La fiebre en los bebés puede resultar alarmante, especialmente en recién nacidos menores de 3 meses. Es una respuesta natural del cuerpo ante infecciones virales, bacterianas o micóticas, actuando como la primera línea de defensa del sistema inmunológico. Nuestro enfoque debe centrarse en aliviar el malestar del niño, no en tratar la fiebre en sí misma, reconociendo cuándo es apropiado buscar atención médica urgente.
La mayoría de las fiebres son inofensivas y son causadas por infecciones leves. Es normal que la fiebre nos preocupe y es importante que la tengamos controlada, pero, en general, no debemos alarmarnos en exceso, ya que la mayoría de las veces no serán más que un virus inicialmente inofensivo. Es normal que los niños con fiebre coman menos; esto es común con las infecciones que la causan. Siempre y cuando su hijo beba y orine con normalidad, no comer tanto como de costumbre no es un problema.
¿Qué es la fiebre en bebés?
La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que suele indicar un problema de salud, normalmente una infección. El aumento temporal de la temperatura del cuerpo significa que el organismo está luchando contra una enfermedad, estimulando los glóbulos blancos para que le ayuden a combatirla. Los pequeños aumentos de la temperatura corporal no se consideran fiebre propiamente dicha y normalmente no son motivo de preocupación. Se considera fiebre cuando la temperatura supera los valores habituales. La fiebre se suele definir como una temperatura de 38 °C (100,4 °F) o superior, dependiendo de cómo se mida.
La temperatura normal de un bebé se sitúa por debajo de los 38 °C, aunque es importante tener en cuenta que esta cifra puede fluctuar ligeramente. Los bebés y niños pequeños suelen tener una temperatura corporal ligeramente más alta que los adultos, debido a la naturaleza activa de su metabolismo y su sistema inmunológico en desarrollo. Es importante estar atentos a cualquier cambio significativo en la temperatura del bebé, especialmente si se acompaña de otros síntomas de malestar. Si bien las pequeñas variaciones pueden ocurrir naturalmente, la mayoría de ellas no son motivo de preocupación y pueden atribuirse a factores como la actividad física o el entorno.

Temperatura normal y rangos de fiebre en bebés
Saber cuál es la horquilla de temperatura normal en bebés es clave para identificar rápidamente los síntomas de fiebre y responder de la mejor manera. La temperatura normal de un bebé no siempre es la misma; cambia a lo largo del día y también según la edad, el nivel de actividad y la forma de medirla. La temperatura normal de un bebé ronda los 37 °C, aunque puede oscilar entre los 36,4 °C y 37,9 °C, y estar dentro de la normalidad. Este rango de temperatura en bebés suele ser un poco superior al de los niños mayores o los adultos. Recuerda que a lo largo del día la temperatura puede variar hasta en un grado. Es habitual que tengan la temperatura más baja por la mañana temprano y la más alta, por la tarde o por la noche.
Una temperatura rectal de 38 °C o superior suele considerarse fiebre en bebés y puede indicar una infección, especialmente en niños de menos de 3 meses. Se considera que un niño tiene fiebre cuando la temperatura tomada en la axila está por encima de los 37,1 °C. Si el niño tiene febrícula, que es hasta los 38,1 °C, no se recomienda su tratamiento con antitérmicos, como paracetamol o ibuprofeno. Sin embargo, lo que se debe hacer es hidratarlo bien con abundante agua y mantenerlo fresco con poca ropa. Cuando tiene fiebre, es decir, por encima de 38,1 °C, lo más eficaz son los medicamentos antitérmicos prescritos por el pediatra. Es imprescindible respetar la dosificación adecuada a la edad y peso del niño.
Rangos de temperatura según el método de medición:
- Rectal (el sistema más fiable en recién nacidos y bebés): 36,6 °C - 37,9 °C
- Frente (arteria temporal): 36,6 °C - 37,8 °C
- Oído (timpánico): 36,6 °C - 37,8 °C (no recomendado en niños menores de 6 meses)
- Axila: 36,5 °C - 37,5 °C (menos preciso, solo para una comprobación rápida)
Estos valores se consideran un rango normal en bebés y recién nacidos. Utiliza siempre el método recomendado según la edad del bebé y recuerda que la medición rectal es la más precisa durante los primeros meses de vida.
