El Monasterio de Ripoll y la Cuna Cultural de Cataluña: Historia y Controversias

La historia de Cataluña está intrínsecamente ligada a sus monasterios, que actuaron como focos de poder, cultura y repoblación. Entre ellos, destaca el Monasterio de Santa Maria de Ripoll, considerado la cuna del románico catalán. Sin embargo, el concepto de "cuna" también evoca disputas contemporáneas, como la que rodea la llamada "cuna de plata" de Sijena, un bien patrimonial en el centro de un litigio entre Aragón y Cataluña.

Monasterio de Santa Maria de Ripoll, vista general románica

El Monasterio de Santa Maria de Ripoll: Corazón del Románico Catalán

Situado en la provincia de Girona, el Monasterio de Ripoll es uno de los monumentos románicos más destacados de Cataluña, con una gran relevancia histórica y artística. La capital de la comarca, Ripoll, es un recinto histórico, estratégico y defensivo, rodeado por la muralla alzada en el siglo XIV alrededor del monasterio y del pueblo. Actualmente aún se conserva una de las torres de las cinco puertas de acceso.

Orígenes y Fundación

El Monasterio de Santa Maria de Ripoll fue fundado en el año 879 o 880 por el conde Guifré el Pilós (Wilfredo el Velloso) y su esposa Guinedilda. La fundación formó parte de la estrategia de consolidación del poder de la familia condal de Barcelona y tuvo como objetivo principal repoblar el valle de Ripoll. Guifré el Pilós estableció este monasterio no solo como un lugar de oración, sino también como un centro de poder territorial, convirtiéndose en un punto estratégico para controlar rutas comerciales y militares.

A lo largo de sus primeros años, el monasterio fue creciendo en importancia, concentrando no solamente actividades religiosas sino también literarias y productivas. Se consolidó rápidamente como un monasterio benedictino, donde la vida monástica y el trabajo manual se integraban en la rutina diaria. Obteniendo un gran poder político, social y cultural, se situó como punto de referencia en el proceso de formación de Cataluña.

Contextualmente, entre 826 y 827 se produjo una revuelta contra el poder carolingio que desorganizó gran parte de las tierras que componen la actual comarca del Ripollès. La ordenación del terreno se llevó a cabo a partir del restablecimiento de la sede episcopal de Vic, la fundación de los monasterios de Santa Maria de Ripoll y Sant Joan de les Abadesses, y la creación de varios castillos. Tras la muerte de Guifré el Pelós, las distintas provincias que reunió bajo su reinado se dividieron entre sus hijos. A pesar de la división política y administrativa, la estructura y el nivel de vida de las diferentes clases sociales de la sociedad eran similares en estas tierras. Entre los siglos IX y X se consagraron varias iglesias en todo el territorio del Ripollès, que posteriormente dieron origen, en muchos casos, a las actuales localidades y comarcas. A partir del año 1000, la calidad de vida de la sociedad aumenta tras unos años difíciles, y surge un espíritu renovador que se refleja en la construcción de nuevas iglesias y monasterios y la reforma de los que ya existían. Por lo tanto, muchos templos dedicados al siglo X serían renovados durante los próximos dos siglos.

Arquitectura y Scriptorium

El Monasterio de Ripoll es una buena muestra del románico que conserva actualmente muchos elementos originales, como la puerta principal, el claustro, las paredes maestras y algunos absidiolos, y muchas de las tumbas condales, entre las que destacamos la de Guifré el Pilós. La grandiosidad de su arquitectura, junto con su rica historia, han atraído a miles de turistas y estudiosos cada año.

Destaca la portalada del siglo XII, uno de los mejores ejemplos de escultura románica y candidata a Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La gran basílica, de planta basilical de cinco naves y siete ábsides, fue consagrada por el abad Oliba en el 1032 y es un gran ejemplo del románico lombardo. Ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los siglos, debido por ejemplo al terremoto de 1428 o a destrozos causados por conflictos bélicos en los siglos XVIII y XIX. La arquitectura del Monasterio de Ripoll es un testimonio del estilo románico, caracterizado por su solidez, arcos de medio punto y la utilización de la piedra como principal material de construcción. El monasterio original sufrió diversas modificaciones a lo largo de los siglos, pero aún conserva elementos significativos de su estructura románica. Uno de los rasgos más distintivos de la arquitectura de Ripoll es el uso de la triple ábside. Esta particularidad no solo puede observarse en la iglesia, sino que también ha influido en otros templos románicos de la región. La disposición de las naves en el interior genera una sensación de amplitud y serenidad, características del arte sacro de la época. La estructura del monasterio no es únicamente funcional, sino que también se erige como una obra de arte en sí misma, donde la simetría y la proporción se encuentran perfectamente equilibradas. A través de los siglos, la combinación e influencia de distintos estilos arquitectónicos han dado lugar a un espacio donde lo artístico y lo espiritual se conjugan de manera sobresaliente.

