Conexión del Cordón Umbilical con la Placenta y la Madre

Durante el embarazo, la placenta y el cordón umbilical son estructuras vitales que establecen la conexión entre el feto en desarrollo y la madre, proporcionando oxígeno, nutrientes y eliminando desechos. Su correcto desarrollo y funcionamiento son fundamentales para un embarazo saludable.

Formación y desarrollo de la placenta

La placenta es un órgano que se forma en el vientre o útero durante un embarazo, desempeñando una función fundamental. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo. Cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se distinguen dos capas claras: el trofoblasto, que dará lugar a la placenta y al cordón umbilical, y la masa celular interna, de la que derivarán todos los tejidos que formarán el embrión.

Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se diferenciarán durante la segunda semana de embarazo en dos capas: una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto. Para la implantación, el sincitiotrofoblasto digiere el endometrio mediante enzimas proteolíticas, rompiendo los vasos sanguíneos y produciendo una rápida invasión.

Esquema de las capas embrionarias durante la implantación

Formación del corion y la placenta

Una vez completada la implantación embrionaria, los vasos sanguíneos de la madre quedarán totalmente conectados con el sincitiotrofoblasto. Esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura, junto con la pared mucosa del útero, formará la placenta. De este modo, se establecerá una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas que se ramifican.

La placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm. El peso de la placenta suele oscilar en torno a los 500 gramos, aunque este peso no contempla las membranas ni el cordón. Además, en la placenta se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.

Infografía detallada de la estructura de la placenta con sus capas y vasos

Funciones de la placenta

La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. Además, esta estructura tiene una acción inmunológica, permitiendo que el embrión no se reconozca como extraño. Otra de sus funciones es sintetizar hormonas y factores de crecimiento, fundamentales para el metabolismo del bebé y de la madre. Una de las hormonas producidas por la placenta es la gonadotropina coriónica humana (hCG), popularmente conocida como beta hCG.

Aparte de la hCG, la placenta también segrega estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas (GnRH, TRH, inhibina, etc.). También se produce el desarrollo del lactógeno placentario humano (hPI), una hormona que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.

Formación y estructura del cordón umbilical

El embrión irá creciendo de forma más lenta que las estructuras externas. El crecimiento embrionario depende de la llegada de nutrientes y oxígeno, así como de la eliminación de los productos de desecho. Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical.

El cordón umbilical es un conducto flexible que une al feto con la placenta, y por tanto, con su única fuente de oxígeno y nutrientes. Su composición consta de una gran vena que se encarga de transportar la sangre con oxígeno y nutrientes desde la madre a la placenta y, posteriormente, hacia el feto, y dos arterias más pequeñas que salen del feto en dirección a la placenta para transportar la sangre sin oxígeno y otros desechos del bebé a la madre.

No existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión; todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna. Aunque el origen del cordón umbilical y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal, que servirá durante los nueve meses de embarazo para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.

El cordón umbilical está inmerso en una sustancia mucosa conocida como la gelatina de Wharton, que sirve para proteger los vasos sanguíneos de la compresión que se produce cuando el bebé se mueve o cuando nace, actuando como un airbag de la placenta. Su longitud media suele ser de unos 56 cm, pudiendo alcanzar los 50-70 cm debido a los continuos movimientos del bebé; cuanto más se mueva el bebé, más largo será el cordón umbilical.

Esquema de la anatomía del cordón umbilical y su conexión con el feto y la placenta

El cordón umbilical y el nacimiento

Cuando el bebé nace y respira por primera vez, la sangre accede a los pulmones que hasta ese momento habían permanecido inactivos (estaban llenos de fluidos). En su parte interna, las venas y las arterias del cordón umbilical se cierran y forman ligamentos (tejidos conjuntivos resistentes) que dividen el hígado en secciones y permanecen en la parte interior del ombligo. El corte del cordón umbilical es uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes de hoy en día. Una reciente investigación científica ha hecho que los expertos se replanteen cuál es el mejor momento para cortar el cordón umbilical tras el parto, puesto que existen pruebas de que el recién nacido puede recibir hasta 80-100 mililitros más de sangre (casi un tercio de su volumen total) si se retrasa el proceso de separación del cordón umbilical en tres o más minutos. Sin embargo, no se debe posponer más allá de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que indica un lapso de tiempo de entre 1 a 3 minutos para el pinzamiento y corte tardío, ya que esto previene la anemia ferropénica en los primeros meses de vida del bebé.

