Son muchas las dudas que surgen alrededor de las tradiciones que tienen que ver con nuestro legendario sorteo extraordinario por excelencia, la Lotería de Navidad. Uno de los puntos que más curiosidad genera es si los conocidos como “niños de San Ildefonso” reciben una compensación económica por su importante participación. Estos pequeños apasionados se dedican en cuerpo y alma a que todo salga bien el día del sorteo, y la mayoría de ellos trabajan duro durante varios años para tener su momento de gloria.
Origen e Historia del Colegio de San Ildefonso y su Vínculo con la Lotería
La tradición de que los niños de San Ildefonso canten los números de la lotería se remonta varios siglos. El centro de San Ildefonso era, en su origen en el siglo XV, un centro de acogida que ofrecía formación a niños huérfanos, abandonados o sin recursos. Fue el 9 de marzo de 1771 cuando un estudiante del colegio San Ildefonso, llamado Diego López, fue el primero en entonar los números de un sorteo de lotería, aunque fuera un sorteo "normal" y anterior al nacimiento de la Lotería de Navidad en 1812.
Una de las formaciones que se impartían en el centro era en solfeo, lo que podría explicar por qué los niños cantan los números en lugar de limitarse a declamarlos. La razón de que fueran los niños de este colegio y no de otro se debe a que, por aquel entonces, el centro debía realizar una serie de labores en favor de la comunidad para poder recibir una ayuda estatal económica. Desde entonces, la figura de los niños de San Ildefonso no solo se ha convertido en un símbolo de esperanza y alegría para los participantes, sino también en una fuente de apoyo económico y educativo para esta histórica institución.

El Colegio de San Ildefonso en la Actualidad
En la actualidad, el Colegio de San Ildefonso ya no es un centro de acogida exclusivo, sino un colegio público abierto a toda la ciudadanía, funcionando como residencia-internado y centro educativo. Bajo la gestión del Ayuntamiento de Madrid, acoge a alrededor de 60 menores durante el curso escolar, proporcionando educación, alojamiento y atención integral. Se trata de una ayuda que la Comunidad de Madrid ofrece a niños que se encuentran en situaciones socioeconómicas graves o necesitan apoyo educativo. Este modelo permite a los niños y niñas desarrollar habilidades académicas y personales en un entorno seguro y enriquecedor.
Es importante destacar que no todos los niños de San Ildefonso son extranjeros. El aumento de niños de ascendencia de otros países cantando la Lotería de Navidad es una consecuencia natural de la realidad social del colegio, que es un centro público localizado en el centro de Madrid al que asisten muchos hijos de inmigrantes.
Proceso de Selección y Preparación de los Cantores
La participación de los alumnos en el sorteo de la Lotería de Navidad es voluntaria. Para que puedan cantar el 22 de diciembre, los interesados deben apuntarse a la extraescolar de Lotería, una actividad única que ofrece el colegio de San Ildefonso en exclusiva en España.
Los niños y niñas que participan deben tener entre 9 y 14 años (aunque se menciona que la selección puede empezar desde los ocho años). La selección de los niños cantores es un proceso riguroso que tiene en cuenta varios criterios:
- Buena dicción y pronunciación clara.
- Capacidad para vocalizar los números con precisión y proyectar la voz.
- Buen timbre de voz y volumen.
- Seguridad escénica ante el público y las cámaras.
- Capacidad para mantener el ritmo y la coordinación, ya que actúan por parejas (uno canta los números y otro los premios).
Los ensayos suelen comenzar en octubre, unos dos meses antes del gran sorteo del 22 de diciembre, y se intensifican conforme se acerca la fecha. Durante semanas, los niños ensayan en un ambiente que combina disciplina y entusiasmo, preparándose para el protocolo de coger las bolas, leerlas, e insertarlas en el alambre. Esta preparación no solo asegura que el sorteo se desarrolle de manera impecable, sino que también fomenta habilidades como el trabajo en equipo, la disciplina y la confianza en sí mismos. Las niñas comenzaron a participar en el sorteo de la Lotería Nacional en 1984, rompiendo una tradición que hasta entonces era exclusivamente masculina.