En el claustro hay restos arqueológicos del siglo X (accesos a la sala capitular y refectorio) pero las galerías que vemos fueron construidas entre los siglos XII y XVI. Encontramos pues una variedad de estilos, desde el prerrománico de los primeros aposentos monásticos hasta el gótico de las galerías posteriores. Hay que destacar la galería noroeste, románica y coetánea de la portalada.

El monasterio prosperó rápidamente bajo la protección de los condes y en el siglo X aconteció un centro cultural de referencia en la Europa medieval. Su biblioteca custodiaba valiosos documentos de varios orígenes y temáticas tanto religiosas como de ámbitos técnicos, legales e históricos. Los mismos monjes se ocupaban de copiar y elaborar estos documentos en el scriptorium del monasterio, incluyendo biblias ricamente ilustradas. El scriptorium de Ripoll se convirtió en un importante centro de producción literaria, donde se copiaban e iluminaban libros que recogían tanto la historia local como obras clásicas. Durante los siglos XI y XII, el Monasterio de Ripoll se consolidó como un referente cultural y espiritual en la península ibérica, atrayendo a eruditos y artistas.

5. Tierra Románica · STA MARÍA DE RIPOLL

Legado Cultural y Espiritual

El Monasterio de Ripoll no solo ha dejado una huella en la arquitectura, sino que su legado cultural y espiritual se extiende mucho más allá de sus paredes. Durante la Edad Media, se convirtió en un centro de referencia para el aprendizaje y la formación de clérigos y líderes locales. La importancia de Ripoll se ve reflejada en su función como lugar de peregrinación. Durante siglos, el monasterio fue un punto de encuentro para devotos que buscaban refugio espiritual y una conexión más profunda con lo divino. Este aspecto de su historia ha perdurado, y aunque los tiempos han cambiado, el monasterio sigue siendo un espacio sagrado para muchos.

El legado cultural de Ripoll también ha encontrado su eco en la música, la literatura y las artes visuales. Desde el Renacimiento hasta la contemporaneidad, artistas e intelectuales han buscado inspiración en su gloriosa historia y rica tradición. La simbología del monasterio ha servido como metáfora de la resiliencia y la espiritualidad catalana, y su influencia es palpable en diversas formas de expresiones artísticas.

El Monasterio Hoy: Turismo y Futuro

Con una cuidada restauración que ha permitido preservar su esencia, el monasterio sigue siendo un espacio de referencia tanto para la investigación histórica como para la visita cultural. El Monasterio de Ripoll es hoy un atractivo turístico destacado que ofrece una profunda inmersión en la historia y la cultura catalana. Cada año, miles de visitantes llegan para explorar sus impresionantes instalaciones y disfrutar de su entorno natural. La posibilidad de realizar una visita guiada permite a los turistas no solo disfrutar de la belleza de la arquitectura, sino también comprender su historia y su significancia cultural. Además, el entorno natural donde se sitúa el monasterio añade un atractivo adicional. Situado en el pre-Pirineo catalán, los visitantes pueden disfrutar de panorámicas espectaculares que complementan su experiencia. Existen rutas de senderismo que llevan a los turistas a explorar la belleza natural circundante, lo que convierte la visita en una experiencia holística que integra cultura, espiritualidad y naturaleza.

El futuro del Monasterio de Ripoll parece estar guiado por un compromiso sólido de preservación y promoción del patrimonio cultural. Diversas iniciativas están en marcha para asegurar que esta joya arquitectónica continúe siendo relevante en un mundo en constante cambio. La restauración y mantenimiento del monasterio son prioritarios, considerando el desgaste del tiempo y las inclemencias climáticas. Adicionalmente, el monasterio se encuentra en un continuo intercambio cultural con diferentes entidades académicas y artísticas. Esta colaboración busca no solo preservar, sino también reinterpretar el patrimonio de Ripoll a través de exposiciones, talleres y eventos que involucran a la comunidad local y a los visitantes. El contexto actual, donde la sostenibilidad y el turismo responsable son cada vez más relevantes, ha llevado a los administradores del monasterio a crear un plan de gestión que reflexione sobre la relación entre conservación y comunidad.

