A medida que los niños crecen y exploran el mundo que los rodea, afrontando nuevas experiencias y retos, los miedos ocasionales son comunes. Los miedos son una parte normal de la infancia y también lo es aprender a controlarlos. Los niños pueden tener miedo de cosas imaginarias, como los monstruos, pero a menudo los temores se relacionan con lo que está sucediendo en sus vidas.

Miedos Comunes en la Infancia: Una Etapa Normal del Desarrollo
Los miedos de los niños pueden aparecer y desaparecer. La mayoría de los miedos en la infancia son leves, pero incluso cuando empeoran, con palabras reconfortantes y apoyo, suelen desaparecer por sí solos al cabo de un tiempo. El miedo es una emoción normal, sana y adaptativa, que consiste en una respuesta fisiológica, cognitiva y conductual de alerta y defensa frente a los peligros. Es adaptativa cuando responde a un estímulo externo amenazante identificable.
Miedos según la Edad
Los miedos en niños son evolutivos y normales a cierta edad, cambiando el objeto temido a medida que el niño crece y su sistema psicobiológico va madurando.
Primera Infancia (0-2 años)
Entre los 8 y 9 meses de edad, los niños pueden reconocer los rostros de las personas con las que conviven. Ante la presencia de un desconocido o una niñera nueva, pueden presentar ansiedad y llorar o aferrarse a sus padres buscando protección. Los niños un poco más mayores, de entre 10 meses y 2 años, suelen tener miedo a la oscuridad y a quedarse solos.
Etapa Preescolar (3-5 años)
En esta etapa, se mantienen los miedos a quedarse solos y a la oscuridad. Además, comienzan a aparecer los miedos a cosas irreales o imaginarias, ya que a partir de los 4 años ya saben usar su imaginación. También son comunes los miedos a ruidos fuertes, animales, el daño físico y personas disfrazadas.
Edad Escolar (6-12 años)
A partir de los 7 años, los niños empiezan a distinguir entre la realidad y la ficción, por ello, dejan de tener miedo a cosas imaginarias como monstruos. En esta edad, los miedos serán más realistas y específicos. Suelen tener miedo a peligros de la vida real, como personas malas, catástrofes naturales, accidentes o cosas relacionadas con la escuela y el rendimiento académico, el aspecto físico y las relaciones sociales. También pueden aparecer miedos relacionados con la muerte.
Preadolescencia y Adolescencia
En esta etapa, los miedos tienen un componente social. Suelen tener miedo por no encajar en su grupo de amigos o a no gustar por su aspecto físico.
El Rol de los Padres: Apoyar y Guiar
Saber cómo lidiar con el miedo no es fácil, especialmente para algunos niños que piensan y aprenden de manera diferente, quienes podrían tener dificultad para procesar información y mantener sus emociones bajo control. Es fundamental respetar los miedos de nuestros hijos, ya que, aunque para los adultos parezcan sin sentido, para ellos pueden significar un mundo y hasta paralizarlos.
Qué Hacer para Ayudar
- Comunicación y Comprensión: Hable con su hijo sobre sus preocupaciones y sea comprensivo. Explíquele que muchos niños tienen miedos, pero que con su apoyo él puede aprender a superarlos. Normalice los miedos como una situación normal de nuestras vidas, compartiendo incluso sus propios temores para que vea que no hay nada de malo en ellos.
- Control del Contenido Digital: Controle el uso que su hijo le da a los medios electrónicos, incluyendo la exposición a imágenes aterradoras en películas, videos en línea y videojuegos violentos. Asegúrese de que los medios electrónicos sean apropiados para su edad y considere elaborar un plan de consumo digital familiar.
- Tomar los Miedos en Serio: En un esfuerzo por ayudar, a veces decimos cosas como “no hay nada que temer”, pero esto no ayuda. En cambio, puede enviar el mensaje de que usted espera que “lo supere” o que no cree que esté realmente asustado, lo que puede hacer que su hijo piense que no está bien sentir miedo o hablar de ello. Sea empático y valide lo que sienten: "¡Eso suena aterrador!" o "Sé que muchos niños se preocupan por eso".
