La lactancia materna es una de las mejores formas de alimentar a nuestros hijos e hijas en sus primeros meses de vida, ofreciendo muchos beneficios para el bebé y la madre. Sin embargo, es habitual que surjan dudas en torno a ella: ¿cuánto tiempo es recomendable mantenerla? Y sobre todo, ¿con qué frecuencia y qué duración deben tener las tomas?
Recomendaciones Generales sobre la Duración de la Lactancia
La duración óptima de la lactancia materna depende de diversas recomendaciones y consideraciones.
Lactancia Materna Exclusiva: Los Primeros Seis Meses
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomiendan que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Esto significa no darles ningún otro tipo de alimento o bebida, ni siquiera agua, a no ser que esté médicamente indicado. Durante los primeros seis meses, la leche materna es esencial para el crecimiento y desarrollo del bebé, proporcionando todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables, así como protección contra enfermedades y alergias.

Lactancia Complementaria: Hasta los Dos Años o Más
Después de los seis meses, se recomienda continuar la lactancia materna mientras se introducen los alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más. En este período, el bebé necesita nutrientes adicionales como hierro y zinc, que la leche materna por sí sola no puede proporcionar completamente. La leche materna debe seguir siendo la fuente principal de nutrición, y las comidas ricas en proteínas, zinc y hierro se deben añadir a la alimentación del bebé cuando tenga unos seis meses.

La Lactancia Prolongada: Más Allá del Primer Año
Cuando se da el pecho a un bebé durante más de un año, se considera lactancia prolongada. Aunque el término "lactancia prolongada" parece indicar algo fuera de lo habitual, amamantar durante más de un año es biológicamente normal. De hecho, en muchas culturas, mucha gente lo hace durante dos o tres años, e incluso durante más tiempo. Los expertos no han establecido un límite superior a la duración de la lactancia materna. Estudios sugieren ventajas en el desarrollo emocional y psicológico, fortaleciendo el vínculo madre-hijo y proporcionando seguridad y confort al niño.
La Decisión Personal
La duración de la lactancia es una decisión personal que cada madre debe tomar, teniendo en cuenta factores como su disponibilidad para amamantar (por ejemplo, por su situación laboral), la salud del bebé y su capacidad para digerir alimentos complementarios. Cada familia elige lo que sea más beneficioso para su situación.
Estableciendo la Frecuencia de las Tomas
Establecer una periodicidad adecuada es esencial para asegurar el éxito de la lactancia y que el bebé esté adecuadamente alimentado.
Lactancia a Demanda
Los pediatras y especialistas recomiendan alimentar a demanda, lo que quiere decir que siempre que el bebé lo pida, cuando tenga hambre. Para ello, es importante detectar las señales que nos indiquen que necesita alimentarse, como chupeteo, cabeceo, sacar la lengua o llevarse las manos a la boca. No es recomendable establecer un horario o no darle el pecho porque "no le toca". El horario lo marca el bebé, y el llanto es un signo tardío de hambre, por lo que no será fácil que se agarre al pecho hasta que se haya tranquilizado.
Si el bebé está durmiendo, no hay que despertarlo, sino ofrecerle el pecho inmediatamente después de despertarse. Ningún bebé debe pasar más de cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche, especialmente los recién nacidos.
Frecuencia Según la Edad del Bebé
- Recién nacidos: Durante el primer mes de vida, los recién nacidos deben alimentarse entre ocho y 12 veces al día, es decir, cada una a tres horas. Es normal que coman muy continuo porque la leche materna se digiere fácilmente y todavía les cuesta succionar, por lo que demandarán alimento muy seguido. Los recién nacidos presentan un periodo de "somnolencia" conocido como período de letargo, pudiendo durar hasta diez horas o más. Durante este período se debe respetar si el bebé no quiere amamantar, aunque el pecho se debe ofrecer con frecuencia (cada tres horas aproximadamente).
- De uno a tres meses: Durante esta etapa, se espera que la madre amamante a su bebé cada dos a cuatro horas. Conforme el bebé crece, desarrolla más la habilidad y es capaz de comer más cantidad en cada toma, por lo que las tomas se irán espaciando.
- De cuatro a seis meses: Cuando el bebé tiene entre cuatro y seis meses, empieza a prestar más atención al mundo que le rodea y puede distraerse más fácilmente mientras se alimenta. Durante algunas etapas, puede necesitar un lugar sin distracciones para que tome la cantidad total de leche.
- A partir de los seis meses: A medida que el bebé crece y empieza a comer alimentos sólidos, su forma de comer cambia. Si parece que amamanta menos, se recomienda darle el pecho antes de los sólidos para continuar con la lactancia, ya que la leche materna sigue siendo su principal fuente de nutrición.
