Cómo limpiar los oídos de un recién nacido y cuándo buscar ayuda profesional

La función protectora del cerumen en los oídos del bebé

Los oídos del bebé son una parte muy delicada de su cuerpo. En nuestra serie de cuidados del recién nacido, nos detenemos hoy en los oídos del bebé, una parte muy delicada del cuerpo de los pequeños que no siempre sabemos cómo asear. Y lo primero que hay que decir es que un bebé recién nacido difícilmente tendrá los oídos con suciedad, por lo que no es necesaria la limpieza rutinaria.

Los oídos pueden producir algo de cerumen (cera), una sustancia pegajosa de color amarillento que protege el oído. El cerumen que producen los oídos tiene la función de proteger al órgano de elementos extraños como el polvo, bacterias, humedad e, incluso, insectos. Así, el cerumen actúa como impermeable y repele el agua que pudiera entrar en el tímpano durante el baño. La cera se fabrica en el conducto auditivo externo, el área comprendida entre la parte carnosa de la oreja en el exterior de la cabeza y el oído medio. A menudo, las familias se preguntan cómo proceder para tener una correcta limpieza de los conductos auditivos de sus hijos.

De hecho, esta cera, que cumple la función de barrera protectora del oído del niño, se expulsa hacia el exterior a medida que se va produciendo de forma natural. Generalmente, no es necesario extraer la cera de los oídos porque se cae por sí misma. La cera antigua se seca y se desprende sola, a la vez que se desplaza al exterior del conducto.

¿Qué aspecto debe tener el cerumen del bebé?

La consistencia de la cera ha de ser fina y su color amarillo claro o quemado, tirando a anaranjado, pero no muy oscuro. Podemos aprovechar este momento de revisión del oído para comprobar que no existen problemas. Por otra parte, cabe destacar que el cerumen debe ser de consistencia fina y su color es generalmente amarillo claro o con un tono más oscuro similar al anaranjado.

Métodos seguros y correctos para limpiar los oídos del bebé

¿Tu bebé tiene MUCHO CERUMEN? PEDIATRA EXPLICA el motivo y te dice CÓMO LIMPIARLO

La limpieza de los oídos debe limitarse a su parte externa con el ánimo de no causar daños ni generar un tapón de cera en su parte interna. Para asear los oídos, basta un poco de agua enjabonada o un paño humedecido que recorra todo el pabellón auricular. Lo mejor es emplear una toallita o paño húmedo. La limpieza del oído siempre se debe realizar en la parte externa, esto con la finalidad de no generar ningún daño interno como tapones de cera por la introducción de objetos. Limpia el pabellón externo de la oreja de su bebé con un algodón seco o ligeramente humedecido diariamente.

Paso a paso para la limpieza externa

  1. Manipular sus orejas con extremo cuidado: Sujetaremos bien la cabeza ladeada del bebé.
  2. Limpieza de la parte externa del oído: Utiliza una toalla limpia y húmeda (o toallitas ya húmedas como las que puede indicarte el pediatra), para limpiar la parte externa del oído y solo la entrada del canal auditivo. Con un paño húmedo, limpia la parte de afuera del conducto, sin introducir el paño, y el pabellón auricular siguiendo todos sus rebordes. Pasa el bastoncillo (si se utiliza para el exterior) por el pabellón auditivo siguiendo la forma de la oreja y de dentro hacia fuera. Limpia suavemente el pabellón auricular (la oreja externa), incluyendo los pliegues y la zona detrás de la oreja, donde puede acumularse sudor o suciedad.
  3. Secado: Habremos de secar cuidadosamente con la toalla de algodón ese agua que se ha quedado en el pabellón auricular del bebé, lo cual servirá de limpieza. Usa una gasa o toalla limpia y seca para eliminar cualquier humedad que haya quedado alrededor de las orejas. Esto es importante para evitar irritaciones o infecciones.
  4. Cera visible: Si hay cera que ha salido de manera natural hacia la parte externa del canal auditivo, límpiala suavemente con la gasa húmeda. Si notas que hay cera acumulada en la entrada del canal auditivo, límpiala únicamente si está al alcance de la gasa o el paño.

Limpieza durante el baño

El mejor momento para limpiar los oídos del bebé es durante el baño diario. En el baño lo más probable es que caiga agua en los oídos del bebé al lavarle la cabeza, aunque hemos de procurar que no se introduzca, ladeando la cabeza del bebé cuando vaya a caerle el agua desde arriba, una vez para cada lado. Habremos de secar cuidadosamente con la toalla de algodón ese agua que se ha quedado en el pabellón auricular del bebé, lo cual servirá de limpieza. Durante el baño, deja que el agua tibia que se acumula cerca de las orejas afloje la cera. Después del baño, seca cuidadosamente la parte externa de las orejas con una toalla suave.

Si vemos que queda agua en la entrada del oído interno, no debemos incidir (del mismo modo que si hubiera cera) para no dañar esa delicada zona. Es importante tener cuidado para evitar que el agua ingrese en los oídos. Si notas que en la entrada del oído interno queda agua, es importante que tampoco se introduzca ningún objeto. Es decir, al igual que con la cera no se debe limpiar si está en el interior del oído para no ocasionar daños auditivos.

Foto de un bebé en la bañera, con un adulto limpiando suavemente el exterior de su oreja con un paño húmedo

Lo que NO se debe hacer al limpiar los oídos del bebé

Evitar introducir objetos en el canal auditivo

Nunca hemos de intentar sacar la cera del oído del bebé introduciendo ningún objeto, ni siquiera bastoncillos de algodón. Ello es debido a que podríamos causar el efecto contrario, haciendo que restos de cera se introduzcan en el oído del bebé y originando un tapón de cera. Además, estos objetos alargados podrían dañar al tímpano si los introducimos en exceso, algo que puede suceder accidentalmente si el bebé hace un movimiento inesperado con la cabeza.

