Consejos para amamantar sin gases en bebés

Es natural que los pequeños traguen mucho aire mientras están siendo amamantados, especialmente porque aún no dominan bien la técnica de succión y no expulsan los gases por sí mismos de manera eficiente. Si el bebé hace las tomas con mucha avidez, es posible que trague mucho aire. Los gases son una parte normal del sistema digestivo de los bebés y ocurren cuando el aire se acumula en el estómago o los intestinos, lo que puede causar malestar y llanto inconsolable.

Esquema del sistema digestivo de un bebé con puntos donde se acumula el gas

Factores que contribuyen a la acumulación de gases

Es importante entender los factores que contribuyen a la acumulación de gases en los bebés para poder prevenirlos y aliviarlos:

  • Tragar aire durante la alimentación: Los bebés pueden tragar aire mientras se alimentan si no están en una posición adecuada o si toman el biberón muy rápido.
  • Intolerancia a la lactosa: Algunos bebés pueden tener dificultades para digerir la lactosa, el azúcar presente en la leche materna o en la fórmula.
  • Alimentación inadecuada: Si estás amamantando, los alimentos que consumes pueden afectar a tu bebé a través de la leche materna.
  • Movimiento insuficiente: La falta de movimiento puede contribuir a la acumulación de gases en los bebés.

Signos y síntomas de gases en los bebés

Identificar los signos y síntomas de los gases en los bebés es fundamental para poder tomar medidas preventivas y aliviar su malestar:

  • Llanto inconsolable: Los gases pueden causar malestar abdominal en los bebés, lo que puede llevar a llanto inconsolable.
  • Distensión abdominal: Los gases pueden hacer que el abdomen de tu bebé se sienta hinchado o distendido.
  • Dificultad para dormir: Los bebés con gases pueden tener dificultades para conciliar el sueño o para mantenerse dormidos.

Técnicas de alimentación para prevenir gases

La forma en que alimentas a tu bebé puede tener un impacto significativo en la acumulación de gases en su estómago. Un pequeño ajuste en la técnica de lactancia puede mantener los gases a raya antes de que empiecen. La clave de un buen agarre está en los detalles: tu bebé debe tomar la mayor parte de la areola con su boca, no solo el pezón, y sus labios deben girarse hacia afuera, como un beso de pez, no meterse hacia adentro. Cuando todo esté alineado, la barbilla de tu bebé debería tocar tu pecho sin que sientas ningún dolor durante la alimentación.

Ilustración de un bebé con un agarre correcto al pecho materno

Posiciones y flujo de leche

  • Posición adecuada: Asegúrate de que tu bebé esté en una posición vertical durante las tomas.
  • Amamantar con cuidado: Si estás amamantando, presta atención a los alimentos que consumes. Algunos alimentos, como los lácteos o los alimentos flatulentos, pueden causar gases en tu bebé a través de la leche materna.
  • Tomar el biberón con calma: Si estás alimentando a tu bebé con biberón, asegúrate de que esté tomando el biberón con calma y no muy rápido.
  • Evitar la sobrealimentación: Alimentar en exceso a tu bebé puede hacer que trague más aire y cause gases.
  • Flujo de leche fuerte: Si tu leche baja con mucha fuerza, extraerte una pequeña cantidad antes de empezar la alimentación puede hacer que sea más manejable. Puedes probar sosteniendo una toalla para atrapar esa primera ráfaga fuerte antes de acercar al bebé al pecho. Si el bebé está tosiendo o se aleja, probablemente te esté indicando que la bajada es un poco intensa.
  • Tiempo de alimentación: Intenta empezar a darle el pecho antes de que esté demasiado hambriento y molesto, ya que el llanto le hará tragar aire. Si tu bebé tiende a tragar aire, puedes intentar darle el pecho por poco tiempo y con más frecuencia. Se trata de que tanto tú como tu bebé estén tranquilos y relajados.

Importancia de eructar

Para ayudarle a eliminar los gases recuerda sujetarlo unos minutos después de la toma en posición vertical para que pueda expulsarlos eructando. Facilita el eructo de tu bebé después de las comidas. El eructo es una forma importante de liberar el exceso de aire que se ha acumulado en el estómago de tu bebé durante la alimentación.

  • Eructar durante la toma: No esperes al final de la toma para hacer eructar a tu bebé. Si estás amamantando, haz que eructe al cambiar de seno. Para la alimentación con biberón, pausa cada 2-3 onzas.
  • Tiempo suficiente para eructar: Asegúrate de darle a tu bebé tiempo suficiente para eructar después de las comidas.
  • Sostén en posición vertical: Sostén a tu bebé en posición vertical mientras intentas hacerlo eructar.
  • Palmaditas suaves: Dale suaves palmaditas en la espalda para estimular el eructo. Algunos bebés eructan mejor cuando los frotas en lugar de darle palmaditas.
  • Movimientos de balanceo: Realiza suaves movimientos de balanceo mientras sostienes a tu bebé en posición vertical.
  • Cambios de posición: Si tu bebé no eructa después de unos minutos, intenta cambiar su posición.