Los niños de San Ildefonso ultiman los ensayos para el Sorteo de la Lotería
¿Reciben Compensación Económica Directa los Niños?
La respuesta a la pregunta central es clara: los niños de San Ildefonso no cobran por cantar la lotería. Su participación es una tradición altruista y no perciben un salario, sueldo ni comisión alguna por su labor.
Al ser menores de edad (entre 9 y 14 años), legalmente no pueden percibir un salario. Su participación en el sorteo se encuadra en una actividad extraescolar, no en un trabajo. Los niños que participan lo hacen principalmente por el privilegio de tener la oportunidad de cantar el Gordo o alguno de los grandes premios, viviendo una experiencia única que fomenta su desarrollo personal y les otorga una plataforma para destacar.
Por otro lado, siempre hay ganadores que, por iniciativa propia, se sienten en la obligación de recompensar y compartir parte de su premio con los niños que han cantado su número, aunque esto no es una retribución formal ni esperada.
El Beneficio para el Colegio de San Ildefonso
Quien sí recibe una compensación económica es el propio Colegio de San Ildefonso como institución. Cada año, el colegio y la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) renuevan su convenio de colaboración, que establece una aportación económica significativa al colegio por su participación en el sorteo.
Según fuentes recientes, esta cifra asciende a 350.000 euros anuales. Este aporte económico tiene un objetivo claro: mejorar las condiciones educativas y sociales de los estudiantes. Los fondos se utilizan para otorgar becas y ayudas económicas que facilitan la continuidad educativa de los alumnos, muchos de los cuales provienen de familias en situaciones de vulnerabilidad. Además, esta aportación permite la mejora de infraestructuras y la adquisición de recursos que garantizan un entorno escolar óptimo.
La Controversia: ¿Trabajo o Tradición Altruista?
Existe un debate en torno a la naturaleza de la participación de los niños de San Ildefonso. Como señala Sonia Canay Pazos, aunque los niños de 13 años no pueden trabajar legalmente, su rol en el sorteo implica una gran responsabilidad y un proceso de preparación considerable. Se argumenta que, a pesar de no recibir una remuneración directa, la actividad conlleva horas de preparación, una formación específica y se organiza por una entidad que recauda una cantidad importante de dinero. Todo el mundo que participa en el evento, salvo los niños, cobra por el tiempo que le dedica.
Sin embargo, la tradición es un argumento potente. La participación de los niños se ve como una experiencia única, y existe un acuerdo tácito por el que no se les considera trabajadores, sino "tiernos y orgullosos infantes" que mantienen viva una costumbre centenaria. Esta relación permite que el colegio mantenga su legado histórico mientras se adapta a las necesidades contemporáneas, y la Lotería de Navidad se presenta como una herramienta poderosa para sostener la misión educativa de la institución.

Sorteo Especial Niños de San Ildefonso
Es importante distinguir la participación de los niños en el Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad de otro evento: el Sorteo Especial Niños de San Ildefonso. Este es un sorteo diferente de la Lotería Nacional que se celebra en enero y está dedicado a la institución, pero no es el mismo evento donde los niños cantan en directo.
Este sorteo extraordinario se celebra el 17 de enero, un año más en el tercer sábado de enero. Destaca por la cuantía de sus premios y tiene la categoría de "Extraordinario". Aunque lleva su nombre, es un evento distinto a la icónica retransmisión del 22 de diciembre.
En resumen, la participación de los niños de San Ildefonso en el sorteo de la Lotería de Navidad es una tradición arraigada, no un empleo remunerado para los menores, pero sí una fuente vital de financiación para el histórico colegio al que pertenecen, permitiéndole continuar con su labor educativa y social.