Síntomas de fiebre en bebés
A veces no es fácil detectar si tu bebé tiene fiebre, ya que los síntomas no siempre son evidentes. Si tienes dudas sobre si tu bebé tiene fiebre, fíjate bien en cualquier cambio en su actitud o en su aspecto. Muchas veces, los cambios en el comportamiento o en el aspecto de tu bebé pueden darte una pista más clara que el termómetro. La fiebre en bebés suele ir acompañada de signos que indican que el bebé se encuentra mal o está combatiendo una infección.
Signos habituales de fiebre en bebés:
- Piel caliente: el bebé está más caliente de lo habitual al tacto.
- Mejillas sonrojadas o la piel más roja de lo normal.
- Sudoración superior a lo habitual: el incremento de la temperatura de tu bebé probablemente hará que sude constantemente. Esto es totalmente normal, ya que su cuerpo está luchando por protegerse de una infección.
- Irritabilidad o mal humor.
- Somnolencia o dificultad para permanecer despierto.
- Falta de apetito o rechazo al pecho/biberón.
- Más sed.
- Llanto inusual o necesidad de más contacto.
- Letargo o menor interés por jugar e interactuar.
- Escalofríos.
- Dolor de cabeza.
Síntomas que pueden acompañar la fiebre en bebés:
- Se toca la oreja o muestra signos de dolor de oído.
- Babeo excesivo o irritabilidad, que podrían indicar dolor de garganta.
- Erupciones en la piel.
- Vómitos, diarrea o síntomas de dolor abdominal.
- No produce lágrimas cuando está llorando.
- No está mojando pañales o no ha orinado durante las últimas 8 horas.
En bebés recién nacidos de menos de 3 meses, la fiebre requiere siempre una atención especial. Si el bebé tiene una temperatura rectal de 38 °C o más, contacta de inmediato con un profesional de la salud, aunque el bebé esté bien aparentemente.
Causas de la fiebre en bebés
La fiebre en bebés suele indicar que su cuerpo está combatiendo una infección. Hay muchas razones por las cuales un niño puede tener fiebre. Las más comunes son las infecciones víricas, agudas y benignas, como las respiratorias, que suelen ir acompañadas de tos y mocos; las gastrointestinales, que cursan con vómitos, diarrea y dolor abdominal; o las urinarias, con vómitos y rechazo de alimentos.
Principales causas de la fiebre en bebés:
- Resfriados comunes.
- Infecciones de orina.
- Infecciones de garganta o senos paranasales.
- Infecciones intestinales.
- VRS (virus respiratorio sincitial).
- Gripe.
- Sepsis (infección generalizada).
- Meningitis (infección de las membranas del cerebro y médula).
Otras situaciones asociadas a la fiebre en bebés:
- Dentición: Suele comenzar en torno a los 6 meses y puede provocar un aumento leve de la temperatura, aunque generalmente no causa fiebre. Un niño al que le están saliendo los dientes puede tener un ligero aumento de la temperatura corporal, pero probablemente la dentición no sea la causa de la temperatura si esta es superior a los 37,8 °C (100 °F).
- Vacunas: Los bebés y los niños a veces tienen fiebre baja (febrícula) después de vacunarse.
- Exceso de ropa: Arropar demasiado a un niño puede incluso causar un aumento en la temperatura. Los bebés, especialmente los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados, envueltos en una manta o en un ambiente muy caluroso, ya que no pueden regular (controlar) su temperatura corporal tan bien como los niños mayores. Pero como la fiebre en los recién nacidos puede ser un signo de una infección grave, incluso los bebés que están demasiado abrigados deben ser examinados por un médico si tienen fiebre.
- Golpe de calor: Es una situación poco frecuente pero potencialmente grave, en la que el aumento de la temperatura corporal se debe al calor ambiental excesivo, no a una infección. Puede darse si el bebé está en un lugar muy caluroso, como la playa o un coche cerrado, o si lleva demasiada ropa. Nunca dejes a un bebé o un niño en el interior de un coche cerrado, aunque solo sea un minuto.
Fiebre sin foco en bebés
La fiebre sin foco es un aumento de la temperatura por encima de los 38°C sin causa aparente que la produzca. Se trata de una alteración aguda de causa desconocida, que normalmente se considera fiebre sin foco a partir de los 38 grados de temperatura corporal y que se mantienen durante un máximo de 3 días. Sin embargo, no es posible determinar el motivo del periodo febril tras realizar una exploración del bebé. La fiebre por sí misma no es una enfermedad, sino una manifestación clínica de la lucha del organismo frente a alguna infección o inflamación.
La mayoría de casos de fiebre sin foco en los pequeños ocurren por infecciones víricas autolimitadas. Estas infecciones no requieren tratamiento y en la mayoría de las veces son producidas por los siguientes microorganismos:
- Herpes humano tipo 6: supone aproximadamente el 10% de los casos.
