Reproducción y Crianza de Jerbos: Guía Completa

Si tienes una pareja de jerbos y deseas que tengan crías, este artículo te proporcionará toda la información necesaria sobre la crianza y reproducción de estos pequeños roedores.

Periodo Fértil y Apareamiento

Los jerbos están listos para reproducirse desde muy jóvenes. Las hembras alcanzan la madurez sexual alrededor de los tres meses de edad, mientras que algunos machos pueden ser aptos para procrear a los dos meses. Las hembras pueden quedar embarazadas hasta los dos años o incluso dos años y medio de edad.

Si deseas introducir un macho nuevo a tu hembra, es crucial hacerlo gradualmente para evitar conflictos. La hembra suele entrar en celo cada cuatro días, por lo que se recomienda mantenerlos juntos en la misma jaula durante al menos cinco días para asegurar el apareamiento.

La madurez sexual en los jerbos se alcanza entre las 8 y 12 semanas de edad. El proceso de cortejo se caracteriza por el conocido "zapateo" o tamborileo que realizan los machos con sus patas traseras, un comportamiento que también puede servir para advertir sobre peligros.

Gestación y Parto

El periodo de gestación de los jerbos puede variar entre 25 y 34 días, dependiendo de la especie. A medida que se acerca la fecha del parto, es importante limitar el tiempo que la hembra pasa fuera de la jaula. La hembra mostrará síntomas de que el parto es inminente al permanecer en su nido.

Normalmente, las camadas de jerbos constan de 4 a 7 crías. Durante los primeros días postparto, es fundamental dejar a la hembra en paz, ya que estará muy nerviosa. Se recomienda no manipular a las crías durante las primeras 48 horas para permitir que la madre establezca vínculos y amamante a su descendencia.

Si necesitas manipular a las crías, lávate muy bien las manos antes para evitar que la madre las rechace por el olor. Sin embargo, se aconseja no tocarlas a menos que sea estrictamente necesario.

La gestación dura, en promedio, unos 24 días, oscilando entre 21 y 25 días. A partir del día 18 de gestación, el aumento de tamaño de la hembra y la aparición de protuberancias en sus costados se vuelven más evidentes. El parto suele ser sencillo y puede durar más de una hora. En promedio, nacen entre 4 y 6 crías, aunque pueden darse camadas más numerosas.

Las hembras jerbo tienen celo cada cuatro a diez días hasta que cumplen entre 15 y 20 meses. Durante su vida reproductiva, una hembra puede tener entre 10 y 15 camadas, con una media de 5 crías por camada. Si se cruza a una hembra en su primer celo postparto, cuando está amamantando a más de dos crías, la gestación subsiguiente puede alargarse hasta 42 días debido a la implantación retardada.

Cuando una hembra está gestante, es aconsejable ajustar su dieta, eliminando alimentos que engorden como las pipas de girasol y aumentando la ingesta de proteínas. Se puede añadir un poco de leche en polvo a su comida o complementar con alimentos ricos en proteínas como comida de gato, yogur o queso fresco.

El parto suele comenzar de madrugada y puede durar varias horas, dependiendo del número de crías. La hembra se refugia en su nido durante este proceso. Durante los primeros días, la madre se encargará de alimentar, mantener calientes y proteger a las crías.

Ilustración de una hembra jerbo embarazada mostrando el abdomen ensanchado.

Las Crías de Jerbos

Al igual que otros roedores, los jerbos nacen sordos, ciegos y dependen completamente de los cuidados maternos para sobrevivir. Aproximadamente diez días después del parto, las crías comienzan a desarrollarse, y alrededor de los 20 días abren los ojos.

Se recomienda no separar a los jerbos de su madre hasta pasadas unas 5 semanas. Los jerbos, al nacer, carecen de pelo, son sordos, ciegos y no tienen dientes. Crecen a una velocidad asombrosa, por lo que es necesario aumentar la cantidad de comida de la madre inmediatamente después del parto. El pelo comienza a crecer a los seis días, y abren los ojos entre los 10 y 12 días.

Las crías empiezan a consumir alimento sólido entre los 16 y 20 días, y son destetadas entre los 21 y 24 días. Una vez destetados, los jóvenes pueden permanecer en la jaula de sus padres, pero deben ser separados por sexos a las ocho semanas para evitar la reproducción.

Los jerbos nacen sin pelo, sordos, ciegos y sin dientes, pero crecen a una velocidad asombrosa. El pelo les empieza a salir a los seis días y abren los ojos a los 10 o 12 días. Las crías empiezan a tomar alimento sólido entre los 16 y 20 días y son destetadas a los 21 o 24 días.

Fotografía de varias crías de jerbo recién nacidas en su nido.

Identificación de Macho y Hembra

Para determinar el sexo de un jerbo, se deben examinar sus patas traseras. Los machos adultos presentan testículos bien visibles. La principal diferencia entre machos y hembras es la distancia entre el ano y los genitales. Si están muy juntos, se trata de una hembra; si están más separados, es un macho.

A partir de los 10-11 días de vida, se pueden coger a los jerbitos con mucho cuidado para examinarlos, siempre sobre una superficie blanda, ya que son muy nerviosos y rápidos. La diferencia principal para sexarlos es la distancia entre el ano y el órgano reproductor: si están muy juntos, es hembra; si están más separados, es macho.

Comportamiento y Cuidado General de los Jerbos

Los jerbos son animales sociables que viven en clanes y siempre deben tener compañía. Los machos pueden convivir en grupos si forman parte del mismo clan. Los clanes son grupos cerrados y territoriales, por lo que no se deben introducir ejemplares adultos desconocidos, ya que pueden producirse peleas violentas.

