Las pezoneras son un accesorio de lactancia diseñado para favorecer el acople del bebé al seno materno en situaciones donde la lactancia directa presenta dificultades. Se trata de elementos con forma de sombrero, fabricados en silicona delgada y transparente, que se adaptan al relieve de la aréola y el pezón, permitiendo que la leche fluya a través de pequeños orificios en la punta.

¿Cuándo está indicado el uso de pezoneras?
Aunque la lactancia materna idealmente debería ser espontánea, existen casos puntuales donde el apoyo de profesionales de la salud sugiere el uso de estos dispositivos como una herramienta de soporte temporal:
- Pezones planos o invertidos: Dificultan que el bebé logre un buen agarre y active el reflejo de succión.
- Bebés prematuros o con dificultades de succión: Ayudan a que el bebé se canse menos y succione con mayor efectividad.
- Dolor o grietas: Pueden utilizarse para evitar el contacto directo de la boca del niño con la piel lesionada, aunque su uso en este caso es controvertido por la posible maceración del tejido.
- Transición: Útiles cuando el bebé rechaza el pecho después de haber sido alimentado con biberón.
- Reflejo de eyección fuerte: Ayudan a modular la salida de leche si esta incomoda al bebé.
Cómo elegir la talla y el modelo correcto
No todas las pezoneras son adecuadas para todas las madres. La elección debe realizarse bajo asesoramiento profesional, considerando principalmente el diámetro del pezón y no el tamaño del pecho.
Pasos para determinar tu talla
- Mide el ancho de la cara frontal de tu pezón.
- Si realizas la medición justo antes de dar el pecho, añade 2 mm al resultado.
- Consulta las guías de marcas específicas (como Medela, que ofrece tallas de 16 mm, 20 mm y 24 mm) para seleccionar la que mejor se ajuste.
Una talla incorrecta puede causar problemas: si la pezonera es pequeña, el pezón rozará contra la pared del capuchón, provocando dolor o heridas; si es demasiado grande, irritará la aréola.

Consejos para la colocación y mantenimiento
La correcta colocación es fundamental para generar el vacío necesario que sujete la pezonera al pecho y permita una succión eficaz.
Técnica de colocación
- Lávate bien las manos antes de manipular el accesorio.
- Humedecer la pezonera con un poco de agua potable facilitará su adhesión.
- Evertir (dar la vuelta) a las alas de la pezonera, colocarla centrada sobre el pezón y dejar que se selle contra la piel.
- Asegúrate de que el área recortada (si el diseño la tiene) quede en la parte superior, permitiendo que la nariz del bebé esté en contacto con el pecho.
Higiene y limpieza
La limpieza es un aspecto elemental para evitar la proliferación de bacterias. Debes lavarlas con agua tibia y jabón neutro después de cada uso y esterilizarlas al menos una vez al día, ya sea en agua hirviendo o utilizando bolsas esterilizadoras para microondas.
Consideraciones sobre su uso
Es importante recordar que las pezoneras son una herramienta de apoyo temporal. El uso prolongado e incorrecto podría interferir con la estimulación natural del pecho y, por consiguiente, afectar la producción de leche.
La transición para dejarlas debe ser gradual: intenta ofrecer el pecho sin pezonera en tomas donde el bebé esté tranquilo y menos demandante. Si el proceso resulta difícil, siempre es recomendable buscar el acompañamiento de una consultora de lactancia para evaluar la técnica de succión y asegurar un agarre correcto sin necesidad de barreras.