Ayudando a su hijo a controlar su carácter: Guía para padres

No es un secreto para nadie que hay niños que son más fáciles que otros. Esto, lejos de ser algo malo o imposible de manejar, nos da la posibilidad de experimentar diferentes estilos de crianza y probar con algunas recomendaciones hasta encontrar la fórmula ideal para nuestro hijo.

Criar a un niño de carácter fuerte o terco presenta desafíos únicos, pero también ofrece la oportunidad de fomentar habilidades importantes como la autonomía y el liderazgo. La clave no es moldear su temperamento a la fuerza, sino comprenderlo y acompañarlo en su desarrollo emocional.

ilustracion de niños jugando y colaborando

¿Cómo son los niños de carácter fuerte?

Los niños de carácter fuerte a menudo saben exactamente lo que quieren y no ceden con facilidad. Pueden ser muy carismáticos, pero también desafiantes. La escritora Illana Donna relata la experiencia con su hijo: “A pesar de ser excelente y muy carismático, mi hijo sabe exactamente lo que quiere y no cede con facilidad”.

Las características comunes de los niños con una personalidad fuerte o dominante incluyen:

  • Desafío: Suelen ser desafiantes y les gusta cuestionar las cosas.
  • Necesidad de saber el porqué: Les frustra escuchar un simple "Porque te lo digo yo" y necesitan entender las razones detrás de las reglas.
  • Arrebatos de ira: Aunque todos los niños pueden tener rabietas, algunos muestran una ira más intensa.
  • Ser mandones: Tienden a querer dictar las cosas y dar órdenes.
  • Impaciencia: Pueden tener problemas con actividades que requieren esperar o ser pacientes.
  • Crear sus propias reglas: A menudo pierden interés en escuchar y seguir las instrucciones de los demás, prefiriendo sus propias normas.
  • Moverse a su propio ritmo: Suelen seguir su propio ritmo en todas las actividades diarias, lo que puede ser un desafío en rutinas establecidas.

Comprendiendo el temperamento y el carácter

Es importante diferenciar entre temperamento y carácter. El temperamento tiene una base biológica y es, en parte, heredado. El doctor Michael J. explica que, si bien el temperamento tiene una base biológica, no todo depende de los genes. Por otro lado, el carácter se va formando con el tiempo y evoluciona según el entorno, la calidad del vínculo y la manera en que respondemos emocionalmente cada día.

Un niño puede nacer más activo, pero cómo aprende a manejar sus emociones, canalizarlas y expresarlas depende de lo que ve, lo que siente y del acompañamiento que recibe. Los estudios confirman que, aunque el temperamento tiene base genética, el carácter se moldea a través de las experiencias tempranas, el apego y la regulación emocional del adulto. Un entorno con vínculo seguro y límites claros ayuda a reducir las reacciones impulsivas, incluso en niños con temperamentos más difíciles.

No podemos cambiar el temperamento de un hijo, pero sí podemos ayudarlo a comprenderlo, regularlo y, sobre todo, sentirse aceptado tal como es; y eso a largo plazo vale más que cualquier castigo o intento de moldearlo. En definitiva, no se trata de moldearlo a la fuerza, sino de comprenderlo y acompañarlo.

Estrategias efectivas para criar a un niño de carácter fuerte

CORRIGE ESTAS CAUSAS Y DILE ADIÓS A LA DESOBEDIENCIA - CÓMO CORREGIR LA DESOBEDIENCIA

Fomentar la autonomía y la cooperación

  1. Darles opciones

    Muchos padres con hijos mayores aseguran que lo que realmente necesita un niño de carácter fuerte es disciplina, pero eso no siempre funciona y casi nunca les genera un cambio definitivo. Cuantas más opciones se le den al hijo, más posibilidades habrá de negociar con él y finalmente cederá.

    Ante casos en los que no quieran realizar una tarea, ofrecerles dos opciones puede ser un buen método. Por ejemplo, en lugar de "Limpia tu habitación ahora", pregunta "¿Quieres limpiar tu habitación ahora o en 10 minutos?".

  2. Enseñarles lo que es la cooperación

    La cooperación es clave para criar a un niño terco. Cuando el niño entiende que hay un trabajo en equipo, las peticiones no se ven como órdenes. Puedes decirle "vamos a lavarnos los dientes" o "vamos a recoger los juguetes" y no lo verá como una imposición.

  3. Explicarles el porqué de las cosas

    Dedicar tiempo a explicar es fundamental. Si se les explica el motivo de las cosas, los niños de carácter fuerte lo entienden y se abren más a hacerlo.