La Cuna de Plata de Sijena: Un Conflicto de Patrimonio

Villanueva de Sijena está tristemente de moda. Dos comunidades vecinas como Aragón y Cataluña se disputan en los tribunales bienes patrimoniales creados en esta localidad de Huesca, en concreto en el Real Monasterio de Santa María. Este conflicto añade una capa contemporánea al concepto de "cuna" cultural, al litigar sobre bienes que, por su origen, podrían considerarse parte de la cuna aragonesa, pero que Cataluña ha conservado y catalogado.

Contexto del Litigio por el Patrimonio de Sijena

Desde 2014, Aragón reclama como suyos 97 objetos conservados en el MNAC y el Museo de Lleida por, acusan, venderse ilegalmente. A comienzos de esta semana se ha celebrado el juicio para dirimir si las pinturas de la Sala Capitular del monasterio, que se exponen en las salas del románico del MNAC, se arrancaron para salvarlas de la destrucción, como defiende Cataluña, o si fueron expoliadas, como asegura Aragón. También se discute la validez o falsedad del acuerdo que suscribieron las monjas de la orden de San Juan y la Generalitat.

Los conflictos por estos bienes de Sijena pueden enquistarse, como está el de las 113 obras del arte de la Franja, abierto desde 1995 cuando se creó la nueva diócesis de Barbastro-Monzón. Unos y otros alteran la relación de buena vecindad que debería reinar entre Aragón y Cataluña. El juicio celebrado en Huesca que decidirá sobre el destino final de las pinturas de Sijena quedó en suspenso a la espera de que se produzcan dos declaraciones consideradas como necesarias. El 7 de marzo declarará María Virginia Calatayud, la monja que reside en el convento de Salinas de Añana, Álava, para determinar si tiene poder de delegar en el gobierno de la DGA para reclamar las pinturas, tal y como la parte aragonesa aseguró al presentar un documento vaticano, fechado este mismo mes, en el que se la nombra comisaria pontificia de todos los monasterios sanjuanistas de España. Cataluña asegura que no tiene representación jurídica para hacerlo. Los nuevos aires que vive la consejería de Cultura, tras la llegada de Santi Vila, podrían ayudar a que la situación se supere.

La "Cuna de Plata" en el Epicentro de la Disputa

Ahora, un nuevo elemento se suma a esta lista de disputas y acusaciones: una pequeña cuna de plata de finales del siglo XVI o comienzos del siglo XVII que se vende entre 10.000 y 12.000 euros en la casa de subastas Setdart de Barcelona. La cuna, de 31 por 28 centímetros, el mueble de plata, y apenas 10 centímetros el Niño Jesús tallado en marfil, llegó a la sala de subastas de la mano de sus actuales propietarios, “hijos de una señora que la recibió como agradecimiento por las donaciones y haber cuidado a las monjas”, explican desde la casa de subastas, que aclara que sus propietarios disponen de toda la documentación, pero no pueden precisar cuándo se la donaron las monjas. En el mismo lote se venden unos quince objetos como candelabros, incensarios, sillas, cestos y vasijas, todos minúsculos y de tipo ritual.

Cuna de plata de Sijena, detalles y dimensiones

Aspectos Legales y Culturales de la "Cunita"

La polémica está servida. La cunita está catalogada como patrimonio cultural catalán desde 1994, por lo que Cataluña puede ejercer el derecho sobre ella. Si alguien la compra, incluido Aragón, la Generalitat puede negarse a dejar que abandone territorio catalán. Además, desde la consejería de Cultura aseguran que no se ha notificado que se pone a la venta, tal y como prescribe la ley de patrimonio. Por eso, los servicios jurídicos de la Generalitat lo están estudiando.

Lo mismo aseguran desde el gobierno de Aragón, tras conocer su existencia y su venta. “Se está estudiando cómo ha llegado esta pieza a la subasta, la legalidad de su venta y la posibilidad de pujar para comprarla, pero, por ahora, no se ha tomado ninguna medida”, explican.

La cuna es una de las piezas que la priora Angelita Opi entregó el 10 de abril de 1972 en el MNAC, tal y como recoge un documento de convenio de depósito indefinido firmado por Joan Ainaud de Lasarte, director de los museos de Arte de Barcelona, y ella misma, en el que se especifica que “podrá retirarlos en todo o en parte mediante aviso verbal”. Y así lo solicitó en diciembre de 1992. Alegando valor sentimental, las monjas pidieron que se les devolviera 23 piezas, una de las cuales es la ya famosa cuna. El museo se las entregó en marzo de 1993 y la Generalitat las catalogó en enero de 1994, según un documento de la consejería de Cultura.

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