El Nacimiento y Desarrollo de la Antropología como Disciplina

La antropología es la disciplina que estudia el comportamiento de los seres humanos en relación con la cultura específica en la que se desarrollan. En su origen, la antropología era una ciencia de la historia y estaba muy relacionada con una filosofía social. El estudio del ser humano es muy antiguo, con pensadores como Aristóteles (384-322 a. C.) ya interesándose en la complejidad humana.

El término "antropología" proviene de los vocablos griegos anthropos, "humano", y logos, "conocimiento" o "estudio", de modo que significa "estudio de los seres humanos". Su origen se remonta al siglo XIX, aunque en el seno de civilizaciones antiguas, como la cultura griega, algunos pensadores ya se interesaron por describir las creencias y costumbres de otras sociedades y comprender la diversidad cultural. Por ejemplo, el historiador griego Heródoto (c. 484-420 a. C.) describió distintas culturas de su propia época.

La etapa que conocemos como la Ilustración apareció en Europa durante la segunda mitad del siglo XVII y concluyó con el inicio de la Revolución Francesa un siglo después. Fue a partir de ahí cuando se empezó a discutir el concepto de "cultura", aunque formalmente tuvo lugar hasta el siglo XIX. Los pensadores de la Ilustración se dieron cuenta de que el dominio de lo sociocultural era factible de delimitarse como un campo específico de estudio. Un antecesor importante que apuntaló estos planteamientos fue Giambattista Vico (1668-1744) con su trabajo Principios de la Ciencia Nueva.

El desarrollo inicial de la antropología como disciplina más o menos autónoma del conjunto de las Ciencias Naturales coincide con el auge del pensamiento ilustrado y posteriormente del positivismo, que elevaba la razón como una capacidad distintiva de los seres humanos. La antropología se constituyó como disciplina independiente durante la segunda mitad del siglo XIX. Uno de los factores que favoreció su aparición fue la difusión de la teoría de la evolución, que en el campo de los estudios sobre la sociedad dio origen al evolucionismo social, entre cuyos principales autores se encuentra Herbert Spencer.

Los primeros antropólogos pensaban que así como las especies evolucionaban de organismos sencillos a otros más complejos, las sociedades y las culturas de los humanos debían seguir el mismo proceso de evolución hasta producir estructuras complejas como su propia sociedad. Varios de los antropólogos pioneros eran abogados de profesión, de modo que las cuestiones jurídicas aparecieron frecuentemente como tema central de sus obras.

El contexto en que surgió la Antropología como ciencia estuvo marcado por profundos cambios económicos, políticos e ideológicos en la sociedad europea, con ideas de progreso y evolución. La expansión imperialista inglesa, que integraba un nuevo sistema colonial activado por el capitalismo industrial, jugó un papel importante en el interés por la antropología como disciplina científica en la segunda mitad del siglo XIX. La economía clásica sirvió como ideología "científica" del capitalismo industrial, y a la vez ofreció bases de inspiración a los esfuerzos socialistas y comunistas del siglo XIX. Las tesis sobre la evolución, de corte materialista, estuvieron envueltas en la refutación de las posiciones teológicas, y posterior a la publicación de El Origen de las Especies de Charles Darwin en 1859, se incrementaron los escritos que acentuaban la evolución como la gran ley de la naturaleza y de las sociedades.

Los Padres Fundadores y las Tradiciones Antropológicas

De acuerdo con Thomas Hylland (2013), son cuatro los padres fundadores de la antropología, cada uno inscrito en una tradición específica y diferente de la disciplina (norteamericana, francesa, alemana, británica).

Tradición Norteamericana: Franz Boas

Franz Boas era estadounidense de origen judío-alemán, considerado el padre de la antropología norteamericana. Fue de los primeros en cuestionar el concepto de "raza" y los postulados del método cientificista. Boas ponía atención a las diferencias culturales y también geográficas.

