Los Indicadores Demográficos Básicos constituyen una colección esencial que resume la evolución histórica de los fenómenos demográficos fundamentales en España, incluyendo la natalidad, fecundidad, mortalidad y nupcialidad, así como los divorcios, movimientos migratorios y el crecimiento y estructura de la población residente. Estos indicadores se publican a nivel nacional, autonómico y provincial, desglosados por características demográficas clave como el sexo, la edad y la nacionalidad.
El nivel de natalidad de una sociedad tiene profundas implicaciones económicas y sociales, ya que impacta directamente en el crecimiento vegetativo de la población y, consecuentemente, en la velocidad de su envejecimiento. Este envejecimiento, a su vez, repercute en fenómenos como la despoblación y la sostenibilidad del Estado del bienestar, al incrementar el gasto en sanidad, dependencia y pensiones.
Evolución de la Fecundidad en España
Entre 1975 y 1998, los indicadores de natalidad y fecundidad en España experimentaron un desplome significativo, situando al país en la categoría de economías con fecundidad muy baja (“lowest-low fertility”). En el contexto de la Unión Europea de los 28 (UE-28), España, junto con Portugal e Irlanda, ha sido una de las economías donde la intensidad de la reducción del índice de fecundidad ha sido mayor entre 1975 y 2017. De ocupar el segundo lugar en fecundidad, solo superada por Irlanda, España ha descendido hasta el penúltimo puesto con 1,3 hijos por mujer en 2017 (el último año disponible para la UE), superando únicamente a Malta (1,26) y manteniéndose en niveles similares a Chipre (1,31), Italia (1,32) y Grecia (1,35), y considerablemente por debajo de países como Francia (1,9) o Suecia (1,78).
El Índice Sintético de Fecundidad (ISF), que mide el nivel de fecundidad expresado en hijos por mujer, ha caído en España desde los 2,8 hijos por mujer en 1975 hasta los 1,25 en 2018. Salvo Melilla, todas las provincias españolas han registrado una disminución en su ISF, sin alcanzar en ningún caso los 2,1 hijos por mujer necesarios para garantizar la continuidad de la población. Las provincias con el ISF más alto son Melilla (2,4), Ceuta (1,7), Almería (1,6), Murcia (1,5) y Girona (1,5), cifras que casi duplican los datos de Ourense (0,92), Tenerife (0,96) y Las Palmas (0,99), las cuales enfrentan mayores desafíos en la sostenibilidad de su nivel poblacional.

Tendencias Recientes en Natalidad y Fecundidad
Durante décadas, España ha experimentado una tendencia descendente en su natalidad, lo que ha generado considerable preocupación demográfica. Los datos más recientes indican una estabilización de la curva en torno a 1,104 hijos por mujer. El elevado precio de la vivienda en comparación con los salarios medios ha sido un freno importante para la creación de nuevas familias. Las consecuencias de mantener un ISF tan bajo son múltiples y abarcan diversas áreas. Mientras que el promedio de fecundidad en la UE se sitúa alrededor de 1,53 hijos por mujer, España se encuentra en la franja más baja, junto a Italia y Malta. La ligera estabilización en la caída del ISF representa solo una pequeña tregua ante esta tendencia.
En cuanto a la Tasa Bruta de Natalidad (TBN), que refleja el número de nacimientos por cada mil habitantes, se observó una caída en la mitad de los municipios españoles en 2017 en comparación con el año 2000, afectando principalmente a las zonas central y sur de España, así como a Canarias. En un 18% de los municipios, la TBN se mantuvo estable, registrándose en la mayoría de ellos cero nacimientos. Por otro lado, en el 31% de los municipios, la TBN aumentó, aunque este incremento no siempre se debe a un aumento real de nacimientos, sino a una significativa disminución de la población.
