Fernando Rioja Medel, nacido en Neila el 30 de mayo de 1860, fue una figura multifacética y un magnate riojano que desarrolló a comienzos del siglo XX en Chile una vida comparable a la de otros magnates contemporáneos en Estados Unidos como Rockefeller o Vanderbilt. Hijo de Pedro e Isidora, oriundos de la cercana localidad riojana de Mansilla de la Sierra, pasó de una infancia serrana en un país subdesarrollado a poseer uno de los mayores imperios empresariales del cono sur.
Orígenes y Llegada a Chile
Fernando Rioja Medel, nacido en el pueblo serrano a mediados del siglo XIX, emigró a Chile. Su destino cambió cuando fue a Granada a hacer prácticas en teneduría de libros y allí conoció a Francisco del Río, un comerciante establecido en Chile que lo invitó a conocer el país. Con 19 años, arribó a Valparaíso en 1879, año en que comenzaba la Guerra del Pacífico, y allí se radicó definitivamente, comenzando una nueva vida.
Inicialmente, se empleó en el negocio "Las dos Californias", propiedad de don Pedro Sanz Cedes, quien había llegado desde Lumbreras de Cameros unos años antes. Después de varios años como empleado y de una pequeña incursión comercial, en 1888 creó la sociedad comercial "Fernando Rioja y Compañía", constituida por él y dos comanditarios. Empezó como empleado, pero en pocos años progresó como solo lo hacían los grandes hombres de su época, en un momento de explosión industrial en el Nuevo Mundo donde las oportunidades podían ser multimillonarias.
Su apasionante biografía fue recogida hace unos años por el historiador Juan Antonio García-Cuerdas y Sánchez de Lollano en el libro "La Rioja y los riojanos en Chile".
El Imperio Empresarial de Fernando Rioja Medel

Sintetizando, se podría decir que fue un hombre multifacético en el campo de los negocios, armador de buques, presidente y fundador de bancos, compañías de seguros, comunidades y sociedades de minas de hierro, cobre, carbón y petróleo, empresas salitreras y una gran fundición. Además, fue editor de periódicos, creador de imprentas que fusionadas dieron paso a la sociedad de artes gráficas más grande y poderosa de Chile, y dirigente de industrias de calzado, de tejidos, molineras y de otras diferentes manufacturas. También fue un gran agricultor y ganadero por cuenta propia. Esto es lo que podemos señalar de él en cuanto al amplísimo campo de actividades comerciales, industriales, financieras y agrícolas que desarrolló.
Tabaco: El Primer Gran Pilar
Fernando Rioja puso los primeros pilares de su imperio en 1895 con la fábrica de cigarrillos "La Corona", que dos años más tarde amplió considerablemente bajo el nombre de "Cía. General de Tabacos". Esta empresa, en 1909, se transformó, mediante fusiones con varias otras en manos también de españoles, en la "Compañía Chilena de Tabacos" (CCT), que aún existe en situación casi monopólica bajo la sigla CCT. De ella fue su presidente y su gran impulsor desde aquella fecha hasta el día de su muerte en 1922.
La "Compañía Chilena de Tabacos" tenía fábricas en Valparaíso y Santiago. Prácticamente fue la que propagó el cultivo del tabaco en Chile y elaboraba todo el tabaco nacional, importando el resto. De esta forma, cubría el 92% del consumo total de Chile. Llegó a copar más del 90% del mercado nacional y, lejos de limitarse a las fronteras chilenas, el audaz neilense no se conformó con ello y fundó otras tabacaleras, incluso en Buenos Aires, para expandirse hacia Argentina.
También había creado en 1909 la "Tacna American Tobacco Co." en la ciudad de Tacna, aún integrante de la geografía chilena en ese entonces. Esa manufactura alcanzó un número de 400 operarios y auspiciaba directa e indirectamente la chilenización de esa provincia, cuya nacionalidad debía determinar un plebiscito. En 1921, la "Tacna American Tobáceo Co." es trasladada a la ciudad de San Fernando y allí se la conoce como la "Cía. Inglesa de tabacos", dirigida y controlada también por el señor Rioja.
Este llegó a dominar tanto este negocio que en 1912 organizó en Buenos Aires la "Cía.".
Diversificación y Expansión
No solo por el tabaco, sino que lo suyo también eran las artes gráficas. Diversificó sus inversiones con imprentas y litografías a partir de 1912, hasta que colocó a "Universo" como la empresa más grande del país en su sector. Aquello tampoco era suficiente para el burgalés, e invirtió también en la agricultura a través de fincas latifundistas, en la ganadería con enormes rebaños, en el textil, la minería del hierro, el cobre, el carbón o el petróleo, empresas salineras, compañías de seguros y hasta en el mundo de los armadores de buques.
