La Placenta Anterior y Posterior: Ubicación, Implicaciones y Diferencias

La placenta es un órgano que se crea única y exclusivamente para el embarazo. Se une a la pared del útero y de ahí surge el cordón umbilical. La placenta es el escudo protector de nuestro bebé y cumple una función fundamental durante el embarazo. Tiene una importante función inmunológica frente a las infecciones y es capaz de filtrar la sangre con el fin de eliminar sustancias nocivas peligrosas para el bebé. A través del cordón umbilical, la placenta le da oxígeno y nutrientes al bebé en desarrollo y también elimina los desechos de la sangre del bebé. La placenta y el bebé se desarrollan juntos dentro del útero.

Ubicación Normal de la Placenta: Placentación Normoinserta

La placenta casi siempre está unida a la parte superior, lateral, delantera o trasera del útero. Se considera una placenta normoinserta cuando se inserta en estas áreas. La Dra. María Dolores Gómez Roig, especialista en Ginecología, señala que "la placenta se puede localizar en las diferentes paredes dentro del útero: puede estar muy alta, en lo que sería como ‘el techo’, que sería una placenta insertada en el fundus, a nivel fúndico; También puede estar insertada en las paredes de forma lateral (en el lateral derecho, lateral izquierdo) o en la pared posterior o la pared anterior”.

La obstetra puntualiza que "siempre que esté a una altura recomendable, es decir, que no llega a interferir el cuello uterino, que no llega al orificio cervical interno del cuello uterino, son localizaciones correctas".

Diagrama de las diferentes posiciones de la placenta en el útero (anterior, posterior, fúndica, lateral) y su relación con el cuello uterino.

Placenta Anterior vs. Placenta Posterior: Claves para Entender la Ubicación

¿Qué significan estas denominaciones?

La denominación de placenta anterior y de placenta posterior hace referencia a la ubicación de la placenta dentro de las paredes del útero. De este modo, hablamos de placenta anterior cuando está adosada a la pared anterior del útero, es decir, la cara uterina más próxima al ombligo de la madre. Por otro lado, hablamos de placenta posterior cuando lo está en la pared trasera del útero.

Es crucial entender que la placenta anterior no significa que sea previa. Cuando se encuentra en la cara anterior o posterior del útero, la placenta puede estar localizada en la parte superior o en la parte inferior. Cuando está localizada en la parte superior, la placenta está insertada de forma normal. La Dra. Gómez Roig enfatiza que cualquiera de estas posiciones -anterior, posterior o fúndica- es considerada como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial ni riesgos específicos.

Implicaciones y diferencias sutiles

Percepción de los movimientos fetales

La situación de la placenta en el útero puede influir en cuándo la madre percibe los movimientos fetales. En el caso de que la mujer embarazada tenga placenta posterior, podrá empezar a sentir los movimientos de su bebé entre las semanas 16 y 22 de gestación, aproximadamente.

Sin embargo, la placenta anterior puede hacer que las mujeres comiencen a percibir los movimientos fetales de forma más tardía. En estos casos, la placenta funcionaría como una especie de amortiguador de estos movimientos, como una almohada, y los movimientos no son percibidos por la futura mamá hasta que no son más intensos.

Consideraciones en caso de cesárea

En caso de tener que practicar una cesárea, la Dra. Gómez Roig señala que una placenta posterior "molesta menos que una placenta anterior un poquito baja, pues al hacer la incisión de la cesárea te la puedes encontrar”. No obstante, aclara que "aún así no hay problema porque los obstetras estamos acostumbrados a este tipo de placentaciones y de su manejo en operaciones como sería la cesárea".

Placenta de Inserción Baja y Placenta Previa: Cuándo una Posición Requiere Atención Especial

La posición de la placenta puede condicionar el parto, sobre todo cuando se trata de una placenta previa. Casi siempre, la placenta se ubica en la parte superior o lateral del útero. Sin embargo, en casos poco frecuentes, podría adherirse a la zona inferior del útero.

Placenta de Inserción Baja

Cuando el borde de la placenta está a la misma altura o a menos de 2 centímetros del orificio cervical interno (el que está en contacto directo con la placenta), se la define como placenta de inserción baja. Estas placentas no se considerarían normales y precisan un seguimiento especial. No obstante, conforme va aumentando la gestación y el útero se hace más grande, suelen ir alejándose de este orificio cervical interno, por lo que no suelen impedir el parto, aunque sí se recomienda una estrecha vigilancia debido a una mayor posibilidad de sangrado.

