El cordón umbilical es una estructura embriológica vital que conecta la placenta con el feto, siendo indispensable para el desarrollo del embarazo. En la semana 7 de gestación, el embrión comienza a separarse del saco gestacional, y alrededor de la semana 9 se forma una hernia umbilical fisiológica que permite la migración de los intestinos del feto dentro del cordón umbilical para conectarlo con la placenta.
Los extremos del cordón umbilical se insertan en el feto a nivel del ombligo y en el centro de la placenta. Mide aproximadamente 55-60 cm de longitud en humanos y tiene un espesor de 1-2 cm. Está conformado por dos arterias umbilicales y una vena umbilical, ubicadas dentro de una vaina tubular de amnios. Estas transportan las sustancias nutritivas y la sangre rica en oxígeno que el feto necesita para su correcto desarrollo y existencia.
El Ombligo Canino: Una Cicatriz Poco Evidente
Los perros, como cualquier otro mamífero placentario (como ratones, conejos, monos, elefantes, caballos, delfines y ballenas), tienen ombligo. Esta marca no es más que la cicatriz que queda tras el corte y la caída del cordón umbilical de las crías después del parto. La confusión sobre si los perros tienen o no esta cicatriz deriva de que no tiene la apariencia a la que estamos acostumbrados en humanos.
El ombligo en los perros es una hendidura poco visible, lo cual se debe a dos razones principales: la barriga del animal está cubierta de pelo y suele ser una marca bastante pequeña, ya que el cordón umbilical de un cachorro es sensiblemente más pequeño que el de un bebé humano. Para localizar el ombligo de un perro, se debe buscar en la zona del bajo vientre, en el punto intermedio entre las costillas y las patas traseras.

Formación del Ombligo Canino
El ombligo de un perro se forma de la misma manera que el de un humano. Cada cachorro tiene su propio cordón umbilical que se desarrolla durante las primeras semanas de crecimiento del embrión y lo conecta a la placenta de la madre. Después del nacimiento, la madre muerde y rompe el cordón umbilical, dejando unos dos centímetros unidos al cachorro. Como el ombligo es una cicatriz, puede difuminarse y ser más difícil de localizar a medida que el perro envejece.
A diferencia de los humanos, que pueden tener el ombligo hacia adentro o hacia afuera, si un perro tiene el ombligo hacia afuera, podría ser indicio de un problema médico, como una hernia umbilical.
Complicaciones y Cuidado del Ombligo
Hernia Umbilical
Una hernia umbilical es una condición caracterizada por un defecto en la pared abdominal, donde parte del intestino protruye a través de los músculos del abdomen. Son relativamente más comunes en recién nacidos, ya que el cordón umbilical pasa a través de dicha pared durante la etapa fetal. Si esta abertura muscular no se cierra adecuadamente, puede formarse una hernia umbilical. En personas adultas, esta condición puede ser causada por aumento de la presión intraabdominal debido a factores de riesgo como obesidad, intervenciones quirúrgicas y embarazos múltiples.
En perros, las hernias umbilicales no suelen causar molestias y, si son pequeñas en cachorros recién nacidos, es probable que se cierren solas en unos seis meses sin requerir más tratamiento. Sin embargo, si se percibe una protuberancia, hinchazón o alteración en la zona del ombligo de un perro, se debe acudir al veterinario. Las hernias más grandes, si no se tratan, pueden causar problemas de salud, como el atasco del tejido que ha atravesado la hernia, lo que podría impedir la circulación sanguínea. Las hernias umbilicales son hereditarias y también pueden estar relacionadas con la raza o traumatismos. El tratamiento quirúrgico es recomendado en adultos y en casos complicados en infantes.
Cuidado del Muñón Umbilical en Bebés Humanos
Cuando el cordón umbilical se corta, un pequeño extremo permanece ligado al bebé. Transcurridas 2-3 semanas, este muñón caerá, dando lugar al ombligo. Si el muñón tarda más de tres semanas en desprenderse, o si se observan signos de enrojecimiento o inflamación, secreción amarilla (pus), mal olor, sangrado que empeora o que persiste después de tres días, es crucial llamar al profesional de atención médica del bebé. Estos podrían ser síntomas de una infección del cordón umbilical, y un tratamiento inmediato es necesario para detener la diseminación de la infección.
CUIDADOS DEL CORDON DEL BEBÉ RECIEN NACIDO, | Ginecologa Diana Alvarez
Controversias en el Cuidado del Cordón
El cuidado del cordón umbilical hasta su desprendimiento continúa siendo motivo de controversia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la "cura en seco" en países con cuidados obstétricos adecuados y una baja tasa de mortalidad neonatal, que consiste en la limpieza del muñón con agua tibia y jabón neutro, manteniéndolo después bien seco. Sin embargo, en los últimos años, nuevos estudios y revisiones han atribuido beneficios a la aplicación de clorhexidina tópica en el muñón, especialmente en países de bajos recursos donde reduce la incidencia de onfalitis y la mortalidad neonatal.