- Buscar Maneras de Hablar: No todos los niños tienen las palabras para explicar qué los asusta. Haga preguntas específicas para ayudar a su hijo a expresarse. Por ejemplo, si se aferra a usted, pregunte: “¿Qué te asusta de que yo no esté aquí?” o “¿Qué piensas que podría ocurrir?”. Una vez que obtenga más información, descríbala y confirme que es correcta.
- Hacer una Lista: Cree con su hijo una lista de cosas o situaciones que le causan miedo y analicen "la peor situación". Pueden agrupar los miedos similares para identificar patrones.
- Fomentar el Pensamiento Realista: El miedo nos lleva a pensar lo peor. Explique a su hijo que el cerebro trata de protegernos del peligro, pero no siempre sabe si el peligro es real. Anímelo a ser un "detective de pensamientos":
- Escuche sus pensamientos.
- Determine si es un hecho o un sentimiento.
- Reúna "evidencia" que lo respalde o lo refute.
- Cuestione el pensamiento.
- Dividir el Miedo en Pequeñas Partes: Enfrentar un miedo repentinamente puede ser abrumador. Para vencerlo, es útil seguir pasos pequeños. Pídale a su hijo que lo ayude a decidir cuáles podrían ser esos pasos, ya que es más probable que confíen en un plan que ayudaron a crear. Por ejemplo, si teme hacer sus deberes en otra habitación, pueden acordar que trabajará una hora alejado de usted, aumentando progresivamente la distancia o el tiempo.
- Fomentar la Autorregulación: Enseñarle a su hijo a manejar sus temores sin su intervención le permitirá desarrollar la confianza y la independencia necesaria para sentirse más en control. La autorregulación es la capacidad de procesar y manejar nuestras emociones y comportamientos de manera saludable. Esto requiere tiempo, práctica y espacio para aprender.
- Ser Paciente y Reforzar Positivamente: Los cambios requieren tiempo. Cuando su hijo se enfrente a un miedo, hágale saber lo orgulloso que se siente de él. Alíéntelo, sea paciente y elogie sus esfuerzos y sus logros. Refuerce de forma verbal y positiva todos sus intentos por superar sus miedos y enfrentarse a ellos.
- Técnicas Lúdicas: La Caja de los Miedos y Role-Playing:
- La Caja de los Miedos: Necesitarán una caja vacía y decorada. El niño puede guardar el objeto que le da miedo o escribir en un papel la situación que le atemoriza.
- Role-Playing: Es una técnica de dramatización que permite gestionar las emociones. El niño jugará con un familiar, y cada uno tendrá una tarjeta que explique su rol o situación.
Cómo ayudar a tu hijo a afrontar el miedo 😧
Qué Evitar Hacer
- No Menospreciar ni Ridiculizar: Nunca ridiculice o critique sus miedos, especialmente delante de sus compañeros, esto reducirá su confianza en sí mismo.
- No Presionar a Ser Valiente: No intente presionar a su hijo para que sea valiente; le llevará tiempo afrontar y superar gradualmente sus ansiedades.
- No Asustar Intencionalmente: No asuste a sus hijos con brujas, ogros o monstruos, sobre todo antes de acostarse.
- No Transmitir Tus Propios Temores: Por ejemplo, si usted tiene miedo a los insectos, su hijo puede sentirlo. La forma en que se enfrenta a sus miedos le ofrece a su hijo un patrón a seguir.
- No Sobreproteger: No le des demasiada importancia al miedo, pero tampoco lo sobreprotejas ni evites que se enfrente a ellos. Por ejemplo, si su hijo tiene miedo a los perros y usted se interpone entre él y un perro cuando está cerca, no le ayuda a superar el miedo.
Cuando el Miedo se Convierte en Fobia
A veces, los miedos pueden volverse tan extremos, persistentes y focalizados que se convierten en fobias. Las fobias son miedos intensos e irracionales que pueden interferir de manera significativa en las actividades diarias habituales de un niño. Por ejemplo, la fobia a los perros de un niño de 6 años podría volverlo tan temeroso que podría negarse por completo a salir a cualquier lugar.