Cuando el cordón umbilical se corta, un pequeño extremo del mismo permanece ligado al bebé. Transcurridas 2-3 semanas caerá dando lugar al ombligo. A veces este periodo de tiempo se extiende más allá de lo indicado y deberá ser el pediatra el que valore la situación. El tiempo que tarda en desprenderse este bulto gris no suele ser motivo de preocupación, pero los cuidados de esta zona sí son relevantes, pues evitarán que los gérmenes de la piel provoquen una infección. Si se muestran signos de enrojecimiento o inflamación, aparece una secreción amarilla (pus) y maloliente o tarda más de 3 semanas en caerse, se recomienda acudir al pediatra.

Células madre del cordón umbilical

La importancia del cordón umbilical va más allá de la supervivencia del feto, y es que la sangre que contiene posee células madre progenitoras hematopoyéticas que ayudan a tratar ciertas enfermedades. Estas células de pequeño tamaño se transforman en glóbulos rojos o blancos y plaquetas, esenciales para la salud. El único momento en el que se pueden obtener dichas células madre, en un proceso indoloro y carente de riesgo, es durante el parto. El potencial de las células madre continúa siendo investigado y no hay unanimidad sobre la utilidad médica de la sangre de cordón umbilical para uno mismo.

Problemas que pueden afectar la salud de la placenta

Diversos factores pueden afectar la salud de la placenta, incluidos los siguientes:

  • La edad de la persona embarazada: Algunas afecciones de la placenta son más comunes en personas mayores, especialmente después de los 40 años.
  • La ruptura de la fuente antes del trabajo de parto: La ruptura de la fuente ocurre cuando el saco amniótico tiene fugas o se rompe antes de que comience el trabajo de parto. Esto aumenta el riesgo de problemas con la placenta.
  • Presión arterial alta: Esta afección puede hacer que llegue menos sangre a la placenta.
  • Embarazos múltiples: Cursar un embarazo de más de un bebé podría aumentar el riesgo de desarrollar algunas afecciones relacionadas con la placenta.
  • Afecciones relacionadas con la formación de coágulos: Las afecciones que hacen que la sangre coagule muy poco o demasiado aumentan el riesgo de desarrollar algunos problemas placentarios.
  • Cirugías previas del útero: Una cesárea, una cirugía para extirpar fibromas o tumores, y otras cirugías uterinas aumentan el riesgo de desarrollar algunas afecciones que dañan la placenta.
  • Afecciones previas de la placenta: El riesgo de tener problemas médicos con la placenta podría ser mayor si se tuvieron problemas con la placenta en un embarazo previo.
  • Consumo de sustancias adictivas: Algunas afecciones que pueden dañar la placenta son más comunes en personas embarazadas que fuman o que consumen cocaína.
  • Lesiones en la zona del abdomen: Un golpe en la zona del abdomen aumenta la probabilidad de que la placenta se desprenda del útero demasiado pronto. Los factores de riesgo incluyen traumatismos debido a un accidente de auto o una caída grave.

Afecciones y preocupaciones comunes

Las afecciones que pueden dañar la placenta incluyen las siguientes:

Desprendimiento de la placenta

Ocurre cuando la placenta se desprende parcial o totalmente de la pared interna del útero antes del parto. Debido al desprendimiento de la placenta, el bebé en desarrollo podría no recibir suficiente oxígeno ni nutrientes. La persona embarazada podría tener dolor de espalda o de estómago y sangrado por la vagina. El desprendimiento de la placenta puede derivar en una emergencia en la que se debe dar a luz al bebé antes de tiempo.

Placenta previa

Esta afección ocurre cuando la placenta cubre el cuello del útero de forma parcial o total. La placenta previa es más común al principio del embarazo y podría mejorar sola a medida que el útero se expande. Puede causar un sangrado vaginal intenso durante el embarazo o el parto. El tratamiento depende de diversos factores, como la cantidad de sangrado, si este se detiene, el momento del embarazo y la posición de la placenta. Si la placenta previa continúa en las etapas tardías del embarazo, un profesional de atención médica probablemente recomendará una cesárea.

