Carlos González, doctor en pediatría y autor de numerosos libros sobre crianza, alimentación y salud infantil, ofrece su perspectiva sobre cuándo y cómo retirar el biberón, abordando las preocupaciones comunes de los padres.
La edad ideal para retirar el biberón
Según Carlos González, la recomendación es empezar a introducir el vaso a partir de los seis meses. Un vaso de plástico con asas puede ser una excelente opción para que el bebé lo agarre y beba por sí mismo. Lo ideal sería retirar los biberones por completo antes del año, de modo que el niño solo beba leche en vaso.
Esta recomendación se debe a que, al crecer, los niños pueden acostumbrarse tanto al biberón que se niegan a soltarlo. Aunque es más fácil hacer la transición antes del primer año, González enfatiza que si un niño quisiera tomar el biberón hasta los 35 años, "no pasa nada". El objetivo de la recomendación es evitar la preocupación de las madres.
Preocupaciones comunes relacionadas con el uso del biberón
Expertos a menudo relacionan el uso prolongado del biberón con diversos problemas de salud y hábitos alimenticios. Sin embargo, Carlos González y otros especialistas matizan estas afirmaciones, señalando que el problema no es el biberón en sí, sino su uso.
Obesidad
La preocupación por la obesidad es una cuestión de cantidad. Un niño succiona más alimento en menos tiempo a través de la tetina del biberón que del pecho materno o un vaso. Las cantidades recomendadas en las latas de leche para niños suelen estar estimadas al alza, y a veces se da el biberón "para que coma más", lo cual puede generar un problema creado por los propios padres.
Malos hábitos en la alimentación
Los malos hábitos alimenticios no son generados por el biberón, sino por el uso que se le da. Si se respeta el apetito del niño, no se sustituye ninguna comida por leche o zumos "porque así toma más y mejor", y no se añaden cacitos extra al biberón para enriquecer la mezcla, no habrá que preocuparse por la obesidad ni por carencias o malos hábitos. A partir del año, el niño debe hacer todas las comidas completas, como los adultos, y tomar medio litro de leche al día, incluyendo otros lácteos.

Caries
El odontólogo Isaías Martínez señala que si el niño se duerme con el biberón, la placa bacteriana y el azúcar pueden provocar caries. Para protegerlos, es fundamental evitar que se duerman con el biberón en la boca y cepillarles los dientes correctamente todos los días. Si se sigue esta fórmula, "el biberón no provoca ninguna caries". Si el biberón contiene agua, no hay problema.
Otros problemas en la boca
El apiñamiento de los dientes es otro problema atribuido al biberón. Sin embargo, Isaías Martínez aclara que este problema no se debe al biberón, sino a la falta de desarrollo del maxilar y la mandíbula debido a la succión específica de la lactancia materna. La presión negativa sobre el pezón durante la lactancia materna activa el desarrollo de los maxilares. Chuparse el dedo, por otro lado, sí puede influir en la forma del paladar y de los dientes delanteros.
Consejos prácticos para dejar el biberón
Carlos González ofrece las siguientes recomendaciones para facilitar la transición del biberón al vaso:
- Ofrecer líquidos en una taza desde los siete u ocho meses: Al principio, el niño solo jugueteará, luego beberá pequeños tragos, y a partir del año, beberá bastante cantidad en una taza.
- No usar el biberón como chupete: Es importante que el biberón no se convierta en un objeto de consuelo o para dormir.
- Respetar al niño: Si el niño pide biberón, se le puede dar, pero solo si lo pide. Si no quiere vaso y no pide nada, significa que no quiere nada, y eso debe respetarse.
- Ser flexible: Si darle agua en taza en lugar de biberón hace que el niño se desvele, no pasa nada por seguir usando el biberón en esas ocasiones.
El rol de los padres en la alimentación infantil
González enfatiza que lo principal es no obligar jamás a un niño a comer. Muchos niños que comen antojos lo hacen porque los padres insisten para que coman "algo", generando un ciclo negativo. Los jugos no son comida adecuada para niños pequeños debido a su alto contenido de azúcar.
Se recomienda ofrecer toda la leche que el niño quiera, pero en vaso, sin azúcar, y solo si la pide. Es fundamental que el niño coma lo que quiera de la comida normal que se consume en casa, sin que esto sea un castigo o un método para lograr que coma más.
En cuanto a hábitos como comer caminando, González explica que estas "malas costumbres" suelen ser iniciadas por los padres al buscar formas de que el niño coma más cuando este no tiene hambre. La solución es sentar al niño a comer; si no quiere, es importante respetarlo y dejarlo ir a jugar. Si insiste en comer cargado, los padres deberán asumir las consecuencias de ese hábito.