¿Te cuesta mucho pasar a tu bebé de los brazos a la cuna? Cuando lo vas a acostar, ¿abre los ojos y empieza a llorar porque no quiere quedarse ahí? No te preocupes, no estás haciendo nada mal; de hecho, es una situación muy frecuente. Los bebés necesitan sentirse protegidos y a salvo, y tú eres su espacio seguro. Sin embargo, existen trucos y consejos para que este proceso sea más llevadero y logres que tu pequeño disfrute de un sueño autónomo.

Comprender el sueño del bebé
Para entender por qué se despiertan, es vital conocer su fisiología. Los adultos tenemos cinco fases del sueño, mientras que los bebés nacen solo con dos: la fase de sueño profundo (No REM) y la fase de sueño ligero (REM).
Diferencias entre fases
| Fase | Respiración | Ojos | Movimientos |
|---|---|---|---|
| Sueño ligero (REM) | Rápida e irregular | Se mueven o parpadean | Esporádicos o suspiros |
| Sueño profundo (No REM) | Lenta y regular | Cerrados y quietos | Cuerpo relajado |
Es importante esperar entre 20 y 30 minutos desde que el bebé se duerme para asegurar que ha entrado en la fase de sueño profundo antes de intentar trasladarlo a la cuna.
Consejos para una transición exitosa
Además de identificar la fase de sueño, existen técnicas para evitar que el bebé se despierte al dejarlo en su cuna:
- Evita la sensación de caída: Al estar 9 meses flotando en el vientre materno, al tumbarlo de golpe pueden sentir que caen al vacío. Acuéstalo muy despacio, inclinando tu cuerpo junto al suyo hasta que toque la superficie.
- Mantén la contención: Utiliza una mantita o arrullo para envolverlo. Esto le proporciona una sensación de protección constante.
- El factor del olor: Puedes dormir abrazada a su sábana o mantita para que el tejido se impregne de tu olor, haciéndole sentir que sigues cerca.
- Contacto físico residual: Una vez acostado, mantén tu mano sobre su pecho o espalda ejerciendo una ligera presión durante unos minutos.
- Entorno adecuado: Mantén la habitación oscura, con ruido blanco si es necesario y una temperatura agradable entre 20°C y 22°C.
Cómo colocar el arrullo al bebé
El papel de la cuna y el colecho
El colecho, practicado de forma segura, es una excelente opción. Las cunas nido permiten que el bebé esté a tu lado sin los riesgos de compartir la cama de los adultos. Es fundamental que la superficie sea firme y esté libre de objetos blandos, juguetes o almohadas que puedan suponer un peligro.
Productos recomendados para el descanso
- Cuna nido de colecho: Ideal para tener al bebé cerca en cualquier estancia de forma segura.
- Cuña antireflujo: Con una inclinación del 15% recomendada por pediatras para ayudar a los bebés con cólicos o reflujo.
- Saco de dormir: Permite que el bebé esté abrigado toda la noche sin peligro de destaparse.
- Sábana salvababas: Protege el nido de manchas y facilita la higiene del espacio.
La importancia de la paciencia y las rutinas
No pienses que se va a acostumbrar a dormir solo en brazos para siempre; es parte de un proceso evolutivo. Establecer una rutina predecible -como un baño, un masaje suave y una canción de cuna- ayuda a que el cerebro del bebé asocie estos momentos con la hora de dormir. Recuerda que cada bebé es diferente y es normal que existan regresiones o periodos de mayor demanda de contacto, especialmente durante la dentición o cambios en el entorno.