El Auge de la Criopreservación de Ovocitos y su Impacto
La congelación de óvulos se ha convertido en los últimos años en una herramienta clave para que las mujeres ganen tiempo ante la maternidad. En una década, el número de mujeres que preservan su fertilidad por si en un futuro, a edades más avanzadas, deciden ser madres se ha multiplicado por 66: de las 75 que lo hicieron en 2012 se ha pasado a 4.945 en 2022, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
A estas cifras se suman las mujeres que recurren a la criopreservación de gametos por razones médicas, antes de una cirugía o de un tratamiento que afecten a su fertilidad, cuyo número se ha multiplicado por diez en ese mismo periodo. El resultado de esta mayor concienciación femenina a la hora de salvaguardar sus opciones de ser madres es que el número de óvulos que se vitrifica cada año en España se ha multiplicado por 22: de los 2.672 congelados en el año 2012 se ha pasado a 58.668 en 2022. Los especialistas en reproducción estiman que, por la realidad que viven en sus clínicas, en los tres últimos años esa cifra podría haberse doblado. Montse Boada, responsable de la sección de Biología del Grupo Dexeus Mujer, ejemplifica: “En los últimos 12 años (2012-2024) hemos tenido un crecimiento anual medio del 137%”.
Si a esos ovocitos que las mujeres congelan pensando en usarlos ellas más adelante se suman los que otras donan para tratamientos de reproducción asistida, algunos especialistas estiman que puede haber más de 800.000 óvulos criopreservados en España. A 31 de diciembre de 2022, había 429.285 óvulos y 791.634 embriones congelados, almacenados en el centenar de bancos, fundamentalmente privados, que hay en las diferentes comunidades autónomas.

La Asimetría Legal en la Disposición de Gametos
De la misma manera que para muchas mujeres los óvulos criopreservados son motivo de tranquilidad y esperanza, se convierten en objeto de preocupación y disgusto para algunas cuando descubren que la ley no les concede el control total sobre ellos. Mientras que los hombres pueden destruir su semen cuando lo deseen, las mujeres no pueden decidir libremente sobre el destino de sus gametos.
Aunque sepan que nunca usarán esos óvulos guardados porque ya han sido madres de modo natural o porque han elegido no tener hijos, no pueden pedir que los destruyan y están obligadas a seguir pagando por su conservación hasta que dos médicos independientes certifiquen que ya no están en condiciones de reproducirse.
Montse Boada, Jefa de Biología del Grupo Dexeus Mujer y miembro del Comité de Bioética de Catalunya, subraya que “el problema es que la ley española de reproducción humana asistida, que es de 2006, equiparó erróneamente óvulo y embriones y pone muchos requerimientos para dar salida a todo ese material reproductor, porque entonces no se criopreservaban óvulos más que de forma prácticamente experimental”.
Juanjo Espinós, presidente de la SEF, afirma que la legislación española es más proteccionista con los óvulos y embriones que con el embarazo. “Resulta que una mujer puede interrumpir el embarazo si lo desea pero no puede decidir cuándo desestimar sus óvulos porque ya no los necesita; y eso, aparte de incongruente, supone una discriminación de género, porque las muestras de semen las puedes tirar a la papelera cuando quieras”, declara.
Vías Legales Actuales para la Desestimación de Ovocitos
La Ley de Reproducción Asistida de 2006 establece tres destinos posibles para óvulos y embriones criopreservados, al margen de su uso reproductivo por parte de la mujer o su cónyuge:
-
Donación para fines reproductivos de otras personas
Esta opción obliga a hacerse pruebas para comprobar que se reúnen los estrictos requisitos genéticos y de salud que se exige a las donantes de óvulos. Sin embargo, quienes congelan sus óvulos o embriones suelen ser personas de edad avanzada, y es más deseable y práctico, en términos médicos, utilizar material donado por mujeres jóvenes. María Hernando, embrióloga y asesora de fertilidad, comenta que “los criterios de exigencia para un donante de óvulos o de semen son mucho mayores que los que se solicitan a una mujer que realiza criopreservación de sus óvulos, por lo que estos últimos no cumplen con los requerimientos para ser usados en ciclos de donación”.
-
Donación para investigación médica
Para esta vía, el centro donde se conservan debe tener un proyecto de investigación previamente autorizado. Sin embargo, muy pocos proyectos consiguen el visto bueno de los distintos comités implicados, por lo que tampoco es una salida habitual para este material.
