Un resfriado común es una infección viral que afecta la nariz y la garganta del bebé. La congestión y el goteo nasales son, por lo general, los principales signos de esta afección. Los bebés son especialmente susceptibles al resfriado común, en parte porque suelen estar rodeados de niños mayores y, además, aún no han desarrollado inmunidad a muchas infecciones comunes.
Durante el primer año de vida, la mayoría de los bebés sufren entre seis y ocho resfriados. Este número puede aumentar si asisten a guarderías, debido a la facilidad de transmisión de los virus.
¿Cuánto dura un resfriado en un recién nacido o bebé?
El periodo de incubación de un resfriado es de uno a cinco días. Generalmente, un resfriado sin complicaciones en un bebé suele resolverse en un plazo de 7 a 10 días. Sin embargo, algunos síntomas como la tos o la congestión nasal pueden extenderse hasta dos semanas. La duración total del resfriado puede oscilar entre 7 y 15 días.
Afortunadamente, la mayoría de los resfriados en bebés desaparecen por sí solos y no suelen tener consecuencias mayores.

Síntomas del resfriado común en bebés
Los primeros signos de un resfriado pueden aparecer de forma gradual y son similares a los de un adulto. Inicialmente, notarás que tu bebé tiene la nariz congestionada o que empieza a tener un goteo nasal. En los primeros días, la secreción nasal será de color claro o transparente, pero más tarde es probable que se espese y cambie de color a amarillo o verdoso.
Un poco más tarde, pueden presentarse otros síntomas:
- Estornudos
- Tos seca irritativa, que puede volverse más productiva
- Irritabilidad y dificultad para dormir
- Fiebre moderada (hasta 38°C) o febrícula, especialmente en niños de entre tres meses y tres años. En ocasiones, puede que la fiebre no se presente.
- Dificultades con la lactancia materna o para tomar el biberón debido a la obstrucción nasal.
- Sensación de malestar general y cansancio.
- En algunos casos, afonía o irritación de los ojos.
- Síntomas digestivos acompañantes como diarrea, vómitos ocasionales y falta de apetito.
La tos, sobre todo por la noche, y la secreción nasal que se vuelve más espesa, pueden continuar varios días más incluso después de que las sensaciones más molestas mejoren en unos 3 días o al cabo de una semana.
Causas y transmisión del resfriado
El resfriado común es una infección del tracto respiratorio superior causada por uno de más de 200 virus, siendo los rinovirus los más comunes. Un virus del resfriado entra en el cuerpo de tu bebé a través de la boca, los ojos o la nariz.
Una vez que el bebé se ha infectado con un virus específico, generalmente desarrollará inmunidad a ese virus. Sin embargo, dado que existen tantos tipos de virus que causan resfriados, un bebé puede tener varios resfriados al año y muchos a lo largo de su vida. A medida que el niño experimenta más resfriados, su inmunidad contra diferentes tipos de virus aumenta, y la frecuencia de los resfriados tiende a disminuir.
Mecanismos de contagio
Los virus del resfriado se transmiten con gran facilidad de las siguientes maneras:
- Aire: Cuando una persona enferma tose, estornuda o habla, puede propagar el virus directamente a través de pequeñas gotas en el aire.
- Contacto directo: Alguien con un resfriado puede transmitir el virus si toca la mano del bebé, y este puede infectarse al tocarse los ojos, la nariz o la boca.
- Superficies contaminadas: Algunos virus pueden sobrevivir en superficies durante dos horas o más. Si el bebé toca un objeto contaminado y luego se lleva la mano a la boca o la nariz, puede infectarse.
Factores de riesgo
Algunos factores aumentan el riesgo de que los bebés contraigan un resfriado común:
- Sistemas inmunitarios inmaduros: Los bebés están naturalmente en riesgo porque aún no han estado expuestos o no han desarrollado resistencia a la mayoría de los virus que causan los resfriados. El sistema inmune de un bebé no está completamente activo al nacer y tarda aproximadamente un año en madurar completamente.