- Adenovirus.
- Enterovirus: supone casi el 50% de los casos.
- Virus respiratorio sincitial.
- Virus de la influenza.
Sin embargo, en una pequeña proporción, la fiebre sin foco ocurre por una enfermedad bacteriana potencialmente grave, como la meningitis, la neumonía, la bacteriemia oculta o la infección del tracto urinario (siendo ésta última la más frecuente). Por ello, es imprescindible consultar con un médico si el bebé presenta fiebre. El síndrome febril sin foco también puede ocurrir por causas no infecciosas, pero es menos habitual. Además, este síndrome varía notablemente en función de la edad del lactante, ya que la capacidad de respuesta de su cuerpo y el origen de la fiebre son diferentes.
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Fiebre sin foco en bebés de 0 a 3 meses
Los recién nacidos menores de 28 días son un grupo de alto riesgo para la fiebre sin foco. Alrededor de un 10-15% de los bebés tienen una enfermedad bacteriana grave debido a que aún su sistema inmune es inmaduro y, por tanto, no tiene capacidad para combatir infecciones. La respuesta febril en los bebés de 1 a 3 meses con enfermedades infecciosas es escasa, por lo que el diagnóstico clínico es complicado. Las infecciones bacterianas más frecuentes cuando el bebé es menor de 3 meses son causadas por Estreptococo grupo B, Escherichia coli, Listeria, Salmonella o Neumococo.
Fiebre sin foco en bebés de 3 a 36 meses
A medida que los meses van pasando y los bebés creciendo, su sistema inmune también va madurando y fortaleciéndose. La causa de la fiebre sin foco en los bebés de 3 a 36 meses suele ser menos alarmante en comparación con los recién nacidos. No obstante, hay que tener especial cuidado con aquellos bebés de entre 3 y 36 meses que presenten una temperatura corporal superior a los 39°C puesto que podrían tener una infección bacteriana grave. Si la temperatura del bebé supera los 40°C o si es mayor de 39,5°C y tiene una cantidad muy elevada de leucocitos en sangre (leucocitosis), entonces el riesgo de padecer una infección bacteriana se incrementa. Por tanto, a mayor temperatura, mayor riesgo de bacteriemia. Cuando el bebé supera los 3 meses, lo más frecuente es que la infección bacteriana ocurra por Escherichia coli, Salmonella, Neumococo, Staphylococcus aureus o Meningococo.
En la mayoría de los casos, los cuidados en bebés de 3 a 36 meses con fiebre sin causa aparente consisten en una buena hidratación y favorecer su descanso. Si la fiebre fuera acompañada de otros síntomas más preocupantes, entonces lo mejor sería acudir al especialista.
Cómo tomar la temperatura a un bebé
En primer lugar, la fiebre se debe medir con un termómetro homologado y no con el tacto. Si crees que tu bebé tiene fiebre, lo mejor es usar un termómetro digital para tomarle la temperatura. Así tendrás un resultado más fiable y preciso. Otros métodos, como los chupetes termómetro digitales, las tiras adhesivas, tocar la frente con la mano o besarle la frente, no ofrecen resultados fiables. Puede tomarse la temperatura en el recto, en la boca o en las axilas, según la edad y la cooperación del niño. Insistimos que en lactantes, la medición recomendada es por vía rectal, ya que esta área tiende a reflejar con mayor precisión la temperatura interna del cuerpo.
Sigue siempre las instrucciones del fabricante del termómetro, ya que cada modelo puede tener sus particularidades. También puedes pedir a un profesional de la salud que te explique cómo tomar la temperatura a un bebé. Nunca dejes solo al bebé mientras le tomas la temperatura y utiliza termómetros diferentes para medir la temperatura por vía rectal y oral.
Métodos de medición de temperatura según la edad:
- 0-3 meses: Lo más exacto es tomar la temperatura al bebé por vía rectal. También puedes usar un termómetro para la arteria temporal (para la frente), de tipo infrarrojo.
- 3-6 meses: Puedes tomarle la temperatura por vía rectal o axilar y usar también un termómetro para la arteria temporal.
- Más de 6 meses: Ya se puede empezar a usar un termómetro digital para el oído (timpánico). Y se puede seguir usando el termómetro rectal o para la frente. Para la medición oral, espera hasta que el niño tenga al menos 4 años.
¿Qué hacer cuándo un bebé tiene fiebre?
