La gran mayoría de los bebés experimentan gases durante los primeros tres meses de vida, junto con otras alteraciones gastrointestinales. Sin embargo, es importante no confundir los gases con el síndrome del cólico del lactante. En el caso de los gases, se trata de una molestia común pero inofensiva que desaparece con el tiempo y no tiene consecuencias negativas para el desarrollo futuro del niño.
¿Qué causa los gases en los bebés?
El sistema digestivo de un bebé está aún en desarrollo, lo que puede dificultar la digestión completa de ciertos alimentos y, a su vez, generar gases. La causa más frecuente de los gases en los bebés es la ingestión de aire, un fenómeno conocido como aerofagia.
Principales factores que contribuyen a la ingestión de aire:
- Técnica de succión inadecuada: El bebé aún no domina la técnica de succión necesaria para alimentarse, lo que lo lleva a tragar una cantidad considerable de aire durante las tomas, ya sea de lactancia materna o artificial.
- Orificio del biberón incorrecto: Si el orificio del biberón no tiene el tamaño adecuado, puede permitir el paso de una cantidad excesiva de aire.
- Alimentación rápida: Cuando el bebé come demasiado deprisa, la leche no se digiere completamente y puede fermentar en el colon, produciendo más gases.
Otras causas de gases en bebés:
- Llanto prolongado: El llanto hace que el bebé trague más aire de lo normal.
Cómo calmar el llanto de tu bebé
- Estrés: Los gases pueden surgir cuando el bebé padece algún tipo de estrés.
- Sensibilidades alimentarias o intolerancias: Algunos bebés sufren gases si son alérgicos a ciertos alimentos (como la proteína de la leche de vaca) o intolerantes a la lactosa, el azúcar presente en la leche.
- Dieta de la madre lactante: Aunque la ciencia no lo tiene totalmente claro, algunos bebés amamantados parecen reaccionar a ciertos alimentos en la dieta de sus madres, como la cafeína, productos lácteos, cebolla, col o comidas picantes.
- Exceso de producción de leche materna o congestión mamaria: Si la madre produce demasiada leche, el recién nacido traga la leche más rápidamente, lo que puede llevar a una mayor ingestión de aire y formación de burbujas de gas.
- Falta de movimiento: Los bebés que no se mueven lo suficiente pueden tener más dificultades para expulsar los gases.
Síntomas de gases en los bebés
Reconocer los gases en el recién nacido no siempre es sencillo, ya que la sintomatología puede significar muchas otras cosas y puede incluso darse en bebés sanos. No obstante, algunos indicadores frecuentes de la presencia de gases son:
- Irritabilidad y llanto: El bebé llora constantemente con rabia y sin motivo aparente, mostrando una expresión de dolor en su rostro. Los gases son tan incómodos para los bebés como para los adultos, y el llanto es su principal forma de comunicación.
- Tripa hinchada o abdomen distendido: Los gases producen cierta hinchazón en el vientre del bebé, haciéndolo lucir hinchado o firme.
- Flexión de las piernas hacia el pecho: Esta es una señal de que el bebé, por sí mismo, está intentando expulsar los gases o aliviar el malestar.
- Expulsión de eructos y ventosidades: Son manifestaciones directas de la presencia de gases.
- Regurgitación: Es muy común que los bebés regurgiten después de comer debido a que tragan demasiado aire. La regurgitación puede ser beneficiosa, ya que expulsa el aire antes de que pase al estómago y al tracto digestivo.
- Dificultad para tragar.
- Menos apetito: Un niño con gases puede sufrir calambres o hinchazón, seguidos de diarrea, lo que podría hacer que no tenga ganas de comer o que parezca demasiado lleno para comer.
- Ruidos de gorgoteo o burbujeo en el estómago.
Todos estos síntomas muestran el malestar que los gases provocan en el bebé, pero también podrían ser indicativos de hambre, sueño o necesidad de cambio de pañal.
¿Cómo aliviar los gases en los bebés?
Existen diversas estrategias y remedios caseros eficaces para ayudar a los bebés a expulsar los gases, centrándose en romper las burbujas de gas que se han formado en el abdomen y el tracto digestivo.
1. Manejo durante la alimentación
Dado que la ingestión de aire es una causa principal de los gases, es fundamental minimizarla:
- Hacer eructar al bebé durante y después de las tomas: El eructo libera el aire que puede convertirse en burbujas de gas. Si el bebé es propenso a tener gases, es recomendable hacerle eructar a mitad de la toma o cada 60 mililitros de leche si usa biberón. Las posturas recomendadas son:
- Sobre el hombro: Sostén al bebé apoyado sobre el pecho, casi erguido, con su cabeza a la altura del hombro del adulto, dando ligeros golpecitos en su espalda.
- Barriguita contra hombro: Para bebés con mejor control de la cabeza y cuello, colócalo un poco más arriba, de manera que su barriguita quede contra tu hombro.
- Boca abajo: Sujeta al niño acostado boca abajo sobre un brazo o sobre tu regazo, con la cabeza un poco más alta que el resto del cuerpo, y dale golpecitos suaves en la espalda.
- Sentado: Cuando el niño puede mantenerse sentado, siéntalo en tus piernas, inclinado hacia adelante, apoyando su pecho en la palma de tu mano mientras sujetas suavemente su barbilla.
No te preocupes si no escuchas el eructo; a menudo, el bebé libera el aire sin ruido.
- Alimentar más lento: Si el bebé come demasiado rápido, tragará más aire. Usa un biberón con una tetina de flujo lento. Si amamantas y tienes exceso de leche, consulta a un médico o asesora de lactancia.