Igual que tantos otros compatriotas, el señor Rioja, una vez triunfante en el comercio y la industria, hizo inversiones en la agricultura sin abandonar el campo de los negocios en que había surgido. Así, adquirió la Hacienda Alcones en 1919, de trece mil hectáreas de secano, de las cuales seis mil eran planas y el resto de lomajes suaves. Con esfuerzo y perseverancia consiguió regar 2.500 hectáreas -inundando 250-, hizo plantar tres millones de eucaliptus y 500 mil pinos insigne.
Presidía la "Sociedad Manufacturera de Tejidos de Santiago", la que en 1921 fusionó a otras, naciendo la "Sociedad de Tejidos de El Salto", que por más de veinte años fue la más importante de Chile en su actividad. Había sido el fundador de la importante "Cía. Molinera San José de Loncomilla".
Se distinguió asimismo en la minería y fue uno de los dueños de la "Cía. de Minas y Fundición de Calama", que presidió y que fue comprada por la Chile Exploration de Chuquicamata. Entre otras empresas de esa rama de la producción, fue Presidente de la "Comunidad de Hierros de Bandurrias", de la "Sociedad Minera de Huanaco" y en 1920, de la "Cía. Minera" (el nombre completo de esta última se encuentra incompleto en el borrador).
Incluso se aventuró en el negocio financiero con los bancos Español-Italiano o Español-Chileno. Nombrado Director del Banco Comercial, figuró más tarde en el directorio fundador del Banco Español-Italiano en 1900 y finalmente fue designado presidente del Banco Español-Chile en 1909, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1922. Igualmente, había participado en la fundación de la "Cía. de Seguros" (el nombre completo de esta última se encuentra incompleto en el borrador).
Vida Personal y Compromiso Social
El señor Rioja contrajo matrimonio con doña Sara Ruiz, boliviana, con quien tuvo nueve hijos: Fernando, Arturo, Alberto, Guillermo, Sara, Blanca, Alfredo, Elena y Jorge.
Filantropía y Mecenazgo

Su figura, cuentan las crónicas chilenas, es comparable a los grandes magnates norteamericanos que fueron contemporáneos suyos como John D. Rockefeller, Vanderbilt, Henry Ford o Carnegie, no solo por el tamaño de su fortuna, sino también por su filantropía. Quienes le conocieron señalaban que prosperó rápidamente e hizo una gran fortuna, pero también gastó mucho dinero en obras de beneficencia. El inabarcable hombre de negocios era también un gran mecenas que contribuyó, sobre todo, con instituciones fundadas por españoles.
Su patria estuvo siempre muy presente en sus actividades. Cuando se produce la destrucción del local del "Círculo Español" de Valparaíso a causa del terremoto de 1906, reinstauró esa institución el 9 de marzo de 1907, bajo el nuevo nombre de "Club Español", y naturalmente se le designó su primer Presidente.
Así, en 1893, participó como director en la fundación de la 7ª Cía. "Bomba España" de Valparaíso, la cual aún hoy mantiene su retrato al óleo en lugar de privilegio.
Sus afanes españolistas lo llevaron a crear en 1917 la llamada "Asociación Patriótica de la Peseta Española", destinada a fundar en España una serie de establecimientos de enseñanza especial que permitiesen entregar una base de amplios conocimientos comerciales e industriales a los jóvenes que se dirigieran a América. Le dieron la presidencia y le acompañó un directorio verdaderamente selecto. Además, participó en la Comisión Patriótica que mandó un millón de pesetas a España para sus desastrosas guerras de 1898.
Presidió la Comisión Organizadora de la Cámara Oficial Española de Comercio en 1919 y, cuando esta quedó constituida el 15 de enero de 1920, se le designó para que encabezara su directorio como Presidente. Fue declarado socio benefactor de la Sociedad Benéfica Provincia de Logroño y de varias otras instituciones.
Reconocimientos y Distinciones
Escritorio de Fernando Rioja Medel, Museo de Artes Decorativas Palacio Rioja en Viña del Mar Chile
Su dinero, desde luego, pero también estas y otras contribuciones le hicieron famoso a uno y otro lado del charco, hasta que una de sus mayores satisfacciones le llegó dos años antes de su muerte. En los últimos días de 1920, había llegado a Valparaíso en un navío de guerra la Embajada Extraordinaria que España envió a la conmemoración del descubrimiento del Estrecho de Magallanes, presidida por el infante don Fernando María de Baviera y de Borbón, primo y cuñado del Rey don Alfonso XIII. El Príncipe fue muy agasajado por la colectividad hispana y por el señor Rioja, que le dio alojamiento en su casa, el hoy "Palacio Rioja".
Los servicios a ambas naciones de este ciudadano ilustre le hicieron acreedor a que se le reconocieran y fueran premiados por Chile con la honrosa condecoración de la Orden al Mérito y por España con la de Isabel la Católica, primero, y con el título nobiliario de Conde de Rioja de Neila, después, que le otorgara don Alfonso XIII en 1922. El propio monarca le concedió la Orden de Isabel la Católica y hasta el título nobiliario de Conde de Rioja de Neila. El rey de España firmó los honores antes de que el gran empresario y filántropo falleciera, pero el Real Despacho llegó tarde: se emitió el 14 de julio de 1922, cuatro días después del deceso, así que el conde nunca llegó a ostentar el título, que ni fue heredado por ningún familiar ni cuya sucesión o rehabilitación nadie solicitó desde 1922, por lo que actualmente es solo un título histórico.