- Contacto con otros niños: La convivencia con otros niños, especialmente en guarderías, donde no siempre se lavan las manos o se cubren la boca al toser y estornudar, aumenta significativamente el riesgo.
- Exposición a cualquier persona enferma: El riesgo de resfriarse aumenta al exponerse a cualquier persona que tenga un resfriado.
- Época del año: Aunque el resfriado no es una enfermedad estacional en sí misma, es más frecuente en los meses más fríos (otoño e invierno). Esto no se debe al frío directamente, sino a que la combinación de frío y baja humedad favorece la sequedad de las fosas nasales, haciéndolas más susceptibles al virus. Además, en estas épocas, los niños pasan más tiempo en espacios cerrados, facilitando el contagio.
Es importante destacar que la leche materna contiene anticuerpos que no se encuentran en la leche de fórmula, proporcionando una protección adicional contra posibles infecciones en los recién nacidos.

¿Cuándo consultar al médico?
Aunque la mayoría de los resfriados son una molestia y se resuelven sin complicaciones, es fundamental tomar en serio los signos y síntomas de tu bebé, ya que su sistema inmunitario aún está madurando. Se debe consultar al médico en los siguientes casos:
- Si tu bebé tiene menos de 3 meses, llama al médico al comienzo de la enfermedad, incluso si los síntomas parecen leves. Para bebés de 1 mes o menos, se debe procurar atención médica de inmediato.
- Si los síntomas no mejoran o empeoran después de unos días.
- Si el bebé tiene fiebre:
- Si es menor de 3 meses, cualquier fiebre a partir de 38ºC requiere consulta médica inmediata.
- Si es mayor de 3 meses y la temperatura supera los 38°C por más de un día.
- Si la fiebre y los síntomas del resfriado reaparecen después de haber desaparecido.
- Signos de deshidratación:
- No hay lágrimas cuando el niño llora.
- Sus pañales no están mojados o no ha orinado durante las últimas 8 horas.
- Dificultad respiratoria: Si el bebé respira hundiendo las costillas y levantando el abdomen, es un claro signo de dificultad respiratoria y requiere atención médica urgente. También si respira de forma rápida (más de 40 veces por minuto) y trabajosa.
- Si el bebé no parece estar alerta o más cómodo cuando le baja la fiebre.
- Si el bebé está irritable en exceso o se toca frecuentemente el oído (puede ser señal de otitis).
- Si el bebé presenta sibilancias (silbidos al respirar).
Posibles complicaciones del resfriado
Debido a su sistema inmune poco desarrollado, un resfriado común puede complicarse en bebés. Las complicaciones más comunes incluyen:
- Infección aguda del oído (otitis media): Ocurre cuando bacterias o virus entran en el espacio detrás del tímpano.
- Sibilancias: Un resfriado puede desencadenar sibilancias, incluso si el bebé no tiene asma, o empeorarla si ya la tiene.
- Sinusitis aguda: Una infección de los senos paranasales, poco frecuente en bebés pequeños pero posible si el resfriado no se resuelve.
- Otras infecciones respiratorias: Un resfriado común puede provocar otras infecciones más graves como neumonía, bronquiolitis y laringitis.
Tratamiento y alivio de los síntomas
No existe un tratamiento específico que cure el resfriado común, ya que se trata de una infección viral que debe seguir su curso. El manejo se centra en el alivio de los síntomas para que el bebé se sienta más cómodo. Es crucial no administrar medicamentos sin receta a bebés y niños pequeños sin antes consultar al pediatra, ya que algunos fármacos (como antitusivos, descongestionantes o antihistamínicos en niños menores de dos años) pueden tener efectos adversos graves.
Nunca deben usarse antibióticos para tratar resfriados, ya que estos combaten bacterias, no virus, y su uso innecesario puede generar resistencia.