  4. Ayudarles a expresar sus peticiones más educadamente

    Cuando un hijo empieza a mostrar su carácter dominante a través de peticiones, es vital remarcar que debe expresar estas necesidades con más educación y de una manera más adecuada. Por ejemplo, si se pone mandón, se le puede decir: "No es así como se piden las cosas".

Manejo de emociones y el autocontrol

La autorregulación es la capacidad de manejar las emociones y el comportamiento de acuerdo con las demandas de la situación. Incluye ser capaz de resistir las reacciones altamente emocionales a estímulos perturbadores, calmarse cuando se enoja, adaptarse a un cambio en las expectativas y manejar la frustración sin estallar. Es un conjunto de habilidades que permite a los niños, a medida que maduran, dirigir su propio comportamiento hacia un objetivo, a pesar de lo impredecible que es el mundo y sus propios sentimientos.

  1. Utilizar el juego para controlar el mal comportamiento

    Una de las mejores vías para criar a un niño de carácter fuerte es el juego. A través de estos, y aplicando el sentido del humor, se logra que los niños hagan cosas o controlen un poco su mal comportamiento.

  2. Seguir una rutina

    Apegarse a una rutina especial y única para el niño puede ser una opción. Mientras menos tiempo tenga para darle rienda suelta a sus exigencias o percibir algo que no le gusta, más fácil será criarlo. Eso sí, esta debe adaptarse a cada una de sus necesidades.

  3. Empatizar

    Empatizar con el hijo ayuda a entenderlo, por irracional que parezca. Si se queja de algo, se le puede responder: "Te entiendo, me sentí exactamente igual cuando...". Este método se combina con la cooperación y puede significar un gran avance dentro de la familia.

  4. No gritar ni comparar

    Lo que se debe evitar, por encima de todo, es gritarles o compararlos con otros niños, especialmente con sus hermanos, porque se sentirán atacados, ofendidos y aumentarán los berrinches. Lo mejor es hablarles siempre, establecer límites saludables y no tomar este rasgo de su personalidad como un problema.

  5. Enseñar con el ejemplo

    Para ayudar a controlar el temperamento, intente convertirse en aliado de su hijo: los dos están intentando que domine su temperamento que no deja de causar problemas. Reaccionar al colapso de sus hijos con gritos y estallidos de ira solo les enseñará a ellos a hacer lo mismo. Hable con calma, clara y firmemente; no lo haga con enojo, críticas hirientes, amenazas o palabras humillantes y no culpe a nadie.

  6. Poner reglas claras y hacerlas cumplir

    Hable acerca de las reglas de la casa con frecuencia para que sus hijos sepan qué espera de ellos. Sea claro sobre lo que es aceptable y lo que no lo es, sin usar amenazas, acusaciones ni humillaciones. Podría decirles: "En esta casa no están permitidos los gritos. Usa palabras para decirme lo que te molesta".

  7. Ayudarles a poner nombre a las emociones

    Ayude a los niños a tomar el hábito de decir qué están sintiendo y por qué; por ejemplo: "Estoy enojado porque tengo que limpiar mi habitación mientras mis amigos están jugando". Usar palabras no hace que el niño deje de tener la responsabilidad, pero conversar sobre eso puede calmar la situación. Felicite a su hijo por hablar en lugar de golpear una puerta.

  8. Reconocer sus sentimientos

    Cuando un niño con carácter fuerte tiene arrebatos de ira, a menudo se trata de un intento para asegurarse de que las otras personas pongan atención a lo que está sucediendo. En este caso frases como "Entiendo que estés molesto, no obstante..." (y una explicación) serán de mucha utilidad para calmar estas rabietas.

    Cuando su hijo ponga sus sentimientos en palabras, escuche y dígale que lo comprende. Si le cuesta encontrar las palabras, ayúdelo: "entonces eso te hizo enojar", "debes sentirte frustrado". Mientras reconoce sus sentimientos, deje en claro que las emociones fuertes no son una excusa para un mal comportamiento. "Sé que estás enojado, pero aun así no está bien que pegues".

  9. Tomarse un descanso de la situación

    Cuénteles a sus hijos que está bien alejarse de un conflicto para evitar un estallido de ira. Si se van a otra parte de la casa o al jardín, los niños pueden tener algo de espacio e intentar calmarse.