El antropólogo alemán Franz Boas, inicialmente vinculado a tareas de campo, institucionalizó académica y profesionalmente la Antropología en Estados Unidos. Su antropología era políticamente activa y sospechaba de las investigaciones del gobierno o los mecenas. Era rigurosamente empírica y escéptica de generalizaciones e intentos de establecer leyes naturales. Boas estudió hijos de inmigrantes para demostrar que las razas biológicas no eran inmutables y que la conducta y el comportamiento de cada grupo humano eran resultado de su propia historia y de las relaciones que hubiera establecido a lo largo del tiempo con su entorno social y natural, y no del origen étnico del grupo o leyes naturales. Partiendo de la filosofía alemana, Boas sostuvo la diversidad de culturas cuya evolución no podía ser medida respecto a la civilización europea. Boas propuso como premisa básica que cada cultura debía ser estudiada en su particularidad; y que no era posible generalizar sobre culturas diferentes, tal como se había venido haciendo en la naciente antropología por imitación de las ciencias naturales.

Tradición Británica: Malinowski y Radcliffe-Brown

Junto con Malinowski, Radcliffe-Brown es uno de los fundadores de la tradición británica de la antropología. Radcliffe-Brown decía que la antropología social tenía por objeto el conocimiento de aquellas sociedades para apoyar la tarea de los administradores coloniales. El funcionalismo, inspirado en la obra de Émile Durkheim, apelaba al paralelismo estricto entre las sociedades humanas y los organismos vivos, donde la armonía depende de la interdependencia funcional de las partes. Las dos personas más importantes en esta tradición fueron Alfred Reginald Radcliffe-Brown y Bronislaw Malinowski, quienes lanzaron sus obras seminales en 1922. Con el tiempo, se desarrolló un enfoque conocido como funcionalismo estructuralista que se concentraba en cómo las instituciones de las sociedades...

Tradición Francesa: Marcel Mauss

Marcel Mauss se inscribe en la tradición francesa de la antropología. Era también sociológico, y colaboró de manera importante con Durkheim. Muchos comentaristas consideran falsamente a Marcel Mauss como el fundador de la tradición antropológica francesa. Mauss era un miembro del grupo del Annee Sociologique, la revista dirigida por su tío Émile Durkheim y mientras Mauss estudiaba la situación de las sociedades modernas, Mauss y sus colaboradores (como Henri Hubert y Robert Hertz) recurrieron a la etnografía y filología para analizar las sociedades que no estaban tan diferenciadas como las naciones-estado europeas.

Ilustración de Marcel Mauss, uno de los fundadores de la antropología francesa.

Evolución y Especialización de la Disciplina

La antropología es la ciencia que estudia al ser humano de una forma integral, en sus características físicas como animales y de su cultura. Para abarcar la materia de su estudio, la antropología recurre a herramientas y conocimientos producidos por las ciencias sociales y las ciencias naturales. Las facetas diversas del ser humano llevaron a una especialización de los campos de la antropología, implicando el desarrollo de disciplinas que mantienen constante diálogo entre ellas.

Las Ramas de la Antropología

Históricamente hablando, el proyecto de Antropología general se componía de cuatro ramas principales:

  • Lingüística: El estudio de los lenguajes humanos.
  • Arqueología: El estudio científico de los vestigios del pasado humano.
  • Antropología Biológica (o Física): El estudio de los seres humanos desde el punto de vista evolutivo y adaptativo.
  • Antropología Social (o Cultural/Etnología): El estudio del comportamiento humano, la cultura y las estructuras de las relaciones sociales.

Antropología Biológica o Física

La Antropología biológica o física es el campo de la Antropología que se especializa en el estudio de los seres humanos desde el punto de vista evolutivo y adaptativo. Al adoptar una postura evolucionista, los antropólogos físicos pretenden dar cuenta no solo de los grandes cambios en los aspectos biológicos del ser humano -lo que se llama hominización-, sino en los pequeños cambios que se observan entre poblaciones humanas. La diversidad física del ser humano incluye cuestiones como la pigmentación de la piel, las formas de los cráneos, la talla promedio de un grupo, tipo de cabello y otras cuestiones numerosas. Para abordar esta diversidad, la Antropología física no solo echa mano de estudios propiamente anatómicos, sino de las interacciones entre los seres humanos y otras especies, animales y vegetales, el clima, cuestiones relativas a la salud y la interacción entre distintas sociedades.