Por supuesto, nada de objetos punzantes como palillos u horquillas, que pueden resultar muy peligrosos. Nunca utilices hisopos (bastoncillos de algodón) u otro tipo de objeto para limpiar su oído. Los hisopos o bastoncillos de algodón NUNCA están recomendados para la limpieza de oídos, ni en bebés ni en adultos. ¿La razón? Empujan la cera hacia el interior del conducto auditivo. Si esto ocurre, esa acumulación de cera formará un tapón duro frente al tímpano que le generará al bebé dolor intenso, picor, problemas de audición y alguna infección.

Debemos evitar introducir nada dentro del conducto auditivo ya que podemos empujar la cera que se ha producido y causar un daño en la zona. Realizando maniobras que introduzcan cualquier elemento en el oído del niño para limpiarlo y cuidarlo, a menudo, se consigue el efecto contrario. Evita los “remedios caseros” que puedas haber oído o leído, como los conos de cera.

Uso de gotas y productos específicos

El uso de gotas o cualquier otro medicamento o producto debe ser siempre indicado por un especialista. NUNCA se debe recurrir al empleo de gotas por iniciativa propia. En caso de tener que poner gotas en los oídos del niño, sería conveniente estirarlo y sujetar su cabeza con una mano y, con la otra, aplicar el número de gotas prescrito. Es posible que las gotas estén un poco frías y puedan molestar al niño.

Para quitar la cera en los niños, se aconseja utilizar un trozo de tela húmedo o toallitas que aplicar delicadamente en la entrada del conducto auditivo y en la parte exterior de la oreja. Si se detectan infecciones o tapones de cera, se puede recurrir al uso de las gotas auriculares, siguiendo el tratamiento indicado por el médico especialista.

Cuándo consultar al pediatra o especialista

Infografía: Síntomas de alarma en los oídos de un bebé (dolor, secreción, mal olor, cambios en la cera, problemas de audición)

Si la consistencia de la cera cambia o varía su color, tornándose más espesa y oscura, deberemos acudir al pediatra, sin tratar de retirarla, para que la valore y descarte algún problema. Además, podemos verificar si con el cambio en la consistencia y el color de la cera también se producen disminuciones en la capacidad auditiva del niño, pues podría tratarse de un tapón que le impide oír con claridad y ante el que también tendría que actuar el pediatra.

Si notas que hay cera acumulada dentro de su canal auditivo, consulta al pediatra cómo proceder antes de intentar limpiarla. Si observas que el niño genera excesiva cera, que tiene una secreción de oído anormal, detectas que el oído del bebé está con mal olor o llora porque le duelen los oídos, ¡no te alarmes!

En el caso de una otitis u otro tipo de infección, los recién nacidos también sufrirán dolor intenso de oídos. Además del dolor, es ante una infección cuando el oído del bebé supura, secretando líquido amarillento o blancuzco, y tiene mal olor, lo que puede percibirse cuando lo tenemos en brazos. Si tu bebé parece inquieto, llora más de lo habitual o se toca frecuentemente las orejas, puede indicar dolor. Secreciones amarillas o purulentas provenientes del oído pueden indicar una otitis externa o una perforación del tímpano. A veces van acompañadas de un olor desagradable. Si su bebé tiene picor frecuente, puede ser necesaria una intervención más específica. En ese caso, le desaconsejamos realizar la limpieza usted mismo y le recomendamos consultar a su pediatra o médico antes.

Manejo de tapones de cera y otitis

Si este cerumen se acumula, puede llevar a que la persona no escuche bien. Si sospechas que el bebé tiene un tapón de cera en el oído, debe ser confirmado por el pediatra. Para eliminar los tapones de cera de los más pequeños, la mejor solución es consultar al médico. Cuando se forma esta acumulación, se puede quitar de diferentes maneras. La acumulación de cera en los oídos de los bebés es normal, ya que esta cumple una función protectora al prevenir la entrada de polvo, bacterias y otros agentes externos, además de lubricar el canal auditivo. Algunos bebés producen más cera de manera natural debido a factores genéticos o al proceso de autolimpieza del oído, que transporta la cera hacia el exterior. También puede haber un aumento en la producción por irritantes ambientales o por el uso de hisopos, que pueden empujar la cera hacia adentro.

Limpiar el oído de un bebé con otitis requiere extremo cuidado para evitar empeorar la condición o causar molestias. Antes de realizar cualquier limpieza, consulta al pediatra o al especialista en otorrinolaringología para asegurarte de que sea seguro manipular el oído del bebé. El tratamiento principal para la otitis suele ser medicamentos (como antibióticos o analgésicos) recetados por el médico. Nunca uses hisopos, cotonetes, o cualquier objeto dentro del canal auditivo, ya que esto podría empujar la cera o las secreciones más adentro, causar irritación o dañar el tímpano.

Si el médico ha recetado gotas óticas, sigue cuidadosamente las instrucciones de administración. Limpia el oído externo antes de aplicarlas, si hay secreción. Durante el baño, evita que el agua entre al oído del bebé. Puedes usar un algodón ligeramente humedecido con aceite para cubrir la entrada del oído y protegerlo. Si notas aumento de secreción, mal olor, fiebre, irritabilidad, o si el bebé parece tener mucho dolor, busca atención médica inmediata.

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