- Usar un biberón adecuado: Las tetinas de flujo lento y los biberones especiales (ventilados, en ángulo o plegables) están diseñados para evitar que los bebés traguen aire adicional.
- Asegurar un buen agarre: Un agarre superficial puede hacer que el bebé trague más aire. En la lactancia materna, asegúrate de que el bebé se agarre bien al pecho. Si no estás segura, consulta con un especialista en lactancia. También se puede evaluar la presencia de anquiloglosia (frenillo lingual corto), ya que puede afectar la alimentación.
2. Movimiento y masajes
El movimiento suave puede ayudar a que los gases pasen más fácilmente:
- Masajes suaves en el vientre: Realiza movimientos circulares suaves sobre la tripita del bebé, preferiblemente sin pañal. El masaje infantil puede relajar los músculos necesarios para liberar gases.

- Ejercicio de bicicleta: Acuesta al bebé boca arriba y mueve sus piernas como si pedaleara, aplicando una ligera presión hacia el vientre. Esto estimula los intestinos y favorece la expulsión de gases por el recto.
- Tiempo boca abajo supervisado: Colocar al bebé boca abajo (tiempo boca abajo) aplica presión al vientre, ayudando a expulsar los gases, y también favorece el fortalecimiento y desarrollo del bebé.
- Porteo: Llevar al bebé en un portabebés puede ayudar al movimiento y a la presión en el abdomen, facilitando la expulsión de gases.
3. Otras recomendaciones
- Aplicar calor local: Una compresa tibia o un baño con agua tibia pueden reducir el dolor causado por los gases y facilitar su expulsión.
- Tranquilizar al bebé: La tranquilidad de los padres es fundamental. Si el bebé está llorando, trata de calmarlo para evitar períodos prolongados de llanto que pueden aumentar la ingestión de aire. El método de las "5 S" (Envolver, Posición de lado/boca abajo, Callar, Balanceo, Succión) puede imitar las sensaciones del útero y ayudar a calmar al bebé inquieto.
4. Enfoques relacionados con la dieta
- Identificar sensibilidades alimentarias en la dieta materna: Si amamantas, lleva un diario de alimentos y observa la reacción del bebé después de consumir ciertos alimentos. Considera eliminar alimentos sospechosos de tu dieta durante al menos una semana para ver si el bebé tiene menos gases.
- Cambiar de fórmula: Si el bebé se alimenta con fórmula y sospechas intolerancia a la proteína de la leche de vaca o lactosa, consulta al pediatra. Las fórmulas hipoalergénicas o a base de soja pueden ser opciones, pero el cambio debe ser supervisado por un especialista.

- Preparación de la fórmula: Si usas fórmula en polvo, déjala reposar después de mezclar para que las burbujas de aire se asienten. Evita agitar en exceso.
- Comidas más cortas y frecuentes: Alimentar al bebé con porciones más pequeñas y más a menudo puede ser beneficioso si sufre de gases.
5. Medicamentos y remedios
- Gotas para gases (Simeticona): Las gotas de simeticona actúan disolviendo las burbujas de gas grandes. Aunque la evidencia científica sobre su eficacia es mixta, algunos padres reportan un alivio temporal. Es importante seguir las instrucciones y consultar siempre al pediatra antes de administrar cualquier medicamento, incluso los de venta libre.
- Remedios caseros (NO RECOMENDADOS): Las infusiones de anís estrellado u "agua de gripe" no están respaldadas por la ciencia y pueden tener efectos negativos o desconocidos en los bebés, por lo que generalmente no se recomiendan.
- Probióticos: No se ha demostrado que los probióticos sean útiles para los bebés con gases excesivos, aunque pueden considerarse en casos de cólico bajo diagnóstico pediátrico.
¿Gases o cólicos del lactante?
Aunque los gases y los cólicos pueden compartir síntomas como el llanto y la irritabilidad, son afecciones distintas. La principal diferencia radica en el movimiento de las piernas y la intensidad del llanto:
- Gases: El bebé moverá sus piernas constantemente y tenderá a estirarlas para tratar de aliviar el malestar. El llanto es por incomodidad y puede ser calmado con los remedios mencionados.
- Cólicos: El bebé suele encoger las piernas hacia el abdomen. El llanto es de gran intensidad, recurrente, inconsolable, y ocurre en períodos prolongados, a menudo a la misma hora todos los días.
Los cólicos suelen desaparecer o disminuir los síntomas alrededor de los cuatro meses de edad. Siempre consulta al pediatra si tienes dudas o si los síntomas de tu bebé son preocupantes.
¿Cuándo buscar atención médica?
Aunque los gases suelen ser inofensivos, es importante contactar al pediatra si el bebé presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Extremadamente inquieto o llora durante más de tres horas al día, tres días a la semana.
- No está aumentando de peso o parece estar comiendo menos.
- Tiene un vientre distendido o firme.
- Presenta vómitos, sangre en las heces o cambios en los hábitos intestinales.
- Tiene fiebre de 100,4 °F (38 °C) o más.
- Está inusualmente somnoliento o es difícil despertarlo para alimentarlo.
Cómo calmar el llanto de tu bebé
Recuerda que tener un recién nacido puede ser estresante y agotador. El exceso de gases no suele ser peligroso, pero es fundamental hablar con tu médico sobre estrategias para aliviar el malestar y buscar atención médica inmediata si presenta cualquier síntoma de alarma. Tu pediatra podrá determinar si tiene una alergia alimentaria o si simplemente necesita otro tipo de leche de fórmula.