La Antropología Física (o Biológica) ha tenido desde el siglo XIX un espacio propio en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), primero, en el campo de las ciencias naturales y médicas para después asentarse definitivamente, en el de las ciencias biológicas. La fundación en 1859 de la Societé d’Anthropologie de Paris (SAP) permitió crear una importante infraestructura y un adecuado marco institucional, que produjo un enorme impacto en el desarrollo de la Antropología Física en Europa.

La nueva era de la Genética, capitalizada por el estudio del ADN, se inicia en la década de los 80s y ello permitió adoptar nuevas estrategias en la investigación antropológica tanto en Europa como en América. La UCM no fue ajena a esos movimientos, dirigidos a estudiar con mayor profundidad la variación biológica de las poblaciones humanas actuales y las del pasado. La importancia y relevancia de estudiar al Hombre como especie y como población, está permitiendo: i). Reconstruir novedosos y desconocidos aspectos de la evolución humana; ii). Evaluar los procesos que han regulado nuestra adaptación biológica en términos de salud y enfermedad y, iii). La continua y consistente dinámica en la investigación de las poblaciones humanas contemporáneas y las del pasado, dando un valor práctico y unas perspectivas de futuro profesional sobre las nuevas trayectorias de este campo científico.

Craneo del niño de Taung, un importante hallazgo para la antropología física.

Arqueología

La Arqueología es una de las ciencias antropológicas con mayor difusión entre el público no especializado. Se trata del estudio científico de los vestigios del pasado humano. Podría decirse que este interés se ha encontrado en diversas épocas y lugares, aunque la Arqueología tiene un antecedente muy claro en el coleccionismo de antigüedades en las sociedades europeas. Para lograr sus propósitos, los arqueólogos indagan en depósitos de estos materiales que son llamados yacimientos arqueológicos -o «sitios arqueológicos»- a los que se accede normalmente por excavaciones.

Antropología Social, Cultural o Etnología

La Antropología social, cultural o Etnología estudia el comportamiento humano, la cultura, las estructuras de las relaciones sociales. En la actualidad la antropología social se ha volcado al estudio de Occidente y su cultura. Aunque para los antropólogos de los países centrales (EE. UU., Gran Bretaña, Francia, etc.) este es un enfoque nuevo, hay que señalar que esta práctica es común en la antropología de muchos países latinoamericanos. Dependiendo de si surge de la tradición anglosajona se conoce como antropología cultural y, si parte de la escuela francesa, entonces se le denomina etnología. Quizás se haya distinguido de la antropología social en tanto que su estudio es esencialmente dirigido al análisis de la otredad (condición de ser otro) en tanto que el trabajo de la antropología social resulta generalmente más inmediato. En las últimas décadas, la antropología social y cultural ha ampliado sus ámbitos de aplicación hacia el análisis de prácticas contemporáneas como el consumo y los mercados.

La Antropología Social surge en las primeras décadas del siglo XX en Inglaterra como una práctica profesional. Para Radcliffe Brown, uno de sus fundadores, esta nueva disciplina científica era considerada como una "sociología comparada", encargada de investigar las culturas y formas de organización de sociedades diferentes a la propia. Con el surgimiento de la Antropología Social británica, la disciplina dio un salto cuántico, al plantearse la necesidad de que toda información que es materia de estudio de los antropólogos, sea obtenida en campo, a partir de fuentes de primera mano. Ya no bastaba con lo que contaran los viajeros, misioneros y aventureros que describían, a veces de manera fantástica, lo que habían visto y escuchado en relación con otras culturas diferentes a la propia. El trabajo etnográfico es un elemento clave del trabajo del antropólogo social. Por medio de éste, el antropólogo genera nuevos conocimientos, pone a prueba sus hipótesis, plantea teorías explicativas e interpretativas que buscan dar cuenta de la diversidad sociocultural humana.