- Más de 12 meses: Después de este tiempo, los patrones de lactancia varían muchísimo. Algunos bebés amamantan sobre todo antes y después de dormir, mientras que otros siguen haciéndolo frecuentemente. Se debe seguir pendiente de las señales del bebé para saber cuánta leche materna necesita.
Lactancia materna | Clínica Alemana
Tomas Agrupadas y Tomas de Consuelo
A veces, el bebé quiere comer fuera de su horario normal, lo que puede pasar por dos razones:
- Tomas agrupadas (o en racimo): Ocurren cuando el bebé quiere amamantar con más frecuencia de lo normal, normalmente cuando es un recién nacido o cuando tiene un estirón. Aunque puede que los padres se preocupen o se frustren, es algo normal y solo dura un par de días.
- Tomas de consuelo: También son normales fuera de las horas habituales a las que el bebé amamanta, proporcionando seguridad y apego.
Control de Intervalos entre Tomas
Es bueno llevar un registro del tiempo que pasa entre cada toma, contando los intervalos desde el momento en que el bebé empieza a mamar hasta el inicio de la próxima toma. Llevar un control no solo ayuda a entender mejor cuándo tiene hambre su bebé, sino que también asegura que no pase demasiado tiempo sin alimentarle.
Duración de las Tomas
La duración de cada toma varía mucho de un bebé a otro, pero es importante asegurarse de que el hijo o hija no se quede con hambre y se esté alimentando lo suficiente para crecer adecuadamente.
- Recién nacidos: Cuando son muy pequeños, las tomas pueden durar entre 20 y 45 minutos, ya que todavía maman de forma muy lenta y les cuesta succionar. Los recién nacidos normalmente tardan más en comer porque tienen que aprender a amamantar y puede que no sean tan eficientes.
- Bebés mayores de seis meses: Puede esperar que se necesiten entre diez y 20 minutos. Con el tiempo, los bebés desarrollan la habilidad y son capaces de alimentarse de forma más rápida.
Hay que tener paciencia y acompañar al bebé en este aprendizaje para asegurarse de que se alimenta correctamente. A veces también se despistan, están adormilados o se toman descansos para coger fuerzas, por lo que no siempre que están en el pecho quiere decir que estén comiendo. Lo importante es asegurarse de que obtiene suficiente alimento; será el pediatra, en los controles rutinarios, el que determine si está alimentándose y creciendo correctamente.
Para garantizar que el bebé reciba leche suficiente, es importante adaptarse al tiempo que necesite en el pecho y ofrecerle ambos pechos, asegurándose de que termine de mamar de un pecho antes de ofrecerle el otro. La leche cambia su composición durante la toma: al principio contiene más agua y azúcar, satisfaciendo la sed, y después aumenta su contenido en grasa, aportando más calorías que sacian a la criatura.
Técnica y Posturas de Lactancia
La mayoría de los problemas de lactancia se deben a problemas en la técnica, bien por una posición inadecuada, un agarre no correcto o una combinación de ambos. Una buena técnica evita complicaciones, vacía correctamente el pecho y permite una producción de leche adecuada.
El Agarre Correcto
Para conseguir un buen agarre, todo el cuerpo del bebé debe estar enfrentado a la madre, con la cabeza bien alineada al pecho. Los signos de un buen agarre incluyen:
- El mentón del bebé toca el pecho.
- La boca está bien abierta.
- El labio inferior está hacia fuera (evertido).
- Las mejillas están redondas o aplanadas (no hundidas) cuando succiona.
- Se ve más areola por encima de la boca que por debajo.
Si el bebé está bien agarrado, la lactancia no debe doler. El dolor es un signo que, en la mayoría de los casos, indica un agarre o una postura incorrecta. No es aconsejable que la madre separe la nariz del bebé del pecho ni que haga maniobras de "pinza" con el pecho, a menos que sean pechos de gran tamaño y obstruyan la nariz del bebé. Es esencial que el recién nacido esté muy pegado al pecho materno.
Posturas para Amamantar
No existe una única posición adecuada para amamantar; lo importante es que la madre esté cómoda, que el agarre sea adecuado y que el bebé esté enfrentado y pegado al cuerpo de la madre.
- Posición de Crianza Biológica: La madre se colocará recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en estrecho contacto piel con piel. Esta postura permite al bebé liberar su peso y desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda. Es especialmente adecuada durante los primeros días y cuando existan problemas de agarre.
- Posición Sentada: Se debe colocar al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre puede sujetarlo con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo, y dirigir el pecho hacia la boca del bebé. Es la posición más utilizada pasados los primeros días, cuando la madre tiene más movilidad.
