Cómo Proteger a tu Hijo Negro del Racismo y Fomentar una Identidad Sana

A menudo, la mayoría de las personas dirían que no son racistas si se les pregunta. Incluso muchos padres adoptivos, cuyos hijos son de una raza diferente, se sentirían ofendidos por la pregunta. Sin embargo, un ejercicio de reflexión puede revelar comportamientos racistas inconscientes. Por ejemplo, la reacción ante un adolescente blanco vestido de rapero puede ser diferente a la reacción si ese adolescente es negro, ¿acaso no se aprieta el bolso debajo del brazo cuando el segundo chaval se acerca? Estas actitudes, aunque sutiles, tienen un impacto profundo, especialmente en los niños.

El Impacto del Racismo y la Importancia de la Diversidad

Los niños adoptados, especialmente aquellos de raza negra, no suelen relacionarse fácilmente con personas que se parecen a ellos o a sus padres. Sus padres, en general, no frecuentan amigos de la misma raza que sus hijos, y en actividades tampoco encuentran niños que sean como ellos. Aunque a veces no es fácil hacer amigos de otras razas, es crucial intentarlo. Si un hijo ve que sus padres se relacionan con personas de razas y culturas diferentes, recibirá el mensaje de que la diversidad es buena. Esto también se aplica a la gastronomía o espectáculos; introducir a los niños en la diversidad de la comida etíope, india, china o ucraniana, así como en espectáculos de diversas culturas, refuerza este mensaje.

Los adolescentes negros, por ejemplo, no suelen disponer de los mismos privilegios que los adolescentes blancos. Un niño indio, por su parte, no encontrará fácilmente personas de su misma raza en los libros escolares o en la televisión. Si a esto se añaden las actitudes racistas observadas continuamente en los medios de comunicación, en series de gran audiencia y en anuncios con estereotipos raciales, se evidencia cómo el racismo cala poco a poco en la sociedad, afectando especialmente a los niños, quienes son muy sensibles y captan todas estas diferencias. Cada vez que ven o escuchan comentarios o situaciones racistas, generalmente se identifican con esas personas diferentes y sienten que dichos comentarios también se refieren a ellos, considerándose "diferentes" o "extranjeros".

La Internalización del Racismo en Edades Tempranas

Estudios indican que niños de 4 o 5 años ya han interiorizado la idea de que ser negro significa ser malo y feo. Los niños empiezan a notar las diferencias raciales alrededor de los dos años y medio o tres. Desde este momento y hasta los 6 o 7 años, es un periodo ideal para reforzar aquellos rasgos que los diferencian. La edad de 6 o 7 años es aproximada para dejar de hacerlo de forma tan evidente, pues el momento para ello es cuando el niño se queja y los comentarios positivos ya no le consuelan.

Niño de raza negra dibujando felizmente con una familia diversa de fondo.

Comunicación Abierta y Empatía Familiar

Es fundamental responder a las preguntas de los niños sobre las diferencias raciales con naturalidad. Preguntas como "Mamá, ¿por qué yo soy negra si tú eres blanca?" o "Papá, cuando sea mayor tendré el pelo liso como tú, ¿verdad?" deben ser abordadas abierta y honestamente. Si en la familia se reconocen las diferencias y se habla de ellas con naturalidad, se permitirá al niño desarrollar una identidad racial sana. Las familias que hablan y reconocen estas diferencias son más sanas que aquellas donde se evitan estos temas.

Cari McCay, una mujer española adoptada de origen africano, compartió cómo el no poder hablar con claridad con su familia sobre sus dificultades raciales, la minimización de sus sentimientos y la percepción del entorno que la consideraba una extranjera, le provocaron inseguridad y la llevaron a aislarse. Las dificultades más dramáticas surgieron durante la adolescencia. En su familia, no se hablaba de raza, racismo ni de temas que pudieran considerarse difíciles, lo que la dejó sin herramientas para entender lo que le sucedía a ella y al mundo a su alrededor cuando la percepción de la gente en la calle cambió de "la niña negrita, qué mona" a "una persona extranjera, recién llegada". Esta mirada del "otro" generó inseguridad y amenazó su sentimiento de pertenencia. Nadie le había dicho que algunas personas jamás la aceptarían o la verían como una igual. Esta falta de comprensión la llevó a un crecimiento "hacia dentro", creando un mundo interior aislado. El vínculo con su familia era frágil, y la minimización de sus sentimientos por parte de su madre y su hermana hizo que no encontrara alivio al compartir sus preocupaciones.

Cuando un hijo deja de expresar cómo se siente o qué le preocupa, no siempre significa que todo va bien; este es un punto clave. Ser víctima de racismo o intolerancia provoca una reacción muy intensa: la persona puede creer que la culpa es suya por ser diferente, generando una inseguridad que puede llevar a odiar cada rasgo de su fisonomía que lo hace distinto.

Estrategias para Preparar a los Niños contra el Racismo

Basándonos en experiencias clínicas con niños adoptados, una forma de preparar a los hijos contra el racismo es hablarles desde pequeños sobre su significado. Cuando se desconoce algo, es difícil protegerse; sin embargo, si se está advertido de lo que puede suceder, es más fácil saber cómo responder. Los niños deben saber que algunas personas pueden hacer comentarios desagradables por su raza, pero hay que explicarles que estos comentarios no tienen nada que ver con ellos. También se les puede explicar que lo desconocido y lo diferente a menudo generan temor, y ese miedo puede ser la raíz de las actitudes racistas.