-
Cese de conservación sin otra utilización (destrucción)
Esta opción es la más restrictiva. Solo es aplicable una vez finalizado el plazo máximo de conservación establecido por la ley sin que se haya optado por los destinos anteriores. La congelación “se podrá prolongar hasta el momento en que se considere por los responsables médicos, con el dictamen favorable de especialistas independientes y ajenos al centro correspondiente, que la receptora no reúne los requisitos clínicamente adecuados para la práctica de la técnica de reproducción asistida”. Esto significa que para destruir sus óvulos congelados (o los embriones), una mujer no puede decidirlo sin más; necesita haber superado una edad o tener informes médicos independientes que certifiquen que no puede iniciar nunca más el proceso de reproducción.

Entretanto, la mujer debe seguir abonando el coste de mantenimiento de esos óvulos, que oscila entre 300 y 400 euros al año, según el centro. “Las hay que, cuando ya no los quieren, dejan de pagar, pero en los centros los seguimos guardando porque la ley no da la opción de destruirlos”, apunta Boada. En 2010, el primer año en que la SEF registró esos datos, 129 mujeres preservaron su fertilidad y en 2022 fueron 5.011. Sin embargo, el presidente de la organización, Juan José Espinós, señala que apenas el 10% de las pacientes los utiliza finalmente. Por lo tanto, el 90% de las mujeres que vitrifican óvulos se puede ver en la tesitura de no poder deshacerse de ellos de forma sencilla.
Miles de óvulos y embriones están "abandonados": las mujeres y las parejas se desentienden y evitan el contacto con los bancos porque la ley actual no les permite destruirlos directamente cuando ya no quieren usarlos con fines reproductivos. Esto está provocando un problema de acumulación que requiere una solución urgente, denuncian los especialistas.
Casos Reales y la Falta de Información Clara
Hace cinco años, Helena congeló sus óvulos en una clínica de Barcelona. Su contrato incluía la conservación sin coste extra durante un lustro, así que hace unas semanas le tocó decidir qué hacer con ellos y se llevó una gran sorpresa: ella no quiere ser madre y desea destruirlos, pero resulta que no puede. La clínica le dio una opción extra no recogida literalmente en la ley: "En el caso de que no pueda aportar los informes/dictámenes que acrediten que ya no se encuentra en condiciones adecuadas para gestar con garantías razonables de seguridad, tanto para usted como para la posible descendencia, debe tener presente que la destrucción de los ovocitos que solicita no podrá hacerse de manera inmediata, produciéndose cuando el equipo médico considere que procede". Ante la falta de informes y de ganas de seguir pagando el mantenimiento, Helena escogió esa propuesta de "destrucción no inmediata", aunque no sin reparos. "Es muy ambiguo, ¿qué pasa mientras tanto?".
Laura, quien vitrificó ovocitos a finales de 2020, descubrió las trabas para eliminarlos al renovar su contrato. "En la clínica verbalmente no me informaron de cómo destruirlos", expresa, "no sé si en el consentimiento informado que firmé, y se supone que me tendría que haber leído, lo ponía expresamente, pero yo no lo recuerdo". De momento, paga la cuota anual de mantenimiento, aunque cree que finalmente no querrá ser madre y los donará a la investigación.
María Jesús López, ginecóloga de reproducción asistida senior de Eugin, reconoce que es una cuestión que no siempre se trata en persona: “Hay tanta información, que no es un punto imprescindible en la primera visita”. Por su parte, Pedro Royo, ginecólogo de IVI en Logroño, asegura que siempre se informa a las pacientes “oralmente y por escrito” de esta cuestión e incluso “en varias ocasiones” aunque ellas no pregunten directamente por ello.
María (nombre ficticio), de 42 años, sintió lo mismo cuando vitrificó preembriones con su pareja. Tras varios intentos fallidos de embarazo, decidieron que no querían seguir y ahora tienen tres preembriones congelados que no pueden destruir. Han intentado conseguir los dos informes médicos, pero no lo han logrado y finalmente han optado por la donación a la ciencia. “Yo no creo que las clínicas quieran lucrarse con ello. En la mía me ponen todas las facilidades del mundo, pero la ley es la ley, y ellos no pueden destruirlos”, contempla María. Su angustia es tal que llegó a pensar en un método extremo: “Se me pasó por la cabeza implantármelos. En España es legal implantarme hasta tres preembriones en una sola vez. Y luego, si me quedaba embarazada, abortar”.