- Posición Acostada: La madre se sitúa acostada de lado, con la cabeza ligeramente elevada, con el bebé también de lado, acostado sobre la cama, con su cuerpo enfrentado y pegado al de la madre.

Alternancia de Pechos
Alterne entre ambos pechos y procure que su bebé mame aproximadamente la misma cantidad de tiempo de cada uno de ellos cada día. Esto ayuda a mantener la producción de leche en ambos pechos y previene la dolorosa congestión mamaria. Puede cambiar de pecho a media toma e ir alternando qué pecho ofrece primero en tomas consecutivas. Llevar un registro del seno del que el bebé empieza a comer para asegurarse de que se estimulan y se vacían los dos senos de la misma manera.
Eructos del Bebé
Si se ofrecen ambos pechos en cada toma, se puede intentar hacer eructar al bebé cuando se cambia de pecho y también al final de la toma. A menudo, el mismo movimiento de cambiar al bebé de pecho puede hacerlo eructar. Si el bebé regurgita mucho, es recomendable hacerlo eructar más a menudo.
Extracción y Almacenamiento de Leche Materna
Para no interrumpir la lactancia al incorporarse al trabajo o en situaciones en las que se tenga que dejar al bebé, puede ser útil conservar y almacenar la leche materna. Toda la leche que se extraiga puede ser de utilidad cuando no se pueda dar de mamar al bebé.
Métodos de Extracción
La propia madre puede extraerse la leche o el calostro mediante diferentes técnicas: manual o con extractor eléctrico. Si se hace de forma combinada, el vaciamiento de la mama mejora y, en consecuencia, aumenta la producción de leche. Se recomienda iniciar la extracción manual unas ocho o diez veces al día durante los tres primeros días y posteriormente un mínimo de ocho veces al día con extractor eléctrico.
Antes de la extracción manual, se debe realizar un masaje manual suave y circular en toda la superficie del pecho, sin que sea doloroso. Después del masaje, la madre debe colocar la mano en forma de "C" a unos tres cm de la base del pezón, haciendo presión hacia las costillas y comprimiendo el pecho con los dedos sin deslizar, quedando el pulgar por encima de la areola y el resto de dedos por debajo. Para recoger el calostro o la leche se puede utilizar una jeringa, cuchara o vaso.
Lactancia materna | Clínica Alemana
Almacenamiento y Conservación
Es importante un correcto almacenamiento y conservación de la leche/calostro extraído. Siempre se utilizará leche fresca preferentemente para el recién nacido. Antes de administrarla, se comprobará la temperatura.
- A temperatura ambiente: La leche madura se conserva entre 6 y 10 horas en perfectas condiciones. El calostro, incluso, un poco más.
- Refrigerada: Una vez descongelada, puede mantenerse 24 horas refrigerada en el frigorífico, siempre y cuando no haya sido calentada.
- Descongelada en agua caliente: Se puede usar en las próximas cuatro horas.
Pasados los dos primeros meses, el bebé no rechazará el pecho aunque se utilice de manera ocasional un biberón con leche materna. También se puede utilizar un cuentagotas, una jeringa, una cucharilla o, mejor, un vasito.
Retos y Decisiones sobre el Destete
Amamantar no es una experiencia parecida en todas las madres; puede ser algo bello, frustrante, fácil, estresante y mucho más. El destete puede empezar en cualquier momento y se debe hacer lentamente, pudiendo pasar un mes o más hasta que el bebé deje de amamantar completamente.
Razones para el Destete
Muchas madres deciden dejar de dar el pecho antes del tiempo recomendado por diversas razones, todas ellas válidas:
- Motivos médicos: Problemas de salud de la madre o el bebé, o tratamientos incompatibles con la lactancia.
- Dificultad en el agarre o dolor: Problemas que impiden una lactancia cómoda y efectiva.
- Producción insuficiente de leche: Aunque a veces se puede aumentar con apoyo, puede ser una razón.
- Salud mental y agotamiento: La lactancia puede ser agotadora física y mentalmente.
- Preferencia del bebé por la botella: Algunos bebés se enganchan más fácilmente a la tetina de la botella.
- Tiempo: La lactancia puede ser una gran inversión de tiempo inicial, y encajarla en el horario puede ser difícil para algunas familias.
- Medicamentos: Algunos medicamentos pueden pasar a través de la leche materna y afectar al bebé.
- Trabajo: La reincorporación laboral puede dificultar la extracción de leche.
- Opción personal: Es una decisión válida de la madre.