Medidas recomendadas para el alivio sintomático
- Asegurar una buena hidratación: Ofrece el pecho o el biberón con frecuencia. Esto proporciona los nutrientes necesarios y ayuda a aflojar la mucosidad.
- Lavados nasales: Aplica suero fisiológico o solución salina en cada fosa nasal. Se recomiendan especialmente antes de las tomas y antes de acostar al bebé para facilitar la alimentación y el descanso. Puedes usar ampollas de suero fisiológico o perillas de goma para aspirar los mocos.
- Regular la temperatura y humedad del ambiente: Mantén una temperatura agradable en la habitación y ventila diariamente. Un humidificador de vapor frío o caliente puede ayudar a mantener la humedad adecuada, diluir las mucosidades y mejorar la respiración. Coloca el humidificador cerca del bebé, pero fuera de su alcance.
- Proteger el entorno de irritantes: Evita el humo de tabaco y otros irritantes en el ambiente del bebé.
- Posición elevada para dormir: Eleva la cabecera de la cuna para que el bebé esté semi-incorporado, lo que puede ayudar a reducir la congestión.
- Control de la temperatura: Si el bebé presenta fiebre, vigila su temperatura. Para bebés de tres meses o menos, se recomienda medir la temperatura rectal con un termómetro digital. Consulta al pediatra sobre el uso de paracetamol o ibuprofeno para la fiebre, siempre bajo su indicación, especialmente en bebés muy pequeños.
Lavado nasal para bebés y niños: guía rápida por una pediatra
Prevención del resfriado común en bebés
No existe vacuna para el resfriado común, por lo que la mejor defensa es tomar precauciones con sentido común y mantener una buena higiene.
- Evitar el contacto con personas enfermas: Mantén a tu bebé alejado de cualquier persona que esté enferma. Si tienes un recién nacido, no permitas visitas de personas con síntomas. Evita el transporte público y lugares concurridos con recién nacidos, si es posible.
- Lavado frecuente de manos: Lávate las manos muy bien y con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente antes de alimentar o tocar a tu bebé. Si no dispones de agua ni jabón, usa un desinfectante de manos a base de alcohol (mínimo 60% de alcohol). Enseña a los niños mayores la importancia del lavado de manos.
- Higiene respiratoria: Enseña a todos en casa a toser o estornudar en un pañuelo desechable y a tirarlo inmediatamente, lavándose las manos después. Si no hay un pañuelo, toser o estornudar en la parte interna del codo.
- Evitar tocarse la cara: Evita tocarte los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
- Limpieza de superficies: Limpia los juguetes y chupetes del bebé con frecuencia, así como las superficies que se tocan a menudo, especialmente si alguien en casa está resfriado.
Medidas preventivas simples pueden ayudar significativamente a mantener alejado el resfriado común y reducir las posibilidades de complicaciones.
Resfriado vs. Gripe: ¿Son lo mismo?
Confundir el resfriado y la gripe es común, pero son enfermedades distintas con algunas diferencias clave:
| Característica | Resfriado Común | Gripe (Influenza) |
|---|---|---|
| Virus causante | Principalmente rinovirus (más de 200 tipos) | Virus de la influenza |
| Frecuencia anual | Varias veces (6-10 en el primer año) | Usualmente una vez |
| Intensidad de síntomas | Generalmente leves, aparición gradual | Más intensos, aparición súbita |
| Fiebre | Baja o ausente (menor de 38°C) | Alta y persistente (aproximadamente 3 días, a menudo >38°C) |
| Dolores musculares | Raros o leves | Moderados a intensos |
| Fatiga | Ligera | Pronunciada |
| Síntomas adicionales | Estornudos frecuentes | Puede causar complicaciones graves en bebés |
| Duración | Más corta (7-10 días, hasta 2 semanas) | Hasta dos semanas o más |
Es fundamental diferenciar estas dos afecciones, ya que la gripe en bebés puede tener un riesgo mayor de complicaciones graves.