Hablamos de fobia cuando aparece miedo o ansiedad de forma intensa por un objeto o situación específica (animales, volar, agujas, etc.). En el caso de los niños, este miedo también puede expresarse con llanto, rabietas o agarrarse a las figuras de apego. El miedo es tan grande que hace que el niño o niña evite o se resista activamente a afrontar momentos en los que haya ese objeto o situación.
Tipos de Fobias en Niños
- Fobias Sociales: Algunos niños tienen fobias hacia las personas que conocen a diario. Esta timidez grave puede impedirles tener amigos en la escuela y relacionarse con la mayoría de los adultos. Pueden evitar a propósito situaciones sociales como fiestas de cumpleaños o reuniones.
- Ansiedad por Separación: Es un miedo común en los niños, que puede intensificarse cuando la familia se muda o los niños comienzan una nueva guardería. Estos niños podrían tener miedo a ir a un campamento de verano o incluso asistir a la escuela. Sus fobias pueden provocar síntomas físicos como dolores de cabeza o de estómago.
Señales de que un Miedo es Más Serio
Si los temores de su hijo son persistentes, demasiado intensos o comienzan a interferir con su vida diaria, podría ser el momento de buscar ayuda profesional. Las señales de que un miedo podría tratarse de otra cosa incluyen:
- Preocupación obsesiva: Se obsesiona con el objeto de su miedo, piensa o habla de él con frecuencia, incluso cuando el factor desencadenante no está presente.
- Limitación de actividades: Los miedos limitan su capacidad de disfrutar su vida o participar en actividades. Por ejemplo, negarse a ir a una excursión porque podrían encontrarse con perros.
- Ansiedad severa: Las señales de ansiedad severa incluyen ataques de pánico, conductas compulsivas, comportamiento disruptivo o retraimiento en la escuela o en la familia.
Tratamiento Profesional para Miedos y Fobias
Afortunadamente, la mayoría de las fobias son bastante tratables. Si las ansiedades de su hijo persisten e interfieren en su vida cotidiana, podría beneficiarse de reunirse con un psiquiatra o psicólogo infantil especializado en el tratamiento de fobias.
Terapia Conductual y Desensibilización
Como parte del plan de tratamiento para las fobias, muchos terapeutas sugieren exponer al niño al origen de su ansiedad en pequeñas dosis, que no representen una amenaza. Este proceso gradual se llama desensibilización, lo que significa que su hijo será un poco menos sensible al origen de su miedo cada vez que lo enfrente. Por último, el niño ya no sentirá la necesidad de evitar la situación que fue la base de su fobia.
Por ejemplo, un niño con fobia a los perros podría comenzar por hablar de este miedo y mirar fotografías o un video sobre perros. Luego, podría observar a un perro detrás de una ventana, para después pasar unos minutos en la misma habitación con un cachorro tierno. Con el tiempo, se acostumbrará a situaciones con perros más grandes y desconocidos.
Otros Enfoques Terapéuticos
A veces, la psicoterapia también puede ayudar a los niños a aumentar la seguridad en sí mismos y ser menos temerosos. Los ejercicios de respiración y relajación también pueden ayudar a los niños en circunstancias estresantes.
Cuándo Considerar Medicación
La terapia conductual es la primera línea de tratamiento de las fobias. En ocasiones excepcionales, cuando la terapia conductual no ayuda lo suficiente, el médico de su hijo puede recomendar medicamentos como parte del programa de tratamiento. Esto sería como complemento de la terapia conductual y no como única herramienta terapéutica. Estos medicamentos pueden incluir antidepresivos, diseñados para aliviar la ansiedad y el pánico que suelen ser la base de estos problemas.
La Importancia de la Consulta Médica
Si los temores de su hijo parecen ser algo más serio, es fundamental hacer una cita para hablar con un profesional para ver si se necesita más ayuda.