Diagrama de la placenta previa y sus diferentes clasificaciones

Placenta adherida (Acreta, increta, percreta)

Muy a menudo, la placenta se separa de la pared del útero después de dar a luz. En el caso de la placenta adherida, parte de la placenta o la totalidad de esta permanece unida al útero con firmeza. Esta afección se presenta cuando los vasos sanguíneos y otras partes de la placenta crecen en la pared del útero. Esto puede causar una pérdida de sangre grave durante el parto. A veces, la placenta invade profundamente los músculos del útero o crece a través de la pared uterina. Si esto ocurre, un profesional de atención médica probablemente recomendará una cesárea, seguida de una cirugía para extirpar el útero. Este procedimiento se denomina histerectomía por cesárea.

Placenta retenida

En un parto vaginal, la placenta se expulsa al poco tiempo de que salga el bebé en la mayoría de los casos. Sin embargo, si no se expulsa la placenta en el plazo de 30 minutos después de dar a luz, es un caso de placenta retenida. La placenta retenida podría ocurrir debido a que la placenta queda atrapada detrás del cuello del útero parcialmente cerrado, o bien podría deberse a que la placenta sigue unida a la pared uterina. Si no se trata, la placenta retenida puede causar una infección grave o una pérdida de sangre que pone en riesgo la vida. El tratamiento puede incluir medicamentos para ayudar a expulsar la placenta o un procedimiento para extraerla.

PLACENTA PREVIA en el embarazo, placenta baja ¿Qué es? ¿Cómo afecta al parto la placenta previa?

Problemas en el cordón umbilical

El cordón umbilical puede enredarse en diferentes partes del cuerpo del feto sin que esto suponga un problema para su bienestar en la mayor parte de los casos. Por tanto, el parto por cesárea no será necesario a no ser que el cordón apriete el cuello del bebé con tal intensidad que pueda provocar una falta de oxígeno. No obstante, esta situación es muy poco frecuente (1%) y lo normal es que el cordón umbilical rodee el cuello del bebé de forma muy superficial y en una sencilla maniobra, durante el parto, el doctor consiga deslizarlo. A veces, por desgaste o falta de desarrollo, el cordón umbilical presenta tan solo dos vasos sanguíneos (una arteria y una vena umbilicales) en lugar de los tres habituales (dos arterias y una vena).

Síntomas de problemas con la placenta y prevención

Se debe llamar a un profesional de atención médica si se tiene alguno de los siguientes síntomas durante el embarazo:

  • Sangrado por la vagina, especialmente si es abundante.
  • Dolor en la zona del estómago o abdomen.
  • Dolor de espalda.
  • Contracción y relajamiento de los músculos del útero, lo que se conoce como contracciones uterinas.

La mayoría de los problemas médicos relacionados con la placenta no se pueden prevenir de forma directa. Sin embargo, se pueden tomar medidas para aumentar las probabilidades de tener un embarazo sano:

  • Asistir a todos los controles de rutina del embarazo.
  • Trabajar con el profesional de atención médica para controlar cualquier afección, como la presión arterial alta.
  • No fumar ni usar drogas. Si necesita ayuda para dejar de fumar, hable con su profesional de atención médica.
  • Si está considerando que le hagan una cesárea, pregúntele a su profesional de atención médica acerca de los riesgos.
  • Si tuvo una afección que dañó la placenta durante un embarazo previo y está planificando otro embarazo, hable con su profesional de atención médica. Pregúntele sobre las formas de disminuir el riesgo de desarrollar esa afección de nuevo. También informe a su profesional de atención médica si tuvo una cirugía del útero.

Expulsión de la placenta

Si se da a luz al bebé por parto vaginal, también se expulsará la placenta poco después. Esta es la tercera etapa del trabajo de parto. Después de dar a luz, la madre seguirá teniendo contracciones leves. Su profesional de atención médica podría darle una inyección de oxitocina (Pitocin), un medicamento que ayuda a que siga teniendo contracciones y disminuye el sangrado después del parto. También podría masajearle la parte baja del abdomen para estimular el útero y que expulse la placenta por la vagina. Es posible que tenga que pujar para expulsar la placenta.

Si se realiza una cesárea, el profesional de atención médica extraerá la placenta del útero durante el procedimiento. Una vez que está afuera, el profesional revisará la placenta para asegurarse de que esté intacta. Toda parte que haya quedado dentro del cuerpo debe extraerse del útero para evitar el sangrado y una infección.

PLACENTA PREVIA en el embarazo, placenta baja ¿Qué es? ¿Cómo afecta al parto la placenta previa?

tags: #cuando #se #une #el #cordon #umbilical