En estos casos, no hay que minimizar los sentimientos de los niños. Cuando expresan malestar, decir cosas como "¡Pero si tienes unos ojos preciosos!" o "¡Ya me gustaría a mí tener una piel tan bonita como la tuya!" no ayuda; al contrario, los hace sentir incomprendidos y puede llevarlos a dejar de compartir sus sentimientos. Lo que sí ayuda es reconocer, comprender y aceptar el sentimiento que están expresando. Esta sería una respuesta empática. Por ejemplo, a una niña que se queja de sus ojos, se le podría decir: "Ya veo que no te gustan tus ojos (reconociendo el sentimiento), entiendo que debe ser difícil para ti ser diferente a tus amigos" (comprendiendo y validando dicho sentimiento). Aunque los padres desean consolar y evitar el sufrimiento, es importante reconocer que la vida enfrentará a los hijos a situaciones dolorosas.

Cómo hablar de racismo y protestas con tus hijos

Reacciones ante Comentarios Racistas

Cuando un comentario racista se escucha en presencia del niño, los padres no deben alterarse, ya que esto podría llevar al niño a dejar de compartir experiencias futuras. Es fundamental centrarse en la necesidad del niño, brindarle apoyo y hacer que sienta tranquilidad y seguridad en sus padres. Los padres podrán desahogarse en otro momento, pues también es muy duro ver cómo ofenden a un hijo. Es importante entender que los sentimientos de los padres no tienen por qué coincidir con los de los hijos; a menudo, los niños dan menos importancia a los comentarios o hechos que les suceden.

Ante preguntas indiscretas, es necesario que las respuestas cambien el centro de atención del niño a la familia. Por ejemplo, si a una niña china que va con su madre le preguntan "¿Y esta niña china, de verdad es tuya?", una respuesta como "Claro que es mi hija" centra la atención en la niña y puede hacerla sentir que hay algo malo en ella. También hay que evitar respuestas que refuercen la pregunta, como ante "¿Y cuánto te ha costado este niño?" No se debe contestar: "No me ha costado nada, los niños no se compran", ya que el cerebro del niño podría captar la idea de que se está hablando de su "costo". Las respuestas informativas, que dan una explicación sobre la familia o el niño y tienen un objetivo educativo, son adecuadas para familiares y amigos cercanos. Por ejemplo, ante la pregunta de una dependienta a una madre con su hija: "¿Qué chinita más guapa, es tu hija de verdad?", una respuesta informativa sería: "¡Sí, somos una familia adoptiva!".

Estrategias Adicionales para el Bienestar Familiar

El racismo representa una carga significativa, especialmente para las personas negras, quienes se ven desproporcionadamente afectadas por los sistemas desiguales de la sociedad. Es crucial encontrar tiempo para hablar en familia. Si las reuniones no se dan de forma natural, reserve un tiempo para hablar sobre el día o la semana. Es importante averiguar a qué están expuestos los niños, especialmente con el aumento de la grabación de la violencia racial. Por ello, se deben hacer preguntas y hablar con los hijos sobre lo que han visto o escuchado en la escuela y a través de los medios de comunicación.

Identificación y Manejo del Estrés y los Sentimientos

Busque señales de estrés. En niños y adultos que no expresan sus sentimientos verbalmente, a menudo hay signos y síntomas que pueden indicar estrés y acontecimientos negativos. Por ejemplo, los niños de color pueden experimentar mayor ansiedad, preocupación, sentimientos de amenaza y sospecha después de incidentes de violencia racial. Ayude a los niños a identificar cómo se sienten haciendo preguntas como: "¿Qué te hace pensar eso?". Identificar y reconocer los sentimientos regularmente es fundamental; las familias no tienen que esperar a que ocurra un evento importante para hablar de sus emociones.

Cuidado Personal y Apoyo

Cuidarse a sí mismo es vital, dedicando tiempo a recargar energías y realizar actividades que proporcionen alegría, como actividades físicas (estiramientos, ejercicio) o de atención plena y relajación. También es importante encontrar apoyo social, conectando con familiares, amigos o compañeros de trabajo.

Obtener apoyo profesional a través de terapia o recursos de salud conductual es una opción valiosa. Es importante ser consciente de las barreras y pensamientos que pueden generar dudas al buscar apoyo profesional, como el estigma de ser diagnosticado con un trastorno de salud mental o la creencia de que ciertos problemas deben mantenerse dentro de la familia. Además, es comprensible que muchas personas desconfíen legítimamente de los proveedores de atención médica debido a la historia de explotación médica de la comunidad negra. Está bien tener estos sentimientos y expresarlos a un terapeuta. La falta de disponibilidad de terapeutas BIPOC (negros, indígenas y personas de color) no debe ser un impedimento; es común que estas personas prefieran un terapeuta con un origen y experiencia de vida similares. Al considerar un terapeuta, se deben identificar las expectativas y necesidades, y hacer preguntas para decidir si es el adecuado, incluso si el terapeuta no tiene respuestas inmediatas, es importante que esté dispuesto a reconocer y aprender sobre los factores identitarios, culturales y sistémicos que afectan.

Afrontando el "Blackface" y la Discriminación

Imagen de una persona en

En experiencias como la de una madre que llevó a su hijo a ver a los Reyes Magos y se encontró con un "paje de Baltasar" con blackface, se evidencia la dificultad de escapar de estas representaciones. La madre notó la inquietud de su hijo, de cinco años, que empezaba a cuestionar el mundo. Afrontar el blackface es una lucha constante, y es frustrante ver cómo, en un país con cientos de miles de personas negras, se asume la normalidad de pintarse de negro. Es una realidad dura tener que explicar a un hijo que para la mayoría de las personas, él es poco más que un estereotipo, o que le pedirán cientos de veces la documentación por el simple hecho de ser negro.

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