto o los licores de frutas. A diferencia del amaretto, que se basa principalmente en el sabor de las almendras, la ratafía ofrece una diversidad más amplia de sabores gracias a su variedad de ingredientes. Además, a diferencia de muchos licores comerciales, la ratafía tiende a tener un perfil de sabor más artesanal y menos industrial.
La ratafía, aunque es una bebida tradicional y apreciada en ciertas regiones, se posiciona como una opción de nicho en el mercado de bebidas alcohólicas. En comparación con los vinos, que gozan de una mayor aceptación y variedad internacional, y otros licores más populares como el whisky o el ron, la ratafía atrae a un público específico que busca sabores únicos y artesanales. Su producción limitada y su carácter local la diferencian, pero también restringen su presencia frente a bebidas más comerciales.
Cómo consumir la Ratafía
La Ratafia puede tomarse después de las comidas como licor digestivo acompañando el postre; si se combina con frutos secos, el maridaje es aún mejor. También puede consumirse como aperitivo o simplemente cuando apetezca. Se suele tomar a temperatura ambiente o ligeramente fría, aunque la recomendación es tomarla muy fría, de congelador, para una experiencia realmente buena.
Regulaciones de la Ratafía
Por normativa, las empresas productoras de ratafía no deben utilizar botellas de más de un litro en su comercialización y se debe distinguir entre la Ratafía propiamente dicha y la Ratafía Ligera:
- La primera tendrá una graduación alcohólica de entre 26º y 29º y un contenido de azúcar entre 200 y 300 gramos por litro.
- Mientras que la ligera tendrá menos de 23º de alcohol y un máximo de 200 g/l de azúcar.