Posiciones para eructar

Prueba diferentes posiciones para eructar:

  • Sobre tu hombro: Pon a tu bebé sobre tu pecho, de manera que su mentón quede apoyado en tu hombro. Sostén su cabeza con tu mano y con la otra soba su espalda suavemente o dale unas palmaditas pequeñas. Alza a tu bebé y recuéstalo sobre tu hombro, comienza a darle palmadas suaves en la espalda para que salgan los gases. Esto lo puedes hacer sentada o caminando en círculos. Aprovecha este momento para hablarle y cantarle a tu pequeñín recién nacido.
  • Barriguita contra hombro: Otra opción es poner a tu bebé un poco más arriba que la posición anterior, de manera que su barriguita quede contra tu hombro. Asegúrate de que pueda respirar bien y cuida su cabecita. Esta posición te la recomendamos cuando tenga mejor control de ella y su cuello.
  • Sentado sobre tu regazo: Sienta a tu pequeñín en tus piernas, mirando hacia el frente, inclina su cuerpo hacia adelante y apoya su pecho en la palma de tu mano mientras le sujetas la barbilla suavemente con tus dedos.
  • Boca abajo: Puedes acostar boca abajo al bebé sobre tus rodillas o tu brazo, de manera que la mandíbula quede apoyada en tu mano. Asegúrate de que su cabecita no esté más abajo que el resto de su cuerpo.
Infografía con las diferentes posturas para ayudar a eructar a un bebé

Posturas de lactancia recomendadas para evitar gases

La forma de sujetar al bebé durante la lactancia puede influir significativamente en la cantidad de aire que traga. Nuestros profesionales médicos consideran que la postura en la lactancia es muy importante y además tener una buena postura influye en la eficacia de la succión, el confort de la madre y la prevención de complicaciones. Si el bebé está bien posicionado, puede hacer un agarre profundo estimulando así la producción de leche y evitando molestias a la madre como dolor en los pezones o la aparición de grietas. Una buena postura es aquella en la que el bebé está relajado, con su cabeza, cuello y columna alineados, de manera que no tiene que girar la cabeza o estirar el cuello para alcanzar el pezón. Esto le permite respirar correctamente durante la toma y reduce el riesgo de que trague aire y así evitar gases.

Por todo esto, las matronas y médicos recomiendan dedicar tiempo a aprender y probar con diferentes posturas para dar el pecho, hasta encontrar aquellas que mejor se adaptan a la anatomía de la madre y del bebé, así como a sus necesidades físicas y emocionales.

