Las flemas y los mocos, la mucosidad de las vías respiratorias que se expulsa por la boca o la nariz, son muy habituales en los recién nacidos y bebés pequeños. Este fenómeno es un mecanismo de defensa crucial para protegerse de posibles infecciones mientras su sistema inmunológico se fortalece. Además, sirven para evitar la deshidratación de las vías respiratorias y para lubricarlas.
Aunque estas mucosidades pueden aumentar si el niño tiene un resfriado u otra infección, generalmente no es necesario que el niño esté enfermo para que presente flemas y mocos. La presencia de mucosidad en bebés se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad, sumado a que no saben sonarse ni expulsar los moquillos por sí mismos. El resultado es que estos mocos suelen acumularse, lo que puede ser muy molesto para el bebé e, incluso, llegar a atragantarles en el caso de las flemas.
La limpieza de la nariz y la extracción de mucosidad de las vías respiratorias es uno de los cuidados básicos del bebé. Si no se realiza una limpieza diaria, los moquillos retenidos pueden provocar infecciones.
Recomendaciones Generales para el Manejo de Flemas y Mocos
Para ayudar a tu bebé a manejar la mucosidad, considera las siguientes pautas:
- Evitar medicación: A no ser que el pediatra lo recomiende por algún motivo específico, no debes darle ninguna medicación ni mucolíticos. Aunque estos disuelven la mucosidad, también incrementan la secreción de moco, estableciendo un círculo vicioso difícil de romper.
- Hidratación: Es fundamental hidratar bien al bebé. Si está con pecho, ponle a comer más a menudo para que se mantenga hidratado.
- Ambiente Húmedo: Un ambiente húmedo también le ayudará, sobre todo a la hora de dormir. Lo más adecuados son los humidificadores de vapor frío, controlando siempre el vapor del ambiente. La humedad ambiente, medida con un higrómetro, no debe superar el 50% para evitar la aparición de hongos. No se recomienda usar aromas de mentol en menores de dos años.

Limpieza de las Vías Respiratorias Superiores
Lavados Nasales con Suero Fisiológico
Si el bebé tiene la nariz llena de mocos que le impiden respirar, puedes hacerle un lavado nasal con agua de mar o suero fisiológico. Para ello, la mejor manera es tumbarle de lado y aplicar suero en esa fosa nasal mientras cierras la otra ligeramente con los dedos.
Para realizar un lavado nasal más profundo:
- Estos preparados de suero fisiológico se venden en monodosis para recién nacidos.
- Carga una jeringuilla con el suero fisiológico (1,5-2 ml es suficiente).
- Sienta al bebé o ponle en posición vertical para que los moquillos vayan saliendo.
Es importante saber que los lavados nasales son una operación que no suele gustar a ningún niño, por lo que no te extrañe si llora. Es una operación que solo lleva unos segundos, pero en ese tiempo debes sujetar bien al pequeño. Un buen truco es envolverle en una toalla o sábana para que no dé manotazos.
👃💦 Cómo hacer un LAVADO NASAL a un BEBÉ (demostración práctica)
Extracción de Flemas de la Garganta
Para limpiar la garganta de flemas, lo mejor es extraerlas cuando estas lleguen a la boca. Nunca las saques con el dedo, ya que puedes hacerle daño. En su lugar, enrolla una gasa estéril en tu dedo índice y méteselo suavemente en la boca para retirar la mucosidad.
Uso de la Perilla de Goma para Extraer Mocos
Una perilla de goma (también conocida como pera de succión o aspirador nasal manual) es una herramienta muy útil para extraer moco de la nariz o la boca de un bebé, especialmente cuando un resfriado o las alergias causan dificultades al bebé para comer o dormir. Es mejor usar la perilla de goma para limpiarle la nariz al bebé antes de alimentarlo y antes de que se duerma.
Importante: Los aspiradores nasales o las peras nasales no se deben emplear si la mucosidad se encuentra reseca y pegada a las paredes de la nariz, ya que puede hacerle daño.
Pasos para Usar la Perilla de Goma:
- Posición del Bebé: Coloque al bebé con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás.
- Aplicación de Solución Salina (Opcional): Si es necesario, coloque algunas gotas de solución nasal salina en cada orificio nasal del bebé. Las gotas ayudarán a disolver el moco y facilitarán su extracción.
- Preparación de la Perilla: Apriete la base redonda de la perilla con el pulgar para expulsar todo el aire.
- Inserción: Introduzca suavemente la punta de la perilla hasta que quede ajustada en la nariz del bebé, sin forzar.
- Succión: Deje de apretar la perilla para que el aire vuelva a entrar, creando un vacío que succionará el moco de la nariz del bebé.
- Retirada y Limpieza: Retire la perilla y vacíe el moco en un pañuelo. Repita el proceso en el otro orificio nasal si es necesario.

Limpieza de la Perilla de Goma
Después de cada uso, es fundamental limpiar la perilla para evitar la proliferación de bacterias. Para ello:
- Lávela con agua enjabonada tibia.
- Enjuáguela bien.
- Exprímala para sacarle toda el agua que pueda haber quedado en su interior.