En países con mayores recursos y mejores cuidados perinatales, la cura en seco ha demostrado no ser inferior al uso de antisépticos en la prevención de la onfalitis, e incluso puede favorecer un desprendimiento más temprano del cordón. La aplicación de clorhexidina, al reducir la colonización bacteriana, puede interferir con el proceso de desprendimiento del cordón, retrasándolo. Además, existe la posibilidad de que se seleccionen gérmenes con un mayor potencial invasivo y se desconoce el efecto tóxico de su absorción a la circulación sistémica, sumado al coste económico adicional.
Pinzamiento del Cordón Umbilical: Momento Óptimo y Beneficios
Existe un importante debate sobre el momento óptimo para el pinzamiento y corte del cordón umbilical. Tradicionalmente, se ha realizado de forma temprana, pero investigaciones recientes han destacado los beneficios del pinzamiento tardío.
Beneficios del Pinzamiento Tardío
El pinzamiento y corte tardío del cordón, es decir, mantener el flujo sanguíneo entre madre e hijo después del parto, previene la anemia ferropénica en los primeros meses de vida del bebé y proporciona una reserva de hierro al niño. Además, mientras el cordón late, la placenta sigue insuflando sangre en el cuerpo del bebé, una sangre rica en nutrientes y oxígeno. Esto, en el momento inmediatamente posterior al nacimiento, es un seguro de vida contra la anoxia postnatal (falta de oxígeno).
Los pulmones del bebé pueden tomarse su tiempo para comenzar a funcionar perfectamente, sin necesidad de forzarlos a llorar o de golpes en la espalda para que respire, ya que estará protegido por el oxígeno que le sigue llegando. La naturaleza ha previsto que el nacimiento no suponga una carrera contra la muerte. La OMS recomienda que el cordón umbilical sea cortado en un lapso de tiempo de entre 1 a 3 minutos, aunque otras recomendaciones sugieren no pinzarlo antes de los primeros 60 segundos.
Se sabe que el cordón ha dejado de latir porque se queda blanco. Esto puede ocurrir a los tres, siete, once, o incluso quince minutos. Es posible que si no se corta, después de minutos o incluso una hora, vuelva a latir. Este mecanismo no se conoce bien debido a la tendencia a cortar el cordón que impide estudiar el fenómeno. Normalmente, la placenta no se desprende hasta que el cordón deja de latir, aunque a veces tarda un poco más. El cordón umbilical no debería ser pinzado antes de que deje de latir.
Consideraciones Éticas y Donación de Sangre de Cordón
El cordón umbilical no debería ser pinzado antes de que deje de latir porque mientras el cordón lata, la placenta seguirá insuflando sangre en el cuerpo del bebé. Esta sangre es rica en nutrientes y proporciona una reserva de hierro al niño. Privar al bebé de esta sangre, que equivale a aproximadamente un tercio de su volumen total (100-140 ml), puede producir una hipovolemia.
La sangre del cordón contiene células madre progenitoras hematopoyéticas que ayudan a tratar ciertas enfermedades al transformarse en glóbulos rojos o blancos y plaquetas. El único momento en que se pueden obtener dichas células madre, en un proceso indoloro y sin riesgo, es durante el parto. Sin embargo, no hay unanimidad sobre la utilidad médica de la sangre de cordón umbilical para uno mismo, y múltiples sociedades científicas y el Consejo de Europa desaconsejan el almacenamiento de SCU para uso autólogo eventual, debido a la baja probabilidad de uso y a que los supuestos beneficios están en desarrollo con resultados aún inconclusos.
Los profesionales de salud que ofrecen la donación de sangre del bebé tienen la obligación de dar información completa y no sesgada, tal como se refleja en la Guía ONT 2020-2025. Se debe explicar a los padres que el pinzamiento fisiológico es beneficioso para su bebé y que alternativas como la donación de médula ósea en adultos son una buena opción altruista con mayor disponibilidad de células madre. Además, hay una tendencia a la baja en el uso de la sangre de cordón gracias al desarrollo de nuevas terapias.
Policitemia y Pinzamiento Tardío
La policitemia es un trastorno en el cual hay demasiados glóbulos rojos en la circulación sanguínea, lo opuesto a la anemia. Se define como un hematocrito venoso mayor de 65% a 70% y se ha relacionado con secuelas neurológicas. Un estudio descriptivo de 1977 sugirió una asociación entre el pinzamiento tardío del cordón y la policitemia; sin embargo, estudios posteriores no han replicado estos resultados.
Solo se ha descrito un caso en el que podría haber riesgo de que el bebé reciba más sangre de la que debiera: en los partos en el agua, si la temperatura del agua está a más de 37.5 grados y el trinomio placenta-cordón-bebé están bajo el agua, lo que puede provocar vasodilatación. En este escenario, se recomienda pinzar a los 5 minutos o vaciar la piscina.