Gráfico con las distintas posturas de lactancia

Posiciones más utilizadas

  1. Posición cuna: Es la más intuitiva y tradicional y da buenos resultados cuando el bebé ya tiene un agarre aprendido. Se reposa el cuerpo del niño sobre el antebrazo de la madre y su cabeza en la curva del codo. Para un buen agarre es necesario que el cuerpo del bebé esté correctamente alineado, de manera que el abdomen del niño quede frente al de la madre. Piensa que es como la posición de cuna normal, pero que ayuda a combatir los gases. Apoya la cabeza de tu bebé en el hueco de tus brazos mientras que lo mantienes en una posición más erguida que la posición de cuna tradicional. La clave es asegurarse de que su oreja, hombro y cadera formen una línea recta, y que su barriga esté alineada con la tuya.
  2. Posición de cuna cruzada: En esta variante el bebé se sostiene con el brazo contrario al pecho que se ofrece. Esto permite un mayor control de la cabeza y facilita la corrección del agarre. Por eso, es muy recomendada durante los primeros días de lactancia y también resulta de mucha utilidad en madres con pezones planos o invertidos.
  3. Postura rugby o de balón de fútbol americano: La postura rugby o de balón de fútbol americano está indicada para madres con pechos voluminosos, así como en los casos de bebés prematuros o tras una cesárea. En este caso se coloca el bebé a un lado del cuerpo de la madre, con sus piernas apuntando hacia atrás, bajo el brazo. Así puede tener bien apoyada la cabeza y la madre puede corregir el agarre fácilmente si es necesario. Se considera una de las mejores posturas para evitar los gases, porque el vientre del bebé está comprimido y alineado con el pecho, lo que reduce la entrada de aire. Esta es la "posición mágica" o "postura para cólicos" que puede hacer maravillas en un bebé con gases. Sostén a tu bebé boca abajo a lo largo de tu antebrazo, con la cabeza girada hacia un lado cerca de tu codo y las piernas apoyadas sobre tu mano. Con la otra mano, acaricia o da palmaditas suaves en su espalda. La presión de tu brazo sobre su abdomen ayudará a mover las burbujas de gas.
  4. Posición acostada: Recomendada para las tomas nocturnas y para las madres que tienen movilidad reducida. En esta postura tanto la madre como el bebé se recuestan quedando cara a cara. Es muy cómoda, pero en el caso de los recién nacidos hay que prestar especial atención al agarre para evitar el riesgo de asfixia o una mala transferencia de la leche. Esta acogedora posición hace maravillas, especialmente para las comidas nocturnas. Acuéstate de lado con tu bebé frente a ti. Tu bebé podrá controlar la rapidez con la que bebe, y dado que su cabeza permanece ligeramente más arriba que su barriga, ayudará a prevenir la acumulación de aire. Esta posición también es perfecta cuando se desea frenar un fuerte flujo de leche. Simplemente recuéstate cómodamente y deja que tu bebé se acueste sobre tu pecho, abdomen con abdomen.
  5. Postura de caballito para lactancia: Otra postura que también se recomienda para evitar los gases, ideal para niños con reflujo gastroesofágico, fisura palatina o alteraciones neurológicas que dificultan la coordinación de succión-deglución-respiración. En esta posición el bebé se sienta a horcajadas sobre una de las piernas de su madre o sobre un cojín. Esto le permite mantener una postura erguida y tener la espalda apoyada, mejorando así la postura esofágica. Es conveniente que al introducir el pezón en la boca del bebé este apunte hacia arriba, en dirección a su paladar. De esta manera, una buena porción del pecho descansa sobre el labio inferior del niño, lo que le facilita el agarre.
  6. Posición de gemelos o doble rugby: En caso de parto gemelar, esta postura permite amamantar a dos bebés a la vez, uno en cada brazo. Requiere un poco de práctica, pero puede mejorar mucho la calidad de vida de la madre si tiene que hacer frente a una lactancia múltiple.

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Remedios naturales y técnicas de fisioterapia infantil para aliviar los gases

Además de tomar medidas preventivas, existen algunos remedios naturales y técnicas de fisioterapia que pueden ayudar a aliviar los gases en los bebés.

Técnicas de masaje y movimiento

  • Piernas del bebé en bicicleta: Pon a tu bebé sobre su espalda y mueve suavemente sus piernas en un movimiento de ciclismo, como si estuviera montando una pequeña bicicleta. Primero hazlo lentamente y observa las reacciones de tu bebé, a algunos pequeñines les gustará un ritmo más rápido y a otros les gustará un ritmo mucho más lento. Para mayor efectividad, intenta empujar suavemente sus rodillas hacia su vientre durante unos segundos, y luego libéralas.
  • Intenta ponerlo boca abajo: Además de ser estupendo para el desarrollo, estar boca abajo puede ayudar a expulsar los gases atrapados. Siempre coloca a tu bebé sobre una superficie firme y plana, también quédate con él durante el tiempo boca abajo. Espera al menos 30 minutos después de darle de comer para intentar esto. Comienza con sesiones cortas de 3-5 minutos, y hazlo divertido poniéndote a su altura y estableciendo contacto visual.
  • Masaje en el abdomen: Realiza suaves masajes en el abdomen de tu bebé para estimular el movimiento intestinal y aliviar los gases. Primero acuesta a tu bebé de espaldas sobre una superficie cálida y cómoda. Inicia calentando tus manos, luego usa aceite de bebé suave y sin perfume si lo deseas. Comienza con suaves círculos en el sentido de las agujas del reloj alrededor de su ombligo, haciendo círculos más grandes gradualmente. Presta mayor atención al lado izquierdo de su barriga, donde el gas queda atrapado a menudo.
Ilustración de un adulto realizando un masaje abdominal en un bebé

Otros remedios caseros

  • Baño tibio: Darle un baño tibio a tu bebé puede ayudar a relajar los músculos y aliviar el malestar causado por los gases.
  • Infusiones de hierbas: Algunas infusiones de hierbas suaves, como la manzanilla o el hinojo, pueden ayudar a aliviar los gases en los bebés.
  • Uso del chupete: Aunque existen diversos medicamentos y productos de parafarmacia comercializados para los cólicos del lactante, su eficacia es más aparente que real, pues los cólicos también se interrumpen y acaban desapareciendo por sí solos. Lo mismo se puede decir de las infusiones o los productos homeopáticos.