Antropología Lingüística o Lingüística Antropológica

La Antropología lingüística o Lingüística antropológica estudia los lenguajes humanos. Dado que el lenguaje es una amplia parte constitutiva de la cultura, los antropólogos la consideran como una disciplina separada. Los lingüistas se interesan en el desarrollo de las lenguas. Así mismo, se ocupan de las diferencias de los lenguajes vivos, cómo se vinculan o difieren, y en ciertos procesos que explican las migraciones y la difusión de la información.

La lingüística estudia el lenguaje para encontrar sus principales características y así poder describir, explicar o predecir los fenómenos lingüísticos. La relación entre la lingüística y la antropología ha respondido a distintos intereses. Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, la antropología y la lingüística comparativa intentaban trazar las relaciones genéticas y el desarrollo histórico de las lenguas y familias lingüísticas. Posteriormente, la relación entre las dos disciplinas tomó otra perspectiva por la propuesta desde el estructuralismo.

Críticas y Transformaciones Posteriores

El enfoque adoptado por los primeros antropólogos fue puesto en tela de juicio por las siguientes generaciones. Después de la crítica de Franz Boas a la antropología evolucionista del siglo XIX, la mayor parte de las teorías producidas por los antropólogos de la primera generación se considera obsoleta. El modelo antropológico clásico de la antropología social fue abandonado en la segunda mitad del siglo XX.

Durante el siglo XX, las disciplinas académicas comenzaron a organizarse alrededor de tres principales dominios: ciencia, humanismo y las ciencias sociales. Las ciencias sociales intentan explicar el fenómeno social usando métodos científicos, buscando bases universales para el conocimiento social. Tanto basándose en los métodos de las ciencias naturales, como también creando nuevas técnicas que involucraban no solo entrevistas estructuradas sino la consabida "observación participante" desestructurada, y basada en la nueva teoría de la evolución a través de la selección natural, propusieron el estudio científico de la humanidad concebida como un todo. Es crucial para este estudio el concepto de cultura.

La antropología francesa tiene una genealogía menos clara que las tradiciones inglesa o estadounidense. Claude Lévi-Strauss ayudó a institucionalizar esta ciencia en Francia. Además de la trascendencia del estructuralismo, Lévi-Strauss estableció vínculos con antropólogos estadounidenses e ingleses. Al mismo tiempo estableció centros y laboratorios por toda Francia para proveer de un contexto institucional para la antropología mientras entrenaba a estudiantes influyentes.

Los primeros antropólogos estadounidenses se volcaron al estudio de los indígenas de su país. Los pioneros de la antropología estadounidense fueron miembros de la plana mayor del Bureau of Indian Affairs y del Smithsonian Institution's Bureau of American Ethnology. La antropología de Boas era políticamente activa y escéptica de generalizaciones. Boas sostuvo la diversidad de culturas cuya evolución no podía ser medida respecto a la civilización europea.

Los antropólogos británicos se especializaron en el estudio de las sociedades colonizadas por la Corona británica. El funcionalismo se inspiró en la obra de Émile Durkheim. Appelaba al paralelismo estricto entre las sociedades humanas y los organismos vivos, donde la armonía depende de la interdependencia funcional de las partes.

Hoy, la antropología del siglo XXI ha diversificado sus temas y sujetos de estudio. Ya no se trata solamente de estudiar las culturas diferentes a la propia: se trata de indagar, además, a grupos y culturas similares a la propia, o grupos y sectores sociales a las que pertenece el antropólogo. La antropología es, sobre todo, una ciencia integradora que estudia al ser humano en el marco de la sociedad y cultura a las que pertenece, y, al mismo tiempo, como producto de estas. La antropología es una de las disciplinas mejor preparadas para comprender el fenómeno humano en su complejidad. Además, la antropología experimentó transformaciones a lo largo de su historia que la condujeron a perfeccionar sus técnicas, repensar sus conceptos e incluso mantener una mirada crítica respecto de sí misma.

¿Cómo surgió el ser humano? | DW Documental

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