Es normal estar nervioso, sobre todo si es la primera vez que tu bebé tiene fiebre. Pero no te alarmes: en la mayoría de los casos, la fiebre es una señal de que el sistema inmunitario está respondiendo ante una infección. Si el niño tiene febrícula, no se recomienda su tratamiento con antitérmicos. Sin embargo, lo que se debe hacer es hidratarlo bien con abundante agua y mantenerlo fresco con poca ropa. Evita abrigar demasiado al bebé, ya que esto puede aumentar aún más su temperatura corporal. Procura que esté lo más cómodo posible hasta que la fiebre remita.
Recomendaciones para bajar la fiebre en casa:
- Mantén la habitación fresca: Procura que la temperatura de la habitación sea agradable. Puedes usar un ventilador para favorecer la circulación del aire.
- Viste al bebé con prendas ligeras: Utiliza ropa transpirable que le ayude a eliminar el exceso de calor. No arropes a un niño con frazadas o ropa extra, ni siquiera si tiene escalofríos. Esto puede impedir que la fiebre baje o hacerla subir. Trata con una capa de ropa ligera y una frazada liviana para dormir.
- Ofrecer líquidos: Los bebés de menos de 6 meses deben seguir con la lactancia materna o la leche de fórmula. A partir de los 6 meses, se les pueden dar pequeñas cantidades de agua o soluciones de rehidratación oral (como Pedialyte, Enfalyte o marcas genéricas) para evitar la deshidratación. Los bebés deben tomar leche materna o fórmula. Si están vomitando, se recomienda una bebida con electrolitos. Los niños mayores pueden tomar agua, sopa, paletas heladas y gelatina con sabor. Evita las bebidas con cafeína, incluyendo los refrescos de cola y el té, ya que pueden empeorar la deshidratación al hacer que los niños orinen con más frecuencia.
- Déjale descansar: Permite que el bebé duerma todo lo que necesite; el descanso favorece la recuperación. No es necesario que permanezca en la cama todo el día, pero los niños deben descansar.
- Controla la temperatura regularmente: Recuerda que, en los bebés pequeños, la medición rectal es la más fiable. Ante cualquier duda, consulta con un profesional de la salud.
- Reducir el contacto con otras personas: Si la fiebre se debe a una infección contagiosa como la gripe o la varicela, evita el contacto del bebé con personas de riesgo, como personas mayores o con defensas bajas. Mantén a los niños en casa, sin ir a la escuela o a la guardería, hasta que su temperatura vuelva a la normalidad durante 24 horas sin la ayuda de medicamentos.
- Alimentos blandos: Los niños que están enfermos a menudo toleran mejor los alimentos blandos. Una dieta blanda incluye alimentos que sean blandos, no muy picantes y con poco contenido de fibra. Puede probar con panes, galletas y pastas hechos con harina blanca refinada, o cereales calientes refinados, tales como harina de avena o crema de trigo.
- Baño de agua tibia o baño de esponja: Un baño de agua tibia o baño de esponja puede ayudar a bajar la fiebre. Estos baños funcionan mejor si el niño también recibe medicamentos; de lo contrario, la temperatura podría subir de nuevo inmediatamente. No use baños fríos, hielo ni fricciones con alcohol, ya que estos con frecuencia empeoran la situación causando temblores.
Medicamentos para bajar la fiebre en bebés
No siempre es necesario dar medicamentos para bajar la fiebre. El tratamiento farmacológico solo se recomienda si el bebé está incómodo o muy irritable. No hay que fijarse solo en lo que pone en el termómetro. Cuando tiene fiebre, es decir, por encima de 38,1 °C, lo más eficaz son los medicamentos antitérmicos prescritos por el pediatra. Es imprescindible respetar la dosificación adecuada a la edad y peso del niño.
Tener mucha fiebre no siempre significa “mucha enfermedad”. Puede suceder que una infección severa apenas provoque fiebre, pero un catarro, en principio inofensivo, venga acompañado de 40 °C. Por eso, lo más importante es tratar la causa que lo origina.
Tipos de medicamentos:
- Paracetamol (Tylenol): Se puede recetar a partir de los 3 meses. Tomar paracetamol cada 4 a 6 horas.
- Ibuprofeno (Advil, Motrin): Está indicado solo en bebés de más de 6 meses. No lo utilice en niños menores de 6 meses de edad. Tomar ibuprofeno cada 6 a 8 horas.