La dieta de la madre y los gases del bebé

Muchas madres que amamantan se preocupan por que su dieta afecte los gases de su bebé, pero la investigación muestra que la conexión no es tan fuerte como se pensaba anteriormente. La mayoría de los alimentos no afectan directamente la generación de gases del bebé. La clave es prestar atención a las reacciones de tu bebé.

  • Dieta equilibrada: Las mamás deben centrarse en una dieta equilibrada con abundante brócoli, cebolla, ajo, lechuga, espinaca y proteínas en cada comida. Es importante que tu dieta sea variada durante la lactancia materna ya que sí se ha demostrado que los alimentos que la madre consume afectan al sabor de la leche materna, lo que permite que el bebé se acostumbre a diferentes sabores y, así, será más fácil introducir alimentos en su dieta cuando comience la alimentación complementaria.
  • Alimentos a observar: No elimines alimentos de tu dieta a menos que observes un patrón claro que indique que ciertos alimentos le causan gases a tu bebé después de comerlos. Los únicos alimentos que se deben evitar si tu hijo tiene gases son los estimulantes y la leche de vaca. Entre los primeros encontramos la cafeína, la teína o el cacao que, al ser excitantes, pueden poner nervioso al bebé, lo cual puede aumentar los cólicos ya que el factor emocional es fundamental en su aparición. En cuanto a la leche de vaca, contiene una serie de proteínas que son muy alergénicas y, si tu bebé tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca (PLV), puede causarle problemas de digestión y llantos como los cólicos. Para saber si es el caso, deja de tomar lácteos y alimentos que contengan esta proteína durante dos semanas y, pasado ese tiempo, ve introduciéndolos en tu dieta gradualmente. Si no hay cambios en el bebé, no es ese el problema. Tampoco debes consumir alcohol durante la lactancia, ya que pasa a la leche materna y puede causar problemas al bebé.

Manejo de los cólicos del lactante

Los cólicos del lactante son un problema muy habitual en bebés de 0 a 3 meses. El bebé presenta llantos que pueden prolongarse hasta tres horas, que suelen aparecer hacia el final del día. Los llantos provocados por un cólico se caracterizan porque el niño lleva las rodillas hacia su abdomen, y además puede cerrar los puños, manteniéndose vigoroso y con la cara enrojecida por el esfuerzo. Ocasionalmente todo ello viene acompañado de ventosidades.

La estrategia más adecuada para abordar el cólico del lactante es, simplemente, tratar de calmar y consolar al bebé, y no sentir frustración si su llanto prosigue o parece inconsolable.

Cuándo consultar al pediatra

En la mayoría de los casos, los gases en los bebés son normales y pueden ser aliviados con medidas preventivas y remedios caseros. Sin embargo, en algunos casos, los gases pueden ser un síntoma de un problema más grave. Si tienes alguna preocupación sobre los gases de tu bebé, siempre es mejor consultar con un profesional para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Se debe consultar con el pediatra si tiene vómitos con esfuerzo, son de color verdoso o tienen restos de sangre. Es normal que un bebé llore en determinadas situaciones: porque tenga hambre o sed, incomodidad por calor, frío o el pañal mojado, ruido ambiental o, simplemente, como forma de reclamar atención o contacto de sus padres. En esos casos el bebé se tranquiliza si se satisfacen sus demandas. Pero en los cólicos del lactante el bebé sigue llorando.

Si su bebé parece tener gases, hay varias cosas que puede intentar para remediar la situación, con expectativas modestas, ya que detener los gases es sin duda difícil de hacer. También puede probar diferentes tetinas y biberones que estén ventilados, en ángulo o plegables, destinados específicamente a evitar que los bebés traguen aire adicional mientras beben. Si su bebé se alimenta con fórmula, en especial en los primeros días, considere retrasar la mezcla de fórmula en polvo y usar la concentrada o lista para alimentar, o deje que la fórmula en polvo recién mezclada se asiente antes de servir, ya que cuanto más se mezcle y agite, más burbujas de aire entrarán en la mezcla.

Es posible que escuche que algunos bebés parecen responder bien a las gotas para los gases de venta libre que contienen simeticona. A decir verdad, no hay pruebas certeras que demuestren que el esfuerzo y el gasto de las gotas para los gases para bebés valgan la pena. De hecho, con respecto a los cólicos, los estudios sugieren que la simeticona no ayuda. Por esta razón, los pediatras recomiendan cada vez más que no se utilicen. Si, a pesar de todo, cree que su bebé puede beneficiarse de las gotas para los gases, no suele haber ningún inconveniente en probarlas. No obstante, consulte primero con su pediatra.

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