Cómo apoyar a la familia en las tareas escolares de sus hijos

La implicación de los padres en el proceso educativo de sus hijos es fundamental para su desarrollo académico y personal. Uno de los aspectos más importantes de esta participación es el apoyo que se brinda en casa para realizar las tareas escolares. Sin embargo, es crucial saber cómo ayudar de manera efectiva sin caer en la tentación de hacer las tareas por ellos, promoviendo así un aprendizaje autónomo.

El papel de los padres en las tareas escolares no es realizarlas, sino ofrecer apoyo, orientación y recursos para que los niños y jóvenes puedan completarlas por sí mismos. A veces, como padres, es difícil resistir el impulso de intervenir directamente y hacer las tareas escolares de nuestros hijos, especialmente cuando vemos que están luchando o que el tiempo se agota. No obstante, es esencial resistir este impulso y entender que nuestra función es la de guiar y apoyar.

Ayudar a los niños a hacer sus tareas no significa darles las respuestas, sino enseñarles cómo encontrarlas. Esto podría implicar enseñarles cómo buscar información, cómo organizar sus ideas, o cómo manejar su tiempo de manera efectiva. Las tareas escolares ayudan a los estudiantes a desarrollar una serie de habilidades más allá de los contenidos académicos, incluyendo habilidades de organización, gestión del tiempo, habilidades de estudio y habilidades de resolución de problemas. Como padres, nuestro papel es fomentar el desarrollo de estas habilidades y ofrecer el apoyo y los recursos necesarios para que nuestros hijos puedan realizar sus tareas de manera efectiva.

Infografía: Beneficios de la implicación parental en la educación de los hijos

Estrategias para un apoyo efectivo en las tareas escolares

Establecer rutinas y un ambiente propicio

Establecer un horario de tareas regular puede ayudar a tu hijo a desarrollar buenos hábitos de estudio. Crear un ambiente tranquilo y sin distracciones puede hacer una gran diferencia en la concentración de tu hijo. Esto puede ser un lugar específico en la casa que esté limpio, ordenado y bien iluminado.

Es importante procurar que quien reciba al niño en casa mientras los padres trabajan le permita tener un tiempo de descanso, que coma algo y luego sí que haga las tareas. Acostúmbrate a tener en casa una especie de kit de tareas para que no tengas que correr a comprar los materiales necesarios. Destina un cajón o una caja para los útiles que más se necesitan para estos quehaceres, como colores, pegante, cartulinas, revistas o lo que sea más común en el colegio de tu hijo; así, él podrá hacer las tareas sin tener que esperar a que llegue alguno de sus padres con los materiales necesarios.

Desarrollar técnicas de estudio

Ayuda a tu hijo a desarrollar y practicar técnicas de estudio efectivas. Esto puede incluir la toma de notas, la organización de la información, la planificación del tiempo, la repetición activa y las técnicas de memoria.

Introducir herramientas y recursos

Introduce a tu hijo a diversas herramientas y recursos que puedan ayudarle con sus tareas. Leer libros con tus hijos e hijas, aprender con juegos educativos y elaborar proyectos de ciencia en casa son excelentes maneras de complementar el aprendizaje.

Manejo de dificultades y comunicación

No todos los días serán fáciles, y es normal que surjan dificultades en el camino. Reconoce y valida las luchas de tu hijo. Aprender puede ser difícil, y es importante que tu hijo sepa que está bien enfrentar desafíos.

Mantén una comunicación abierta y regular con los profesores de tu hijo. Asiste a las reuniones escolares, como las de padres y profesores, para conocer mejor a los profesores de tu hijo. Pregúntales acerca de lo que esperan de los deberes y sobre cómo deberías implicarte. Si tu hijo sigue luchando a pesar de tus esfuerzos y los del profesor, podría ser útil buscar ayuda adicional.

Si tu hijo/a tiene constantemente problemas con los deberes escolares, pide ayuda. Habla al respecto con su profesor. Hay niños que tienen problemas para ver bien la pizarra y necesitan llevar gafas; otros pueden necesitar que los evalúen por tener problemas de aprendizaje y/o un trastorno por déficit de atención.

Ilustración: Niño concentrado haciendo sus deberes escolares en un escritorio ordenado

La importancia de la autonomía y el ejemplo

Asegúrate de que tu hijo/a hace su propio trabajo. No aprenderá nada si no piensa por sí mismo y comete sus propios errores. Los padres pueden hacer sugerencias y dar indicaciones para orientar a sus hijos, pero el aprendizaje debe estar en manos de los niños.

Recuerda que quien está estudiando es tu hijo o hija y no tú. Motive y supervise a su hijo/a. Pregunte a su hijo sobre las tareas escolares, los controles y los exámenes. Elogie su trabajo y su esfuerzo. Cuelgue en la nevera un examen o trabajo artístico donde sacó un sobresaliente. Comente sus logros académicos a sus parientes.