El proveedor de su hijo puede aconsejarle que utilice ambos tipos de medicamentos. En el caso de los niños menores de 3 meses de edad, comuníquese primero con el proveedor de su hijo antes de darles medicamentos. Siempre se debe saber cuánto pesa su hijo y luego verificar siempre las instrucciones en el paquete. Sigue siempre las indicaciones del profesional de la salud y respeta la dosis indicada en el prospecto. Utiliza únicamente el dosificador que viene con el medicamento, no una cuchara que tengas en casa. Si tienes dudas sobre cuándo llevar a un bebé al médico por fiebre o si administrar un medicamento, consulta con un profesional de la salud.
No le dé ácido acetilsalicílico (aspirina) a los niños, a menos que el proveedor de su hijo le diga que no es problema. Su uso se ha asociado al síndrome de Reye, una enfermedad inusual pero grave.
No es necesario que la fiebre baje del todo a la temperatura normal. La mayoría de los niños se sentirán mejor cuando la temperatura baje aunque sea un solo grado.
Cuándo buscar atención médica urgente
Independientemente, usted debe informarle al proveedor de atención médica de su hijo sobre cualquier fiebre en un recién nacido que sea superior a 100.4°F (38°C) (tomada en el recto). La primera fiebre en un bebé o en un lactante con frecuencia es atemorizante para los padres. La fiebre en un recién nacido, especialmente si tiene menos de 2 meses, puede indicar una infección grave, ya que su sistema inmunitario es inmaduro. Incluso una fiebre leve de 38 °C o más tomada por vía rectal requiere atención urgente. Acude al médico para su valoración y tratamiento.
Consulta con el proveedor de su hijo o acuda a la sala de urgencias cuando:
- Su hijo no parece estar despierto ni más cómodo cuando le baja la fiebre.
- Los síntomas de fiebre reaparecen después de que habían desaparecido.
- Su niño no produce lágrimas cuando está llorando.
- Su niño no está mojando pañales o no ha orinado durante las últimas 8 horas.
- Tiene menos de 3 meses y tiene una temperatura rectal de 100.4°F (38°C) o superior.
- Tiene de 3 a 12 meses y tiene una fiebre de 102.2°F (39°C) o superior.
- Es menor de 2 meses y tiene una fiebre que dura más de 48 horas.
- Tiene una fiebre superior a 105°F (40.5°C), a menos que la fiebre baje prontamente con tratamiento y el niño esté cómodo.
- Ha estado teniendo fiebres intermitentes hasta por una semana o más, aun cuando no sean muy altas.
- Tiene otros síntomas que sugieren que se puede necesitar tratamiento para una enfermedad, como dolor de garganta, dolor de oído, diarrea, náuseas, vómitos o tos.
- Tiene una enfermedad seria, como un problema cardíaco, anemia drepanocítica, diabetes o fibrosis quística.
- Recientemente le aplicaron una vacuna.
- La fiebre dura más de 2-3 días.
- La fiebre sigue superando los 104 °F (40 °C).
Llame al número local de emergencia (9-1-1 en los Estados Unidos) si su hijo tiene fiebre y:
- Está llorando y no puede calmarse.
- No lo pueden despertar fácilmente o no se despierta en absoluto.
- Parece confundido.
- No puede caminar.
- Tiene dificultad para respirar, incluso después de que la nariz está despejada.
- Tiene los labios, la lengua o las uñas de color morado.
- Tiene un dolor de cabeza muy intenso.
- Presenta rigidez en el cuello.
- Se niega a mover un brazo o una pierna.
- Tiene una convulsión. Las convulsiones febriles ocurren en algunos niños y pueden ser atemorizantes para los padres. Sin embargo, la mayoría de las convulsiones febriles terminan rápidamente. Estas convulsiones no significan que su hijo tenga epilepsia y no causan ningún daño permanente.
- Tiene un nuevo sarpullido o aparecen hematomas.
Acude al hospital o busca atención médica urgente si el bebé presenta además:
- Dificultad para respirar.
- Labios, lengua o uñas azulados.
- Vómitos persistentes o diarrea.
- Llanto inconsolable o irritabilidad extrema.
- Convulsiones.
- Letargo intenso o sueño excesivo.
- Rigidez en el cuello.
- Fontanelas abultadas o hundidas.
- Falta de tono muscular o dificultad para estar despierto.
- Signos de deshidratación (menos pañales mojados o sequedad en la boca).
- Babeo excesivo con dificultad para tragar.
Aunque el bebé no presente todos estos síntomas, confía en tu instinto. Si ves que algo no va bien y tienes dudas, contacta con un profesional de la salud.