  10. Buscar una forma (segura) de dejar salir el enojo

    No podrán dar golpes en las paredes, pero puede sugerirles algunas formas saludables de descargarse. Hacer algunos saltos de tijera, bailar en la habitación o salir al aire libre y hacer volteretas son buenas opciones.

  11. Aprender a controlarse

    Parte de recuperar la calma consiste en pasar de estar realmente enojado a tener más control sobre el estado de ánimo. Anime a sus hijos a pensar en otra cosa que pueden hacer y que podría cambiarles el humor; por ejemplo, pueden salir a pasear, montar en bicicleta, jugar un juego, leer su libro favorito.

  12. Reconocer el éxito

    Cuando su hijo maneje una situación compleja de manera positiva, asegúrese de comentárselo. Destaque específicamente lo que le agradó sobre la manera en la que lo manejó; de esta forma, será más probable que el niño use esas estrategias en ocasiones futuras.

  13. Identificar las situaciones "de riesgo" y ser proactivo

    Si su hijo tiene problemas con los cambios, avísele antes de que ocurran. Si les cuesta apagar el televisor, sea claro sobre el tiempo de uso y ponga un temporizador que les avise con 5 minutos de anticipación.

La disciplina positiva

La disciplina positiva se centra en generar una relación saludable con su hijo y en fijar expectativas referidas al comportamiento, en lugar de enfocarse en el castigo. Es un método que funciona.

  1. Dedicar tiempo a solas

    Para forjar una buena relación, es importante pasar tiempo a solas con su hijo. Dedíquele 20 minutos al día, incluso 5 minutos, tal vez aprovechando otras actividades que realizan juntos; lo que de verdad importa es que se centre en su hijo.

  2. Elogiar el buen comportamiento

    Los padres a menudo nos centramos en el mal comportamiento de nuestros hijos. A los niños les encanta que les elogien. Les hace sentirse amados y especiales. Preste atención a cuando su hijo hace algo bien y felicítele, aunque solo sea por haber jugado con su hermano/a durante cinco minutos.

  3. Fijar expectativas claras y realistas

    Es mucho más eficaz decirle a su hijo qué es lo que quiere que haga exactamente que decirle lo que no debe hacer. Es importante fijar expectativas realistas, adaptadas a lo que su hijo es capaz de hacer.

  4. Distraer con actividades positivas

    Cuando su hijo se ponga difícil, una estrategia útil puede ser distraerle con una actividad más positiva. Elegir el momento oportuno es fundamental, pues parte de la distracción consiste en darse cuenta cuándo una situación está a punto de ir mal, y actuar.

  5. Explicar las consecuencias

    Dale a tu hijo la oportunidad de hacer lo correcto explicándole las consecuencias que puede tener su mal comportamiento. Si deja de pintar garabatos, cólmale de elogios. La coherencia es un factor clave de la crianza positiva, y por eso es importante que a los actos sigan las consecuencias. Y también es importante que esas consecuencias sean realistas.

  6. Fomentar la participación en las reglas

    Cuando establezcas expectativas, pida a tus hijos que ayuden a definir algunas de las reglas. Siéntate con ellos e intenta acordar unas normas sobre lo que está permitido y lo que no. También pueden ayudar a decidir cuáles serán las consecuencias del comportamiento indebido.

Cuándo buscar ayuda profesional

Si las reacciones impulsivas se vuelven constantes y afectan significativamente al día a día del niño o de la familia, es importante acudir a un profesional de la salud mental infantil. Si su hijo suele verse envuelto en peleas y discusiones con los amigos, los hermanos y los adultos, es posible que necesite más ayuda. En Orientak Madrid, trabajamos cada día con familias que buscan entender mejor el comportamiento de sus hijos, y sobre todo, acompañarlos en su desarrollo emocional.

Los niños con TDAH o ansiedad pueden encontrar particularmente difícil el manejar sus emociones, y necesitan más ayuda para desarrollar habilidades de regulación emocional. Para los niños mayores, la terapia conductual dialéctica (DBT) también es una opción, ya que se centra en la tolerancia de la angustia y la regulación de la emoción.

Beneficios de un carácter fuerte

Si bien los niños de carácter fuerte suponen todo un desafío para los padres, la actitud de tu hijo/a puede ser una ventaja en algunos momentos de su vida. Una investigación, realizada durante 40 años, descubrió que los niños que infringen las reglas se convierten en adultos con ingresos más altos. Además, se demostró que tienen tendencia a ser mejores líderes, ya que no tienen miedo a hacer frente a aquellas cosas en las que creen.

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