A nivel provincial, la TBN ha disminuido en el 90% de las provincias españolas entre 2000 y 2017. Solo en cinco provincias se registró un aumento del número de nacimientos por cada mil habitantes: Lugo (0,5), Álava (0,4), Huesca (0,2), Ourense (0,1) y Palencia (0,1). Esta evolución de la natalidad es un determinante clave de la velocidad a la que envejece la población y afecta a su crecimiento vegetativo.

Crecimiento Vegetativo y Envejecimiento Poblacional
En lo que va de siglo, el saldo vegetativo en España ha sido negativo por primera vez en 2015, encadenando desde entonces dos años consecutivos con valores negativos. En 2018, el número de defunciones superó al de nacimientos en 42 provincias, casi el doble que en el año 2000. Zamora se ha posicionado nuevamente en 2018, por sexto año consecutivo, como la provincia con el crecimiento vegetativo negativo más elevado (11 personas menos por cada mil habitantes), mientras que Almería presentó el valor positivo más elevado (3 personas más por cada mil habitantes).
Factores que Influyen en la Fecundidad
La caída de la natalidad y la fecundidad están estrechamente relacionadas con el aplazamiento de la maternidad en España. La creciente participación de la mujer en el mercado laboral y el elevado nivel educativo alcanzado han llevado a retrasar la decisión de ser madres a edades más avanzadas. Esta tendencia, conocida como el “síndrome del retraso”, es común en todas las sociedades desarrolladas, pero es particularmente intensa en los países del sur de Europa.
El calendario de fecundidad se ha desplazado, y la Tasa Global de Fecundidad (TGF) española, que mide los nacidos por cada mil mujeres en edad fértil, ha caído progresivamente. Los nacimientos en mujeres menores de 30 años se han reducido a la mitad desde 1990, mientras que se han duplicado en el grupo de mujeres de entre 35 y 44 años. A pesar de que la TGF en mujeres mayores de 45 años es la más baja, se ha multiplicado por cuatro desde 1990 y por dos desde 2007.
Existen teorías que sostienen que un mayor nivel educativo de las mujeres tiene consecuencias negativas sobre la fecundidad, debido al aplazamiento de la maternidad y a la disminución del número de hijos, considerando el coste de oportunidad que enfrentan las mujeres. Actualmente en España, a mayor nivel educativo de la madre, menor es el número medio de hijos. Las mujeres con estudios secundarios obligatorios tienen una media de 1,5 hijos, cifra que desciende a 1,03 para aquellas con estudios secundarios de segundo ciclo y a 0,9 para las que poseen estudios superiores.
En lo que respecta al aplazamiento de la maternidad, si bien es una característica generalizada en todas las mujeres españolas, son aquellas con estudios superiores quienes más tarde tienen a su primer hijo. El 42% de las mujeres con estudios superiores dan a luz por primera vez entre los 30 y 34 años, porcentaje que se reduce al 24,6% en mujeres con secundaria de segundo ciclo y al 16,3% en aquellas con hasta secundaria de primer ciclo.
España: la maternidad tardía | Enfoque Europa
Implicaciones y Políticas
Las implicaciones económicas y sociales de la natalidad y la fecundidad las convierten en factores críticos de análisis. Es fundamental diseñar políticas que incentiven la natalidad, ya que su papel es determinante para garantizar el bienestar de la población y el relevo generacional. La efectividad de estas políticas podría mejorar si el enfoque se centra en la conciliación familiar y laboral, en lugar de basarse únicamente en incentivos monetarios.
El estudio de fenómenos demográficos como la mortalidad, nupcialidad, fecundidad y migraciones requiere la elaboración de una serie de indicadores e índices sintéticos. El Índice Sintético de Fecundidad según la edad media a la maternidad, el Índice Sintético de Nupcialidad según la edad media a la nupcialidad, o la esperanza de vida al nacimiento son ejemplos de productos de operaciones estadísticas de síntesis, cuyos resultados se difunden por sexo y Territorio Histórico de la Comunidad Autónoma.