Tipos de Destete
- Destete a iniciativa del bebé: Ocurre cuando el bebé está preparado, normalmente cuando empieza a explorar la comida sólida. Se sigue ofreciendo el pecho a las horas habituales además de los sólidos, y el bebé irá saltándose tomas a medida que se sienta más lleno con los alimentos.
- Destete a iniciativa de la madre: La madre empieza a dejar de amamantar a su bebé o hijo antes de que esté preparado.
- Destete gradual: Es un método lento y natural que respeta el ritmo del bebé y la madre. Se recomienda para darle tiempo a ambos a ajustarse.
- Destete rápido: Necesario por razones médicas. Puede ocasionar molestias físicas y emocionales tanto para la madre como para el bebé.
Manejo Emocional y Físico del Destete
El destete puede ser un proceso duro emocionalmente tanto para la madre como para el bebé. Para el niño, amamantar es un acto de apego afectivo y donde encuentra consuelo. Para las madres, detener este proceso puede generar culpa y cambios hormonales. Recurrir a una persona de apoyo o a un profesional de la salud mental puede ser útil.
Físicamente, al principio del destete, puede que los senos se sientan llenos y causen dolor. Para aliviarlo, se pueden tomar analgésicos de venta libre, sacarse la leche lo justo para no vaciar completamente los senos y llevar brasieres de lactancia. Los senos volverán a su tamaño anterior al embarazo.
Mantenimiento del Vínculo durante el Destete
Mientras se deja de dar el pecho, es importante crear otras maneras de mantener el vínculo con el bebé o niño. Se puede, por ejemplo, jugar más tiempo con el hijo, buscar nuevas experiencias que puedan hacer juntos o acurrucarse con él en los momentos en los que lo estaría amamantando. Este nuevo cambio puede traer mucha felicidad, dando tiempo a ambos para explorar cosas nuevas.

Beneficios de la Lactancia Materna
La lactancia materna tiene una superioridad sobre cualquier otro alimento para la nutrición y desarrollo del bebé, demostrada en numerosos estudios científicos.
Beneficios para el Bebé
- Nutrición óptima: Proporciona la variedad perfecta de nutrientes esenciales para su crecimiento y desarrollo, adaptándose a sus necesidades y cambiando a lo largo de la lactancia, el día e incluso la toma.
- Protección contra enfermedades: La leche materna contiene anticuerpos y células vivas que fortalecen el sistema inmunológico del bebé, protegiéndolo contra infecciones gastrointestinales, respiratorias, urinarias, otitis, gripes y resfriados, candidiasis y algunos tipos de cáncer infantil (leucemia, linfoma de Hodgkin).
- Reducción de riesgos: Disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL) y la mortalidad en el primer año de vida, así como de diabetes, obesidad, asma, problemas oculares y dentales.
- Desarrollo psicológico y emocional: Fortalece el vínculo emocional seguro a través del contacto piel con piel, el intercambio de miradas y el tiempo compartido. Este vínculo es crucial para el desarrollo de la confianza y la autonomía, resultando en niños más equilibrados psicológicamente con menores niveles de ansiedad, hiperactividad y depresión, y una mejora en la salud mental en la adolescencia. Se ha asociado con un impacto positivo en el coeficiente intelectual (CI).
Beneficios para la Madre
- Reducción de riesgos de cáncer: Disminuye el riesgo de cáncer de mama, ovario y útero.
- Recuperación postparto: Ayuda a la contracción uterina postparto, reduciendo el riesgo de hemorragia y ayudando a la madre a recuperar el peso y la figura previos al embarazo más deprisa.
- Salud cardiovascular: Conlleva beneficios cardiovasculares, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.
- Salud ósea: Disminuye el riesgo de fractura de columna y cadera en la edad postmenopáusica.
- Bienestar emocional: Fomenta un vínculo emocional especial con el bebé y se ha asociado con menores riesgos de ansiedad y depresión.
Beneficios para el Medio Ambiente
La madre que amamanta protege el medio ambiente al disminuir el consumo de electricidad y agua, así como la generación de diversos contaminantes ambientales que se producen durante la fabricación, el transporte y la distribución de los sucedáneos de la leche materna y de los utensilios utilizados para su administración.
Apoyo y Orientación
En resumen, hasta cuándo dar el pecho es una pregunta que varía según las necesidades individuales de cada madre y bebé. La lactancia puede presentar varios retos para las madres, por lo que si necesitas orientación adicional o si surgen dificultades o dudas, es importante acudir al centro sanitario más próximo, consultar con el pediatra o la matrona y ponerse en contacto con un grupo de apoyo a la lactancia. El biberón de apoyo y los suplementos no sirven para solucionar los problemas y pueden poner en riesgo la lactancia; solo deben ofrecerse en aquellas raras ocasiones en que haya una indicación médica.