El Palacio Rioja: Un Legado Arquitectónico

En la calle Quillota, esquina con la Tres Norte, se levanta un bonito palacete de estilo francés construido en los años dorados de Viña del Mar. Tras el terremoto de Valparaíso de 1906, esta localidad chilena a 130 kilómetros de Santiago se convirtió en destino para adinerados que no escatimaron a la hora de construirse sus mansiones. Uno de ellos era el burgalés Fernando Rioja Medel.
En 1907, después del tremendo terremoto de 1906 en Valparaíso, Fernando Rioja Medel adquirió las cuatro hectáreas de la antigua Quinta San Francisco y encargó la construcción de su nueva residencia viñamarina al arquitecto francés Alfredo Azancot (o Alberto Azancot Levi, según otras fuentes en los terrenos ubicados en calle Quillota 214). Dadas sus características, se enmarca dentro de la tendencia neoclasicista francesa, siendo una construcción de estilo francés entre las mejores que se pueden encontrar en Chile.
En cuanto a su decoración interior, arquitectos y decoradores europeos diseñaron y adquirieron especialmente elegantes muebles, cortinajes, vidrios biselados, puertas, cielos, lámparas y textiles murales que llegaron desde España y Francia en barco a Valparaíso y desde allí, en carretas, a su actual emplazamiento. En sus jardines se destacaban especies nativas de China, Brasil, Islas Norfolk, Australia, Japón, entre otras. El trazado y contenido del jardín que rodea el palacio fue tan importante para la familia Rioja como el diseño y construcción de la mansión. La antigua Quinta San Francisco sin duda tenía algunas especies arbóreas, pero al jardín original se agregaron nuevos ejes, especies vegetales, construcciones y elementos decorativos. La decoración y ornamentación de estos espacios son expresión de una época y de un estilo de vida.
La familia entera vivía en el Palacio Rioja, donde tenían 40 sirvientes. En ese palacio tuvieron lugar importantes recepciones, y quien esto escribe tuvo la oportunidad de ver hace unos años las invitaciones y los menús en idioma francés de ellas. Una gran cantidad de estos documentos y algunos muebles los conserva, junto a la carta de concesión del título nobiliario firmado por Alfonso XIII, un bisnieto de Don Fernando que se ha preocupado de mantener algunos documentos familiares.
El inmueble consta de 1.620 metros cuadrados construidos. El terremoto de marzo de 1985 causó gran destrucción del edificio, sus muebles y decoraciones, y su restauración representó serias dificultades técnicas, financieras y estéticas. El 13 de mayo de 1979 se le asigna al edificio el carácter de Museo y Palacio Ceremonial. El 14 de mayo de 1985, la construcción es declarada Monumento Histórico Nacional. En la actualidad, el palacio es parte significativa del patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad y un destacado Museo de Artes Decorativas, además de servir como sede de recepciones oficiales.
Legado y Memoria
Lamentablemente, sus hijos, que fueron enviados a educarse en Europa, no supieron o no pudieron conservar la fortuna, y lentamente la fueron consumiendo. El imperio empresarial se resquebrajó. Finalmente, en la década de 1950, debieron ceder el Palacio Rioja a la Municipalidad ante la imposibilidad de pagar las contribuciones territoriales. Su residencia pasó a manos de la municipalidad de Viña del Mar en 1956, y llegó a ser la sede de la Alcaldía.
Al funeral, según recogieron las esquelas de la época, convocaron una asistencia masiva varias instituciones a las que el empresario había apoyado, presidido o participado durante su vida. Fue todo un acontecimiento social.
Pese a su trascendencia, el gran magnate de principios del siglo XX no tiene ningún recuerdo en su localidad de origen. Ni placa ni calle. Sus visitantes difícilmente se imaginarán que quien levantó todo aquello a orillas del Pacífico nació en un pequeño pueblo encaramado a las montañas que cierran Castilla por el este. El actual alcalde de la localidad, Valeriano Arribas, tiene en su despacho un viejo libro sobre el destacado neilense. "Biografía del Excelentísimo Señor Don Fernando Rioja Medel", reza el título del ejemplar firmado por Peláez y Tapia e imprimido por la Imprenta Victoria en 1923. El regidor de Neila explica que gracias a eso supo del ilustre paisano, pues su figura tampoco es demasiado conocida en el pueblo. Los apellidos Rioja y Medel son habituales en la zona (más todavía el segundo), pero apenas quedan ya familiares lejanos. Arribas recuerda que hace unos años murió una señora que era sobrina carnal de quien fue el hombre más rico de Chile y que llegó a conocerle, a cartearse y a intercambiar regalos con él.