Rosa (nombre ficticio), ginecóloga en un hospital, ha firmado informes médicos para conocidas en la misma situación. Las solicitantes tenían unos 45 años y ya eran madres, y ella alegaba riesgo para futuras gestaciones, aunque reconoce: “Tú alegas que existe un riesgo para las futuras gestaciones. Pero siendo honestos, ya tenía riesgo en su anterior embarazo y eso no se lo miran tanto”. Explica que en dichos papeles ella pone su nombre, su número de colegiada y que no recomienda futuros embarazos “por el riesgo potencial de enfermedades relacionadas con la edad de la madre o alguna cosa así, no es en plan ‘te puedes morir’”.
La Urgencia de la Reforma Legal
La mayoría de los entrevistados -pacientes y profesionales- considera que es necesario actualizar la ley sobre técnicas de reproducción asistida, que se ha quedado obsoleta tanto en los procesos de vitrificación de óvulos y preembriones como en otras cuestiones. Desde la SEF, aseguran que han intentado cambiar el marco legal de todas las formas a su alcance para que la mujer pueda hacer lo que considere con sus ovocitos y preembriones vitrificados, pero aún no han logrado nada.
El Comité de Bioética de Catalunya ha elaborado un informe en el que insta a la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida a emitir una circular que reinterprete el artículo de la ley que establece esos requisitos tan restrictivos para los óvulos. Montse Boada detalla: “Cambiar la ley en la situación política actual es difícil, pero se podría hacer una circular técnica -como en su día se hizo para eliminar la autorización previa para la congelación de óvulos- para precisar que el apartado 4 del artículo 11 de la ley solo hace referencia a los embriones y que el tratamiento de los ovocitos es el mismo que el del semen”. Otra opción sería incorporar una disposición final en cualquier otra ley que modifique el redactado de la ley de reproducción asistida.
El Centro Nacional de Reproducción Humana Asistida, sin embargo, considera que “esta modificación se ha propuesto en varias ocasiones, pero siempre les hemos dicho que hay que cambiar la ley entera y no solo una parte porque también hay otros temas que se deberían revisar”.
Miles de ellos -100.000 embriones, según el registro de ASEBIR- están "abandonados". El abandono, según la ley, posibilita que los bancos hagan uso de esos óvulos o embriones como quieran. Pero los bancos “no se atreven, no nos atrevemos a tomar la decisión de destruir un material que es tan valioso”, explica Antonio Urries, presidente de ASEBIR. “Precisamente esto es lo que queremos que se clarifique. Que una mujer que ha guardado sus óvulos porque pensaba que los iba a necesitar, si ya no los necesita, los pueda destruir, igual que ocurre con el semen”.
Miembros de ASEBIR se han reunido ya con distintos grupos parlamentarios para modificar la ley, aunque los plazos serán largos. Fuentes socialistas reconocen que están analizando el problema y la necesidad de adaptarse a la nueva realidad. La proposición socialista elimina la exigencia de un dictamen médico independiente para prolongar la crioconservación y suprime la necesidad de autorización previa para la crioconservación de ovocitos, además de modificar los destinos posibles. El Grupo Socialista justifica la iniciativa en la necesidad de corregir una “asimetría normativa” entre gametos masculinos y femeninos, en un contexto en el que las técnicas de reproducción asistida representan en torno al 12% de los nacimientos en España.
Protocolos de Eliminación de Residuos Biológicos en Laboratorio
En un laboratorio de reproducción asistida se aplican protocolos estrictos de limpieza y organización. Solo el personal de laboratorio y limpieza debe tener acceso al laboratorio. Para garantizar la máxima seguridad biológica y eliminar cualquier riesgo de infección, además de protocolos estrictos de limpieza, el material es de un solo uso y todos los residuos biológicos deben desecharse en contenedores especiales que, una vez cerrados herméticamente, serán transportados para ser incinerados.
Para mantener una calidad del aire óptima, libre de cualquier posible contaminación, el laboratorio debe contar con un sistema de ventilación independiente, con filtros VOCs, HEPA y con presión positiva. Los materiales usados para la arquitectura interior deben ser apropiados, como en las salas blancas, reduciendo al máximo la liberación de VOCs. De igual manera, se recomienda que las superficies sean de acero inoxidable o cristal.