Las hembras también pueden mostrarse territoriales. El clan debe formarse idealmente desde pequeños. Es preferible una única hembra por clan, aunque si conviven desde crías, es posible que haya más de una. Son animales muy destructores y les encanta excavar.

Generalmente se utilizan terrarios de vidrio con una base ancha y suficiente altura para que puedan correr y saltar, provistos de una tapa de rejilla para evitar fugas. Son animales muy limpios y dedican gran parte del día a acicalarse mutuamente. El acicalamiento es una actividad social importante del clan.

Se recomienda proporcionar baños de arena, utilizando arena comercial para chinchillas en un recipiente alto, para que puedan revolcarse. Los jerbos son animales ligeramente más grandes que los hámsteres sirios, midiendo unos 10 cm de largo y pesando entre 100 y 120 gramos. La musculatura de sus patas traseras, más desarrollada que la de las delanteras, los convierte en excelentes corredores y saltadores.

En cautividad, su dieta debe basarse en un pienso específico para jerbos, rico en semillas y fibra, principalmente alfalfa. La proporción ideal es de un 12% de proteínas y un 7% de grasa. El pienso debe contener pellets y semillas de bajo contenido graso. Se puede complementar con pequeñas cantidades de fruta o verdura fresca para aportar vitaminas. Consumen muy poca agua, por lo que si su dieta incluye alimentos frescos, pueden no necesitar un bebedero.

Son animales muy destructores y roerán todo lo que tengan a su alcance. También son conocidos por su capacidad de salto y escalada. Los terrarios de vidrio son una buena opción, permitiendo una base ancha y altura suficiente para correr y saltar, con una tapa de rejilla para evitar fugas.

Los jerbos son animales muy limpios y dedican mucho tiempo a acicalarse a sí mismos y a sus compañeros. El baño de arena es una actividad esencial para mantener su pelaje en buen estado. Se puede usar arena comercial de chinchilla en un recipiente alto.

La reproducción en jerbos se produce con gran facilidad. Un jerbo puede tener una media de 4 a 8 crías por parto, con una frecuencia de 1 parto cada mes y medio. No requieren cuidados especiales durante el embarazo o la lactancia. Una vez nacidas las crías, no se debe separar al padre, ya que es fundamental en el proceso de cría, realizando rondas de limpieza y devolviendo las crías al nido si se pierden.

Infografía mostrando las diferencias anatómicas clave entre un jerbo macho y hembra.

Consideraciones Importantes y Posibles Problemas

No se recomienda tocar a las crías desde su nacimiento hasta que tengan pelo y salgan del nido. Si la madre no encuentra alguna cría dispersa, se puede usar guantes para manipularla y colocarla de nuevo en el nido, preferiblemente sin que la madre lo vea. Es mejor no sacar a las crías del nido ni cambiar la jaula mientras sean pequeñas.

Los jerbos deben tener siempre comida disponible. No se les debe molestar en exceso mientras las crías son pequeñas para evitar el estrés, especialmente en la hembra.

A veces, las madres pueden comerse a sus crías o abandonarlas. Esto puede deberse a estrés, superpoblación o enfermedad de la madre. El canibalismo es más frecuente en casos de camadas muy numerosas o si las crías nacen con enfermedades congénitas graves. En la naturaleza, esto es un mecanismo de supervivencia de los más aptos.

Si una camada es muy pequeña (una o dos crías), la madre puede no producir suficiente leche por falta de estimulación. En estos casos, es recomendable consultar a un veterinario o intentar alimentar a las crías con leche de fórmula para gatitos. Es crucial mantener una temperatura adecuada para las crías, ya que pierden calor rápidamente.

El comportamiento de los padres primerizos puede ser inexperto. Es normal que deshagan el nido, dispersen a las crías o parezcan desinteresados al principio. Sin embargo, si las crías muestran debilidad, falta de crecimiento o no sobreviven, puede ser indicativo de problemas con la madre o la camada.

Si se observan signos de enfermedad en un jerbo, como pelo lacio y sucio, exceso de secreciones nasales u oculares (porfirinas), letargo, pérdida de peso o dificultad respiratoria, es fundamental acudir a un veterinario especialista en animales exóticos.

Diferencias entre Jerbos y Gerbillos

Es importante aclarar que los roedores comúnmente vendidos como "jerbos" son en realidad gerbillos de Mongolia (Meriones unguiculatus). Pertenecen a la familia de los múridos. Los verdaderos jerbos son roedores de la familia de los dipodios.

Los gerbillos son animales desérticos que viven en túneles, se alimentan de semillas, hierbas y raíces, y son omnívoros. De adultos, miden entre 50 y 120 gramos. Fueron utilizados en investigación por su inteligencia y son amistosos con los humanos. Son muy curiosos, rápidos y ágiles.

Están activos tanto de día como de noche, alternando periodos de sueño y actividad. Construyen nidos para dormir y suelen hacerlo en grupo. Roer es una actividad esencial para desgastar sus dientes de crecimiento continuo. También dedican tiempo a excavar y a marcar su territorio con una glándula odorífera en su vientre.

Son animales atléticos, con gran capacidad de salto. Aunque no suelen morder, pueden hacerlo si se sienten amenazados. Su cola es frágil y pueden desprenderse de ella para escapar de depredadores, por lo que nunca deben ser agarrados por la cola.

JERBOS - Características y cuidados de los Jerbos

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