Dele un buen ejemplo. ¿Le ve su hijo organizándose bien el tiempo o leyendo libros? Los niños son más proclives a seguir el ejemplo de sus padres que sus consejos.

Enfoques educativos y desigualdades

Hoy en día, los padres se implican más que nunca en los deberes escolares de los hijos, pero no siempre de forma adecuada. Según la encuesta sobre los hábitos de estudio de los niños españoles de TNS Demoscopia, el 80% de los estudiantes de primaria y el 45% de los de secundaria reciben ayuda para realizar sus deberes. Gracias a las mejoras en la conciliación laboral y familiar y a la mejor formación de los padres, estos empezaron a involucrarse más en la ayuda en los deberes de sus hijos hace una década.

Según explica la pedagoga Maite Rodríguez Estévez, “eso ha hecho que la relación padre-hijo se escolarice. Lo que importa son los resultados académicos. Todo gira alrededor de esa necesidad y se ha olvidado el inculcar valores, el juego, la responsabilidad... Las tareas deben entenderse como un compromiso que el alumno debe adquirir, pero sin precisar de la orientación constante de otra persona. En otras palabras, hincar los codos sin nadie en la silla de al lado.”

En Finlandia, apuestan por el aprendizaje cooperativo y los deberes en casa son individualizados, para ampliar o investigar conocimiento. Hay que tener en cuenta que también hay muchas diferencias en las posibilidades de las familias de ayudar escolarmente a los hijos. Los padres que tienen un menor nivel de estudios solo pueden ayudar a los niños durante los cursos inferiores de primaria. Muchos estudios demuestran que el rendimiento académico está muy asociado al origen social del estudiante, la profesión de sus padres, la estructura de la familia y, finalmente, el género. Es decir, existe un desequilibrio en las oportunidades educativas.

Los padres con estudios superiores pueden ayudar a sus hijos hasta cursos muy avanzados. Esto produce una enorme desigualdad por origen social, que se acentúa a medida que los niños ascienden de curso. Según el sociólogo Martín Criado, autor de “La escuela sin funciones: crítica de la sociología de la educación”, “es mucho más igualitario y eficaz que los deberes se hagan en la escuela bajo la supervisión de profesores. Mandarlos a casa genera desigualdad, al traspasar parte de la responsabilidad de la instrucción a las familias.”

DESIGUALDADES EDUCATIVAS

Consejos prácticos para padres

Ayudar a su hijo/a con los deberes y tareas escolares no debería implicar tener que pasar tantas horas sobre su escritorio. Los padres pueden apoyar a sus hijos demostrándoles sus habilidades de organización y de estudio, explicándoles un problema complicado o animándoles a que se tomen un descanso cuando lleven cierto tiempo trabajando en las tareas escolares.

Ayude a su hijo a diseñar un plan de trabajo. En los días en que tenga un volumen importante de deberes o cuando tenga que iniciar una tarea escolar especialmente complicada o pesada, anime a su hijo a dividirla en partes más manejables. En caso necesario, ayúdele a elaborar un horario de trabajo para ese día o período y, a ser posible, pídale que se tome 15 minutos de descanso después de cada hora de trabajo.

Reduzca al mínimo las distracciones. Esto engloba la televisión, la música alta y las llamadas de teléfono.

Enséñale a que pregunte si no entiende algo, si algo se le dificulta. Es bueno que él aprenda por sí mismo a pedir ayuda. Jamás le digas a tu hijo/a que algo es muy fácil; valora lo que debe hacer, entiende que lo que parece simple para ti es un gran logro para tu pequeño.

Procura no estresarte al hacer la tarea. Trata de hacer que ese momento sea un juego, un descubrimiento, para que aprender no sea una carga sino un placer. No pretendas que tu hijo se quede dos horas sentado haciendo tareas. Es realmente imposible. Permítele que las haga por tandas si son muchas, que haga una parte, juegue un rato y luego termine.

Piensa que tal vez no hacer la tarea un día no es algo grave. Si se presentó algún inconveniente y no pudiste ayudarle a tu hijo, escríbele a la profesora y propón que tu hijo la entregue el día siguiente. Si llegas a este tipo de acuerdos, debes cumplirlo.

No muestres angustia cuando llega el momento de hacer tareas juntos y tampoco malgenio ni desagrado; todas estas emociones indispondrán a tu hijo frente al colegio, quedará entre la espada y la pared entre la casa y el estudio, pensará que él es una carga y que no puede pedir ayuda.

Hacer ejercicios de relajamiento previo a cualquier actividad académica; se puede invitar a que cierren los ojos y respiren profundamente mientras el supervisor cuenta en orden descendente del 10 al 0, espaciadamente.

Fomentar el aprendizaje lúdico: aprender no siempre tiene que ser aburrido. Fomenta el aprendizaje lúdico proporcionando materiales de aprendizaje interesantes, como juegos educativos o materiales de arte y manualidades.

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