Placenta Previa

La placenta previa ocurre cuando la placenta se ubica en la parte inferior del útero, cubriendo el cuello del útero de forma parcial o total. Si esto ocurre, la placenta puede bloquear el cuello del útero, que es el pasaje que conecta el útero con la vagina.

Tipos de Placenta Previa:

  • Placenta Previa Parcial o Marginal: El cuello uterino se encuentra parcialmente taponado por la placenta o la placenta está cerca del orificio cervical interno, pudiendo taparlo en algún momento del embarazo.
  • Placenta Previa Total: La placenta cubre por completo la abertura del cuello uterino, impidiendo de forma completa el parto normal.

Diagnóstico y Evolución

El ginecólogo es el que va a diagnosticar a través de una ecografía la posición de la placenta. La placenta previa es más común al principio del embarazo. La Dra. Gómez Roig comenta que "en muchas ocasiones, sobre todo en la primera mitad del embarazo, se puede diagnosticar una placenta previa, pero hemos de decir que, si el diagnóstico es muy precoz, antes de la semana 20 de embarazo, no es el diagnóstico definitivo".

El motivo de que no sea este un diagnóstico definitivo es que, según avanza el embarazo y va creciendo el útero, la placenta también va subiendo a medida que las paredes del útero van siendo más altas a nivel longitudinal. Es habitual que con el crecimiento del útero, la placenta previa se desplace y suba hasta ser una placenta normoinserta. La prevalencia de placenta previa en la semana 20 de embarazo es del 1 al 6%, si bien el 90 % de ellas se suele resolver en los meses posteriores, a medida que avanza el embarazo.

La placenta previa puede producir sangrados durante el embarazo o si se desencadena el parto. Si cursa una placenta previa con síntomas, el ginecólogo puede pautar reposo absoluto en cama, o disminuir la actividad física a partir de la semana 20 e incluso evitar la práctica deportiva en muchas ocasiones. Si la placenta previa continúa en las etapas tardías del embarazo, un profesional de atención médica probablemente recomiende una cesárea.

PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -

Otras Afecciones Placentarias y Cuándo Consultar

Afecciones Comunes

  • Desprendimiento de la placenta: Ocurre cuando la placenta se desprende parcial o totalmente de la pared interna del útero antes del parto. Debido a esto, el bebé en desarrollo podría no recibir suficiente oxígeno ni nutrientes. La persona embarazada podría tener dolor de espalda o de estómago y sangrado por la vagina.
  • Placenta adherida: Parte de la placenta o la totalidad de esta permanece unida al útero con firmeza, ya que los vasos sanguíneos y otras partes de la placenta crecen en la pared del útero. Esto puede causar una pérdida de sangre grave durante el parto y, a veces, puede requerir una histerectomía por cesárea.
  • Placenta retenida: Si no se expulsa la placenta en el plazo de 30 minutos después de dar a luz, se considera una placenta retenida. Esto puede ocurrir porque la placenta queda atrapada o sigue unida a la pared uterina, y si no se trata, puede causar una infección grave o una pérdida de sangre que pone en riesgo la vida.

Síntomas de Alarma: Cuándo Llamar al Médico

Llame a su profesional de atención médica si tiene algunos de los siguientes síntomas durante el embarazo:

  • Sangrado por la vagina, en especial si es abundante.
  • Dolor en la zona del estómago o abdomen.
  • Dolor de espalda.
  • Contracción y relajamiento de los músculos del útero, lo que se conoce como contracciones uterinas.

Expulsión de la Placenta

Si da a luz a su bebé por parto vaginal, también expulsará la placenta poco después. Esta es la tercera etapa del trabajo de parto. Después de dar a luz, seguirá teniendo contracciones leves. Su profesional de atención médica podría darle una inyección de oxitocina (Pitocin), un medicamento que ayuda a que siga teniendo contracciones y disminuye el sangrado. También podría masajearle la parte baja del abdomen para estimular el útero y expulsar la placenta por la vagina. Es posible que tenga que pujar para expulsarla.

Si le realizan una cesárea, su profesional de atención médica extraerá la placenta del útero durante el procedimiento. Una vez que está afuera, el profesional de atención médica revisará la placenta para asegurarse de que esté intacta, ya que toda parte que haya quedado dentro del cuerpo debe extraerse del útero para evitar el sangrado y una infección.

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